La censura en los 80

Reportaje - 21.08.2011
Censura a la Prensa

Más del ochenta por ciento del material editorial, noticioso y publicitario del Diario La Prensa fue suspendido día a día por la Dirección de Medios de Comunicación que ejerció la censura del primer gobierno del Frente Sandinista en los años ochenta. Imágenes de madres llorando por sus hijos arrastrados al Servicio Militar o notas sobre la guerra o la escasez de alimentos nunca pudieron ser publicadas por este Diario.

Arfen Cerda
Fotos de La Prensa/ Alfredo Zúñiga y Archivo

Ninguno de los lectores de La Prensa se enteró por las páginas que logró publicar el Diario sobre lo que ocurrió aquella noche de febrero de 1985, en el Centro de Salud Pedro Altamirano, de Managua.

Trescientas madres trataron de evitar que los militares se llevaran a sus hijos a la guerra. Unas se colgaron del bus que se llevaba a los chavalos y otra hasta se acostó frente a las llantas del vehículo, pero ninguna pudo evitarlo.

El fotógrafo de La Prensa, Marvin Sequeira —hoy periodista de la radio 15 de Septiembre— capturó todas las escenas, entre ellas la de su propia madre, llorando porque los militares trataban de llevarse a uno de sus hermanos .

"Madres lloran al ver partir a sus hijos: Emotiva despedida en el Centro de Salud", era el titular de la nota que estaba acompañada de varias fotografías que nunca fueron publicadas. De la Dirección de Medios de Comunicación, a cargo de ejercer la censura previa que estableció el régimen del Frente Sandinista en los años ochenta, regresaron las tres palabras con las que muchas veces se prohibía el contenido de casi todo el periódico: "No puede publicarse".

Con esas palabras el FSLN pretendía que nadie se enterara del dolor que el reclutamiento militar le causaba a las madres.

El "No puede publicarse" se aplicaba por igual a notas sobre cualquier tipo de enfermedades o epidemias, alza de precios o escasez de alimentos, toma de tierras, o informaciones relacionadas con quienes ellos —por disentir— consideraban "traidores".

La censura que el régimen del Frente Sandinista impuso a La Prensa incluía titulares, noticias de todo tipo completas o solo algunos párrafos, fotos, pie de fotos, denuncias ciudadanas, cartas de los lectores, editoriales y hasta anuncios publicitarios.

Entonces los nicaragüenses tenían en los diarios una realidad prefabricada, porque mientras los medios oficialistas no se preocupaban por dar cuenta de lo que en verdad pasaba, las informaciones de La Prensa —a veces páginas enteras— eran censuradas.

Veintiséis años después, Magazine hurgó en parte de esos materiales. Son notas, imágenes y hasta caricaturas que no pasaron la censura de los años ochenta. Lo que usted no leyó en los diarios de la época, pero que pasó y ahora aquí tiene una muestra.

Blandón justifica

Nelba Cecilia Blandón fue la jefa de la Dirección de Medios de Comunicación desde 1982 en adelante. Ella fue quien firmó las resoluciones de la censura previa y cierres indefinidos contra La Prensa. En una entrevista que concedió a Magazine en el 2008, Blandón aseguró que la censura "fue lo correcto", aunque admitió que hubo excesos.

"Estábamos en guerra. Nicaragua acorralada, empobrecida y la potencia más grande del mundo (Estados Unidos) sobre nosotros. Claro que hubiera sido preferible que las condiciones no nos llevaran a eso, pero en ese momento, La Prensa era cosa seria", declaró quien fue el rostro de la censura.

La Prensa y la censura

"La historia de LA PRENSA —asegura su director Jaime Chamorro Cardenal— es la historia de la lucha por la libertad de prensa y por los derechos del nicaragüense".

En su libro Frente dos dictaduras, publicado en 1986, en ocasión del 60 aniversario de LA PRENSA, Chamorro Cardenal argumenta que "una meticulosa 'cronología de la censura' revelaría que, desde sus primeros años, a través de diversas épocas y gobiernos, nuestro periódico ha sido siempre víctima de la represión y la agresión para evitar que publique la verdad o proteste contra las arbitrariedades o reclame la justicia para el indefenso".

Esa fue la realidad constante bajo la dinastía somocista y el régimen del Frente Sandinista que le continuó. "Bajo la dictadura dinástica de los Somoza) y bajo la tiranía sandinista en los ochenta), el régimen de la censura ha tenido características análogas, diferenciándose en que lo que en uno era represalia vengativa, en los otros es ideología totalitaria, también revanchista" agrega Chamorro Cardenal.

Sin embargo, el director de La Prensa sostiene que las "represiones y agresiones" del régimen del Frente Sandinista de los años ochenta "no fueron meras represalias vengativas como las del somocismo".

Chamorro Cardenal explica que en los años ochenta en la Dirección de Medios de Comunicación "tendían a arrancar de raíz conforme su política declarada, las concepciones de la libertad de dependientes de las concepciones ideológicas porque un pluralismo libre y una libre expresión ponen en peligro el poder político de los comandantes"

En el libro La Prensa, 85 años defendiendo la libertad, que el Diario publicó en marzo pasado, se da cuenta de los tipos de censura que ha padecido el periódico: hostigamientos, amonestaciones suspensiones, cierres indefinidos, censura previa y hasta bombardeo.

El régimen sandinista de los años ochenta fue una de las épocas más duras para la libertad de prensa y para el Diario La Prensa en particular Según Chamorro, más del 80 por ciento del material del periódico fue censurado día a día por la censura militar del FSLN.

Sin opinión de humor. Esta caricatura tampoco se salvó de la censura. El expresidente Enrique Bolaños aún conserva junto al resto de fotocopias y todo lo colocará en la biblioteca virtual, que presentará en septiembre.

Rothschuh que no se repita jamás

En 979 Guillermo Rothschuh Villanueva creó la Dirección de Medios de Comunicación, que en enero de 1981 fue trasladada del Ministerio de la Cultura al Ministerio del Interior.

Sin embargo, el actual director del Observatorio de Medios de Comunicación asegura que él siempre fue contrario a la censura y más bien vivió la "luna de miel" entre los medios y la revolución. "Unos días antes de realizarse este traslado había sido invitado por el Ministro (Tomás) Borge (a) hacerme cargo de Relaciones Públicas. Cuando me lo propuso no lo dudé ni un segundo. La situación que se avecinaba en Nicaragua en el campo mediático iba a ser durísima y para entonces no deseaba estar como Coordinador de la Dirección de Medios de Comunicación" recuerda.

Rothschuh justifica que "el país vivía una situación de guerra que de alguna forma imponía la necesidad de tomar ciertas providencias" y agrega que "hasta ahora no existe un solo gobierno que en situaciones de guerra no imponga la censura". "A los gobiernos les resulta mejor lidiar con una prensa maniatada, incurriendo en una grave equivocación" dice..

Sin embargo, reconoce que "sin el contrapeso de los medios el poderse desboca, se torna incontrolable" y opina que "es preferible que los medios se equivoquen a tener que ponerles un bozal para que no informen sobre los desmanes que cometen los gobiernos".

Rothschuh admite que "aunque los medios quedaron atrapados y formaron parte del conflicto bélico de los ochenta, muchas veces se censuraron cuestiones intrascendentes". Por eso hoy sugiere que "todo este material debe ser analizado, para que estos excesos no vuelvan a reeditarse jamás en Nicaragua".

"Diversionismo ideológico". Esta foto de la protesta de la actriz Bo Derek por sus escenas censuradas en la película Tarzán, igual a la de un grupo esquiando en la nieve fueron censuradas por el régimen del FSLN, que veía conspiraciones tras este tipo de imágenes.

Najlis fue un error

La teóloga Michele Najlis estuvo a cargo de la Dirección de Medios de Comunicación durante 1998.

Najlis admite que "la política del gobierno del FSLN hacia los medios de oposición era la de castigarlos con el cierre, sobretodo a La Prensa" y esas orientaciones venían de la Dirección Nacional. Sin embargo, aclara que no se enteró de la censura previa que se estableció después, hasta hace algunos meses.

Según Najlis, hace falta un análisis de la complejidad de la situación que se vivía en los años ochenta para evitar "el riesgo de juzgar desde el presente, olvidando que en Nicaragua había una guerra que era algo real, financiada y armada por EE. UU. De este olvido resultaría una respuesta demasiado simplista. Pero también hay otro riesgo: el que querer justificar todo en nombre de la guerra" opina.

Treinta años después de haber dejado aquel cargo, Najlis asegura que "ambas cosas los cierres de los medios y la censura fueron un error explicable por la situación de guerra, pero error al fin".

Najlis cree que "lo mejor hubiera sido crear y consensuar una Ley de Medios basada en un código ético y no en razones partidarias" pero lamenta que esa ley no prosperó.

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