Hijos de altos funcionarios

Reportaje - 16.11.2008
Bernardo Herrera, de perfil a la derecha, reclama por la paliza que grupos de choque gubernamentales le dieron a jóvenes frente a las instalaciones de Canal 4

Hijos de altos funcionarios de la administración de Ortega, cuestionan al Gobierno al que sirven sus padres, demostrando con ello que no siempre resulta “de tal palo, tal astilla”

Octavio Enríquez
Fotos de Orlando Miranda y archivo

El 24 de octubre de 2008, Raití Juárez, de 21 años, flaco, barba escasa, débil a simple vista, hizo toda una declaración de principios ante las cámaras: “Soy Raití y mi papá es otra persona”.

Juárez era uno de los tantos jóvenes que esa mañana salieron a protestar contra el gobierno de Daniel Ortega; que se armaron de pancartas que gritaban “no tenemos miedo” y que se arriesgaban a que grupos de choque del Gobierno los cargaran a golpes.

Raití Juárez es hijo del inspector general del Ministerio Público, Armando Juárez, quien se ha mostrado como el principal perseguidor de los organismos no gubernamentales en este Gobierno.

Días antes, otro grupo de jóvenes se plantó frente a las instalaciones del oficialista Canal 4. Fueron vapuleados por grupos progubernamentales que llegaron hasta el lugar con lujo de violencia. La población vio por las imágenes de la televisión, en vivo y directo, cómo los sujetos pateaban y daban fajazos al grupo de muchachos imberbes cuyo lema era: “No a la dictadura, sí a la democracia”.

Entre los jóvenes que protestaban estaba Bernardo Herrera, hijo de la presidenta de la aguadora estatal Enacal, Ruth Selma Herrera, con quien el joven no comparte el discurso como demostró en esa ocasión cuando vestía una camiseta que lucía un enorme “No” al Gobierno en el que trabaja su madre.

Tanto Juárez como Herrera se unen a una larga tradición de hijos que enfrentan a sus padres. Desde Fidel Castro hasta importantes guerrilleros sandinistas que enfrentaron arma en mano a sus padres, connotados somocistas (ver recuadro).

El fiscal Juárez, un hombre pequeño, bigote escaso y moreno, es el tercero de la cadena de mando de una estructura legal dentro del Ministerio Público. Sin embargo es un secreto a voces que muchas de las acciones legales que emprende la Fiscalía inician en la Secretaría del Frente Sandinista, donde participa el coronel retirado Lenín Cerna, antiguo Jefe de la Seguridad del Estado. Fiscales dirigidos por Juárez que promueven las causas de interés del partido en el poder, incluyendo las presiones a detractores de la Administración sandinista.

El padre de Raití persiguió a una mujer, del Movimiento de Mujeres, cuya historia podría resultar parecida a la suya. Hace 30 años, Sofía Montenegro se integraba a la lucha armada para botar al régimen somocista, donde militaba su hermano Franklin Montenegro, un temido general de la Guardia Nacional. En la casa se vivía mucha inestabilidad, porque según ella contó a la revista Domingo para cualquier madre “no hay hijos buenos ni malos”.

“Mi hermano Franklin tendrá sus responsabilidades, pero las asumió, pagó por ellas, lo mataron. Igualmente ésa fue su opción. Yo hablé con mi hermano, él sabía que yo andaba en el Frente y me dijo: ‘Hermana mantente alejada de esto’, yo asumí esta posición y aquí voy a morir, vos asumí la tuya”.

Fotos de Orlando Miranda y archivo
La presidenta de ENACAL, Ruth Selma Herrera, es una de las funcionarias que más ha defendido el gobierno de Daniel Ortega.

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La canción se llama Pildorita del Caos y se puede encontrar en Youtube, el servidor de vídeos y música más popular entre los jóvenes que navegan en internet. La guapa jovencita, intérprete y compositora nicaragüense, es Clara Grun, la hija de otra ministra del gobierno de Ortega. La cantante termina tarareando un poco y haciendo pompas de jabón, jugando a ser niña en un territorio perturbado.

Territorio perturbado, porque no se parece a la realidad que conoció cuando niña, cuando su madre trabajó en organismos no gubernamentales en aquella revolución que Grun conoció un poco tarde, por-que vivió en Londres con su padre, un caballero originario de ese país que se enamoró de Amanda Lorío, una socióloga que a comienzos de este gobierno en 2007 fue nombrada Ministra del Ambiente y los Recursos Naturales.

Quien la recomendó para el cargo fue la primera dama Rosario Murillo, una antigua cliente suya de las consultas de medicina alternativa que Lorío desarrolló como otra faceta de su vida. Lorío fue despedida después que los diarios publicaron que había ofrecido a los trabajadores los servicios de una amiga, María Teresa Hilari, internista, especialista en homeopatía y terapia floral.

“Hubo una confusión. Mi mamá no se pronunció sobre eso en los medios. Pero ella es honesta, nosotros no tenemos grandes lujos, no nos han dado carros ni nada por el estilo”, dice la cantante, que confiesa que tras el incidente su madre fue reenganchada como Viceministra del Ministerio de Agricultura (Magfor).

Clara Grun es de las cantantes jóvenes más talentosas del país y las letras de sus canciones han sido, hasta ahora, crítica de los políticos. “Mi mundo gira al revés —dice La Pildorita del Caos—. No tengo arriba ni abajo. Derecha izquierda es lo mismo. No hay esquinas en mi espacio. Me toma tiempo creer. No creo en el test del vaso”. Se escucha una guitarra fuerte, eléctrica, un llamado de rebeldía cívica hecho por el arte que siempre es, y ha sido, crítico por naturaleza y que continúa en esta canción con una frase lapidaria: “El gobierno toma pinol con el sudor del pueblo que roban”.

“Yo he tenido discusiones con mi madre, pero tenemos un debate muy abierto. El debate siempre ha sido fomentado en mi casa, mis padres son intelectuales. No ha habido ningún choque en mi caso. Ella me ha dicho que no hace falta que estés conmigo, con tal que estés con vos misma. Si vos estás en desacuerdo, cree pero fundamentada”, aclara de entrada apenas llega a un café de Managua. Fuma un cigarrillo, una de sus piernas cabalga sobre la otra. “Yo critico con esa canción cómo nos dosifican la miseria, la pobreza, la imagen es tragar. La crítica no está dirigida a nadie en particular. Yo invito a que en lugar de armar una revolución a través de grupos anómicos, creo que deberían de amarrarse grupos de interés mucho más formales de carácter civil, no de carácter CPC ni nada de eso”, explica desenfadada.

Grun llama a una revolución cultural, a que el arte no se haga partidario, a que se proteste contra el sistema judicial, contra el sistema electoral, la corrupción y que no se le ofrezcan cargos a gente que no tenga requisitos profesionales suficientes. Contra todas esas cosas dice estar en desacuerdo, porque revelan la insatisfacción y la falta de confianza de la población en el Gobierno al que no ve como una dictadura en el sentido estricto de la palabra.

¿Qué fue del sandinismo que conoció? Clara Grun asegura que hay un FSLN de 1979 y un FSLN de este año. Vivió en Nicaragua hasta 1986, cuando su padre tuvo la oportunidad de hacer una maestría en Inglaterra. Amanda Lorío en esos años se entregaba a la causa de la revolución, ni por cerca se le pasaba que sería ministra y menos que la pequeña Clara, filósofa de profesión y cantante, promovería en spots televisivos el derecho al voto y al aborto terapéutico, satanizado por el Gobierno.

Fotos de Orlando Miranda y archivo

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A Raití Juárez no le ha ido tan bien con su padre. Armando Raití Juárez decidió llamarse Raití a secas por diferencias políticas con su padre, el inspector general del Ministerio Público ligado directamente a Daniel Ortega.

Raití viste camisa mangas largas y es el secretario de la juventud de la Coordinadora Civil, uno de los organismos que su padre persigue por orientación del Gobierno. Tiene más de cinco años de experiencia como facilitador en programas y proyectos sociales y fue criado por su madre, una antigua oficial del Ministerio del Interior que no se opuso a que el padre lo frecuentara. Tiene dos hermanos más, hijos también del abogado, Yalí y Yaoska. Uno trabaja en el Gobierno y ella en una transnacional. Ninguno se mete en política.

Con Raití ocurrió otra cosa. Desde los 15 años se metió a defender los derechos de los jóvenes. Tomó cursos, escuchó las lecciones de historia de su padre que miraba con recelo estas posturas. El antiguo fundador de la seguridad del Estado era un gran amigo de su hijo, conversaba con él, había respeto y cariño que prodigaron más después de 1990, cuando el primer gobierno sandinista acabó, porque en los años duros los padres no tenían tiempo para criar a sus hijos.

“Yo tenía una nana que se llamaba Eva en el barrio San Cristóbal y ésa era mi casa. Ellos andaban en tareas. Tengo flashazos de aquellos años. Recuerdo cuando era niño las salidas los fines de semana. Éramos una familia clase media con algunas comodidades. Mi papá es fundador de la Seguridad. Mi mamá Mayra Virginia Medina Mendieta trabajó en el Ministerio del Interior (con el comandante Tomás Borge). Mi papá estuvo un buen tiempo en Matagalpa. Yo no sé si es pariente de Lenín Cerna Juárez, pregunténselo a él”, pide el muchacho.

De las costumbres de su padre, aprendió reglas básicas como no venir por el mismo sitio todos los días, anotar las horas de entrada y salida y variarlas de vez en cuando, fijarse bien en los rostros, lo que hace ahora para defenderse de las estructuras del Gobierno que su padre defiende tanto en la Fiscalía.

“Hay comunicación, intercambio de ideas, pero no como antes —lamenta Raití—. La amistad se rompió en el momento en que yo elijo tener criterio propio, calificar las situaciones, cuando me doy cuenta que tengo derechos y que este Gobierno no está respondiendo como se creyó que iba a hacerlo. Hay discrepancias”, revela sin explicarse si su padre hace todo esto para protegerlo porque “él sabe que esta gente no es de juego y que hay intereses económicos de por medio y que no es adecuado que esté en medio”.

Raití recuerda que él ya tiene una trayectoria en defensa de los derechos de los jóvenes y hace énfasis en eso en las oficinas de la Coordinadora Civil, cuya entrada tiene un mural tapizado por recortes en los que se critica al Gobierno y se denuncia la persecución.

—¿Con qué cosas no estás de acuerdo con el Gobierno? –le pregunto.

—(Rápido) Ellos creen que aún siguen haciendo la revolución, respeto eso, pero soy crítico. A mí no me gusta la actitud autoritaria, la prepotencia, lejos de los principios de un revolucionario, lejos de lo que es ser de izquierda. La doble cara, la hipocresía, la demagogia de los funcionarios, del mismo gobernante. La manipulación de los hechos históricos, el alejamiento de los objetivos revolucionarios iniciales. Ahora todo es dinero. Se pelea por plata y poder, no por beneficiar a nadie. Se manipula a la gente pobre. Eso lo he expresado y lo que a mí se me ha dicho es que ésos son argumentos de la derecha.

—¿Eso te dice tu padre?

—El me dice que no puedo ser manipulado. Me dice que no puedo dejar que sea un instrumento de los grupos económicos que siempre han tenido privilegios y ahora con el gobierno sandinista han perdido su privilegio y eso es todo su ardor.

—Cuando les comenta estas cosas, con ejemplos concretos, ¿qué pasa con él?

—Las conversaciones son apasionadas. Almorzamos a veces. Nos apasionamos, alzamos la voz.

El 24 de octubre de 2008, Raití se manifestó contra el Gobierno y recibió algo más que un regaño inmediato de su padre.

—O te salís de esto o se acaba la relación de nosotros. Que cada quien asuma la consecuencia de sus propios actos –lo conminó por teléfono el fiscal. Estaba molesto.

—Me pidió que me definiera y ya me definí –dice–. No estoy haciendo nada contra él, si me acompaña a defender los derechos de los jóvenes perfecto. (…) Yo pienso que la Fiscalía debe apegarse a derecho, responder a los intereses de la población, se debe a las víctimas, lo cual no ha sido el papel de este Gobierno. Ahora está secuestrada, partidarizada, no es adecuado.

—Tu padre es miembro de ese organismo.

—Con relación a su papel como funcionario, él sabrá, tendrá que rendirle cuentas al pueblo.

—¿Qué sentís como hijo al ver su posición, al ver lo que está pasando?

—Me parece que toda su capacidad, su inteligencia podría contribuir a que las cosas mejoren y no que empeoren, todo ese profesionalismo, todo puede estar al servicio de la gente y no de un partido. De una persona.

¿Qué lección de valores de las que te dio sentís que él ha violado?

—La de no ser culero, responder siempre a los ideales, a los objetivos, no venderte. No ceder por muy difícil que se pongan las cosas. Sin embargo pareciera que ha sido cambiado. Conozco a otros hijos que han protestado. La mayoría sin embargo no están vinculados. Han preferido la comodidad. Yo no recibo ni un peso de mi padre. Hay otros hijos que han preferido el carro, la comodidad, a salir por lo que en realidad está sucediendo.

El perseguidor oficioso del Gobierno e inspector general del Ministerio Público, Armando Juárez, tiene un hijo que lamenta que su padre se haya distanciado de él por política. Antes eran buenos amigos, ase-gura Raití que cuando niño le gustaban las artes marciales.

El caso del hijo de Ruth Selma

Para Raití Juárez hay casos excepcionales como el del hijo de la presidenta de Enacal, Ruth Selma Herrera, quien ha protestado contra el gobierno. Para el hijo del fiscal Armando Juárez, este muchacho es valiente y ha recibido presiones familiares como corroboraron otras fuentes. Consultado por teléfono, el joven, estudiante de la UCA, aseguró que no estaba interesado en ninguna entrevista al respecto y después de varios intentos dijo que no tenía ningún conflicto con su madre.

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