“Veo a los niños y quiero llevarlos a un lugar seguro para esconderlos hasta que termine la guerra y ya no haya hambre y El Cuá sea lo suficientemente fuerte para darles el cuido que merecen. Pero no puedo hacer eso, e incluso si pudiera, no ayudaría a los pueblos vecinos. Así que, en cambio, trato de llevar luz y esperar lo mejor”, Benjamín Linder, ingeniero internacionalista.

"Veo a los niños y quiero llevarlos a un lugar seguro para esconderlos hasta que termine la guerra y ya no haya hambre y El Cuá sea lo suficientemente fuerte para darles el cuido que merecen. Pero no puedo hacer eso, e incluso si pudiera, no ayudaría a los pueblos vecinos. Así que, en cambio, trato de llevar luz y esperar lo mejor", Benjamín Linder, ingeniero internacionalista.

“Veo a los niños y quiero llevarlos a un lugar seguro para esconderlos hasta que termine la guerra y ya no haya hambre y El Cuá sea lo suficientemente fuerte para darles el cuido que merecen. Pero no puedo hacer eso, e incluso si pudiera, no ayudaría a los pueblos vecinos. Así que, en cambio, trato de llevar luz y esperar lo mejor”, Benjamín Linder, ingeniero internacionalista.

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