LA TV DE LOS OCHENTA

Reportaje - 13.04.2020
303-Mag-Tv02

Con los mismos equipos que había en tiempos de Somoza, en tiempos de guerra y de bloqueo económico, la televisión en la época de los sandinistas se vio obligada a producir programas nacionales

Por Eduardo Cruz

Un grupo de niños observa a un chocoyito. Pero no es uno cualquiera. Es grande. Camina pesadamente. La voz es aguda. Y saluda así: “Hola amiguitos”. Y el grupo de niños sale corriendo para tocarlo.

El tal chocoyito no solo habla con niños, sino también con adultos. En una ocasión se fue al norte de Nicaragua, a Matagalpa, y comenzó a conversar con un joven que cortaba café. “El rojito”, así le llamaban al café. Y el chocoyito aprendió a cortar el “rojito”.

Eran los primeros años de la década de los ochenta del siglo pasado y en Nicaragua mandaban los sandinistas, quienes habían llegado al poder en 1979 tras derrocar a Anastasio Somoza Debayle.

Y el chocoyito era parte del proyecto que los sandinistas implantaron en la televisión nicaragüense. Sistema Sandinista de Televisión (SSTV), le llamaron.

Ese sistema tenía varios departamentos, y en el infantil crearon el “Chocoyito Chimbarón”, un personaje que al inicio iba a ser un guardabarranco, pero vieron que el traje sería costoso e incómodo porque el ave nacional tiene una larga y colorida cola. Pensaron entonces en un zanate. Pero consideraron que ese pájaro era muy feo. Y así llegaron al chocoyito, cuenta Mario Delgadillo, el primer actor que encarnó ese personaje.

Había un departamento de noticias. Era un solo noticiero diario, de media hora de duración, que se transmitía a las 8:00 de la noche. En el resto del día transmitían micronoticieros, y al mediodía aprovechaban una revista que se llamaba así: Del mediodía, para también presentar noticias.

Igualmente estaba un departamento juvenil, que creó programas para los jóvenes, como uno que se llamaba Energía, y era de música y temas juveniles. “Eran varios programas. Estaba Energía y también Cortocircuito, programa juvenil, de testimonios de experiencias juveniles, como emprendedores, jóvenes que hacían cosas. Energía era intercolegial, de preguntas y respuestas como La Liga del Saber”, explica Mario Delgadillo.

Una escena del programa infantil el Chocoyito Chimbarón. FOTO/ CORTESÍA/ IHNCA

También había programas para otros segmentos, como el artístico, Séptimo Libre por ejemplo, o políticos, como los De Cara al Pueblo, largas y tediosas charlas que principalmente Daniel Ortega sostenía con pobladores en diversos lugares del país.

En esos años ochenta solo había dos canales de televisión en toda Nicaragua, el 6 y el 2, aunque era principalmente el 6 el que tenía los programas importantes. No había más. La idea era controlar todo lo que los nicaragüenses miraban en televisión. Y como había bloqueo económico y guerra civil, la programación era principalmente nacional.

Eran pocos los programas extranjeros, principalmente novelas brasileñas, como Esclava Isaura, Ronda de Piedras, o mexicanas como El derecho de nacer. Y también series norteamericanas, la mayoría de ellas antiguas, no de la época.

Eso sí, si una bandera de Estados Unidos aparecía en alguna escena de la serie, cortaban ese pedazo, cuentan extrabajadores del SSTV.

***

A Orlando Flores le comenzaron a llamar Bafi a inicios de los años ochenta. Ese era el nombre de un personaje de Batman y Robin, los personajes de un cómic que siempre caminan juntos.

Flores se inició como camarógrafo de televisión todavía cuando gobernaba Somoza. Más bien era asistente de un camarógrafo. Cuando los sandinistas llegaron al poder, en julio de 1979, al mes siguiente Flores ya estaba trabajando en el Sistema Sandinista de Televisión (SSTV).

Cuando Somoza, había dos canales: el 2 y el 6, el primero propiedad de Octavio Sacasa Sarria, el segundo de Somoza. El de Sacasa tenía mejores equipos, recuerdan Flores y otros profesionales de la televisión, como Nicolás López Maltez y Óscar Miranda.

El Canal 2 de Sacasa quedaba en Carretera Sur, por el kilómetro 3 y medio, en el reparto Las Palmas. El 6 quedaba cerca del Mirador Tiscapa. Los sandinistas se apropiaron de ambos canales y convirtieron el edificio del Canal 2 en el Canal 6 y ahí mismo pusieron el 2, pero en un espacio reducido. El edificio del 6 lo convirtieron en Radio Sandino.

El Sistema Sandinista de Televisión (SSTV) se creó básicamente con los mismos equipos de Canal 2, que eran los mejores, marca RCA, recuerda Flores. Esos fueron, salvo algunas excepciones, los mismos equipos que la televisión sandinista utilizó durante unos seis años, hasta que en 1986 lograron comprar unas cámaras Sony, en Panamá y en México.

Una unidad móvil que se utilizaba en los De Cara al Pueblo era la misma que había utilizado el Canal 2 de Sacasa Sarria en los años setenta.

Debido al bloqueo económico que Estados Unidos puso a Nicaragua en los años ochenta, era difícil conseguir los repuestos para los equipos técnicos. Según Orlando Flores, en esa época hubo mucho ingenio para reparar las cámaras de televisión y otros accesorios. Muy famoso se hizo el camarógrafo Eddy Berríos, ya fallecido, porque inventó una batería hechiza para las cámaras, cuenta Flores.

El ejército sandinista produjo mucho material televisivo en los ochenta, por causa de la guerra civil. FOTO/ CORTESÍA

“Se trabajaba con las uñas”, dice Miriam Palacio, quien fue presentadora del Noticiero Sandinista. Muchas grabaciones que hoy serían valiosas históricamente se perdieron porque las cintas había que reutilizarlas. Se seleccionaba qué se podía guardar y qué no, porque tampoco se podían obtener muchas cintas nuevas en el exterior.
La mayoría de las máquinas que no eran de la época de Somoza se obtenían a través de Europa del Este, Alemania principalmente.

En la actualidad, una persona con un teléfono celular de buena calidad bien puede grabar una entrevista o un evento y enviar la grabación a un canal de televisión o una página web y se transmite el video inmediatamente. Pero en los años ochenta para que una entrevista pudiera llegar a los televidentes se necesitaba de al menos cuatro personas para grabarla: el periodista, el camarógrafo, un ayudante del camarógrafo y el conductor.

Migdalia Morales, presentadora del Noticiera Sandinista, recuerda que iban siempre en grupo porque los equipos eran bien pesados. La cámara pesaba como 30 libras y esta tenía un cordón que estaba atado a una caja grande donde estaba la grabadora, que pesaba más aún. “Era un cablerío”, dice Morales.

Y Flores rememora que cuando él ya fue camarógrafo le tocaba andar con su ayudante. “Como la cámara y la grabadora andaban unidas por un cable, tenía que ir juntos el ayudante y yo. Si yo iba hacia adelante, él iba hacia adelante. Si yo iba para la izquierda, él iba para la izquierda. Por eso me encajaron Bafi, como apodo, por Batman y Robin”, dice Flores.

Mario Delgadillo interpretó al Chocoyito Chimbarón. FOTO/ ÓSCAR NAVARRETE

***

Para elaborar el traje del Chocoyito Chimbarón, y que fuera lo más “amigable” posible con la persona que se iba a meter dentro del mismo, los productores buscaron cooperación norteamericana y obtuvieron ayuda de una de las diseñadoras de Plaza Sésamo, quien les asesoró sobre cómo se construían los personajes de ese programa.

“Como aquí no habían esos materiales se tuvieron que comprar en Estados Unidos, triangulados. Las plumas eran de cinta de mantequilla, que era lo que había aquí. Se cosían, pero el forro era de aros de plástico. Alrededor de los aros se pegaban las plumas, con una pega especial y reforzadas con cosimiento, lo que permitía lavarlo, pero se lavaba en dry cleaning”, recuerda Mario Delgadillo.

Para darle volumen al traje, lo rellenaron con esponja de la que se hacen las camas. El calor dentro del traje era insoportable. Quince minutos con el traje puesto y Delgadillo se estaba ahogando. No se podía quitar la cabeza, que era un casco adornado con plumas, porque los niños se asustaban.

Producir televisión en Nicaragua fue muy costoso, pero la programación de Canal 6, el más importante, era principalmente nacional. Por eso, en el Sistema Sandinista de Televisión (SSTV) trabajaban más de 700 personas, era un monstruo.

Iván García, el director del SSTV, tenía que viajar fuera de Nicaragua para conseguir recursos y los repuestos de los equipos técnicos. Óscar Miranda recuerda que en alguna ocasión acompañó a García.

Los sandinistas siempre buscaron cómo obtener programas del extranjero, pero estos principalmente se transmitían en el Canal 2.

Óscar Miranda, quien por muchos años trabajó en el Canal 2 de la familia Sacasa, recuerda que, a como lo hizo en los años setenta, el mexicano Ángel González les vendía programas de Televisa a los sandinistas.

González, conocido como el “fantasma” de la televisión, porque tiene canales en muchos países de Latinoamérica, pero casi nunca da el rostro, llegó a ser dueño del Canal 4 después de 1990 y lo compartió luego con la familia Ortega Murillo. En la actualidad, en Nicaragua es dueño de los canales 9 y 11.

Miriam Palacio, una de las `presentadoras del noticiero sandinista en los años ochenta. FOTO/ ÓSCAR NAVARRETE

***

La guerra civil de los años ochenta lo condicionaba todo en Nicaragua. Los sandinistas tuvieron un control férreo sobre los medios de comunicación y no solo se ocupaban de los medios que no eran afines al régimen, como la radio Corporación o el Diario La Prensa, a quienes cada día censuraban y no les permitían publicar información que perjudicara al gobierno, sino que también revisan el contenido de lo que salía en el Sistema Sandinista de Televisión (SSTV).

Un miembro del Ministerio del Interior (Mint) o del ejército sandinista llegaba al Canal 6 para revisar lo que se iba a transmitir en el Noticiero Sandinista.

Miriam Palacio y Migdalia Morales, ambas expresentadoras de ese noticiero, recuerdan esos días y aseguran que los periodistas minimizaban esa censura debiéndose a la población y a sus intereses.

Morales cuenta que ella sacaba las paradas de buses llenas de personas esperando transporte, pero el servicio no era bueno.

Palacio señala que, a pesar de las limitaciones, los periodistas de la televisión sandinista eran muy respetuosos con la teleaudiencia y nunca expusieron cadáveres. Mucho del éxito del Noticiero Sandinista sus integrantes se lo atribuyen a Sergio de Castro, quien era bien exigente en el trabajo.

“(Las dificultades de los años ochenta) fue algo positivo porque sacó talento de donde nadie creía que había talento. Los muchachos lograban hacer trabajos muy buenos. Había calidad de trabajo y eso presionados por la situación”, dice Palacio.

Más canales

Tras el triunfo de doña Violeta Barrios de Chamorro, en 1990, el Sistema Sandinista de Televisión se desintegró. El Canal 6 siguió siendo del Estado hasta hoy, y el Canal 2 fue devuelto en 1989 a la familia Sacasa, en manos de Octavio Sacasa Raskosky.

El canal fue declarado en bancarrota en 1997, bajo el gobierno de Arnoldo Alemán Lacayo.

Desde 1990, han surgido nuevos canales. Los ya existentes 2 y 6 más los canales 4, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 21, 23 y 37, más el 99 que es de la Asamblea Nacional.

Sección
Reportaje