La incómoda verdad de Tacuarembó

Reportaje - 11.07.2010
Carlos Gardel

El periodista Erasmo Silva descubrió en 1960, que Carlos Gardel habría nacido de una relación entre el cacique de esa ciudad uruguaya y su cuñada de 13 años. Cuando el tanguista se hizo famoso se produjo el llamado “Silencio de Tacuarembó”, con el que se intentó ocultar esa historia

Shaní Gerszenzon/EFE

Carlos Gardel es hoy símbolo e imagen de Tacuarembó, pero hasta hace poco tiempo el supuesto origen uruguayo del mito del tango —motivo de una ardua polémica con Argentina- se mantenía oculto entre el secretismo y la vergüenza de sus vecinos.

En 1960 el periodista Erasmo Silva descubrió que el artista habría nacido de una relación entre el coronel Carlos Escayola, el cacique local, y su cuñada y ahijada de 13 años, María Leila. Cuando Gardel se hizo famoso en el mundo, en esa localidad uruguaya se dio el llamado “Silencio de Tacuarembó”, el intento de la temida familia Escayola de ocultar la existencia de su presunto descendiente, de cuya muerte se acaban de cumplir 75 años.

La polémica acerca del lugar de nacimiento de Gardel surgió justo después de su muerte en un accidente aéreo ocurrido en Medellín (Colombia) el 24 de junio de 1935. En el avión se encontró un pasaporte argentino en el que aparecía Tacuarembó como su lugar de nacimiento. Sin embargo, semanas después de aquel siniestro salió a la luz un testamento en el que se afirmaba que había nacido en Toulouse (Francia) y ser hijo de la también francesa radicada en Buenos Aires (Argentina), Berthe Gardés.

El documento sentó las bases de la tesis “francesista”, defendida por los argentinos, según la cual Gardel había nacido en la región francesa con el nombre de Charles Romuald Gardés y se había trasladado con su madre a Buenos Aires en su niñez. En la capital argentina, para evitar cumplir el servicio militar en Francia, habría aprovechado una norma que permitía a los uruguayos indocumentados en el extranjero adquirir sin mayores dificultades un certificado de nacionalidad, con el cual Gardel habría solicitado después un documento de identidad argentino. Pero el testamento también desató el afán de investigadores uruguayos, que se mostraron dispuestos a remover cielo y tierra para encontrar pruebas de que el tanguero era su compatriota.

“Avlis (seudónimo del periodista Silva) llegó a Tacuarembó con una copia del pasaporte de Gardel,
medio chamuscado por el accidente, y con la idea en la cabeza de que sólo hablando con los vecinos encontraría la verdad”, explica el presidente de la Fundación Carlos Gardel de Tacuarembó, Heber Moreira.

En cuanto Silva puso un pie en Tacuarembó, se dio cuenta de que toda la ciudad era dueña de un gran
secreto y de que no le iba a resultar sencillo desentrañarlo. Durante siete años recorrió el departamento,
una región donde predominaban las estancias ganaderas, para “unir y comprobar lo que muy poco a
poco le iba contando la gente”, agregó Moreira, quien también es un gran estudioso de la historia de
su ciudad.

En 1967, Silva publicó su primer trabajo sobre Gardel. En él, sentaba las bases de la teoría “uruguayista sobre el cantante: nacido en Tacuarembó, Gardel habría sido dado en adopción por el coronel a Berthe Gardés, una francesa que se encontraba en la localidad trabajando en las minas de oro y que huyó con el bebé a Montevideo.

***

No le fue nada fácil hacer hablar a los locales. Había pasado el tiempo, pero perduraba cierto temor, incluso algún tipo de fidelidad hacia la familia Escayola”, argumentó Moreira. El coronel Carlos Escayola ostentaba a finales del siglo XIX los cargos de Jefe Político y Jefe de Policía de Tacuarembó, nombrado en confianza por su amigo el general Máximo Santos, Presidente de la República uruguaya entre 1882 y 1887.

“Era un hombre muy temido, muy poderoso”, señala el último de sus descendientes en Tacuarembó,
César Escayola. Era conocido su carácter “duro” y “autoritario”, pero también era muy comentada en la población su pasión por las mujeres, especialmente, por las bellas señoritas de la familia OlivaSguirla. No en vano llegó a casarse con las tres hermanas de esa casa. Primero con Clara, quien murió después de tener dos hijos; luego con Blanca, de quien dicen que se quitó la vida, y finalmente con María Leila, la supuesta madre biológica de Gardel, aunque antes de hacerlo con esta última ya habría procreado con ella, a escondidas de su hermana, al famoso cantante. Por esa razón se cree que Gardel fue entregado a la francesa.

Sin embargo, de quien realmente estaba enamorado el coronel era de la madre de ellas, Juana, considerada “la mas hermosa de todas”. “Ahí es donde se vuelve más siniestra la historia porque es muy posible que el coronel tuviera relaciones con Juana y que fruto de esas relaciones fue que nació Maria Leila”, apostilló el especialista gardeliano Moreira, lo cual significaría que el militar podría haber sido a la vez el abuelo y el padre del artista. “Se decían muchas cosas. Se hablaba de incestos, de traiciones, de engaños. Pero son historias que pasaron de boca en boca y casi en susurros”, asegura el director del departamento de Cultura y Turismo de la ciudad, Carlos Arezo.

Shaní Gerszenzon/EFE
Carlos Gardel con Mona Maris en la película la Cuesta abajo.

***

“Acá nadie queria hablar de lo que había pasado, lo tenían prohibido. Cuando salia algo en los diarios
o en la radio sobre él (Gardel), la gente comentaba por lo bajo, pero nada más”, cuenta Teresa, una vecina de la localidad jubilada desde hace varios años. Mientras el tanguero vivió, era sabido que el tema de su nacionalidad le incomodaba.

En Uruguay es famosa la declaración que hizo el artista al diario El Telégrafo, de la localidad uruguaya de Paysandú, en 1933: “Ya que insiste, soy uruguayo, nacido en Tacuarembó”. Pero también son conocidas las veces en las que aseguró ser “porteño, nacido en Buenos Aires”, como en un reportaje publicado en abril de 1935 por la revista Puerto Rico Ilustrado.

“Cuando uno lee bien la historia, empieza a darse cuenta de por qué a Gardel no le resultaba fácil hablar de sus orígenes”, opina Arezo. A sus 63 años, el último Escayola de Tacuarembó, César, todavía recuerda cómo en alguna ocasión, de camino al colegio, sus vecinos le señalaban murmurando “ése es el pariente”. “Yo no entendía nada, porque en casa mi abuelo prohibía hablar del tema”, explicó el supuesto pariente de Gardel, quien todavia hoy se muestra algo parco en palabras a la hora de hablar del supuesto secreto familiar.

Tampoco fue fácil para los tacuaremboenses, que entonces observaron los éxitos del “Gauchito del
Abasto” desde el secretismo y la vergüenza, pero que el día en el que falleció le guardaron luto como
a cualquier otro vecino. “En esa época, en la que murió Gardel, uno de los Escayola tenía una farmacia y dejó las puertas corridas en señal de duelo”, recuerda Maria Ester, quien oyó contar esta vieja anécdota a sus padres y abuelos.

***

Hace apenas dos décadas que Tacuarembó busca ser reconocida como la cuna de “la voz del tango”. Poco antes de eso, “a lo mejor ya no existía el silencio de antes, pero sí cierto recato”, apunta Arezo.

Aún así, desde los años 90 del siglo pasado las autoridades locales se han esforzado por “dignificar la verdad histórica” con acciones como la construcción del Museo Carlos Gardel, abierto en 1995 y donde se exponen documentos, cartas y fotografías que respaldan la teoría del “Gardel uruguayo”.

“Viene gente de todas partes del mundo, desde Australia hasta Brasil. Les da curiosidad la historia,
porque normalmente se conocen algunas partes, pero no se ve todo con claridad hasta que uno viene
acá y puede ver incluso en las fotos lo parecidos que eran los Escayola y Gardel”, apostilla una de las trabajadoras del centro.

Las nuevas generaciones de tacuaremboenses, muy alejadas ya de los antiguos rumores y los oscuros secretos que guardaba la localidad, viven en una ciudad plagada de referencias al más célebre de sus hijos. Desde la terminal de autobuses hasta la camiseta del club de fútbol local llevan impresas el nombre y la imagen del autor de volver, al que también se le ha dedicado un hotel temático cuyas habitaciones llevan, cada una, el nombre de un tango gardeliano.

El orgullo que sienten por pertenecer a la misma tierra del maestro tanguero se mezcla, no obstante,
con “sentimientos encontrados”. Gardel es para los vecinos de la ciudad el “tacuaremboense inmortal”,
pero la adoración que aseguran sentir por “el Mago” y sus canciones no esconde un cierto resentimiento contra el artista.

“Cantó para Buenos Aires y para otras muchas ciudades del mundo, pero de Tacuarembó se olvidó, ni siquiera dejó claro que era de acá”, dice Tania, una joven estudiante de la localidad. Son los vecinos más veteranos, aquéllos que se criaron escuchando la historia de Gardel y los Escayola, los que se muestran más comprensivos con la supuesta “verdad incómoda” del artista. Fueron sus padres y abuelos los que mantuvieron en secreto los orígenes de “Carlitos” y, tal vez por eso, se limitan a disfrutar de su música y bailar sus tangos, sin importarles realmente donde nació.

El Zorzal Criollo

Carlos Gardel fue un cantante y actor de cine naturalizado argentino, considerado el más importante tanguero de la primera mitad del siglo XX. Según algunos investigadores nació en Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890, y, según otros, nació en Tacuarembó, Uruguay, el l1 de diciembre de 1887, viviendo desde su infancia en Buenos Aires.

En l935 filmó El día que me quieras y Tango Bar, donde canta sus éxitos más recordados. En abril emprende su fatídica gira, programada para ir por Puerto Rico,Venezuela, Aruba, Curacao, Colombia, Panamá, Cuba y México, pero el destino impidió que esta se completara. El 24 de junio de l935 Carlos Gardel,junto con Alfredo Le Pera y algunos de sus músicos, entre ellos el Indio Aguilar, falleció en el choque de dos aeroplanos a punto de despegar sobre la pista del aeropuerto Olaya Herrera, de la ciudad de Medellín (Colombia).

Gardel se encontraba en lo mejor de su carrera, millones de sus admiradores lo lloraron. Entonces “El
Zorzal Criollo” se ganó la gloria: popularmente, la gente dice que “Gardel cada día canta mejor”. Un
verso de su tango volver se convirtió en un refrán famoso en toda América latina: “Veinte años no es
nada”.

Desde el l° de septiembre de 2003, la voz de Carlos Gardel es Patrimonio de la Humanidad, por declaración de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). En su registro Memoria del Mundo, la Unesco anotó a Carlos Gardel como “cantor argentino nacido en Francia”.

Sección
Reportaje