El tren de los deportados

Reportaje - 08.03.2009
Tropas estadounidenses en la entrada del recién liberado campo de concentración de Dachau, en 1945

Los pioneros del eje más peligrosos estuvieron encarcelados en El Hormiguero, entre ellos un
abogado judío y comunista que huía de los campos de concentración nazi y, paradójicamente, fue expulsado de Nicaragua como uno de ellos

Luis E. Duarte

Friedrich Karl Kaul, abogado de la República Democrática Alemana hasta su muerte en 1981, representó al Estado comunista acusando a criminales nazis en los juicios de Núremberg, Auschwitz y el del criminal SS Adolf Eischman en Jerusalén, entre muchos otros.

En su pasado está la salida del campo de concentración alemán en Dachau en 1937, su exilio en Colombia y su captura en Nicaragua en 1942 como sospechoso de espionaje nazi y su posterior deportación a los Estados Unidos junto a un centenar de personas.

Vivió hasta el final de la guerra en un campo de concentración de Texas y en 1945 regresó a Berlín, donde se convirtió en uno de los pocos litigantes de las dos Alemania.

Aunque siempre se refirió a sus peripecias en el continente americano, extrañamente no escribió sobre su captura en Nicaragua, ni siquiera en su novela autobiográfica Es tiempo que vuelvas a casa, publicada en 1959.

En su novela habla de sus problemas para conseguir una visa de residencia en Colombia y Panamá y sus salidas por problemas de papeles en cada país; sus dificultades con el idioma, los funcionarios autoritarios y los estereotipos que debía cargar como alemán en plena guerra, pero el capítulo donde llega a Managua y los meses que pasa en la cárcel El Hormiguero junto a un centenar de detenidos, simplemente es omitido.

Kaul nació en Posen, en la parte del Imperio Alemán (1871-1918) conocida como Prusia del Sur, que después de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial pasó a Polonia; hijo de un empresario textil y una madre judía, se graduó como abogado en 1925 después de estudiar en la prestigiosa Heidelberg y hacía su doctorado en Berlín cuando lo detuvo la Gestapo.

Como funcionario del sistema judicial perdió su trabajo por judío y comunista en 1935, enviado primero al campo de concentración de Lichtenburg y posteriormente a Dachau, años antes que se convirtieran en campos de exterminio; logró salir dos años después bajo la condición de irse lo más lejos posible, es decir, a América.

Magazine/ La Prensa/ Bundesarchiv/ Wikipedia Commons
Internos del campo de concentración de Dachau obligados a trabajos forzados. La imagen de mayo de 1933 fue tomada dos años antes que Kaul fuera recluído en este mismo lugar. Magazine/La Prensa/Bundesarchiv/ Wikipedia Commons

La Nueva Prensa da testimonio de su triste paso por Nicaragua. Lo señalan como posible colaborador de la Gestapo en medio de la paranoia política desatada por la Segunda Guerra Mundial.

Kaul fue capturado en enero de 1942 junto a un berlinés de 38 años, identificado como Ernesto Blumenthal, que por su apellido pudiera ser también judío.

La Nueva Prensa tituló: “Dos posibles miembros de la Gestapo están presos en las cárceles de Managua”.

El 15 de enero el mismo medio publica sobre este abogado: “Como Blumenthal, un agente totalitario. Por sus andanzas por Colombia, Panamá y Honduras presenta todas las características de su misión política”.

El periodista interpretó las mismas dudas de la Guardia Nacional. Los inmigrantes por su condición de judíos habían sido despojados de su nacionalidad alemana por los nazis y viajaban con documentos y visas provisionales, de hecho Blumenthal huyó primero a Bélgica en 1937, donde adquirió esa nacionalidad, pero en 1940 los nazis invaden el país y busca refugio en Panamá.

El mismo Gobierno de Honduras expulsó a ambos fugitivos que probablemente no se conocían y sólo eran dos desesperados huyendo de un genocidio. La única alternativa pareció ser Nicaragua donde entraron por Concepción de María, aquí buscaron a “otros correligionarios” en León, aunque pudieron querer decir compatriotas.

“Blumenthal no ha podido aclarar el motivo de su viaje a América ni a qué se dedicó en Colombia y Panamá”, explica el diario, posiblemente aseguraron que eran perseguidos políticos, pero nadie les creyó. Fueron calificados de espías y encerrados en El Hormiguero por meses hasta su deportación en mayo de 1942.

María Elsa Vogl, hija de Alberto Vogl, quien ni siquiera era partidario nazi, explicó a Eddy Kühl en una entrevista del 2000: “Era horrible ver a mi padre en esas circunstancias, que también las vivió mi abuelo Alberto Vogl, que era todo un caballero de la alta sociedad alemana encarcelado en la desaparecida cárcel de Managua. Ahí no habían ni servicios higiénicos”.

Kaul se quedó varado en Centroamérica porque, antes del ataque a Pearl Harbor por los japoneses en diciembre de 1941 y la consecuente declaración de guerra al eje, pidió una visa en Panamá para viajar a Massachusetts, pero tenía un pasaporte sin foto, identidad ni registro.

Si los extranjeros de Nicaragua y sus familias tenían pocas posibilidades de encontrar justicia, mucho menos estos dos personajes, como decía el diario de aquella época “se sospecha que entre él y Blumenthal existe un acuerdo privado, la complicidad en el desempeño de misiones políticas de carácter quintacolumnista”.

El comerciante Immo Boehmer, que fue aprisionado también injustamente en El Hormiguero, recordaba al abogado Kaul entre los detenidos, según Alemanes en Nicaragua de Güetz von Houwald, disponible también en internet.

Los expulsados salieron en tres importantes bloques desde una estación de trenes en Managua, la primera deportación fue el 9 de enero de 1942, entre ellos estaba el cónsul Hugo Danckers y su esposa.

Una mujer sencilla le daba flores a la esposa del diplomático y le decía: “Llevate este recuerdo de Nicaragua”, mientras el secretario de la legación alemana entregaba sus últimos pagos a los empleados y la hija de uno de los expulsados le expresaba a su madre que “un nazi no llora nunca”.

Amigos como Enrique Cerda, Francisco Ibarra Mayorga y Emilio Stadthagen Mejía fueron a despedirse, éste último expresó: “Vengo a desearles feliz viaje”.

Otros grupo de deportados salió el 2 de marzo entre ellos Eric y Walter Puschendorff , Ernest Eyl (quienes aparecen en la lista del partido nazi) y alguien de apellido Wessmann, denunciado por La Nueva Prensa de hacer propaganda fascista en Granada, pero que tampoco aparece en la lista de afiliación en poder de Magazine.

Boehmer, que tampoco fue afiliado nazi, fue deportado con Kaul el 13 de mayo de 1942. Ese día también iba el japonés David Yakota, el mejor mecánico conocido en la capital, que dijo a los guardias: “Nos vemos cuando termine la guerra”. Supuestamente dejó descendencia, pero no se sabe si regresó.

Rolf Bunge, que simpatizó con los nazis al menos al principio, fue liberado porque cuatro años antes había recibido su carta de ciudadanía, revela La Nueva Prensa. Eddy Kühl sostiene que partió hacia la guerra y fue capturado en 1944 en Rusia, de donde no volvió.

Los deportados fueron quizá 142 según los diarios de la época. Todos eran embarcados en Corinto, Puerto Cabezas y algunos pocos en avión fueron enviados a Nueva Orleáns para pasar a campos de concentración en Texas ,como le decían en aquella época antes de conocer las infamias en la Europa ocupada.

El historiador matagalpino Kühl entrevistó a varios de los deportados después de la guerra, “dijeron que las condiciones en EE.UU. eran decentes, a pesar de las circunstancias, es decir, tenían acceso a trabajar y ganar el mínimo, medicina, comida, buen trato. Los que habían llevado a sus familias estaban en el campo de Kennedy City, los hombres que estaban solos los retuvieron en Cristal City, en el mismo Texas”.

“Hugo Danckers regresó a Alemania, sobrevivió la guerra y puso una compañía de importación y una venta de café, incluso tenía una marca, pues lo vendía en latas de metal, con buena presentación. El murió allá”, dice Kühl.

El matagalpino calcula que la mitad de deportados regresó después de la guerra, unos de Estados Unidos, otros de Alemania, pero encontraron sus propiedades en bancarrota.

“Los que quedaron en Alemania hicieron lo imposible por volver, pero unos ya viejos murieron en los bombardeos de la ciudades, algunos no pudieron conseguir plata para regresar, otros quedaron traumatizados y enfermos en Alemania”, agrega.

Lo irónico es que cuando partían de Managua en la estación del ferrocarril de la segunda avenida suroeste, salían en una máquina con un vagón de primera clase con las ventanillas cerradas y un segundo vagón con equipaje, mientras un dispositivo militar impedía el paso a particulares.

En el viejo continente, los pasajeros de otros trenes eran llevados a la muerte.

Friedrich Karl kaul
(1906-1981)

Como abogado en ambos estados alemanes defendió sin éxito al Partido Comunista en el oeste en 1956, pero sobre todo se convirtió en un personaje muy conocido cuando fue observador en el proceso de 1960 y 1961 en Jerusalén contra Adolf Eichmann, encargado de ejecutar la “Solución Final”, posteriormente representó a los sobrevivientes del holocausto como acusadores del primer juicio de Auschwitz (1963-1965) en Frankfurt donde condenaron a 20 personas por genocidio, lo mismo hizo en el segundo proceso del campo de concentración de Treblinka (1964-1965) y trató de llevar a juicio a los responsables directos de la muerte del líder del Partido Comunista Ernst Thlämann, fusilado por orden directa de Hitler en 1944.

Kaul también fue un conocido agitador del régimen comunista en su política propagandística muchas veces agresiva contra el sistema occidental democrático.

Magazine/La Prensa/ Bundesarchiv/Sapmobarch, Bild Y 10-13247
El Dr. Kaul en los años cincuenta. Magazine/La Prensa/ Bundesarchiv/Sapmobarch, Bild Y 10-13247

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