La poco conocida vida de Arturo Cruz Sequeira

Reportaje - 10.10.2021
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Arturo Cruz Sequeira ha sido más que un académico. Este no es un perfil político, pero sí un vistazo a la vida de un hombre que, de una u otra manera, ha estado presente en la política nicaragüense desde el triunfo de los sandinistas en 1979.

Por Hans Lawrence Ramírez

Wilhem Tell fue un ballestero, famoso por su buena puntería, cuyas hazañas fueron ambientadas por Friedrich Schiller a finales del siglo XV, durante la independencia suiza, y que Arturo Cruz Sequeira trataba de imitar cuando era niño y jugaba con su hermana en el patio de su casa en Jinotepe.

“Me ponía un vaso en la cabeza para decir que esa era la manzana”, recuerda su hermana Consuelo Cruz Sequeira aquellos días. Ambos no eran mayores de 10 años, a finales de los cincuenta, cuando su padre ya era un opositor a Somoza y había sufrido cárcel en más de una ocasión.

La vida de Arturo Cruz Sequeira no podría entenderse sin mencionar a su padre Arturo Cruz Porras. El padre fue un economista y político opositor a la dinastía somocista, después embajador del Frente Sandinista en Estados Unidos, luego fue candidato opositor para las elecciones de 1984, de las que se retiró porque no había condiciones, y pasó a ser parte del directorio político de la Contrarrevolución. En un contexto distinto, el hijo ha sido más o menos lo mismo.

Arturo Cruz Porras carga a su hijo Arturo Cruz Sequeira después de salir de la cárcel. ARCHIVO PERSONAL DE ARTURO CRUZ

Arturo Cruz Sequeira es un personaje que despierta suspicacias. “Aliado de Ortega”, “un demócrata”, “ficha del sandinismo”, “quiere lo mejor para Nicaragua”, todas son frases que hemos escuchado tanto de quienes lo critican como de quienes salen en su defensa.

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Arturo José Cruz Sequeira nació en Managua el 13 de agosto de 1953 como el primero de siete hijos que tuvo doña Consuelo Sequeira Ximénez con Arturo Cruz Porras.

Cuando “Arturo hijo” tenía un año y medio visitó a su padre Arturo Cruz Porras en la cárcel. Estaba preso después de haber participado en un complot para secuestrar y ajusticiar a Anastasio Somoza García el cuatro de abril de 1954.

Desde pequeño, su madre le inculcó la lectura. Decía que debía prepararse académicamente para afrontar los grandes desafíos de la vida, de manera que se convirtió en un lector ávido y hoy en día no ha dejado su gusto por la lectura.

Leyendo fue como conoció de Wilhem Tell y sus hazañas, y hasta quiso imitar con su hermana, cuando el legendario ballestero fue obligado a partir una manzana sobre la cabeza de su hijo con una flecha. Esa misma hermana, Consuelo Cruz Sequeira, cuenta la anécdota.

Ambos crecieron juntos entre Managua y Jinotepe. En sus vacaciones se iban a Granada a pasar con su abuela materna Adela Ximénez. “La Lela”, como le decían de cariño a doña Adela, era una mujer “recta y seria”, que tenía muchísimos libros y una enciclopedia que mantenía bajo llave.

Al pequeño Arturo le fascinaba esa enciclopedia, así que con ayuda de su hermana Consuelo, varias veces abrió furtivamente la cerradura para sacarla y leerla.

Después de salir de la cárcel, el padre de Arturo empezó a trabajar en el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), así que se fueron a vivir a Tegucigalpa, Honduras. Pero no por mucho tiempo, luego partieron a Estados Unidos en 1969 porque Arturo (padre) consiguió trabajo en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En Estados Unidos, el joven Arturo estudió una Licenciatura en Relaciones Internacionales en la American University de Washington. Tenía 25 años cuando la Revolución Sandinista triunfó en Nicaragua y su padre formaba parte del Grupo de los Doce. Su primo, Luis Carrión Cruz, fue uno de los nueve comandantes del Frente Sandinista.

Para abril de 1980, Arturo Cruz Sequeira se convirtió en el principal asesor de su padre, cuando pasó a formar parte de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, junto a Daniel Ortega, Sergio Ramírez, Moisés Hassán y Rafael Córdova Rivas. Alfonso Robelo y Violeta Barrios de Chamorro se habían retirado de la Junta por discrepancias con los demás miembros.

Consuelo Cruz asegura que a su padre le gustaba escuchar los análisis que hacía su hijo porque le parecían claros. “Le ayudaba a mi padre a pensar”, dice.

Solo un año estuvo Arturo Cruz Porras en la Junta de Gobierno, pues fue nombrado embajador de Nicaragua en Estados Unidos, así que regresó a Washington, pero solo ocupó el cargo por ocho meses hasta que se declaró opositor al sandinismo en 1982.

Para las elecciones de 1984, Cruz Porras fue el candidato de la Coordinadora Democrática Nicaragüense, pero faltando pocos meses, se retiró de la contienda alegando que no había condiciones.

Posteriormente, pasó a formar parte del directorio político de la Contrarrevolución. En todo ese proceso siempre estuvo cerca su hijo, Arturo Cruz Sequeira, como su principal asistente.

Luis Fley, antiguo comandante de la Contra, recuerda que padre e hijo se encontraban normalmente en Estados Unidos, en reuniones con congresistas y miembros de la administración de Ronald Reagan. “Ahí es donde él (Arturo Cruz Sequeira) se da a conocer”.

Arturo Cruz junto a su exesposa María Elvira Salazar. REDES SOCIALES DE SALAZAR

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Arturo Cruz Sequeira llegó a la oficina del teniente coronel Oliver North. Era verano de 1985 en Washington, y en una esquina de aquella oficina estaba una rubia delgada, alta, muy guapa, que de vez en cuando hacía trabajos de modelaje. Su nombre era Fawn Hall y era la secretaria de North.

“Fue un accidente. Fui a la oficina (de North) para hablar con él. Y luego comencé a buscar todas las excusas posibles para pasar por la oficina", dijo el mismo Arturo en febrero de 1987 a The Washington Post.

Arturo se había enamorado de la mujer. Iban juntos al cine y a comer comida tailandesa o china. Ella era fanática de los Redskins, el equipo de football americano de Washington, de manera que se reunían con amigos en casa de Bruce Cameron en Dupont Circle y veían los juegos con palomitas de maíz, pizza y cervezas. Cameron también era asesor del padre de Arturo en la contra.

Otra ocasión, Fawn fue a un ensayo para un trabajo de modelo y Arturo la esperó pacientemente mientras leía un libro. Pero, había alguien que desconfiaba de Arturo y era el jefe de Fawn, Oliver North.

Para aquellos años, The Philadelphia Inquirer reportó que entre finales de 1985 y principios de 1986, agentes de Ronald Reagan investigaron a Arturo como posible agente de los sandinistas y que se aprovechaba de su relación con Fawn para espiar, pero nunca se encontró evidencia. “Oh, por el amor de Dios, no, yo no espío para nadie", respondió Arturo al Washington Post.

La relación de Arturo con Fawn terminó en noviembre de 1986. Duraron unos 15 meses. “Tal vez un poco menos” dice Consuelo Cruz, quien conoció a Fawn para la Navidad de 1985 en que su hermano la llevó a la casa donde vivía la familia.

Poco después de la ruptura, estalló el caso conocido como Irán-Contra. Oliver North vendía armamento a Irán para financiar a la Contrarrevolución en Nicaragua. Esto lo habría hecho a espaldas de Reagan y su secretaria, Fawn Hall, destruyó gran parte de la evidencia de las operaciones.

Pero la lealtad de Fawn con su jefe desapareció cuando el juez Lawrence Walsh le ofreció inmunidad para que contara todo. Y así fue. Aparentemente, Arturo no sabía nada de la operación, a pesar de que se dio durante los meses en que fue novio de la secretaria de North. “Él no tenía nada que ver en la operación. Casualidad”, dice Luis Fley.

Fawn Hall es solamente una de las muchas novias que Arturo ha tenido en su vida. “Es bien noviero. A lo largo de los años le he conocido muchas novias a Arturo. Tiende a ser un novio fiel. No es que brinca de una estando con otra”, cuenta su amigo Alberto Trejos.

Una de las hijas del general Humberto Ortega también fue novia de Arturo y con la cantautora nicaragüense Crystiana Somarriba, también se rumoró un noviazgo. Somarriba respondió a MAGAZINE en 2010 sobre estos rumores: “Para serte franca... Es que no puedo hablar de ese tema. Lo que te puedo decir es que estoy soltera. Él sí es mi amigo. Así como él tengo muchos amigos y amigas con las que salgo”.

Arturo también ha estado casado en al menos dos ocasiones. Primero con María Elvira Salazar, actual congresista estadounidense de origen cubano, y después con Alexandra Hill, quien hoy es canciller de El Salvador y con quien tuvo una hija, Isabella Cruz Hill. Según Consuelo Cruz, Isabella tiene hoy unos 21 años y estudia en los Estados Unidos.

Arturo Cruz Sequeira junto a su hija Isabella en el mirador de Catarina. ARCHIVO PERSONAL DE ARTURO CRUZ

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Padre e hijo se retiraron de la Contra en 1987 y estuvieron un tiempo inactivos políticamente. Dos años más tarde, Arturo (hijo) publicó un libro llamado “Memorias de un contrarrevolucionario: vida con los contras, los sandinistas y la CIA”, en el cual revela que su trabajo cuando era asesor de su padre en la Junta de Gobierno era descifrar los planes de Estados Unidos contra Nicaragua. Cuando pasó al otro bando, hacía casi lo mismo.

En aquellos años conducía una Ford Bronco color azul, y a sus 35 años, vivía en Coral Gables, Miami. Después de su ruptura con Fawn, Arturo estudió una maestría en Relaciones Internacionales en la Universidad John Hopkins, y luego un doctorado en Historia Moderna en la Universidad de Oxford.

De acuerdo a su hermana, su estancia en Inglaterra fue de las que más disfrutó. Su sobrino, Marcel Pierson, indica que, en las reuniones con su tío, Arturo suele hablar mucho sobre sus días en Oxford, sus experiencias y los maestros que ahí conoció.

Tras su doctorado en Oxford, en 1994 empezó a ser profesor del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) y en 1997 conoció a su amigo Alberto Trejos, que también es profesor ahí.

Como profesor de INCAE, Arturo ha formado parte del Grupo de Trabajo sobre Centroamérica del Dialogo Interamericano y ha sido asesor del Fondo Monetario Internacional (FMI). También ha sido consultor de varios bancos en diferentes países, incluyendo el BCIE y de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES).

A mediados de 1995, Arturo asesoró a un grupo de contras, entre ellos Luis Fley para fundar el Partido Resistencia Nicaragüense (PRN). El principal consejo que les dio era que no olvidaran sus orígenes campesinos, dice Fley.

Sin embargo, a Fley y a varios ex contras más les sorprendió cuando en 2007 aceptó ser embajador de Daniel Ortega en Estados Unidos. Arturo se ha defendido de esos señalamientos en más de una ocasión.

Al periodista Carlos Fernando Chamorro le dijo que fueron sus cercanos y conocidos en Washington quienes le pidieron ser embajador porque había mucho temor de que se perdiera todo lo que se había logrado en materia de democracia en el país desde 1990, además del CAFTA y acuerdos con el Fondo Monetario Internacional y la Cuenta del Milenio.

“Al momento en que yo sentí que los intereses particulares pesaban sobre mi misión, renuncié y me separé del cargo”, dijo en la entrevista. En febrero de 2009, Arturo dejó la embajada en Washington y regresó a dar clases en INCAE y también estuvo asesorando a grupos económicos de Nicaragua y Centroamérica.

Como asesor fue que viajó a China en 2013 con el expresidente del COSEP José Adán Aguerri, el diputado sandinista Edwin Castro, Laureano Ortega Murillo, y otros personajes cercanos a Daniel Ortega, para ver el trabajo del chino Wang Jin, al que Ortega le concedió territorio nicaragüense para que ejecutara un gran canal interoceánico, del que hasta la fecha no se ha construido ni una zanja.

Cuando regresó de China, en una entrevista con Vos TV dijo: “Estoy entusiasmado en este tema porque si la inversión llega a ser 40 mil millones de dólares, eso es el equivalente a cuatro veces el tamaño del Producto Interno Bruto nicaragüense. Yo sé que hay una gran sensibilidad con el tema de la soberanía, pero yo te quiero decir algo. Nosotros objetivamente hablando, mientras seamos dependientes de los recursos externos para poder cuadrar un presupuesto, no somos soberanos”.

Arturo Cruz en China junto a una delegación del gobierno de Daniel Ortega y empresarios del sector privado. ARCHIVO

En otra entrevista en marzo del 2021, negó que se haya mostrado entusiasmado en aquella ocasión y dijo que se separó del proyecto porque podía desatarse un conflicto geopolítico con Estados Unidos.

Estos dos episodios de la vida de Arturo para Luis Fley, fueron “ingenuos”, porque “es muy romántico andar creyendo que el sandinismo, que Daniel Ortega va a cambiar y ahora lo tiene en la cárcel”.

A Arturo Cruz también se le recuerda por haber valorado el modelo de gobierno de Daniel Ortega como un “populismo responsable”, y esto sumado a su viaje a China y su cargo diplomático en Washington, lo hacían ver ante la opinión pública como cercano a Ortega.

Según el mismo Arturo en una entrevista que le dio al medio digital Divergentes, la última vez que habló con Daniel Ortega fue en febrero de 2012, “para advertirle a solicitud de él, de que los norteamericanos venían en serio con el tema de la claridad democrática y que, si no, iba a poner en riesgo, como en efecto ha sido, la cooperación de los organismos multilaterales”

Desde 2019, empezó a ser más visible, cuando fue presentado como asesor de Ciudadanos por la Libertad (CXL) y de vez en cuando daba charlas en donde atendía a los medios de comunicación en calidad de analista político.

A inicios del 2021 anunció su precandidatura y el miembro de la Comisión de Buena Voluntad, Fabio Gadea Mantilla, hizo pública una carta en donde aseguró que Arturo representaba un “orteguismo sin Ortega”.

“Ha sido embajador de don Daniel Ortega en los Estados Unidos y ha mantenido vínculos familiares con los Ortega (…) los sandinistas parecen haber encontrado el candidato ideal”, dijo Gadea Mantilla en su carta publicada en LA PRENSA.

Este tipo de críticas son un “insulto” para él y su familia, debido a que tienen muy presente el legado de su padre, quien se retiró de unas elecciones porque no había condiciones democráticas, y eso mismo pensaba hacer Arturo, explica su hermana Consuelo.

En sus entrevistas, Arturo habla con muchas palabras para una oración y suele iniciar sus respuestas antes de que el entrevistador termine su pregunta. “Es una pregunta excelente”, “eso que estás diciendo es central”, “muy buena tu pregunta”, dice cuando le gusta una interrogante, pero cuando no, “me parece fuera de lugar”, responde.

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En INCAE, la economista Natalia Chávez recibió clases de Análisis Político con Arturo Cruz Sequeira. Dice que como maestro es muy disciplinado y respetuoso. “A pesar de su enorme experiencia y bagaje, nunca hace sentir mal a un alumno por sus comentarios”, comenta.

Trejos, por su parte, describe a Arturo como una persona alegre, sociable, muy dinámica, “alguien con quien es fácil llevarse”, con un sentido del humor “muy fuerte” y que logra ver lo irónico en cualquier situación.

Le gustan los postres dulces y cada vez que encuentra un lugar donde le gusta la comida, sigue yendo una y otra vez hasta convertirlo en costumbre, sin embargo, también se cuida mucho de lo que come y asiste regularmente a chequeos médicos.

Hace ejercicio. Más joven salía a correr, pero ahora con 68 de edad, prefiere caminar. De vez en cuando va al gimnasio, no para sacar músculos, pero sí para mantenerse en forma, dice su amigo Trejos.

A Arturo también le gusta viajar, sobre todo a Costa Rica y Panamá donde conserva muy buenas amistades. Con Trejos fue a Argentina en una ocasión por razones de trabajo. “Estábamos con los argentinos y él sabía más de historia argentina que los argentinos”.

Su hermana Consuelo dice que a El Salvador viaja constantemente para reunirse con su hija, y últimamente a Estados Unidos donde Isabella se encuentra estudiando.

Un punto en que los entrevistados coinciden es en que a Cruz Sequeira le encanta la playa. Su sobrino, Marcel Pierson, cuenta que de vez en cuando viajaba con él a la playa y otros amigos y familiares. Su exalumna Natalia dice que Arturo “con la pandemia estuvo trabajando desde la playa en un apartamentito en Guacalito”.

Arturo Cruz Sequeira junto a su hija recién nacida. ARCHIVO PERSONAL DE ARTURO CRUZ

En otra cosa que coinciden los consultados es en que su hija Isabella y su madre son “sus dos adoraciones”. Su hermana Consuelo dice que la familia Cruz Sequeira es muy grande, pero muy unida. La muerte de don Arturo Cruz Porras en 2013 fue un golpe “demasiado duro”.

En la familia de Arturo tienen muy presente la imagen de su padre, y por lo mismo sus hermanos y su madre le decían: “no te metas en política”, sobre todo por el temor a que se convirtiera en un preso político como lo fue Arturo Cruz (padre).

Cuando Arturo anunció su precandidatura, en su familia lo recibieron “con preocupación y tristeza”.

Un día, doña Consuelo Sequeira Ximénez se quejó con sus hijos:

--¿Le pueden decir a Arturo que no se olvide de su madre? ¿Por qué no me llama? – preguntó

Sus hijos, con la presión de estarle ocultando la realidad a su madre, no tuvieron más opción que contarle la verdad, a medias, acerca de dónde se encuentra su hijo Arturo Cruz Sequeira.

Le explicaron que el régimen de Daniel Ortega lo había encarcelado para inhibirlo de su precandidatura presidencial, pero que no estaba en “El Chipote”, si no que estaba bajo arresto domiciliar.

Doña Consuelo lo encontró creíble, debido al antecedente de Cristiana Chamorro que se encontraba en una posición similar.

La madre de Arturo Cruz tiene 90 años y los últimos tres ha estado en cama, “en estado grave, de muerte en varias ocasiones”, dice su hija Consuelo Cruz Sequeira, y para no angustiarla ni perjudicar su salud, sus hijos decidieron no contarle que su hermano está físicamente desmejorado en una celda de la Dirección de Auxilio Judicial.

“Una de las grandes preocupaciones de mi hermano Arturo en la cárcel es de no encontrarla (a su madre) una vez que salga”, dice su hermana.

Por lo que le han dicho sus hijos, doña Consuelo cree que su hijo Arturo está leyendo y escribiendo en medio de su arresto domiciliar, y entiende que esté incomunicado. Un día de septiembre, la mujer de 90 de años despertó triste con lágrimas en su rostro porque “había soñado que Arturo estaba libre y la llegaba a visitar”

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