Industria del cuerpo

Reportaje - 04.04.2007
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Algunos de los cuerpazos que veremos en las playas este verano no fueron hechos por la naturaleza ni forjados en el gimnasio. En Nicaragua existe, para todo el que pueda pagarla, una amplia oferta de alternativas para tener el cuerpo soñado.

Alma Meléndez

“Libérate este verano”

“No te ocultes bajo la ropa”. O, “vive la experiencia de una nueva figura”. La industria del cuerpo bombardea cada temporada antes de Semana Santa. Conforme al patrón actual de belleza, mientras
más delgado, mejor. Ese pensamiento tan generalizado y extremista ha hecho que se incremente el
número de personas que padecen de trastornos alimenticios, como anorexia y bulimia, principalmente
entre adolescentes.

Hoy en día, a la vuelta de la esquina, existe una amplia oferta de clínicas estéticas que facilitan la
vida con promesas que van desde perder diez libras por semana, con ayuda de máquinas quemagrasa,
hasta la eliminación de estrías y celulitis con cremas y masajes.

Hasta hace poco, cuando eran escasas las alternativas tecnológicas, había que sudar la camisa en el gimnasio para tener el cuerpo soñado. Todavía hay algunos animados que acompañan la rutina de ejercicios con dietas bajas en calorías. Otros con menos tiempo o menos voluntad para el sacrificio,
prefieren acudir a las clínicas estéticas. Saben que van a gastar más, pero obtendrán similares resultados sin mayor esfuerzo fisico.

“En Nicaragua la gente ya puede escoger cómo, cuándo y dónde bajar de peso saludablemente”, apunta la doctora Hilda Reyes, de Body Center, clínica de medicina estética.

Doña Blanca Méndez, una señora de 46 años, se hace masajes reductivos al menos una vez al mes.
Cada seis meses se inyecta botox, se declara adicta a las cremas para el rostro y dice que no dudaría en
hacerse una liposucción si contara con el dinero. “No basta con sentirse joven por dentro, hay que lucir
bien por fuera”, opina esta mujer quien confiesa que se mantiene en forma gracias a la gimnasia pasiva
que hace en una clínica especializada.

Estas clínicas cuentan con tecnología de punta. Hombres y mujeres pueden optar por quemar grasa
acostados en una camilla bajo el efecto de máquinas electrónicas, magnéticas y de ondas ultrasónicas
que emiten rayos infrarrojos y generan calor.

El paciente permanece acostado durante 45 minutos, cubierto con una bolsa que irradia rayos infrarrojos y genera un calentamiento de hasta 45 grados o bien en la máquina de electroestímulos, en la que se hace trabajar la masa muscular con contracciones rápidas de hasta setenta por segundo.

Otras máquinas hacen masajes reductores, moldean curvas, eliminan celulitis, trabajan la flacidez del cuerpo y ayudan a recuperar el tono muscular. Por lo general el tratamiento con estas máquinas
dura un mínimo de 18 sesiones y el paquete tiene un costo aproximado de 300 dólares, aunque el precio varía según el caso del paciente. La ventaja es que se puede pagar en cuotas, con financiamiento de hasta 12 meses, sin intereses, con tarjetas de crédito.

La doctora Reyes, especialista en cosmetría, atiende diariamente al menos a veinte personas interesadas en reducir medidas y quemar grasa rápidamente.

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Hay una amplia variedad de masajes terapéuticos que eliminan grasa y mejoran el aspecto de la piel, pero, según los expertos, los más eficaces son el quiromasaje, que permite que la sangre y el oxígeno fresco lleguen a los tejidos con prontitud, aligerando el proceso de recuperación de lesiones; y el drenaje linfático, el cual se hace con movimientos suaves, rítmicos y ascendentes para estimular el sistema linfático y agilizar el proceso de purificación corporal.

Ya entre los tratamientos de moda para perder peso sin sudar en el gimnasio o pasar 45 minutos bajo el calor de una máquina está la Carboxiterapia, terapia que consiste en la aplicación de dióxido de carbono en toda el área donde hay “gorditos localizados”. El resultado se asemeja a una liposucción.

De acuerdo con María Luz André, médica experta en nutrición y propietaria de la clínica estética Tulipanes, una técnica más eficaz aún es la Mesoterapia. “Se trata de un tratamiento para eliminar grasa de caderas, muslos, abdomen y brazos, con inyecciones que activan la circulación y oxigenación en los tejidos”. Tulipanes es una de esas clínicas que se especializa en masajes reductores, los cuales, como la palabra lo dice, ayudan a reducir los depósitos de grasa del organismo permitiendo mayor circulación e irrigación de sangre.

“La clínica también distribuye suplementos alimenticios sin azúcar, especiales para personas que quieran comer dulces sin engordar”, dice la propietaria.

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Los senos son el símbolo de la sensualidad femenina. Antes esa poderosa arma de seducción era otorgada por la madre naturaleza a unas cuantas escogidas, hoy, gracias a los avances de la ciencia, cualquier mujer con una cuenta bancaria puede incrementar sus atributos.

Hasta hace dos años, Vivian López, vocalista del grupo Chekeré, vivía lidiando con rellenos para que
las blusas le tallaran mejor. Después de pensarlo bien y ver el efecto de los implantes en artistas de la
televisión y en algunas amigas cercanas, decidió realizar ella también su sueño de consumo: ponerse 230 centímetros cúbicos de solución salina en cada seno.

La artista, de nacionalidad cubana, pero nicaragüense de corazón, asegura que lo hizo no solo por
mejorar su presentación, sino para sentirse mejor consigo misma.

“Para mí era una necesidad básica, así como cuando alguien tiene los dientes feos y va al ortodoncista
o cuando le falla la vista y se pone anteojos, yo tenía una carencia y me puse implantes”, agrega.

Según Vivian López su proceso de recuperación fue excelente, en menos de ocho días ya estaba de
vuelta en los escenarios, más segura de sí misma y más piropeada que nunca.

El implante le costó 2,000 dólares, incluyendo las prótesis, los honorarios del médico y la hospitalización. La operación la hizo el doctor Mario Lacayo, uno de los cirujanos estéticos más experimentados de Nicaragua y el mismo que operó a su amiga.

Ahora lo hace chiste, pero antes de la operación cuenta que le agarró la mano al doctor y le dijo que si se moría en la cirugía se moriría feliz porque estaba realizando un sueño.

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Para el doctor Otto Kiesler Bergman, experto en cirugía plástica reconstructiva, lo primero que debe hacer la mujer que desea colocarse implantes es escoger a un cirujano que figure en la lista de los acreditados ante la sociedad de médicos.

Este paso es muy sencillo, basta buscar en la lista de acreditados que aparece en las páginas amarillas de la guía telefónica. En segundo lugar la paciente tiene que visitar al cirujano que escogió y hacerle todas las preguntas que tenga al respecto de las opciones de implantes y de los efectos colaterales que cada material puede tener en el cuerpo.

En la Clínica Brockmann, donde trabaja Kiesler, junto con los doctores Martha Valladares y José
Dolores Brockmann, toda paciente con intenciones de aumentarse los senos debe pasar por una valoración de tórax, abdomen y dorso, y de acuerdo con las medidas y la edad que tenga se le indica el tamaño y el material del implante que puede colocarse.

Según la doctora Valladares, ocurre a menudo que las mujeres quieren colocarse implantes mayores a
lo que su contextura ísica aguanta. Pero en esos casos, cuando la solicitud de ellas no es admisible, el
equipo médico de la clínica prefiere no operar. “No se debe salir de lo estético para lo comercial, como
la famosa Tetanic que ya salió de contexto”.

“A Nicaragua viene gente de afuera a ponerse los implantes porque aquí se trabaja bien y es más
barato”, señala Kiesler. “Lo que mueve al paciente es el costo y eso no debería ser así, la cirugía
es buena, independiente de lo que cuesta y ellas deberían buscar calidad y no precio”.

En el país se ponen implantes de senos, glúteos y pantorrillas, de tres materiales diferentes. “Hay de gel
cohesivo, rellenables de solución salina y de poliuretano. Las texturizadas ya traen el volumen establecido, mientras que a las rellenables se les introduce la cantidad de solución salina deseada”, explica la doctora Valladares.

E1 único detalle con las prótesis rellenables es que, según los expertos, cabe la posibilidad de que con el tiempo pierdan el volumen, ya que no se puede evitar que el agua se escurra de la envoltura. Por esta razón, los implantes texturizados de gel cohesivo son los más escogidos.

Obesidad

No deja de ser contradictorio que en una época en que la imagen es tan importante y que muchos sueñan con el ideal de esbeltez, exista un alto porcentaje de gente obesa.

Esto se debe en gran medida a los malos hábitos, el estrés y la falta de ejercicios.

Según la doctora Hilda Reyes, especialista en cosmetría, el estrés hace subir de peso porque produce una estimulación a nivel de la glándula suprarrenal que tenemos en el riñón y esta al ser estimulada por el mismo estrés genera cortisol, el cual es responsable por la acumulación de grasa en el cuerpo.

La mayor parte de las consultas que llegan a las clínicas estéticas es por sobrepeso y en segundo lugar la celulitis.

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