El todo por Alemán

Reportaje - 19.12.2004
Arnoldo Alemán

Lo han intentado con todo: a través de una amnistía, un indulto,
una componenda, o por medio de una interpretación auténtica de la Ley Antidrogas. Le han rezado a la Virgen María, a todos los santos del cielo y al cardenal Miguel. Su meta la han logrado a medias:
“el hombre” ya está en El Chile. Al menos. Y en ese duro trajinar han aprendido una lección: para ser un verdadero arnoldista hay que ser perseverante

Eduardo Marenco Tercero

Cuando Arnoldo Alemán cayó en desgracia, el 12 de diciembre del 2002, día en que perdió su inmunidad parlamentaria, tenía todavía mucho arsenal consigo para batirse en duelo.

Aquel día, los sandinistas se unieron a los azul y blanco y consiguieron el voto 47, gracias a la ausencia de Delia Arellano, diputada de Camino Cristiano quien ahora se ha sumado a las filas del bolañismo. ¿Una ausencia circunstancial? En su lugar votó Mariano Suárez, disidente de Camino Cristiano, y el desafuero de Alemán fue un hecho.

Ese mismo día, dos jueces dictaron órdenes de arresto en su contra por los casos del Canal 6 y “la huaca”. Fue recluido en su hacienda El Chile y desde aquel 12 de diciembre, sus partidarios —aquéllos que le cantaban Amigo, El Rey, que aún toman su retrato y lo besan, diciendo “mi gordo lindo”, ésos que lo vitoreaban como al benefactor y que solían decir, “ahí viene el hombre”— todos ellos, demostraron que en las duras también serían leales: organizaron la cruzada de su liberación y desde entonces, no cejaron en introducir recursos para obtener su libertad. No sólo recursos ante la judicial. Argucias de todo tipo.

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La cruzada

No sería fácil reducirlo a un reo común. Contaba con una bancada en el Legislativo de al menos 44 votos —con el riesgo de desgranarse pero con la oportunidad de sumar votos— con tres de cinco contralores, con magistrados leales en el Poder Judicial, con agitadores a su disposición, con el apoyo de la jerarquía de la Iglesia Católica, y ¡eureka! con el “Comité en Defensa de los Derechos Humanos y Justicia para Arnoldo Alemán”, presidido por María Fernanda Flores de Alemán, su esposa, e integrado por 26 personas, desde promotores de derechos humanos, periodistas hasta diputados.

El Comité Pro Arnoldo Alemán se ha dedicado a demostrar hasta la saciedad los que ellos consideran vicios de nulidad de los dos procesos judiciales contra su líder. A su entender, todo empezó mal —desde que se inició su desafuero—pues hubo una “ruptura de la institucionalidad” y luego un rosario de nulidades imposibles de sintetizar.

El diputado Donald Lacayo Núñez es el más rabioso defensor de Arnoldo Alemán, sólo superado posiblemente por el periodista Luis Mora, quien suele cerrar su programa televisivo dando las muestras de afectos por su benefactor, mientras ve directo a la cámara: “Buenas noches presidente Alemán: se le quiere, se le respeta…” y uno se imagina a Alemán sonriendo, agradecido, desde La Modelo, El Chipote o El Chile.

En su cruzada personal, el diputado Lacayo ha hecho gala de su cultura clásica. Para defender a Alemán ha citado desde Sócrates, Eurípides, Cicerón hasta a Aristóteles y la Biblia. En esencia, su argumento es el siguiente: “Todo es una gran injusticia, una venganza política”.

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A la sombra de sandino, en sus tiempos de hombre poderoso y ahora, a la sombra de los sandinistas, en sus tiempos de hombre en desgracia.

Las tácticas

Las tácticas para liberar a Arnoldo Alemán han sido de todo tipo: presión mediática, pintas a lo largo del país, recursos de nulidad, negociaciones tras bambalinas, proyectos de indulto, de amnistía, e interpretaciones auténticas de la Ley Antidrogas. Y en el caso del helicóptero rojo, la estrategia del abogado de Arnoldo Alemán, Mauricio Martínez, tuvo una variante: descargar la culpa en Byron Jerez. Este helicóptero rojo, adquirido con dinero del erario, fue rentado al Estado y posteriormente vendido en Estados Unidos, obteniéndose 671,000 dólares producto de la venta de la aeronave. El dinero fue congelado por el gobierno de Estados Unidos y cuando esto ocurrió, en mayo del 2003, el abogado de Alemán deslindó responsabilidad alguna de su cliente, dando a entender que Byron Jerez es quien debía aclarar todo.

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La estrategia de Byron Jerez, el principal socio de Alemán mientras tuvieron las riendas del poder, fue la misma: echarle la culpa a Alemán. ¿Quién traicionó a quién? Jerez cayó preso antes que Alemán, cuando éste aún estaba entronado en la Asamblea Nacional, y se ha quejado de haber sido abandonado a su suerte en la cárcel La Modelo. Pero de pronto, su suerte cambió, comenzó a obtener sobreseimientos y hasta arresto domiciliar, según el caso. El 7 de diciembre del 2003, la Virgen María sí escuchó a Byron Jerez: fue absuelto de todos los cargos en el caso de “la huaca”. Alemán fue declarado culpable. Semanas antes, Jerez había reconocido todas las transacciones que lo inculpaban.

El péndulo

Uno de los primeros intentos por liberar a Alemán, fue a través de una sentencia de la Corte Centroamericana de Justicia, acerca de si continuaba siendo inmune o no, en virtud de que era diputado al Parlamento Centroamericano. Esto ocurría a inicios de agosto del 2003. Al mismo tiempo, el abogado Mauricio Martínez solicitó formalmente a la juez Juana Méndez que permitiese a su cliente ser juzgado en libertad.

Del mismo modo, varios magistrados de la Corte Suprema de Justicia —un liberal y un sandinista—se pronunciaron a favor de cumplir a cabalidad el eventual fallo de la CCJ. Pero de forma imprevista, un día antes de tal sentencia, el 11 de agosto del 2003, la juez Juana Méndez, un eficiente alfil en el tablero rojinegro, ordenó su traslado a una habitación de El Chipote, sede de la Dirección de Investigaciones Criminales de la Policía Nacional, alegando que así tendría acceso a atención hospitalaria y se incurriría en un menor gasto para su custodia, que hasta entonces era aparatosa y causaba erogaciones extraordinarias al Ministerio de Gobernación.

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Ese día inició el péndulo de Alemán a quien le afloraron todas sus enfermedades menos de una hora después de haber sido trasladado. Su abogado señaló que tenía afecciones cardíacas y “problemas psicológicos”. Se convirtió en un “enfermo valetudinario”.

Desde entonces, Alemán fue trasladado de sitio conforme a las negociaciones y presiones que se daban tras bambalinas. La aprobación de leyes y la elección de cargos públicos en la Asamblea Nacional (donde Alemán cuenta con la bancada mayoritaria) se supeditó a la suerte del caudillo. Si Ortega requería concesiones, entonces a Alemán lo apretaban. Si las lograba, le aflojaban la soga. Bolaños intentó lo suyo reteniéndolo en La Modelo. Pero se le escapó de las manos.

¿Libre al fin?

El 7 de noviembre el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) sufrió una derrota aplastante al perder casi la mitad de las alcaldías que tenía en su poder. El Frente Sandinista, en tanto, casi duplicó las alcaldías en sus manos —adquiriendo más de ochenta frente a más de cincuenta del PLC— en lo que fue una victoria anunciada. La derrota debilitó a la Alianza por la República (Apre), opción política que intenta desplazar al PLC y a Alemán.

La derrota de Apre y la victoria sandinista propiciaron un acuerdo entre Alemán y Ortega, que ha desencadenado una reforma constitucional para restringir el poder del Presidente de la República; una repartición y creación de nuevos cargos públicos; reformas de la seguridad social y de la regulación de los servicios públicos, así como de las instituciones que resuelven los conflictos de propiedad.

El reciente fallo de la Contraloría —suscrito desde el 11 de noviembre— y hecho público mucho después, en el que se libera de responsabilidad a Alemán en el caso de la “Donación Taiwan” y “La segunda huaca”, es el preludio para su liberación, vía nulidad del proceso judicial en el caso de “la huaca”. Mientras tanto, Alemán ha conseguido un sobreseimiento definitivo en el caso del Canal 6 por parte del Tribunal de Apelaciones, el pasado 3 de diciembre, casi a dos años de que inició su periplo entre El Chile, El Chipote, La Modelo y el Hospital Militar. Por ahora, descansa las navidades entre El Crucero y El Chile. Nada mal, después de todo. Hasta que los sandinistas necesiten más concesiones y haya que apretarle la soga que lleva al cuello.

Lluvia de quebrantos

El estado de salud de Arnoldo Alemán cobró relevancia desde su arresto domiciliar el 12 de diciembre del 2002. Desde entonces se volvió un “valetudinario”, esto es, enfermizo, delicado, de salud quebrada según la RAE. Su ostentosa obesidad, arrolladora en sus tiempos de mandatario —abordarlo con preguntas era un riesgo inminente para la integridad física de cualquier reportero— se tradujo en problema médico. Antes era dicharachero, parrandero y dado a comilonas y viajes faraónicos. Después su salud se trastornó en delicada. Bastó una hora de permanencia en El Chipote —el 11 de agosto del 2003— para que su familia anunciara su padecimiento de afecciones cardíacas. Diecisiete días después las confirmaba un cardiólogo: Alemán tenía los síntomas previos a un infarto. El ex mandatario se queja de los exámenes médicos. “No soy conejillo de indias”, reclama. Posteriormente, en junio del 2004, se operaría dos dedos de la mano derecha y esta coartada le serviría para permanecer el resto del año en el Hospital Militar, donde en una ocasión se le requisó material electoral y donde celebró el bautizo de su hija más pequeña.

Magazine/La Prensa/Carlos Malespín
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