Exportadores

Reportaje - 14.12.2014
Piero Coen/Empresario de Chinandega ,Posa en su casa y Bananera.Foto Uriel Molina/LA PRENSA Exportadores. Magazine.

Producen café, azúcar, maní, bananos, frijoles… Los venden al resto de Centroamérica, a Estados Unidos o Europa. En el 2013, sus ventas sumaron más de 2,560 millones de dólares. Ellos son algunos de los principales exportadores de Nicaragua

Por Arlen Cerda

Piero Coen Montealegre apuesta por el banano. A pesar de las ventajas geográficas, Nicaragua exportó en el 2013 unos dos millones de cajas de banano al año. “Esta es una cantidad muy inferior a los 115 millones que exporta Guatemala, los 95 millones de cajas de Costa Rica o los 65 millones de cajas que exporta Honduras”, dice Coen.

Piero Coen Montealegre, de 72 años, es el patriarca del Grupo Coen, un consorcio empresarial con presencia en toda Centroamérica y México, cuyo epicentro se localiza ahora en Chinandega, de donde es originaria esta familia nicaragüense.

Grupo Coen maneja Western Union, una empresa de envío y recepción de remesas de la región; tiene una ganadería con unas 23 mil reses, elabora documentos de identidad en varios países, tiene una fábrica de papel en El Salvador, ha incursionado en la construcción y el financiamiento, entre otras actividades. Ahora ha comenzado con el banano. Según Coen, es una apuesta fuerte.

Este es el primer año de exportación. En la finca San Jerónimo, de Chinandega, se puede observar todo el proceso. Primero los viveros, donde se plantan meristemos traídos desde Costa Rica. Ahí permanecerán unas ocho semanas hasta que las matas alcanzan los 25 centímetros de altura y son replantadas en el campo, donde unas siete semanas más tarde estarían dando su primera cosecha. Los racimos de bananos son cuidadosamente protegidos en el campo con láminas esponjadas para que no se golpeen los frutos unos contra otros, y con doble bolsa en los racimos, una para protegerlos de los insectos y la otra para protegerlos de las cenizas que suelta el volcán San Cristóbal, que observa impasible al fondo.

Una vez que se cortan los racimos, son trasladados por una red de cables aéreos dispuestos en las plantaciones como una suerte de pista bananera, que los lleva desde la plantación a la sección empacadora. Ahí se cortan las manos del racimo y son lavadas, pesadas, revisadas y empacadas por un ejército de obreras, para inmediatamente cargar las cajas en camiones refrigerados que luego las llevarán a Puerto Cortés, Honduras, para su exportación hacia Estados Unidos, donde luego serán comercializadas bajo el sello de Chiquita Brands.

Este primer año se calcula que un millón de cajas saldrán de las plantaciones de Grupo Coen, lo que ya de por sí lo convierte en el mayor exportador de Nicaragua. Sin embargo, el propósito es estar exportando unos ocho millones de cajas en unos cinco años, y asegurando empleo para unas 15 mil personas.

La idea de plantar banano se le ocurrió a Piero Coen Montealegre mientras organizaba su retiro y comenzaba a trasladar la dirección de las empresas del grupo a sus hijos. Decidió quedarse manejando la parte agrícola, que es la que más disfruta y la que, según él, menos gusta a sus hijos.

“Yo quería desarrollar un proyecto bananero porque considero que es la manera más rápida de crear fuentes de trabajo en el país y aumentar nuestras divisas. Nosotros tenemos más tierras planas que el resto de Centroamérica junta”. En este proyecto se asoció con la transnacional Chiquita Brands.

Actualmente tiene 1,000 hectáreas de banano y 600 de plátano, altamente tecnificado. Con sistema de riego, drenaje y transporte aéreo de los racimos. Emplea unos 1,200 obreros, y espera llegar a 15 mil.

Bananos en cifras

• Nicaragua tiene rendimientos promedio de banano de entre 2,000 y 2,600 cajas por hectárea en producción.

• En las fincas del Grupo Coen se ha alcanzado un rendimiento de 4,000 cajas por hectárea y la meta es 5,000.

• Una caja de bananos para exportación pesa 60 libras.

• Para que un banano califique para exportación debe medir más de seis pulgadas de largo.

• La vida útil de una planta de banano es de unos 50 años.

Origen. El banano es un producto de reciente exportación. Se comenzó a exportar en la medida que el desarrollo naviero y la tecnología de refrigeración permitieron que este pudiese viajar desde las plantaciones hacia los países que lo consumen. Jamaica fue el primer gran exportador. En Nicaragua la producción del banano de exportación comenzó en la Costa Atlántica, con la United Fruit Company que en 1899 se establece en el país como Bluefields Steamship Company.

Café con identidad

Podrían vender café verde y ahorrarse los trámites a veces extensos y ese lío con las etiquetas y empaques, pero la meta de Café Las Flores es establecerse como una marca de café nicaragüense en los mercados internacionales.

Otros 44 mil productores que cultivan unas 180 mil manzanas de café venden su cosecha a las exportadoras o colocan este directamente en el extranjero. Cada año, en un buen ciclo, salen del país alrededor de cien mil toneladas de café oro que dejan una venta superior a los 300 millones de dólares. Y de café procesado las ventas ya superan las tres mil toneladas para un monto de unos 25 millones de dólares.

Gian Marco Palazio, presidente de Café Las Flores, calcula que las cifras de la empresa que instaló con sus hermanos representa un pequeño porcentaje del café tostado en Nicaragua, pero la diferencia es que su producto ya sale del país bajo una marca nicaragüense con la cual va listo para conquistar otros mercados.

“Fuera del país te preguntan por ella. Es una marca que se va estableciendo muy bien entre la gente”, asegura Enrique Zamora, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN).

Gian Marco es parte de la tercera generación de una familia que se ha enorgullecido por su producción de café cultivado en la Hacienda El Progreso, ubicada en las faldas del volcán Mombacho, donde cuentan con una certificación de Rainforest Alliance que da garantía de su dedicación a una práctica agrícola sostenible en una reserva beneficiada por un microclima de nebliselva, al sur de Granada.

El patriarca de su familia fue el italiano Luigi Palazio, quien llegó a Nicaragua a finales del siglo XIX, hace unos 130 años.

Antes de que él y sus hermanos se hicieran cargo de la hacienda que heredaron tras la muerte de su padre, en 1999, el café que cultivaban se vendía verde a empresas exportadoras y por esos años se vieron afectados con la crisis del grano que bajó el precio del quintal a unos 60 dólares.

“Nos lanzamos al ecoturismo y turismo de aventura” en el 2001, recuerda. Según Palazio fueron los primeros en traer el canopy a Nicaragua y aún hoy organizan y dirigen recorridos turísticos a Managua, León y Granada, que incluye visitas a su hacienda en el volcán Mombacho, de donde obtienen la variedad de Café Las Flores “Origen Único”, elaborado con su cosecha.

Palazio asegura que el café que procesan suma unos 3,000 quintales al año, incluyendo otra variedad llamada “Grandes Cosechas”, con mezcla que les permite una mayor producción, y el “Café Flor de Caña” que incluye una mezcla de café y ron Centenario de 12 y 18 años.

La marca Café Las Flores nació a inicios del 2000, impulsada por la misma demanda de los turistas que esperaban un producto terminado para recordar su experiencia. Al principio contrataron una tostadora y ahora cuentan con una planta propia que procesa el grano y lo empaca para su venta nacional y exportación, que llega a Estados Unidos y Europa a través de venta en línea y la instalación de pequeños puestos.

“No exportamos café verde. Todo el café que producimos se transforma en Café Las Flores y también adquirimos café de calidad para procesarlo en una de nuestras variedades”, aclara varias veces Palazio, como en un intento de justificar su porcentaje en las exportaciones de café, que son el rubro principal en las ventas de Nicaragua.

Sin embargo, es este el otro nivel de exportaciones que se busca en un país como este, donde la mayoría de sus exportaciones se limitan a materia prima y son pocos los productos con valor agregado.

A la fecha todavía deben lidiar con los detalles que involucra exportar: buscar empaques resistentes o encontrar la forma de que su producto conserve sus cualidades a pesar de los largos viajes en barco. Es el costo que pagan los pioneros.

Mientras, a través de los turistas que los siguen visitando, su café llega a distintos países del mundo y tal como pretende ser: una marca de café con identidad nicaragüense , que posee cualidades propias.

Principal rubro del país

El café es el rubro de mayor importancia en el sector agrícola de Nicaragua, ocupa el sexto lugar en el Producto Interno Bruto (PIB) y es el principal producto de exportación.

US$382.7 millones

han sumado las exportaciones de café hasta noviembre de este año, según el Centro de Trámite de las Exportaciones (Cetrex).

180,217

manzanas de café se cultivan en el país, según el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor). Se calculan 44,519 productores.

US$22.9 millones

fue el monto registrado por la exportación de café procesado entre enero y noviembre de 2014, según el mismo Cetrex.

Gian Marco Palazio, Presidente de Cafe Las Flores, Posa en su tostadora de C.Masaya.Foto Uriel Molina/LA PRENSA
Café Las Flores ha invertido en su propia planta de tostaduría y empaque y para finales de este año ya tendrá siete cafeterías: cinco en Managua, una en Granada y otra en el volcán Mombacho, asegura su presidente Gian Marco Palazio.

Rey del Maní

Mauricio Zacarías no se imaginaba a sí mismo como un agricultor, pero hace 25 años decidió involucrarse completamente en el campo, cuando dejó su trabajo de administrador de empresas en una aceitera de su natal Chinandega, para iniciar su propia plantación de maní.

Su primera siembra fue en 40 manzanas y ahora cultiva unas cinco mil que tiene distribuidas en Chinandega, León, Masaya, Managua y Granada, y lo convierten en el principal productor nicaragüense de maní, con el cual el país figura entre los primeros cinco exportadores a nivel mundial, junto a China, India, Estados Unidos y Argentina.

Según cifras oficiales, Nicaragua exportó más de 94.7 millones de kilogramos de maní en el 2013, con los cuales totalizó 105.1 millones de dólares en venta.

La de Zacarías es una empresa familiar de la que se encarga junto con su esposa e hijos, bajo el nombre de Agrícola Santa Luisa, generando 80 empleos fijos y unas 220 plazas más en temporada de cosecha.

Para su cultivo de maní, Zacarías ha dispuesto un plantel de maquinaria especializada compuesta por mureadoras y combinadas, que cuentan con su propio taller de mantenimiento.

En el país, el ciclo vegetativo del maní es de unos 130 días que inician con su siembra cerca de los días de la canícula entre julio y agosto de cada año y se cosecha desde finales de noviembre a principios de diciembre.

Una vez cosechado, el maní se limpia, seca, descascara y selecciona para alistar su exportación. Según Zacarías, casi toda la producción de maní se exporta a México, Centroamérica y algunos países de Europa, a excepción de una mínima parte que se consume localmente como crocantes de maní, tostado o garapiñado.

En Nicaragua funcionan cuatro plantas procesadoras de maní, pero la principal es la Comercializadora de Maní SA (Comasa), que cada año descascara, limpia, clasifica y blanquea más de dos millones de quintales de maní de diferentes productores y luego los coloca en el mercado internacional por una factura de 100 millones de dólares.

A nivel nacional, el maní genera más de cuatro mil empleos al año y su precio promedio en el mercado oscila entre 23 a 25 dólares por quintal.

En una de las principales plantaciones de maní que Zacarías posee en Chinandega, el volcán San Cristóbal destaca como testigo natural de la cosecha, donde un centenar de hombres esperan al lado varias máquinas a que el sol caliente un poco más la tierra, debido a la lluvia que cayó en la madrugada.

“La humedad es enemiga del maní”, apunta Zacarías, quien a pesar del trabajo de cada uno de los ingenieros que tiene a cargo asegura que él siempre procura seguir la pista de su cosecha y es así como distribuye su tiempo entre las diferentes plantaciones, pues de las casi cinco mil manzanas que cultiva a nivel nacional, unas tres mil son propias —la mayoría de ellas ubicadas en Chinandega— y el resto son alquiladas.

En el país, el maní que se cultiva es una variedad americana conocida como Georgia 06G, aunque Zacarías asegura que también se invierte en análisis e investigaciones para desarrollar alguna variedad propia, como lo hace Argentina con sus semillas únicas.

Para efecto de las exportaciones, el maní se clasifica según su tamaño, separado a través de unas zarandas gravimétricas que están ubicadas en la procesadora.

Entre más grande sea el maní, habrá menos granos por onza y así el maní será mejor cotizado. “De la primera floración, a los cuarenta días de la siembra, se logra el maní más grande”, explica Zacarías.

Por onza pueden haber de 38 a 42 granos, de 40 a 50, de 50 a 60 y de 80 a 100. También hay “split” o manís quebrados que se utilizan para elaborar aceite de maní que se vende a Estados Unidos y una harina o torta de residuo que se añade a los concentrados para animales de granja.

Mauricio Zacarias el Rey del Mani en la ciudad de Chinandega . Oscar Navarrete/LA PRENSA.
Mauricio Zacarías es el principal exportador de maní en Nicaragua, que exporta casi todo a México y Centroamérica.

No hay tierra para más maní

La competencia por espacios de siembra no deja chance para el cultivo de más maní en Nicaragua, según Mauricio Zacarías.

65,000

manzanas es el área de siembra de maní en el país, según la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), que calcula un rendimiento promedio de 65 quintales por cada manzana.

US$10,000,000

invierte ahora Zacarías en la compra de maquinarias y una planta procesadora para cultivar 2,000 manzanas de maní en República Dominicana. Entre 2013 y 2016, el proyecto generaría unos 20 mil empleos.

El éxito del azúcar

A finales del siglo XIX, el cultivo de la caña de azúcar era una oportunidad de negocio “desperdiciada” en el país, según el ingeniero francés Pablo Levy, en su texto Notas geográficas y económicas sobre Nicaragua, en las cuales describe las condiciones nacionales que permitirían duplicar el rendimiento que se obtenía con el cultivo de esta en las islas del Caribe.

Sin embargo, el mismo año en que se publicaron aquellas notas, en 1890, el italiano Francisco Pellas Canessa fundó junto a otros cuatro empresarios el Ingenio San Antonio, a cargo de la empresa Nicaragua Sugar Estates Limited, inscrita en Londres en esa fecha, y en Granada 40 años después.

El ingenio inició con la siembra de 650 manzanas de caña de azúcar, que para 1912 ya reportaba una producción que superaba los 100,000 quintales de azúcar y hoy está a cargo del grupo económico nicaragüense más importante, que lidera su bisnieto Carlos Pellas Chamorro.

El azúcar está entre los cinco principales productos de exportación del país, con un monto de 163.9 millones de dólares en venta entre enero y noviembre de este año.

Según cifras del Ingenio, la producción de la zafra 2013-2014 fue de 6,867,109 quintales de azúcar y para la zafra 2014-2015 se esperan 6,574,277 quintales.

De esa producción, el Ingenio exporta el 60 por ciento, con destino a Estados Unidos, Taiwán, Venezuela, Europa y el Caribe.

La primera exportación del Ingenio fue en 1932 y actualmente representa el 42.5 por ciento de las exportaciones de azúcar en el país, que en el 2013 sumaron un total nacional de 182.2 millones de dólares.

Según cifras de la Comisión Nacional de Productores de Azúcar (CNPA), en el país se producen unos 17 millones de quintales de azúcar y su industria ha tenido un crecimiento sostenido en la última década.

Estas cifras no se hubieran ni sospechado en 1740, cuando según el historiador Germán Romero apenas se contaban unas cinco haciendas azucareras en el occidente del país, donde hoy el Ingenio San Antonio posee unas 43,000 hectáreas de cañaverales y se procesan más de 3 millones de toneladas de caña para obtener azúcar, melaza (para el ron) y bagazo (para etanol).

Justamente esa diversidad de derivados de la caña que se aprovechan en el Ingenio, hacen de esta, que es una de las 25 empresas que aglutina el Grupo Pellas, un modelo que se presenta un “moderno complejo agro-energético, eficiente y ecoamigable, dedicado a la producción de azúcar, etanol, alcohol, energía eléctrica, melaza y camarones” que —según añade su área de comunicaciones— “se caracteriza por su moderno e innovador sistema de producción y la alta calidad”.

Los números del azúcar

Ocupa el cuatro lugar entre los principales productos que exporta el país, cuya lista encabezan el café oro, la carne de bovino y el oro en bruto.

358,851

toneladas de azúcar de caña ha exportado el país entre enero y noviembre de 2014, que significan unas 30 mil toneladas más que en el mismo período del año anterior.

Los empresarios Silvio y Carlos junto a su padre Alfredo Pellas (sentados al centro). Empresarios. Magazine.
Los empresarios Silvio y Carlos junto a su padre Alfredo Pellas (sentados al centro) posan rodeados de altos funcionarios de SER San Antonio, al final de la zafra azucarera 2013-2014, en Chinandega. Al fondo se puede observar parte de la estructura original del Ingenio, fundado en 1890.

Frijol: de vuelta al camino

De uno a otro lado, el empresario nicaragüense Enrique Zamora cargó durante cuatro días un documento engargolado con una cubierta azul. Lo llevaba con él debajo del brazo, lo abría y releía en sus minutos libres y cuando almorzaba lo tenía al lado. Era finales de marzo de 2004 y en esos días el entonces presidente mexicano Vicente Fox realizaba una visita oficial a su homólogo Enrique Bolaños Geyer, en Nicaragua.

Una foto que Zamora guarda en su oficina de Agropecuaria Lafise, registra el momento en que logró reunirse con ambos mandatarios y el documento está en la foto, a la espera de que el empresario le pueda hablar sobre el al presidente mexicano.

Se trataba, recuerda, de las gestiones que contribuirían a terminar con los obstáculos que por seis años impidieron la exportación de frijol negro de Nicaragua a México, que según el Tratado de Libre Comercio entre ambos países tenía una cuota de 4,637 toneladas al año, pero que no se había hecho por trabas a las que México dio largas.

En los siguientes años, aún vistiendo traje y corbata, ante compradores de México y Estados Unidos, el gerente general de Agropecuaria Lafise no se limitó para morder delante de ellos algunos frijoles crudos que les demostraran la suavidad y humedad perfecta que posee el grano nicaragüense, principalmente en su variedad rojo-seda o color rojo claro y tono brillante, que posee una marcada preferencia entre los nicaragüenses y del cual se producía suficiente para el consumo local y la exportación y a mediados de 2010 aún se compraba entre 11 y 13 córdobas la libra.

Desde sus diversos cargos que incluyen la presidencia de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), Zamora se ha encargado de abrir camino a diversos productos nicaragüenses, incluyendo yucas congeladas y pulpa de pitahaya, y ahora busca reactivar la exportación de frijol rojo-seda nicaragüense hacia Estados Unidos, tras cuatro años fuera del mercado, por medidas gubernamentales que a su vez favorecieron la producción del rechazado frijol negro, que actualmente se exporta a Venezuela casi en su totalidad.

En el 2008, la exportación del grano nica tuvo uno de sus mejores años, con una cifra de 81 millones de dólares. Zamora aún lo ve como el resultado del trabajo que inició la Agropecuaria que tiene a cargo, pero apenas dos años después, en 2010, la venta cayó a 6 millones de dólares, por el cese de su exportación ordenado por el Gobierno.

Con diez años de más edad encima, Zamora asegura que está listo para reactivar las exportaciones de frijol en el 2015 con el método de alianzas productivas que le dio éxito un lustro atrás. Y, mientras él afina detalles, a diario le llaman o envían mensajes desde Estados Unidos, preguntando cuando volverá la exportación.

El frijol de Nicaragua

En el país se prefiere el grano rojo, pero ha crecido el cultivo del negro para su venta.
US$70,143,617

sumaron las exportaciones de frijol nacional entre enero y octubre de 2014.
US$5,842,586

corresponden a frijol rojo-seda, con destino a Estados Unidos, Costa Rica y Guatemala.
US$34,488,682

de esas exportaciones son de frijol negro que Albalinisa envía a Venezuela.

Enrique Zamora, de Agro La FISE, Posa en su oficina.Foto Uriel Molina/LA PRENSA
Agropecuaria Lafise respaldó y comercializó la producción de unas doce cooperativas agrícolas de Matagalpa, Estelí, Boaco y Nueva Guinea, entre el 2003 y 2010. Ahora trabaja en reanudar el contacto, asegura su gerente general, Enrique Zamora Llanes.

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