Fuerza de mujer

Reportaje - 11.01.2009
Mujeres-en-Fisicocolturismo

Mujeres Nicaragüenses intentan ser respetadas en un espacio que muchos aún consideran les pertenece a los hombres. Ellas con músculos dicen ser femeninas, madres, esposas, pero sobre todo mujeres

Dora Luz Romero Mejía
Fotos de AP. Bismarck Picado y Orlando Valenzuela

En la tarima se pueden observar tres mujeres. Visten traje de baño. Sonríen y muestran sus mejores poses. Modelan sus bíceps, pectorales, piernas, abdomen... Sus rostros, a pesar de la sonrisa, lucen duros y tensos. Sus cuerpos lucen brillosos. Sus músculos definidos.

Es diciembre de 2007 y las tres atletas en escena buscan obtener el primer lugar en el Campeonato Centroamericano de Fisicoculturismo realizado en el Hotel Best Western Las Mercedes en Managua.

Se mueven al compás de la música. De fondo pueden escucharse los aplausos del público. Aplausos
que dedican a su favorita. También pueden percibirse murmullos y las participantes, concentradas, buscan impresionar a los jueces.

De esa competencia queda un registro. Un vídeo que posteriormente fue subido a la Internet y donde los cibernautas podían hacer sus apreciaciones acerca del evento.

“Esas no son mujeres, son mujeres queriendo ser hombres...”, dice el primero de varios comentarios.

A Jorge Contreras, de 12 años, leer ese comentario le incomoda. Es a su madre a quien se refieren. No le parece que hablen así de la mujer que le dio la vida, y quien para él, se ha esforzado tanto. Este niño de hablar nervioso y pausado es el hijo de Sujad Zuharan, una de las participantes que aparecen en el vídeo y la campeona absoluta centroamericana de Fisicoculturismo.

El pequeño no puede entender cómo alguien se puede expresar asi de las mujeres que practican ese deporte. “Yo estoy orgulloso de mi mamá. No es cualquier mujer”, dice.

Por los oídos de las mujeres fisicoculturistas han pasado decenas de comentarios. Desde aquéllos que
parecen poesía hasta los más obscenos. Ellas afirman que lo que piense el resto es lo de menos, por su parte, continuarán practicando este deporte que les apasiona, les da salud y las mantiene en forma.

Fotos de AP. Bismarck Picado y Orlando Valenzuela
Zuharan junto a su madre e hijos.

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El fisicoculturismo en Nicaragua se practica desde los años cincuenta, muchísimos años después de su origen, que según la historia, data de los siglos XVII y XIX. Tratándose del género femenino fue a partir de los años noventa, casi una década después de su boom en el mundo.

En nuestro país, los nombres de Karla Molina, Aurora Derbyshire, Flor Valentina Tapia, Diana
Castro... son parte de la historia de este deporte. Ellas fueron de las primeras damas que incursionaron en un mundo considerado meramente masculino.

Ahora, a estas mujeres lo que les queda son los buenos recuerdos de aquella época. Aurora Derbyshire,
de 39 años, y con catorce años en el fisicoculturismo, guarda en su baúl las decenas de trofeos que ganó en los años noventa. Sus fotografias y recortes de periódico son el tesoro más preciado. Cada vez que mira esas fotografias suspira. Esos músculos, esas definiciones, esa energía... ¡cuánta nostalgia! le da ver esas imágenes a esta mujer recia, morena y de mucho sudar.

En aquel entonces, cuando recién empezaban las competencias de fisicoculturismo femenino, había tres
categorías: 52 kilos, 57 kilos y más de 57 kilos. Derbyshire pertenecía a la tercera de éstas.

En 1994, dos años después que se funda la Federación Nicaragüense de Fisicoculturismo (Fenific), los
atletas comenzaron a brillar. Y quienes más lo hicieron fueron las mujeres. Eduardo Abdalah, presidente de Fenific desde sus inicios, asegura que han sido muchos los logros obtenidos y recuerda que los primeros frutos de la práctica se vieron en los V Juegos Centroamericanos en 1994 realizados en San Salvador. Ahí Nicaragua obtuvo tres medallas, en modalidad femenina. Dos de oro y una de plata. Karla Molina (52 kilos) y Diana Castro (57 kilos) regresaron con medalla de oro y Aurora Derbyshire (más de 57 kilos) con una de plata. “Esa vez estábamos orgullosísimas, era primera vez que participábamos en un evento fuera del país y habíamos traído medalla en las tres categorías”, dice Derbyshire, quien se retiró hace cinco años.

Esta atleta no quiere dejar pasar la oportunidad para resaltar que en los años noventa “cuando nosotros
íbamos a eventos fuera del país lo lográbamos con araños y pellizcos, era muy dificil la situación económica, no teníamos mucho apoyo. A las actividades íbamos casi guindadas de un bus, no como ahora que a las atletas se les hace más fácil porque viajan bien, algunas hasta en avión”.

Pero a pesar de los años y las diferencias en cuanto a la situación económica el resultado ha sido el mismo. Derbyshire, Molina, Castro... empezaron a cosechar victorias y la nueva camada ya lo
ha hecho también. “Se dice que Nicaragua posee las mujeres más bonitas, más femeninas del área
porque a pesar del desarrollo muscular que puedan tener, cumplen los parámetros culturistas y conservan la feminidad”, dice el presidente de la federación henchido de orgullo, porque desde siempre, ha sido él quien ha estado al mando de este deporte.

Pero no se puede hablar de la historia de este deporte sin mencionar a Aída Carrión, la única nicaragüense que ha logrado ganar medalla de oro en un campeonato Panamericano. Ese, según dice, ha sido su mayor triunfo. Pero el día que recuerda como el más glorioso de todos es el 5 de marzo de 2005 cuando “me nombraron la Atleta Amateur del Año y recibí el reconocimiento de la Alcaldía de Managua”, manifiesta.

Fotos de AP. Bismarck Picado y Orlando Valenzuela
Aurora Derbyshire practicó fisicoculturismo durante 14 años. Está es una imagen de 1996

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Cuando Sujad Zuharan, de 42 años, va al supermercado el joven que ayuda a cargar las bolsas le mira de reojo los brazos musculosos. La reconoce porque la ha visto en los periódicos, en la televisión... y con una sonrisa de quien desea agradar, bromea: —Y yo qué le voy ayudar a usted a cargar. Usted más bien debería ayudarme a mí.

Zuharan sonríe y le saluda. Toma sus bolsas y regresa a casa.

Las bromas no faltan en la vida de esta atleta. Cuando le toca ir al colegio por sus dos hijos, Jorge
y Rodrigo, escucha quienes dicen: “Ahí viene la musculosa”. Y es que ése es el sobrenombre que le han
puesto los compañeros de clases de Jorge. “Siempre que hay competencia me preguntan: ¿Y la musculosa ganó? Pero es de cariño”, explica el pequeño.

Zuharan es delgada, tiene los ojos saltones y la voz ronca. Su vida como deportista inició apenas hace
tres años. “Empiezo en el gimnasio motivada para bajar de peso, para adelgazar. Porque después que tuve a mi segundo hijo quedé pesando 160 libras y siempre me ha gustado ser ágil, deportista, delgada”, dice. Estando ahí, el joven que la entrenaba la invitó a participar en una competencia de fisicoculturismo.

Para ese tiempo, Zuharan ya había bajado de peso y luego se sometió a una preparación intensa.

“Siempre me ha gustado el fisicoculturismo, pero nunca me imaginé ser participante”, dice entre risas.
Participó en la primera competencia y ganó. Así empezó su buena racha. Ha sido campeona centroamericana en cuatro ocasiones y antes de retirarse —porque ya lo ha decidido- espera participar en los Juegos Olímpicos que se realizarán en Honduras.

Cuando recién inició, su hijo mayor, Jorge, no estaba de acuerdo. “Se ponía celoso. El tenía nueve
años, pero el instinto de hombre a esa edad no le gustaba que me vieran en tanga”, recuerda. A su
madre, doña Paula Quiel tampoco le parecía la idea. Mientras que el menor de sus hijos, Rodrigo, siempre fue su admirador número uno. “El me daba sus toallas para que me secara en las competencias”, dice esta madre que afirma le ha tocado sacrificar de todo un poco.

—En este deporte, ¿alguna vez se ha sentido discriminada por ser mujer?

—Pues a veces voy por la calle y algunos hombres, incluso mujeres, me quedan Viendo, no sé si será de admiración. Yo creo que unos hombres es por envidia de ver que una mujer tiene músculo y ellos quizás son todos flojos. Comentarios anónimos abundan, pero a mí ese tipo de cosas no me afectan.

—¿Cree que el ser musculosa le quita feminidad?

—Todo lo contrario. Para que una mujer pueda ser fisicoculturista y sea una buena fisicoculturista no
debe perder su feminidad. Aunque tengamos músculos siempre debe haber esa proporción del cuerpo
de una mujer... Yo siempre he sido como marimacha. Siempre me gustaron las cosas rudas. Cuando
andaba en bicicletas, cuando era chavala, estudié Agronomía cuando la gente dice que es una carrera para hombres.

—¿Usted se siente femenina?

—Sí.

—¿Le gusta su cuerpo?

En realidad que sí. Aunque podría andar de minifalda, blusas peladas, pero no me gusta. Cuando
era gordita entonces andaba de minifalda. Blusas escotadas. Cosas de tirantes no me gustan.

—Y ¿su esposo qué dice?

—Mi esposo me apoya.

Lógicamente que por las situaciones que nos sometemos a las dietas y todo, a veces el carácter anda
un poco irascible, surgen algunos inconvenientes, pero él me apoya.

—¿Cómo distribuye su tiempo?

—A regañadientes reparto mi tiempo. Mi esposo trabaja entonces todo el día pasa fuera, cuando tenía
trabajo yo estaba en el trabajo ahora que no tengo estoy en la casa, hacemos las compras...
—¿Cómo es un día suyo?

—Yo soy una persona diurna.

Mi mayor actividad es por la mañana. Voy dos veces al día al gimnasio. Entreno dos horas con pesas, platico un rato, cuando tenía trabajo me iba a la oficina o fuera de Managua cuando me tocaba, y
por la tarde hago una hora de cardio y abdominales. En la noche ayudo a mis hijos con las tareas que les toca hacer.

Fotos de AP. Bismarck Picado y Orlando Valenzuela
1992. De izquierda a derecha las atletas Rosibel Manzano, Karla Molina, Mariela Rojas y Aurora Derbyshire.

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Hay quienes se muestran apáticos a las mujeres fisicoculturistas, así como muchos otros muestran admiración. “Lo discriminan a uno porque ellos se imaginan que sos un hombre muscularmente, porque todavía en nuestro país la gente no está educada para ver qué nivel tienen las personas”, asegura Derbyshire, quien además afirma sentirse muy femenina.

Sentada sobre el sofá de su casa ubicada en Linda Vista, recuerda las veces que escuchó comentarios ofensivos debido a su cuerpo. “Una vez cuando estaba en Panamá yo iba de compras y llevaba una camisola y cuando me vieron los brazos, unos hombres dijeron: Esa mujer parece hombre”. Ella los volteó a ver, pero prefirió no decir nada. “Es que la gente no sabe”, dice. Y la lista podría continuar, advierte, pero prefiere recordar los buenos momentos.

Aída Carrión tampoco menciona casos específicos, pero sí garantiza que “hubo más de alguien que me
criticara”.

Pero los comentarios no les incomodan a estas atletas, lo que más les atormenta de practicar este deporte es la dieta. Comer claras de huevo y olvidar la comida chatarra, no es cosa fácil. Aurora Derbyshire no olvida aquellos años donde no podía comer lo que quería. “Ahora no. Ahora como de todo”, dice entre risas. “Lo más dificil para mí era tener un dieta, ya que me encanta comer sin restricciones pues es una de las cosas que más gozo”, asegura por su parte Carrión.

Por su parte Zuharan explica su mecánica. “Cuando estoy lejos de una competencia: ensaladas, más
proteínas, un poco de carbohidratos. Cuando estoy de seis a ocho semanas antes de las competencias,
mis cenas y mis desayunos son lo más monótonos porque son solamente claras de huevos; cocidas,
como omelet con galleta de soda. Al mediodía, pollo asado, a la plancha, plátano cocido, asado, tortilla tostada, avena que proporciona un poco de fibra, fruta seca que da fibra y energía”, explica. Eso sí. Hay días en los que no puede evitar caer en la tentación de comerse un trozo de pizza, algún antojito o comida árabe, que es su favorita.

Los días de sacrificio aún continúan para Zuharan. Aún es una atleta activa. Para Derbyshire esos
días acabaron. Ahora, según cuenta, lo más importante es su hija Desirée. Una hija que esperó años
en procrear para no tener que abandonar lo que antes era su más grande amor: el fisicoculturismo.

Fotos de AP. Bismarck Picado y Orlando Valenzuela
Los trofeos, fotos y recortes de periódico son mis mejores recuerdos", dice Derbyshire.

Las Miss del Fisicoculturismo

Fatima Acevedo es una joven de estatura baja, morena y de curvas pronunciadas. Su cuerpo bien formado y atlético se lo debe a esas horas que pasa ejercitándose en el gimnasio. Originaria de Carazo, esta muchacha de 24 años es la campeona nacional de bodyfitness, una modalidad del fisicoculturismo.

Es amante de los ejercicios.Todos los días se levanta tempranito para poder ir al gimnasio y también cumplir con su trabajo en Ia Dirección General de Ingresos.

La historia de esta caraceña en el mundo del bodyfitness empezó hace casi dos años, cuando el instructor del gimnasio (Physical) que visita la invitó a participar en un evento. “Yo llegaba a hacer ejercicios y un día el instructor del gimnasio me dijo que si quería participar en una competencia”, recuerda. Decidió darse la oportunidad y ese di’a se llevó el primer lugar.“Ese, para mí, fue el mejor momento porque sin saber bien de qué se trataba puse un pie en el escenario y gané. Me sentí muy orgullosa”, afirma.

Acevedo considera que el bodyfitness es Io suyo.“No opto por el fisicoculturismo porque piden más músculo y no es que no me guste, sino que sería trabajar demasiado para obtener un cuerpo así", asegura esta mujer, quien está eternamente agradecida con su esposo Jaime Castillo quien Ia ha
apoyado en el cuido de su bebé siempre que le toca competir.

Hace algunos años se creó el llamado bodyfitness, una modalidad deI fisicoculturismo que es considerado el concurso Miss de este deporte. Según cuenta Eduardo Abdalah —presidente de la Federación Nicaragüense de Fisicoculturismo (Fenific) y árbitro internacional- en la década de los noventa se dio una deserción de mujeres en este deporte. La razón fue que los jueces internacionales se dejaban impresionar por los grandes tamaños musculares, lo que hizo que las atletas crecieran muscularmente. Debido a ello, el concepto de feminidad se había perdido.“Lo que teníamos eran unos grandes cuerpos de hombres musculados con caras femeninas. Era incongruente. Se había deformado el concepto de fisicoculturismo femenino y eso hace que las mujeres deserten”, explica Abdalah. Por tal razón es que se crean dos modalidades: fitness y bodyfitness. “Esto se hace con la idea de demostrar que Ia mujer a pesar del desarrollo fi’sico que pueda tener no pierde Ia feminidad. Se hacen para aquellas mujeres muy bonitas salidas de los gimnasios, pero que no tenían un gran desarrollo muscular entonces difi'cilmente iban a competir con las que estaban sobredimensionadas muscularmente", asegura.

El fitness es un campeonato parecido a un concurso donde las atletas tienen tres round de pasarela y un
round de una rutina donde Ia atleta mezcla artes marciales, boxeo, gimnasia, aeróbicos... en donde se mide la fuerza y dificultad de los movimientos, la precisión, el tiempo... Una modalidad que aún no se practica en Nicaragua.

Mientras que el bodyfitness —ya practicado en el país— es considerado el concurso Miss dentro del fisicoculturismo. Este consiste en tres round de pasarela, en e| que las participantes desfilan en traje de baño y el jurado evalúa simetría, proporción, tonalidad de la piel, tonicidad muscular, pero también feminidad, belleza fi’sica y presencia escénica.“Las participantes son mujeres hechas en gimnasio, de forma natural, sin ofender porque sé que hay concursos donde las participantes se someten a operaciones para perfeccionar su cuerpo”, afirma Abdalah.

Fotos de AP. Bismarck Picado y Orlando Valenzuela
Fátima Acevedo es la campeona nacional de bodyfitness.

¿Que define a un ganador?

En el fisicoculturismo los parámetros a evaluar son: la simetría, proporción, masa muscular, definición y muscularidad que es combinación de las dos y como elemento principal la feminidad, en el caso de las mujeres. Luego cada participante realiza una rutina personal de pose, donde hay una coreografía y
cada cual es libre de posar. En esa etapa el concursante usa poses que le benefician.“La sumatoria de las dos etapas hace un ganador. No damos puntajes, sino puestos”, asegura Abdalah. z

La primera Miss Olympia

Aunque en fisicoculturismo femenino empezó antes, fue hasta 198O que se realizó el primer evento que
supondría el profesionalismo para las mujeres. Esta fue idea original de Joe Weider y se llamó Miss Olympia. La ganadora de la primera edición fue Rachel McLish, originaria del sur de Texas. Mister Olympia y Miss Olympia son las competencias de fisicoculturismo profesional que se celebran año con año y en la que participan los mejores atletas del mundo.

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