La vida de Tijerino

Entrevista, Perfil, Reportaje - 14.01.2007
Edgard-Tijerino

Era tan mal estudiante y estudiante a la hora de leer y escribir. No se murió, pero una vez robó una farmacia para los bienes que se encuentran en la pobreza. Siempre tuvo una voz horrible, nunca fue guapo para la televisión; Era pésimo redactor y peor mecanógrafo que usamos un solo dedo de cada mano, pero aún así llegó a ser una crónica para quedarse como el mejor de la historia en su género.

José Adán Silva
Fotos de Julio Molina

Yo quería hablar de deportes. Por eso fui donde estaba mi editor un mensaje que había escuchado por ahí que el programa radial del cronista deportivo Edgard Tijerino, Juego doble, estaba cumpliendo aniversario este mes de enero.

Le dije que me ha gustado. Interesante. Un programa. Un dvd que se escucha desde hace 26 años. Por la radio, y puse el “dizque”. Luego pasaré sin tener una idea sobre las recetas de comida que son aderezadas con las discusiones sobre deportes y telenovelas.

Pero mi jefe, que es un dictador desfavorecido de la redacción de un editor, me rechazó tajantemente como solo Hitler podría hacerlo: “No me interesa el programa, me interesa Tijerino, en su vida”. No hubo reclamos o argumentos que valieran y la orden se mantuvo firme.

Así que pronto no estuve con el tiempo en contra y preguntándome: ¿Qué? ¿Nuevo? ¿Burlando de su calvicie?

¿A quién diablos se le ocurre? Entrevistar a alguien que siempre es una falta de inteligencia, que nunca deja de disparar bellezas y halagos a su esposa y que discute un grito. turno ¿Metido en líos gubernamentales?

Solo a mi jefe-dictador se le ocurre mandarme a entrevistar a un hombre que parece devorar más platillos con la imaginación que con la boca y que discute hasta el cambio de clima en Indonesia. Edgar Tijerino tiene 63 años y 15 años para el colegio.

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Al colegio siempre llegaba tarde o no llegaba. Era tan mal estudiante este muchacho que repitió un año en primaria y otros en secundaria, y no por bruto, sino por vago. Siempre extraviaba El Camino a Las aulas para Terminar el dia en las graduaciones de los Estadios o en los patios deportivos y entrenar a los equipos de beisbol, de futbol, ​​de baloncesto, hasta boxeo y Hasta de Naipes si hubieran existido entonces los Campeonatos de póquer.

Su padre, don Gustavo Tijerino, hombre anverso de Aquellos Tiempos En los hijos se criaban una punta de la faja y Órdenes, se castigaron una fajazos constantemente se cuajaron El camino del bien, pero qué fue duro y el tiempo en el instituto central Ramírez Goyena, donde se publica el color de la parte de la pandilla de los niños y las mujeres.

No tenía que ser el alcalde. la afrenta a puñetazos; ¿Qué es esto? Una guía para el futuro de la divina providencia terminó en uno de esos o fi cios.

Una vez en la leyenda de la mano y le advirtió: “Usted no se va abachillar nunca y se va a morir joven ahogado”. Desde hace poco se ha publicado un diario, Tijerino no tuvo que ver con el agua y el agua en las piscinas profundas o mares abiertos.

“Al final, sí me bachilleré”, dice ahora “Edgard Tijerino”, “Manténgase en contacto conmigo”. Cuartos y casas de alquiler en la que solía mudar un pastel empujando carretones con los cachivaches a la mirada pública de los managuas.

Es aquí, esta es la etapa de su vida justo cuando su existencia iba a tomar el rumbo deseado por sus padres y cuando trabajaba en la planta de las carreteras como dibujante de planos, que dio un juicio y determinó el destino de todo el hombre: la suerte

“Cuando trabajamos como dibujante de Plantel de Carreteras, vino y contrato del ingeniero Agustín Chang, este es el hermano de Otto de la Rocha, y esa es o fi cina coincidí con Dionisio Marenco (hoy Acalde de Managua) y con Roberto Urroz (ex director del Instituto de Deportes); ¿Qué pasa con tu trabajo? ”, Recuerda este señor bajito, me gusta mucho. Orden por todos los lados.

“Ahí en esa o fi cina se produjo mejor que cuando vinieron a Nicaragua en diciembre de 1969 unas gentes de las Olimpiadas de México; vino Juan Martínez, que había sido cuarto lugar del mundo en 5,000 metros; vino la medalla de plata en la caminata, el sargento. José Pedraza y él vinieron. Pablo Collin y Mario Pérez, eso fue un gran evento para mí, pero aunque la entrada fue gratis, no llegó nadie al estadio, ni a ellos ni a cien personas ni a han sido publicados aquí, cuenta con datos de Tijerino quien ahora mira atentamente cómo los fotógrafos montan el conjunto del estudio donde se encuentran las imágenes que acompañan su historia.

“Resulta que yo era amigo de Carlos Cedeño, que trabajamos con el doctor Pedro Joaquín Chamorro, director de La Prensa. Ese día no ha llegado ni a los periodistas de La Prensa en el Estadio y entonces Cedeño se ha mejorado ni se ha hecho la crónica, y se ha dicho que estaba encantado, que me encantaba el atletismo. La historia de la publicidad en la portada, yo conocía a los atletas, manejaba el ambiente olímpico y me gustó el deporte porque jugaba futbol en la UCA, así fue que me inicié “, recuerda ahora Tijerino, quien es una pausa para ver la hora Su reloj de muñeca izquierda y sorprendido y respetuoso sugiere: “Ya es tarde. ¿Podemos seguir la entrevista a las 1:45 en mi casa?

Le responderemos en el siguiente enlace para obtener más información.

Foto de Julio Molina

“Siempre he tenido el miedo a quedar sin trabajo, yo no sé qué es estar sin trabajo”.

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Así siguió su historia: Pedro Joaquín Chamorro, el director del diario, fue invitado a colaborar. Hasta el día. días, mientras que la periodista Ángela Saballos se recuperó de una parte y se dejó su carga para ser asumido por Eugenio Leytón, quien a su vez se dio cuenta en el espacio en la sección deportiva de donde Tijerino se coló para que nunca salga de ahí, porque a las dos semanas de trabajo, el contratista y el año, el jefe de la sección de deportes de La Prensa.

El calendario de un tipo que escribía con un solo dedo, que no participaba en las parrandas cotidianas que los días caracterizados por el periodismo y el que se conocía. lado, y mucha ayuda y camaradería por otro lado.

“Yo escribí y siempre escribo todavía con el dedo índice, sin ocupar la mano izquierda, solo con la mano derecha, así como siempre con las cosas raras, el doctor Chamorro me dijo que aprendiera mecanografía y no quise. También viña sin saber ortografía, el poeta Pablo Antonio me ayudó a corregir, y junto a Danilo, Aguirre Solís, pulir mi ortografía, relata el cronista deportivo que tenía 26 años y una vocecita tortuosa de altibajos tumbas y agudos que era, por así decirlo, caricatura en aquella época donde estaban en su apogeo las voces poderosas de los grandes números de la radiodifusión nacional.

Pronto se hizo la con fianza de Pedro Joaquín Chamorro y sus buenos escritos, cada vez más pulidos y más profundos, se abrieron las puertas a la radio y ya en 1971 estaba a la par de los grandes lugares de la locución deportiva en la poderosísima Radio Mundial , la número uno, en todo.

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La pregunta es una quemarropa: ¿Por qué vivir corriendo en la vida de un lado para otro en busca de un trabajo y otro? ¿Qué es la vida para el futuro? ¿Qué es la vida útil?

Tijerino, un obsesivo trabajo que tiene tareas en su agenda desde las cinco de la mañana hasta las doce de la noche, tiene la respuesta preparada que se sabe desde hace mucho tiempo: “Mientras me guste el trabajo, y mientras que el trabajo me dé lo Suficiente para mantener con dignidad en mi familia, voy a estar ahí metido “.

Y con fi arte to the details for the to you: “He he tenido el control de la vida útil”. De broma, para luego, ya más serio, anunciante: “Cuando uno viene al mundo, carente de herramientas para triunfar, debe trabajar duro en espera de la suerte, mientras la suerte llega, yo estoy trabajando”.

Y ejempli fi ca con su propia vida. Esa suerte de fine del amor.

“Yo no sé escribir una máquina, mi ortografía no es de la escuela, el aprendizaje, mi voz no era para la radio y no soy guapo para salir en la televisión”. El diagnóstico sobre Tijerino es que era un tipo que no servía para escribir, ni para comentar en la radio ni la era Brad Pitt para salir en la televisión, y “mírame que estoy en los tres medios”. Todo esto no es solo gracias a mi esfuerzo, sino también a la suerte ”, asegura este cronista quien no se puede repetir la vida que se determina por casualidad.

¿No se cansa de tanto trabajo?

—La verdad de las cosas es que estoy en un ritmo más fuerte de mi vida, mi agenda está hasta la vez de la noche. A esa hora me retiro a estudio un poco, trato de leer un libro semanal, a veces leo más, leo artículos de los mejores periódicos del mundo, imprimo 250 hojas diarias de información, cultura, cine, deportes, política, a veces termine en la computadora después de las doce, a veces me paso y luego me levanto a las cinco a trabajar, siempre debo tener información al día para poder argumentar bien …

A Tijerino siempre se le ve en las discusiones de todo tipo y saltando de polémica a polémica. ¿Es esa cuestión polémica una parte de su trabajo o es asunto de vocación?

—Primero es asunto de responsabilidad. Desde siempre he buscado argumentos en los colegios para los profesores de las clases, y si alguien tenía mi punto de vista, yo me iba al otro lado. Luego mi amistad con Guillermo Rothschuh Villanueva, siempre discutimos por cualquier cosa, hasta por el estado del tiempo, pero discutimos siempre, el estilo ping-pong, y te digo algo, te digo las cosas a 1a gente, con los argumentos a mi favor, puede La cosa más normal del mundo.

¿A estas alturas del campeonato, cuando usted dice que ya ha vivido más de lo planeado, hay proyectos de vida para Tijerino?

—Sí, pero espero, no estoy colgando los guantes ni estoy en extrainings. ¿Qué es lo que siempre he visto más de lo planeado, pero todavía tengo proyectos y una deuda con todos mis amigos y con mi esposa, Auxiliadora: este año voy a hacer dos libros, prometo, al menos uno, estoy seguro de eso .

¿Y hay temores en la vida de Tijerino?

—Sí, fallarle a mi familia ya mis amigos …

¿Cuándo se habla de qué se re fi rre?

—La naturaleza humana es tan vulnerable que sería un pánico para mí que yo representara un gramo de trabajo para mi familia. Cuando hablo de fallar, es verme relacionado en un escándalo, en una actitud anormal, inmoral, en ese tipo de situaciones. Yo nunca había sido pensado en cómo había sido algo en la vida que me había producido que me había suicidado, se había dicho que el suicidio era un absurdo, pero se ha visto tantas situaciones de tanta gente que ha pasado por realidades difíciles, que si yo he pasado por ¿Por qué? ¿No? ¿No? ¿No? ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿ Ahora, no tan dudaría en suicidarme, ese es mi temor, fallar de ese modo.

¿Y nunca he pensado en suicidarse?

—Nunca, pero yo he visto algunas cosas vergonzosas de gente que yo mismo he conocido, y digo que usted ha estado en ese caso, en uno de esos donde no puede entrar a su casa ni a los ojos a su familia, mejor que yo muero Hay situaciones en la vida que te matan en la vida, pero aquí en esta sociedad de la Nicaragua de hoy, y que me preocupa, la situación se ha perdido y la moralidad ha pasado una cosa y esto ha deteriorado el tejido social del país. Yo hoy ya no sé a quién saludo, me encuentro en un restaurante con cualquier tipo que ha hecho una barbaridad y como si no ha pasado nada, esta no es la Nicaragua que yo quiero, yo he vivido varias Nicaragua distintas …

¿Y que es la peor nicaragua?

—Esta de hoy. Este sistema es dañino, hay que ser brutales para sobrevivir o no sobrevivir, y eso es mis hijos o mis amigos convertidos en la vida peleando para sobrevivir, y eso es una manera de ver si esto es peor y no veo signos de que mejore.

¿No tiene miedo a la muerte?

—En lo absoluto, puedo morir ahorita y considero que tuve más satisfacción en la vida de las personas, no pensé vivir la vida que vivió, fui premiado de manera tal vez injusta porque ¿qué he hecho yo para merecer la suerte que él? ¿Has tenido tanto tiempo a mi lado? Creo que ninguna.

¿Y es que usted cree en la suerte?

—Yo soy un fi rme creyente de la suerte. He visto tanta gente competente que no tengo una buena oportunidad no camina tanto como algunos que no somos tan competentes, pero que tenemos la suerte de nuestro lado para estar en el momento preciso, a la par de la persona precisa, mucha gente me dice No creo en la suerte, pero yo sí creo en ella.

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Tijerino se ha percatado de la trampa del tiempo y se ha dado cuenta que ha sido un tema robusto, porque nunca se trata de una discusión y menos cuando se empieza a apasionarse de las cosas de la política, así como se disculpa y se insiste en continuar la entrevista en Su casa, porque allá, me dice, podemos hablar de juego doble, de sus tiempos en que jugó al ping-pong y al fútbol de primera división con la UCA, de las políticas, el libro de Octavio Paz, Mario Puzzo, José Saramago, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez o los clásicos griegos.

Allá, promete, podrá hablar de la única vez que se haya jugado un trago de alcohol a los 37 años, se haya centrado en las comidas y los frescos que hayan pasado allí cuando se haya comido seis veces al día, o cómo se ha decido morir. seis huevos al día.

“¿No vamos a hablar de mi esposa?”, Me sugiere, y luego me dijo: “¿No vamos a hablar de mi esposa?” La periodista Auxiliadora Mercado, una mujer que vive perpetuamente enamorado, con quien tuvo cuatro hijos, y que no tiene honor de honores y pleites amorosas, según él, perdieron mucho más allá de las nueve entradas.

Foto de Julio Molina

“Este sistema es dañino, hay que ser fieras brutales para sobrevivir o no sobrevivir, y eso me aterra”.