El poco conocido hijo de Daniel Ortega y Leticia Herrera

Reportaje - 15.10.2019
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Se llama Camilo Daniel y es su primogénito. Hijo de la comandante guerrillera Leticia Herrera. Tiene problemas de visión. Es ingeniero en informática y trabaja en el poder judicial. A diferencia de sus hermanos, no aparece detrás de su padre en los canales de televisión de la familia

Por Eduardo Cruz

Él no usa relojes Rolex ni es dueño de un medio de comunicación. No aparece en las noticias ni vive en el reparto El Carmen. Y tampoco tiene como madre a la poderosa vicepresidente de la República, Rosario Murillo. Pero, sí, es hijo de Daniel Ortega Saavedra. Es el primogénito del comandante devenido en dictador.

Tan poco conocido es que para este trabajo hemos tenido que usar un dibujo realizado desde una foto familiar de muy mala calidad. No aparece en medios de comunicación, no da entrevistas ni tiene actividad alguna pública y visible en redes sociales.

Tiene “linaje” de comandantes. Cuando nació, el 15 de junio de 1978, acababan de matar a su tío, el guerrillero Camilo Ortega Saavedra. Su madre, la comandante guerrillera Leticia Herrera, estaba aún embarazada cuando llamó a su suegra, Lidia Saavedra, y para consolarla no supo que otra cosa decirle más que al hijo que iba a nacer de una relación con Daniel Ortega, se llamaría Camilo.

Por eso lo llamaron Camilo Daniel y sus apellidos son Ortega Herrera.

Vive alejado del bullicio que representa ser hijo del “presidente”. A sus 41 años de edad, es un hombre de contextura media, moreno, que casi no habla con nadie y usa unos anteojos con lentes gruesos. “Culos de botella”, les llaman.

Daniel Ortega, Rosario Murillo, y algunos de los hijos de ambos, en junio de 2006, cuando se encaminaban a verificarse. FOTO/ ARCHIVO

Aún con sus limitaciones de visión, en un ojo más que en el otro, Camilo Daniel logró graduarse como ingeniero en informática y de eso trabaja en la Corte Suprema de Justicia (CSJ). En el 2008, por ejemplo, cuando laboraba como soporte técnico en Hardware del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM), devengaba un salario de 9,260 córdobas.

Ahora gana un poco más, dicen quienes trabajan cerca de él. “Lo ascendieron de cargo a director de Informática en el Registro Central de la Propiedad”, dice una de las fuentes.

Camilo Daniel Ortega Saavedra. FOTO/ CORTESÍA

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Leticia Herrera era desde 1969 una guerrillera consagrada en el Frente Sandinista cuando en diciembre de 1974 participó en el asalto a la casa de Chema Castillo, operativo con el cual los sandinistas lograron liberar a compañeros que estaban presos en las cárceles de Somoza, entre ellos, Daniel Ortega. Miembros del comando y exreos viajaron a Cuba.

Sería hasta principios de 1976 cuando ella y Ortega comienzan a tener una relación más cercana. Herrera le sirve de guía a Ortega en Managua, porque la capital era otra después del terremoto de 1972 y Ortega ya no la conocía porque había estado preso desde 1967. Y en una ocasión hasta le salvó la vida, cuando evitó que él llegara a una casa de seguridad que ya había sido detectada por la Guardia Nacional. Así lo cuenta ella en el libro “Guerrillera, mujer y comandante de la revolución sandinista”.

Fotografía de 1984, en la que Leticia Herrera, de blanco, acompaña a Daniel Ortega cuando a este le iban a poner la banda presidencial por primera vez. FOTO/ REPRODUCCIÓN/ LIBRO COMANDANTE Y GUERRILLERA

“Me encargué de buscarle un refugio seguro y evité que fuera a casa de Eduardo Contreras, que había sido asesinado. La Guardia tenía la casa rodeada, no habría sobrevivido”, contó después al diario español La Vanguardia, en noviembre de 2014.

Para finales de 1977, Herrera y Ortega ya son pareja y ella queda embarazada.

Al inicio del embarazo, Herrera estaba en la montaña cerca de Honduras y ella cuenta que le “picaron millones de pulgas” y eso le transmitió toxoplamosis.

“Esa toxoplamosis no afectó ni me botó a Camilo porque el feto ya estaba desarrollado, pero sí me le afectó el nervio óptico. Ustedes saben que el último órgano que se forma en el ser humano es la visión. Entonces la toxo afectó lo que estaba tierno y en evolución. Y así me afecta a Camilo en su vista, a lo cual se le anexa la miopía heredada de su padre”, relata Leticia Herrera en el libro.

Poco antes de dar a luz, Herrera llega a San José, Costa Rica, y Daniel Ortega la hospeda en la casa de su hermano Humberto, donde está pocos días.

La hermana de Ortega, de nombre Germania, la acompaña a hacerse un chequeo cuando el médico le dice a Herrera que tiene rota la fuente y que está en riesgo de una infección. La hospitalizan y nace su hijo.

Solo dos meses pudo gozar Herrera al lado de su hijo recién nacido, porque luego de ese tiempo, en agosto, se integra en el Frente Sur. Estando en Costa Rica, Herrera se da cuenta de que Ortega tiene nueva compañera: Rosario Murillo Zambrana.

El niño había quedado bien acogido en la casa de la abuela materna, Lidia Saavedra, siempre en San José. Ella y la tía Germania lo cuidaban.

Después del Frente Sur, Herrera se traslada a Honduras, donde alquila una casa y vive ahí con una mujer de nombre Mirna Picado y el hijo de ella. Luego se va a Costa Rica y se lleva a Camilo Daniel para Honduras y ahí lo tuvo mientras ella seguía trabajando para el Frente Sandinista.

En febrero de 1979, Herrera es enviada a Nicaragua y se deprime porque no le dan tiempo para asegurar las condiciones en que quedaba su hijo con Mirna Picado y el hijo de esta última.

Tras el triunfo de la revolución, Herrera es fundadora del Ejército Popular Sandinista, ubicándose en León, y en agosto de 1979 le avisan que su hijo Camilo Daniel estaba en la frontera hondureña junto a mujeres del Frente Sandinista que se habían quedado cuidando a sus propios hijos y otros ajenos.

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Cuando Rosario Murillo y Daniel Ortega se encuentran en Venezuela ambos esperan hijos de otras parejas. Murillo estaba embarazada de su compañero Carlos Vicente “Quincho” Ibarra, y Herrera estaba embarazada de Ortega.
El hijo de Murillo, conocido como Tino, nació casi un año antes que Camilo Daniel.

En lo que se parece la historia de ambos es en que los dos fueron alejados de sus padres, dicen personas cercanas a los Ortega Murillo. En el caso de Tino, él llegó a una edad casi adulta en la que aún creía que Ortega era su padre biológico.

Camilo Daniel Ortega Herrera con trabajadores del poder judicial, entre ellos la magistrada Alba Luz Ramos. De verde se observa a la procuradora general Wendy Morales. FOTO/ TOMADA DE WEB DEL PODER JUDICIAL

Por su parte, Camilo Daniel ha vivido casi siempre al lado de su madre y su padre ha estado ausente.

Camilo Daniel recibió mucho cariño de su abuela paterna y la llegaba a ver con frecuencia. Ya en los años ochenta, ella vivía cerca de su hijo Daniel, en el reparto El Carmen, y lo llegaba a visitar llevando consigo al niño.

La presencia de Camilo Daniel no era grata en la casa de los Ortega. Según cuentan personas cercanas, Rosario Murillo siempre fue celosa de las personas que se acercaban a Daniel Ortega. No permitía que ni la propia familia de él se arrimara y por esa razón se le atribuyen roces con el general Humberto Ortega y hasta con su suegra.

“Nadie podía tener acceso a la familia siquiera”, dice una fuente. “Ella (Rosario Murillo) fue celosa del acercamiento de personas que podían llegar a ser significativas para Daniel”, agrega otra fuente.

Para mala suerte del pequeño Camilo Daniel, a eso se le sumaba el mal sentimiento que Murillo tenía en contra de Leticia Herrera, a pesar de que esta última había tenido relación sentimental con Ortega primero que Murillo.

Todavía en 2014, cuando Herrera era directora de una oficina en la Corte Suprema de Justicia, fue destituida porque en un libro habló mal de algunos miembros del FSLN. De quien peor habló fue del magistrado judicial Francisco Rosales, muy cercano a Murillo.

Al principio, cuando Herrera estaba aún en León recién el triunfo, Daniel Ortega le mandaba provisión a su hijo, pero Murillo no miraba con buenos ojos al pequeño, explican personas allegadas a la familia.

Camilo Daniel no es que llegara con frecuencia a la casa de los Ortega Murillo. Fueron “contadas con los dedos de las manos las ocasiones en que él durmió” en esa vivienda, más bien, se quedaba en la casa de la abuela Lidia.

En ocasiones, Murillo le mandaba a comprar ropa al niño, pero hacía ver que llegaba mal vestido. “En esa casa convivían también los hijos de los empleados y muchas veces esos hijos de los empleados recibían mejor trato que Camilo”, dice una fuente.

Eso hizo que la relación entre Camilo Daniel y su padre fuera distante. Aún hoy hay distanciamiento. Según una fuente, en la actualidad muchas de las esposas de los hijos de los Ortega Murillo y sus hijos no conocen a Camilo Daniel.

Leticia Herrera ha comentado en los medios de comunicación que Daniel Ortega sí se ha hecho cargo de su hijo. “¿Siguen siendo amigos?”, le preguntó un periodista del periódico español La Vanguardia. Y ella respondió: “Por lo menos se ha hecho cargo de su hijo. En cuanto a mí, me negó su ayuda para conseguir un empleo de asesora en la Asamblea Nacional tras la derrota electoral de 1990”.

Quienes conocen a Camilo Daniel, explican que en ocasiones lo han visto escoltado y que su padre, en compensación por su ausencia, le regaló una casa en residencial Ticomo.

De Camilo Daniel también se dice de ciertos problemas con el alcohol.

La revista Magazine procuró entrevistas tanto con Herrera como con Camilo Daniel, pero ella cortó comunicación cuando se le hizo la consulta y a él no fue posible encontrarlo. Es poco público, máxime con las medidas de seguridad que tiene el poder judicial en todas sus instalaciones.

Leticia Herrera con sus tres hijos, David Tejada a la derecha, Camilo Ortega a la izquierda y Diana siendo cargada por su mamá. Nótese en Camilo que desde tierna edad usa lentes. FOTO/ REPRODUCCIÓN/ LIBRO COMANDANTE Y GUERRILLERA

Iba a quedar ciego

El problema en la visión de Camilo Daniel Ortega Herrera se agravó cuando él aún era pequeño y los pronósticos de los médicos es que iba a quedar ciego.

Fue uno de los pocos momentos, según recuerdan fuentes cercanas a la familia, en que Rosario Murillo se ablandó un poco con el hijo mayor de su marido. “Se portó tolerante pero siempre con el miedo de que se le atendiera más y se le fuera a pegar mucho a Daniel”, dice un amigo de la familia.

“Es culpa de Daniel”

La mayoría de las personas que conocen de cerca a Camilo Daniel Ortega prefieren no hablar del tema. Es un tópico delicado dentro de la familia Ortega Murillo. Quienes lo hacen piden el anonimato y explican que si es cierto que Rosario Murillo trasladó el odio que siente por Leticia Herrera hacia el hijo, tampoco se puede justificar que Ortega lo haya descuidado la mayor parte del tiempo.

“La Rosario no es el problema. La culpa es de él. Nadie le puede impedir a un hombre tener relación con su hijo”, dice una persona que fue cercana a los Ortega Murillo.

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