La trágica vida de Chema Castillo

Reportaje - 08.03.2021
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Conocido por el famoso asalto sandinista de 1974, Chema Castillo tuvo una vida intensa en el somocismo. Irónicamente, una de sus hijas está casada con Lenín Cerna, uno de los reos liberados en el asalto en que Chema Castillo fue abatido

Por Eduardo Cruz

Doroteo Castillo Rodríguez es sobreviviente de la expedición liberal que en 1926 llegó a Potosí en la “Choluteca” y que fue emboscada por los chamorristas. Estaba preso en la Penitenciaría de Managua cuando el 6 de septiembre de ese mismo año le avisaron que su hermano José María había muerto peleando contra los conservadores, en El Sauce, durante la guerra constitucionalista.

Fue un momento agridulce para Castillo Rodríguez, porque un día antes, en El Salvador, había nacido su segundo hijo. “Ordené que (el niño recién nacido) se llamara José María Castillo Quant”, recordaría después Castillo Rodríguez.

Cuarenta y ocho años después, el 27 de diciembre de 1974, Castillo Rodríguez volvería a vivir otra pérdida amarga. Su hijo José María murió ese día por las balas, igual a como le ocurrió al tío del que heredó el nombre, solo que esta vez los victimarios no fueron conservadores sino un comando sandinista que asaltó la casa de la víctima, en residencial Los Robles, donde ese día había una fiesta en honor al entonces embajador de los Estados Unidos, Turner Shelton.

Al inicio y al final, la tragedia estuvo presente en la vida de José María Castillo Quant, quien fue economista, presidente del Banco Nacional de Nicaragua (BNN), el Infonac y ministro de Agricultura de la dictadura somocista. Otras tragedias que marcarían su vida fueron los asesinatos de los generales Augusto C. Sandino y Anastasio Somoza García.

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La madre de José María Castillo Quant era una capitalina, Mélida Quant Chamorro, hija de un inmigrante chino, Pablo Quant, quien llegó a Nicaragua en 1876 y se casó con la managua Ángela Chamorro, pariente del general conservador Emiliano Chamorro.

Quant y Doroteo Castillo Rodríguez se conocieron en El Salvador. Mario Castillo Quant, hijo de la pareja y hermano del fallecido José María, cuenta que su madre vivía en El Salvador porque ella tenía un hermano ahí y Castillo Rodríguez llegó a estudiar Medicina en el hospital Rosales de San Salvador.

Los padres y los hermanos de José María Castillo Quant. De izquierda a derecha, Roberto, Dora, Mario, Mélida, don Doroteo Castillo, doña Mélida Quant de Castillo, Marta, José María, Silvia y Jorge Alberto. FOTO/ REPRODUCCIÓN/ ÓSCAR NAVARRETE

Quant y Castillo se casaron. Embarazada del segundo hijo, él dejó el hogar para unirse a los liberales que estaban luchando contra los conservadores en Nicaragua. En una lancha gasolinera llamada La Choluteca, salió Castillo de El Salvador el 31 de agosto de 1926 junto a otros liberales, pero fueron emboscados por unos 300 soldados de Emiliano Chamorro en Potosí, Cosigüina.

Solo cuatro hombres se salvaron de morir, entre ellos Castillo, quien, herido, fue apresado y llevado a Managua, donde se enteró del nacimiento de su hijo José María Castillo Quant en El Salvador. Antes, en ese mismo país, había nacido su primer hijo, Roberto.

Castillo se fugó de la Penitenciaría de Managua para irse a Estelí, donde fue denunciado y volvió a caer preso en su ciudad natal, de donde también se fugó. Tras esa segunda fuga, Castillo se armó en Estelí con otros hombres en contra de los conservadores y luego se unió a la tropa del general Augusto C. Sandino.

Cuando Sandino atacó Jinotega, durante la guerra constitucionalista, Doroteo Castillo actuó como segundo jefe de las tropas mientras Sandino estuvo en San Rafael del Norte. Eso fue antes de que José María Moncada firmara el pacto con Henry L. Stimson, bajo el espino negro en Tipitapa.

Cuando ya Sandino peleaba por su cuenta contra los marines norteamericanos, Castillo habría tenido algunas desavenencias con su excompañero de armas. Un nieto de Castillo, Eduardo Castillo Pereira, explica que entre la familia se cuenta que a su abuelo no le gustaron las acciones sanguinarias que cometían algunos soldados de Sandino, como Pedrón Altamirano.

La relación no terminó tan bien entre Sandino y Castillo. En una carta que el jefe guerrillero le envió el 26 de agosto de 1927 a Estelí, Sandino escribe: “Mi recordado amigo, en estos días en que los traidores de la Patria se multiplican, se me hace difícil distinguir a los que son mis amigos. Los hombres de Nicaragua han quedado divididos en tres clases: uno, liberales puritanos y de honor; dos, liberales gallinas (o eunucos); tres, vendepatria, o sea los conservadores. Ruégole a usted decirme a cuál de esas clases pertenece usted”.

Doroteo Castillo Rodríguez, padre de Chema, falleció en 1983. FOTO/ REPRODUCCIÓN/ ÓSCAR NAVARRETE

Tras el asesinato de Sandino, Castillo, quien terminó los estudios de Medicina, se convirtió en médico de la Guardia Nacional, hasta alcanzar el grado de coronel. Su hijo Mario Castillo Quant, y su nieto, Eduardo Castillo Pereira, explican que Castillo fue buscado por Anastasio Somoza García, quien lo convenció de que trabajara con él. Según los familiares de Castillo, Somoza García era astuto y sabía que Castillo tenía prestigio en el norte de Nicaragua.

En la Guardia Nacional, Castillo fue ascendiendo hasta que fue llamado para ministro de Salubridad Pública por Luis Somoza Debayle, cuando este último se convirtió en presidente tras la muerte de su padre, Anastasio Somoza García.

Antes de aceptar el cargo de ministro, Castillo relató al periódico El Centroamericano que fue llamado por el jefe de la Guardia, Anastasio Somoza Debayle, quien lo cuestionó sobre su paso del servicio militar al civil y Castillo le respondió: “Tengo 25 años de llevar con dignidad este uniforme (de la Guardia); si no es así, ni el ministerio ni la guardia, mi casa”.

De esa manera empieza la historia de somocista que tiene José María Castillo Quant, por los lazos que estrechó inicialmente su padre Doroteo Castillo con esa dictadura.

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Doroteo Castillo se preocupó por educar bien a los ocho hijos que tuvo. A José María lo envió muy joven a estudiar a Chile.

Fue en ese país de América del Sur que José María Castillo, llamado coloquialmente Chema Castillo, conoció a su esposa, la chilena Ana María Bellido.

Después, Chema Castillo estudió Economía en una universidad de Washington, donde era embajador de Nicaragua el cuñado de los Somoza, Guillermo Sevilla Sacasa, casado con Lillian Somoza.

En Estados Unidos, Chema, a quien sus familiares catalogan como “un hombre muy inteligente”, trabajó por cinco años para el Banco Mundial y luego se quedó trabajando en Washington como consejero económico del embajador Guillermo Sevilla Sacasa, yerno de Anastasio Somoza García, gracias a su capacidad profesional, pero también a las conexiones que su padre Doroteo tenía con el somocismo.

El 21 de septiembre de 1956, el fundador de la dinastía, Somoza García, llegó a la Casa del Obrero en León donde lo homenajeaban tras el anuncio de que sería candidato presidencial nuevamente.

Mientras Somoza García bailaba, el joven poeta Rigoberto López Pérez le propinó cinco disparos. El herido es atendido primero por personal médico nicaragüense y posteriormente trasladado al hospital Gorgas de la Zona del Canal de Panamá.

En su libro La saga de los Somoza, Agustín Torres Lazo explica que las únicas personas que acompañaron a Somoza García en Panamá fueron su esposa Salvadora Debayle, su hija Lillian, su yerno Guillermo Sevilla Sacasa, José María Castillo Quant y el mayor Luis Ocón. Sevilla Sacasa llevó a su amigo y consejero Castillo Quant como su secretario, quien para ese momento acababa de cumplir 30 años de edad.

En Panamá, Sevilla Sacasa y Castillo Quant se hospedaron en el hotel Panamericano mientras esperaban la recuperación de Somoza García.

Los Somoza tenían miedo de que el estado de Somoza García creara inestabilidad en Nicaragua, con la oposición y la población en general resintiendo los desmanes de la dictadura, además de que se pudiera producir una rebelión dentro del seno de la Guardia Nacional, a como había ocurrido en abril de 1954. El temor era si los hermanos Luis y Anastasio pudieran colocarse a la altura de su padre.

En las noticias que enviaban a Nicaragua, se decía que Somoza García iba mejorando, pero era falso. Mientras, Luis Somoza negociaba en el Congreso para asegurarse la sucesión presidencial en caso de que su padre falleciera. Y Anastasio Somoza Debayle se aseguraba la jefatura de la Guardia Nacional.

De acuerdo con Torres Lazo, llega un momento en que Luis se ve obligado a revelar la verdad sobre el estado de salud de su padre, pero antes llama a Sevilla Sacasa “para que obtenga un certificado de los médicos sobre la irreversibilidad del proceso degenerativo del general” y así lograr que el Congreso lo nombre presidente para terminar el período presidencial de su padre, a quien solo le faltaba un año en la Presidencia.

Cadáver de Anastasio Somoza García. Chema Castillo estuvo con él en Panamá. FOTO/ ARCHIVO/ CORTESÍA/ IHNCA

Con alguna dificultad, Sevilla Sacasa consigue el documento y necesita actuar rápido, pero “no hay vuelos regulares a Managua hasta dentro de dos días”. Consigue un avión de la base de los Estados Unidos en Albrook Field y en ese envía a José María Castillo Quant para que lleve el documento de la incapacidad a Managua. “Chemita Castillo lleva un documento muy importante. Hay que manejarlo con sumo cuidado”, le dijo Sevilla Sacasa a Luis por teléfono.

En Managua, Chema Castillo se fue directo del Aeropuerto Internacional Las Mercedes al Palacio Presidencial a entregar el documento a Luis Somoza. Pasa por su casa, en residencial Los Robles, y le dice a su esposa, la chilena Ana María Bellido. “He venido a traer el documento que va a permitir que Luis Somoza sea presidente”, narra Torres Lazo en La saga de los Somoza.

Una hora más tarde, Chema Castillo está de regreso en Panamá. Y Luis ya había convencido al Congreso de que lo eligieran presidente provisional hasta terminar el mandato de su padre.

Somoza García muere el 29 de septiembre de 1956, a las 4:05 de la madrugada y Sevilla Sacasa no se atrevió a dar la mala noticia a sus cuñados y le pidió a Chema Castillo que lo hiciera. Torres Lazo cuenta que cuando Chema llamó a Managua, Luis y Anastasio conversaban con Alfonso Lovo Cordero y Ramiro Sacasa Guerrero. A Chema le correspondió informar de la muerte de Somoza García a Luis, quien después le dijo a Anastasio: “Hermano, se nos fue el viejo”.

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Silvia Castillo Quant cuenta que su hermano Chema llegó a ser muy cercano a los hijos de Somoza García, pero también “guardaba las distancias”. “Eran muy amigos, pero Chema fue muy honesto y guardaba la distancia”, expresa.

Tras haberse graduado de economista y laborado en el Banco Mundial, Chema empezó trabajando para la dictadura somocista como consejero económico en la embajada de Nicaragua en Washington y posteriormente regresó al país y los Somoza lo colocaron en la casa de cambios del Banco Nacional. Años después llegó a ser presidente del banco, pero antes también fue presidente del Instituto de Fomento Nacional (Infonac).

Un sobrino de Chema, Eduardo Castillo Pereira, explica que en la familia se cuenta que su tío era muy trabajador y emprendedor. Iniciaba negocios que después la familia Somoza, como veían que eran prósperos, se los compraban.

Así, Chema Castillo tuvo camaroneras en la Costa Caribe, tabaco en Jalapa, fincas ganaderas en el norte de Nicaragua y otros negocios. Nunca fue pobre porque sus padres eran hacendados. Doroteo Castillo había heredado en 1911, de su padre Doroteo Castillo López, tres fincas ganaderas en Estelí.

Cuando triunfaron los sandinistas en 1979, a la familia de Chema Castillo le confiscaron casi todo, incluidas las propiedades heredadas en 1911 y la casa de Chema en Los Robles, donde fue asesinado en diciembre de 1974. A su hermano Jorge y a su madre Mélida también les confiscaron cuentas bancarias, según consta en un documento que está en la biblioteca virtual Enrique Bolaños sobre confiscaciones con el decreto 3 de 1979, el que se aplicaba a familiares y amistades de los Somoza.

Anastasio Somoza Debayle había tenido diferencias con Chema Castillo al final de la vida de este último. FOTO/ ARCHIVO/ CORTESÍA/ IHNCA

Según Silvia Castillo Quant, Anastasio Somoza Debayle y su círculo le llegaron a tener ciertos celos a su hermano Chema.

Y Eduardo Castillo Pereira señala que a su tío “Somoza le fue estrechando el cerco”. “Mi tío ya no trabajaba cómodamente con Somoza Debayle”, explica.

El historiador Nicolás López Maltez, quien fue cercano como fotógrafo y periodista a los Somoza y también a Chema Castillo, indica que antes de la muerte de este último “Somoza Debayle y Chema se habían distanciado un poco”. “Por eso, Somoza Debayle no llegó a la fiesta que Chema organizó en su casa” y que fue cuando lo mataron, explica López Maltez.

Era muy común en el círculo cercano de Anastasio Somoza Debayle que sus colaboradores se “serrucharan el piso” y a Chema Castillo lo habían mal dispuesto con el dictador. Eran “intrigas”, dice el historiador López Maltez. “Le llegaron a decir a Somoza que Chema hacía cosas indebidas”, recuerda el académico.

El historiador también menciona que era muy usual que Somoza Debayle rotara a los ministros y por eso, poco antes del asesinato de Chema Castillo, lo quitó del Banco Nacional y lo nombró ministro de Agricultura. Pero, como Chema Castillo no era agrónomo ni nada parecido, sino economista, decidió renunciar a su puesto.

En artículo del desaparecido periódico El Nuevo Diario, Lenín Cerna, el exjefe de la Seguridad del Estado sandinista en los años ochenta y ahora esposo de Marisol, una de las hijas de Chema con Ana María Bellido, explica que su suegro y Somoza Debayle habían entrado en contradicciones por choques doctrinarios sobre conceptos de liberalismo y política económica.

Cuando Chema Castillo es asesinado por los sandinistas ya no era funcionario de Somoza. Se estaba dedicando a sus negocios. A pesar de eso, conservaba su estatus de un personaje de primer nivel dentro del somocismo, indica López Maltez, de lo contrario no hubiera reunido a tantas personalidades cercanas a la dictadura en la fiesta en que lo mataron, como el embajador norteamericano Tuner Shelton y el embajador de Nicaragua en Estados Unidos, Guillermo Sevilla Sacasa, el hombre que lo llevó a Panamá cuando hirieron de muerte a Somoza García.

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Cuando a Chema Castillo lo mataron no solo estaba distanciado de Somoza Debayle, sino también de su esposa, la chilena Ana María Bellido. La había conocido en Chile y se casaron en 1955. Después de viajar por Estados Unidos la trajo a vivir a Nicaragua.

Mario Castillo Quant la recuerda como una mujer seria que no gustaba hablar con la familia de su marido. “Cuando nosotros, que vivíamos en Estelí, íbamos a visitar a mi hermano a Managua, le llevábamos queso, frutas, cositas. Pero salíamos rápido de esa casa. Mi mamá tampoco gustaba de ella (Ana María)”, recuerda el hermano de Chema.

“Chema, a pesar de todo, quiso mantener su disciplina y tuvo problemas con Ana María”, recuerda Silvia Castillo Quant.

De acuerdo con los familiares, cuando Chema Castillo conoció a su esposa en Chile ella era afín al socialismo, al mismo que pertenecía Salvador Allende. Y cuando llegó a Nicaragua, siguió perteneciendo al socialismo.

Mario Castillo Quant, hermano de Chema, posa con el retrato de su hermano. FOTO/ ÓSCAR NAVARRETE

Para este artículo, Magazine buscó a Patricia, hija de José María Castillo y Ana María Bellido, pero no quiso atender la consulta. Sin embargo, en el artículo de El Nuevo Diario, Lenín Cerna indica que Bellido tenía relación con dirigentes estudiantiles de la UCA porque ella estudiaba Sicología en esa universidad y coronó esa carrera como la mejor alumna. “Efectivamente, (Bellido) recibía en su casa a sus compañeros de aula para estudiar en los días de exámenes”, explica Cerna.

Además, señala Eduardo Castillo Pereira, Bellido también tenía relaciones estrechas con el padre Ernesto Cardenal y otros miembros de la izquierda nicaragüense.

Esa inclinación de la madre por el socialismo, podría explicar en parte que su hija Marisol Castillo Bellido se haya unido al FSLN, a pesar de que este grupo guerrillero fue el que asesinó a su padre José María Castillo en diciembre de 1974.

Marisol Castillo llegó a ser coronel del Ejército sandinista de los años ochenta. Y recientemente fue magistrada suplente en el Consejo Supremo Electoral (CSE), siempre por parte del ahora partido FSLN. En la actualidad es uno de los cinco contralores colegiados de la República, representando a la dictadura Ortega Murillo.

Marisol estuvo casada en los años setenta con Edgard Lang Sacasa, miembro del FSLN, muerto por la Guardia Nacional en 1979, en Veracruz, León.

La hija de Chema Castillo, Marisol Castillo Bellido, llegó a ser coronel del ejército sandinista en los años ochenta, y se casó con Lenín Cerna, a pesar de que los sandinistas mataron a su padre. FOTO/ CORTESÍA/ ARCHIVO PERSONAL DE ÓSCAR NAVARRETE

La familia de José María Castillo Quant está separada de las hijas de este último. Desde que murió Castillo Quant no las han vuelto a ver. En parte porque cuando se dio el asalto a la casa de Castillo Quant se rumoró que de la propia familia de la víctima habían salido los planos de la casa a manos del FSLN para que se efectuara el ataque.

“Amo a Marisol. Cuando le mataron al esposo (Lang Sacasa), fui con ella. Hoy no sé dónde está”, dice Silvia Castillo Quant, en la actualidad de 80 años de edad y viviendo fuera de Nicaragua.

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Quienes conocieron a José María Castillo Quant dicen que era un hombre tranquilo y generoso, pero también que era de carácter fuerte.

Sus hermanos menores, Silvia y Mario, recuerdan cómo él les pagaba las colegiaturas en el Pedagógico de Diriamba y la Inmaculada, en esa misma ciudad. Eran aranceles caros, 250 córdobas por mes.

“Él fue como un padre para nosotros”, dice Silvia.

Para el historiador Nicolás López Maltez, quien lo conoció de cerca porque hasta una casa le iba a comprar en diciembre de 1972 pero no hubo acuerdo porque ahí nomás fue el terremoto, Chema Castillo no es que precisamente era de carácter fuerte, sino que al tipo de personas como él les califican así porque son rectas. “Al hombre que es ordenado le dicen de carácter fuerte”, comenta López Maltez.

Chema Castillo, a la izquierda, con invitados en su casa el día que lo mataron. FOTO/ CORTESÍA/ IHNCA

La mayoría de las personas que lo conocieron, catalogan a Chema Castillo que era de fácil enojo. “Era rectísimo, franco, muy franco. No andaba con medias tintas. Se dedicó a trabajar y a hacer dinero”, recuerda su hermano Mario.

“Mi hermano era generoso con los empleados. Si uno de ellos llegaba sin dientes, salía con su diente puesto y nadie se daba cuenta que había sido Chema”, dice Silvia, quien agrega que también era muy ordenado.

Joaquín Cuadra, a la izquierda, fue miembro del comando que asaltó la casa de Chema Castillo y lo señalan de haberle disparado. Cuadra lo niega. FOTO/ CORTESÍA/ ARCHIVO PERSONAL DE ÓSCAR NAVARRETE

El carácter fuerte de Chema Castillo es lo que lo habría llevado a la muerte cuando los guerrilleros sandinistas atacaron su casa el 27 de diciembre de 1974. Según lo que han contado los guerrilleros, Castillo se metió a su cuarto y luego salió disparando.

“Creo por lo que he sabido después que Chema era muy ‘macho’ y que estaba con tragos, pues era una fiesta y debe de haber sentido la obligación de defender su casa y sus invitados. Por su forma de ser no podía dejarse capturar como los demás porque él no era como los demás, era su casa y sus invitados, y él estaba obligado a cuidar y defender. Me parece que eso estaba en su cabeza pues sabía que iba a muerte segura al abrir la puerta y salir disparando”, comenta el exjefe del Ejército, Joaquín Cuadra, miembro del comando que asaltó la casa, quien aclara que lo dicho es una especulación por lo que supo después sobre la persona de Chema Castillo.

En su libro Guerrillera, mujer y comandante de la revolución sandinista, Leticia Herrera cuenta que, durante el asalto, ya dentro de la casa, no ven a Chema Castillo, pero Joaquín Cuadra y Javier Carrión eran amigos de las hijas de él y conocen la casa. Joaquín Cuadra deduce que Chema está en su cuarto. “Se va y empieza a decirle que salga, que se entregue. Chema sale, pero él sale disparando... Joaquín también está listo y anda una escopeta. Entonces, fue un intercambio entre los dos, pero Joaquín fue más rápido que él y como consecuencia cae abatido Chema”, cuenta Herrera.

Un guardia nacional revisa la habitación de Chema Castillo después que terminó el asalto a la misma por parte del comando sandinista. FOTO/ CORTESÍA/ IHNCA

Joaquín Cuadra se defiende diciendo que en ese momento todos dispararon. “Se produjo un intercambio de disparos, yo y otros y Chema todos dispararon. No se sabe a ciencia cierta, se hubiese requerido de una autopsia y estudio para determinar. Nunca se atribuye responsabilidad individual en una acción así, nunca el Frente reivindicó a nivel personal o individual ninguna acción”, expresa Cuadra.

De acuerdo con una entrevista que le hicieran al ya fallecido Germán Pomares Ordóñez, uno de los miembros del comando que asaltó la casa de Chema, aunque este último no hubiese salido disparando, probablemente también hubiese muerto porque Chema se las debía al FSLN. Según Pomares, cuando un miembro del FSLN participó de un “recupere” o asalto en el Banco Nacional que Chema dirigía, lo hirieron y lo capturaron, y el funcionario somocista “ordenó que lo terminaran de matar y lo pateó herido”.

La noticia de la muerte de Chema Castillo no se supo inmediatamente, sino hasta horas después, porque al principio todo era incertidumbre. Le correspondió al cardenal Miguel Obando, como mediador, confirmar la noticia.

La vida de José María Castillo Quant, como lo dijo su padre Doroteo Castillo, inició con tragedia y terminó con tragedia.

Lenín Cerna y Daniel Ortega

Uno de los objetivos por los que el Frente Sandinista (FSLN) asaltó la casa de José María Castillo Quant fue lograr la liberación de presos políticos que estaban en las cárceles somocistas, lo que al final lograron.

Entre esos reos se encontraban Daniel Ortega Saavedra, hoy convertido en dictador, y Lenín Cerna Juárez, quien después se convirtió en el temido jefe de la Seguridad del Estado (DGSE) sandinista de los años ochenta.

Lenín Cerna Juárez y Daniel Ortega fueron liberados gracias al asalto a la casa de Chema Castillo. FOTO/ ARCHIVO

Los presos liberados fueron enviados a Cuba, donde a Cerna le correspondió revisar unos archivos recuperados en la casa de Chema Castillo y se encontró con una foto de una de sus hijas, Marisol. “Qué linda”, dijo, según contó Cerna a El Nuevo Diario.

Años después, Cerna y Marisol Castillo se casaron y viven juntos en la actualidad. Tienen unas hijas gemelas.

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