La nica en el Gabinete de Obama

Reportaje - 19.09.2010
Hilda Solís

En un pueblito del norte del país vive la familia de una de las figuras latinas más influyentes de Estados Unidos. De padre mexicano y madre nicaragüense, Hilda Solís fue nombrada Secretaria del Trabajo en el 2008, convirtiéndose así en la primera mujer hispana en alcanzar ese puesto. Sus parientes hablan del vínculo de Solís con Nicaragua y de lo orgullosos que se sienten

Dora Luz Romero

San Rafael del Norte, Jinotega. 185 kilómetros al norte de la capital. Una calle adoquinada da la bienvenida a este pueblito de poco más de 15 mil habitantes. Hace viento y hay tanto silencio que da la impresión que en este lugar ni los pájaros cantan.

En una de las tantas calles pedregosas de este sitio, se divisa una casita sin pintar con puertas de madera que abren de par en par y una bandera azul y blanco que guinda de la ventana.

El piso de la sala, con ladrillos rojos y grisáceos, pareciera una gran mesa de ajedrez. Sobre las paredes pintadas de verde aqua cuelgan decenas de fotografías. Las hay de las tías, primos, hermanos y muchos otros familiares. Pero en medio de aquel espacio lleno de imágenes, hay un retrato que llama la atención de cualquiera que visite esta casa.

La retratera es dorada y se puede ver a un grupo de personas. Pero el rostro que salta sin necesidad de esforzarse es el del sonriente Presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Ésta es la casa de doña Elsa Möller de Rivera, de 77 años y el grupo de personas que aparecen junto al mandatario del país del norte son sus familiares.

Ese día –dice orgullosa doña Elsa, mientras señala la fotografía– fue cuando la juramentaron como Secretaria del Trabajo. La señora arrugadita y un tanto parca, habla de su sobrina, la hija de su hermana Juanita. Habla de Hilda Solís.

En diciembre de 2008, Barack Obama, nombró a Hilda Solís para el cargo de Secretaria del Trabajo. Hija de inmigrantes, padre mexicano y madre nicaragüense, Solís se convirtió en la primera mujer hispana en la historia de Estados Unidos en formar parte de un gabinete presidencial.

Su rostro se ha hecho conocido alrededor del mundo. Los diarios y revistas han dedicado páginas enteras para contar la vida de esta mujer que es considerada una de las latinas más influyentes de ese país.

Mientras tanto, en San Rafael del Norte, los familiares de Hilda Solís sienten el pecho henchido de orgullo y aseguran que ella es un ejemplo a seguir.

En esta casa no se vive con lujos ni derroches, más bien se trata de una familia humilde y trabajadora. Es la familia que conecta a Hilda Solís con sus raíces nicaragüenses. Ellos son la familia de la Secretaria del Trabajo de los Estados Unidos.

El Presidente Obama junto a Hilda Solís
El Presidente Obama junto a Hilda Solís, su esposo Sam Sayyad, sus hermanas y resto de familiares.

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Un consejero del colegio le recomendó a la mamá de Hilda Solís que su hija estudiara secretariado. “Su hija no es material para la universidad. Quizás debería seguir la carrera de su hermana mayor y convertirse en secretaria”, fueron las palabras para doña Juana Sequeira Möller .

Los padres de Hilda habían llegado a Estados Unidos cuando eran jóvenes. Cada uno por su lado. Él, Raúl Solís, de origen mexicano, era un obrero sindicalista y ella, Juana Sequeira Möller, nicaragüense, trabajaba en una fábrica de juguetes.

Doña Juana, originaria de Jinotega, salió del país cuando tenía unos 18 años. Su hermana, Elsa, lo recuerda muy bien. “Ella no vivía con nosotros. Vivía con una familia que la quería como a una hija. Hizo amistad con ellos y se fue quedando. Eso era cuando ella tenía unos doce años. Éramos vecinos en Jinotega”, cuenta.

Años más tarde, la familia con la que vivía doña Juana se trasladó a Managua y se la llevaron con ellos, pero siempre visitaba a su familia en Jinotega. Pero cuando doña Juana tenía unos 18 años, sus padres de crianza decidieron irse a Estados Unidos. “Mi mamá no quería dejarla ir ni a Managua y menos a Estados Unidos. Ella vino a Jinotega y mi mamá le dijo que no. Por último mandaron a algunos amigos para que la convencieran y firmara los papeles. Al final mi mamá aceptó y ella se fue”, asegura doña Elsa, quien recuerda que vivieron una niñez con muchas limitaciones. Tanto así que ni siquiera lograron terminar la primaria y desde muy pequeñitas les tocó ayudar en los quehaceres del hogar.

A pesar de la distancia, doña Juana siempre se comunicaba con sus hermanas y su mamá. “Nos hacía falta, pero ella siempre nos escribía. Cuando salía a pasear nos contaba. Nos decía que no nos afligiéramos que estaba con nosotros. Siempre estuvo al cuidado de mi mamá”, asegura doña Elsa.

Pasaron los años y pronto supieron que doña Juana se había casado y había tenido hijos. Poco a poco había ido haciendo su vida en el extranjero.

Una de esas hijas era Hilda Solís. La tercera de siete hermanos, nacida el 20 de octubre de 1957 en Los Ángeles, California. La misma muchachita a la que el consejero estudiantil no consideró “material para la universidad”.

Hilda y sus padres pusieron oídos sordos a aquel consejo y  fue así que ella se convirtió en la primera de su familia en asistir a la universidad gracias a una beca estatal. Se graduó en Ciencias Políticas en la Universidad Politécnica Estatal de California, Pomona, en 1979, y luego obtuvo una maestría en Administración Pública en la Universidad del Sur de California.

La anécdota sobre la sugerencia que recibió doña Juana del consejero estudiantil de su hija –cuenta el New York Times en un artículo publicado en julio de 2009– ha sido utilizada por Hilda Solís en varias ocasiones. Lo ha hecho para dejar claro que la vida está llena de obstáculos y que éstos pueden ser superados.

Solís mencionó esta historia el año pasado en el Hunter College en Manhattan, Estados Unidos y dijo que sí, efectivamente se había convertido en una secretaria “en la Secretaria del Trabajo de la Nación”. Ese día, el público no cesó de aplaudirle, relata el diario norteamericano.

Solís fue la primera de su familia en asistir a la universidad.

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El 26 de julio de este año hasta los menos curiosos de San Rafael del Norte sacaron la cabeza por la ventana para ver quién era ese personaje que llegaba a bordo de una gran camioneta y escoltado por poco más de dos decenas de policías y antimotines.

La camioneta entró por una calle angosta y pedregosa y se parqueó justo frente a la casita de doña Elsa. Primero bajó su hermana, doña Juana y luego, de otra camioneta, bajó Hilda Solís, su sobrina.

Solís bajó con un ramo de rosas, que luego entregó a su tía Elsa tras darle un largo abrazo. Hacía más o menos, siete años, calculan los familiares, que no la veían. Ésta, era su segunda visita al país.

En la casa le esperaban el resto de parientes que habían sido convocados para la reunión familiar.
“Ella siempre que viene se empeña en reunir a la familia”, asegura Marta Elena Rivera, prima hermana de Solís.

La familia llegó desde diferentes partes del país. Algunos de Pantasma, Jinotega, de Rancho Grande, Matagalpa y otros de Estelí.

Fue un día de fiesta en la casa de doña Elsa. Sirvieron arroz con pollo y cebada, en honor a la festejada. “Ella no anda con cuentos. A ella le gusta lo nicaragüense”, asegura Santiago Rivera, otro de los primos. Además había rosquillas, pinolillo y cajetas.

Esa tarde, todos los familiares se presentaron. Uno a uno. Decían su nombre y de quiénes eran hijos, para que así ella les reconociera.

Fueron unas tres quizás cuatro horas las que esta familia pudo compartir con su famosa pariente, con quien aseguran mantener contacto frecuente.

“Ella es una mujer bien sencilla. Siempre nos dice que tenemos que superarnos y que hay que seguir estudiando. Nos dice que si ella lo logró todos podemos hacerlo”, relata Marta Elena. Es amable, dice Ileana, otra de las primas. “Se adapta a nosotros”, explica.

Quienes estuvieron ahí cuentan que Solís participó de las actividades que se realizaron. “Ella (Solís) nos recibió como una mujer de hogar, con mucha sencillez, humildad y carisma”, asegura Alberto Rivera Monzón, periodista y propietario de Radio Isabelia, quien participó del agasajo. “Es muy campechana, muy práctica, muy popular. Ella participó igual que todos, no es una mujer sofisticada ni apartada”, dice el periodista.

Por su parte, Solís, dijo en su momento ante los diferentes medios de comunicación que “me dio bastante gusto visitar a nuestras tías, primos y primas”. Además confesó que Nicaragua le parecía un país “muy lindo”.

Hilda Solís viene de raíces nicaragüenses muy humildes. Sus familiares, en su mayoría, se dedican al trabajo en el campo y algunas como Marta Elena e Ileana trabajan como profesoras de primaria y secundaria, respectivamente.

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En diciembre del 2008, el Presidente de Estados Unidos nombró a Hilda Solís Secretaria del Trabajo de ese país. Con ella, Barack Obama completaba su Gabinete, en el que incluyó a tres hispanos. Pero fue hasta febrero del 2009 que el Senado aprobó su nombramiento y un mes más tarde fue juramentada.

“Hilda siempre ha luchado por la gente común y corriente”, dijo el Presidente Obama al referirse a Solís. Ella contestó con un gesto de agradecimiento: “Como hija de inmigrantes, estoy muy honrada por esta oportunidad. También quisiera agradecerle a mi esposo, a mis padres, Raúl, de México y Juana, de Nicaragua, y a mi familia, por todo su apoyo”. Ésas fueron sus primeras palabras al saber del nombramiento.

Esta mujer de raíces nicaragüenses y mexicanas se había involucrado en política desde que era estudiante universitaria. Cuenta su biografía que durante el mandato de Jimmy Carter tuvo un trabajo temporal en la Oficina de Asuntos Hispánicos de la Casa Blanca como parte de su programa académico.

En 1992, Solís ganó un escaño en la Asamblea Legislativa de California y dos años después fue electa para el Senado Estatal, convirtiéndose en la primera Senadora Latina del Estado de California. Seguía haciendo historia y en el año 2000 fue electa para formar parte del Congreso de Estados Unidos, donde estuvo por cuatro períodos.

Desde sus espacios, detallan sus diversas biografías, ha sido considerada una defensora de los derechos de las minorías. Ha luchado en contra del trabajo infantil, para conseguir cobertura de salud para los más necesitados, por reformas laborales y por protecciones ambientales. Solís además ha promovido leyes para el aumento del salario mínimo y en contra de la violencia doméstica. Desde su cargo, ha insistido, busca la creación de empleos con salarios y condiciones más justas.

“Desde las calles de Los Ángeles, cuando marchó con los trabajadores de limpieza, hasta los corredores del Congreso donde ha luchado por el derecho a la salud para todos, un salario mínimo viable y el derecho a la organización de los trabajadores, Hilda Solís nunca ha dejado de pelear para que el sueño americano esté abierto a todos”, es una de las citas del presidente de Sindicato de Trabajadores de Servicios, Andy Stern, que recoge un artículo publicado en la BBC en el 2008.

Solís lo ha repetido una y otra vez. En televisión. En los diarios. En conferencias de prensa. Con educación y dedicación, ha dicho que “el sueño americano puede ser nuestro”. Ella lo ha logrado. “Estoy orgullosa de haber conseguido el sueño americano viniendo de un suburbio de Los Ángeles”, dijo Solís en un discurso durante la Convención Anual de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) en julio del año pasado.

En diciembre de 2008 Hilda Solís fue nombrada Secretaria del Trabajo de los EE.UU.
En diciembre de 2008 Hilda Solís fue nombrada Secretaria del Trabajo de los EE.UU. por el Presidente Barack Obama.

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Doña Elsa y sus hijas guardan con recelo los recortes de periódicos internacionales donde aparece Hilda Solís. “Mi tía siempre nos mandaba los periódicos donde Hilda salía. Hablaban de lo buena alumna que era en la universidad y de todo lo que iba logrando”, relata Marta Elena. Precisamente ésa es una de las razones por las que siempre la han sentido tan cerca de la familia, aseguran.

“Para nosotros es un orgullo. Sabemos que no es cualquiera que llega a ese puesto y menos siendo de origen latino”, dice Marta Elena, quien sin duda reconoce que su prima es un ejemplo a seguir.
Doña Elsa, por su parte, con una media sonrisa en el rostro, confiesa que para una familia tan pobre como la suya “esto significa bastante”.

Pero la vida de esta familia no ha cambiado en nada. Marta Elena e Ileana salen todas las mañanas rumbo a las escuelas donde imparten clases. Santiago, por su parte, se dirige al campo donde trabaja la tierra. Eso sí. Cuando Hilda Solís aparece pulcramente vestida en televisión, donde los Rivera Möller hay alboroto. Se escuchan los gritos: “¡Ahí está la Hilda!”, “¡Ahí está la Hilda!” y toda la familia corre presurosa hacia el televisor para ver, aunque sea por unos segundos, a esa pariente de la que se sienten orgullosos.

Hilda Solís fue electa para formar parte del Congreso de Estados Unidos en el 2000
Solís fue electa para formar parte del Congreso de Estados Unidos en el 2000, donde estuvo por cuatro períodos, o sea ocho años.

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