Las 48 horas que despertaron a Nicaragua

Reportaje - 05.04.2021
48-horas

Las protestas que partieron en dos la historia reciente de Nicaragua comenzaron con timidez y terminaron en una insurrección nacional. Eso sucedió en solo dos días. A través de una detallada cronología, Magazine relata cómo fueron esas horas que “despertaron” al país

Por Amalia del Cid

El 18 de abril de 2018 fue miércoles y amaneció como un día cualquiera. El Real Madrid y el Athletic se enfrentarían en el Santiago Bernabéu, el gobierno de Donald Trump estaba en pláticas para acercarse a Corea del Norte y en Nicaragua se hablaba del “parche” que significarían las reformas al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS); pero, sobre todo, de cómo afectarían a la economía de asalariados y jubilados. Nadie vaticinaba la tormenta que se aproximaba.

Las reformas habían sido anunciadas dos días antes, en una suerte de conferencia encabezada por Roberto López, director del INSS y ahora miembro de la lista de funcionarios orteguistas sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Pero, aunque muchos sectores expresaron su desacuerdo, existía una generalizada percepción de que sucedería lo mismo que con anteriores decretazos del presidente Daniel Ortega: nada.

Por eso ese día el estudiante universitario Fernando Sánchez Zeledón, que poco después estaría sentado en la mesa de Diálogo Nacional, se encontraba trabajando normalmente en una cabina radial; el periodista Maynor Salazar estaba escribiendo un reportaje sobre un tema que ya no recuerda porque nunca llegó a publicarse, y el líder campesino Medardo Mairena se hallaba en su comunidad Punta Gorda, en el Caribe Sur del país, de la que saldría al día siguiente para ya no volver, porque a la fecha no ha podido regresar a vivir a su casa.

Las 48 horas del 18 y el 19 de abril marcaron para siempre la historia del país y la vida de miles de personas. Nada de eso podía saberse en la mañana del 18, ni siquiera en la mañana del 19 y mucho menos en la tarde del lunes 16 de abril, cuando Roberto López leyó las reformas a la seguridad social.

El estallido de las protestas, que comenzaron con una tímida marcha de ancianos y se convirtieron en una revuelta nacional, tomó por sorpresa a todos. Nada estaba planeado. Esta cronología detalla los momentos claves de esos días históricos.

Roberto López, director del INSS, anuncia las reformas. El 16 de abril de 2018.

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Regresemos por un momento al lunes 16 de abril de 2018, porque nada de lo que ocurrió después habría pasado sin la conferencia de esa tarde. A la cabeza de una mesa enflorada, rodeado de miembros de la Juventud Sandinista y de sindicalistas afines al partido rojinegro, Roberto López, director del INSS, anunció una serie de reformas para salvar de la quiebra a la institución que ha funcionado como “caja chica” del Gobierno.

A partir del 1 de julio de 2018, informó, aumentaría la tasa de contribución de los trabajadores y empleadores (la de los empleados sería de 7 por ciento, en lugar de 6.25 por ciento, y la de los empleadores pasaría de 19 a 22.50 por ciento).

Además, las futuras pensiones serían reducidas en aproximadamente 12 por ciento y, aunque no se aumentaría la edad de jubilación, todos los jubilados deberían aportar el 5 por ciento de su pensión mensual para cubrir los gastos del programa de enfermedad y maternidad, entre otras “medidas”.

Naturalmente la noticia no cayó en gracia a la mayor parte de la población, que de pronto sintió que el Gobierno le estaba metiendo la mano al bolsillo. Al día siguiente, el martes 17 de abril de 2018, el tema todavía estaba en discusión e incluso el gran capital protestó contra las medidas, pero todo parecía indicar que el régimen Ortega Murillo no cambiaría de opinión.

Simpatizantes del sandinismo se manifestaron alegremente en plazas y rotondas de Managua en apoyo a las reformas a la seguridad social. Las consignas eran “Mayo INSS, trabajo y paz” y “Mayo INSS, Nicaragua triunfa”. Bailaron, alzaron carteles y ondearon banderas rojinegras. En ese momento las medidas les parecían una gran idea; pero en cinco días, el domingo 22 de abril, saldrían a celebrar con igual entusiasmo la revocación de esas mismas reformas, ahora bajo el grito de “¡Queremos paz!” y “¡No más saqueo!”.

El 16 de abril de 2018 Roberto López, director del INSS, anunció las reformas. Simpatizantes sandinistas salieron a celebrarlas. Cinco días después saldrían a celebrar su revocación. FOTOS/ TOMADAS DE EL 19 DIGITAL

 

 

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La portada del Diario La Prensa del 18 de abril de 2018 decía a tres columnas: “Extienden la ‘agonía’ del INSS” y destacaba que el propio Gobierno había admitido que incluso con la aplicación de las reformas solo se garantizaría que la institución funcionara por diez años más. Abajo, en la segunda nota, Funides, el Cosep y AmCham rechazaban la decisión unilateral del régimen. Pero ese mismo día las reformas se harían oficiales; Daniel Ortega siguió adelante, desoyendo a quienes le rogaron desistir y reprimiendo a la ciudadanía que osó protestar. Jóvenes y ancianos por igual.

9:00 a.m. del 18 de abril. En León realizan una marcha ciudadana en protesta contra las reformas, desde las cercanías del edificio del INSS hacia el centro de la ciudad. La actividad termina a mediodía y en el trayecto ancianos y periodistas son atacados por grupos de choque del Frente Sandinista. Las imágenes de viejitos golpeados y apedreados se comparten en redes sociales e indignan a la población.

La indignación nacional inició con el ataque a la marcha de jubilados en León. FOTO/ ARCHIVO

Entre los agredidos se encuentra Nicolás Palacios Ortiz, un jubilado que participa en la marcha vestido de blanco y con un cartelito que dice: “¡INSS, entregue la medicina que pagamos!”. Al menos cinco hombres fornidos lo rodean y empujan hasta tirarlo al pavimento. “¿Por qué le pegan al viejito?”, se escucha la voz de un ciudadano en un video que se viraliza.

En las oficinas de Confidencial, el periodista Maynor Salazar está adelantando el reportaje previsto para publicarse ese fin de semana. En la mañana no salió a reportear nada, porque desea terminar pronto ese texto. A mediodía toma un descanso para almorzar y jugar una partida de desmoche con otros colegas del diario, y en seguida regresa a sus labores. Nada parece indicar que este será un día extraordinario en un país acostumbrado a vivir bajo una dictadura.

1:00 p.m. Se conoce públicamente que, pese a la oposición del sector privado y sectores civiles, el paquete de reformas al INSS ya es oficial. Daniel Ortega ha estampado su firma y lo ha publicado en La Gaceta. El decreto presidencial 03-2018 ordena modificar el decreto 975 del reglamento de la Ley de Seguridad Social e incorporar de manera íntegra todos los ajustes anunciados por Roberto López.

El periodista Maynor Salazar, actualmente en el medio Divergentes. FOTO/ CORTESÍA

2:00-3:00 p.m. Bajo los hashtags #SOSINSS y #OcupaINSS, que poco después habrían de convertirse en #SOSNicaragua, un grupo de jóvenes lanza en las redes sociales “las coordenadas” para autoconvocarse en un plantón ciudadano en contra de las reformas. El punto de reunión es Camino de Oriente. De acuerdo con los breves comunicados, se espera que la protesta empiece a las 5:00 de la tarde y finalice a las 7:30 de la noche. “En caso de no poder llegar, manifestate donde estés. Sacá tus pancartas y hacé bulla”, exhortan.

Salazar continúa trabajando en su texto cuando escucha que hay una convocatoria para las 5:00 de la tarde en Camino de Oriente, Carretera a Masaya, pero que a los medios de comunicación les están solicitando que lleguen desde las 4:00. No le asignan la cobertura, pero de todas formas decide ir a asomarse, seguro de que la gente se replegaría en cuanto llegaran las turbas habituales y la protesta no duraría mucho.

“Tardamos en llegar porque el tráfico estaba pesado”, recuerda hoy. “No sabíamos muy bien lo que estaba ocurriendo en el lugar, porque casi nadie tuiteaba”. Cuando logró llegar a Camino de Oriente, pasadas las 5:00 de la tarde, ya había varios heridos de gravedad.

4:40 p.m. Empiezan a llegar manifestantes, en su mayoría jóvenes, al sector de Camino de Oriente. Llegan con pancartas y una que otra bandera nacional (el azul y el blanco todavía no son oficialmente los colores de los nicaragüenses que se oponen a la dictadura). Los autoconvocados corean “¡Daniel, Somoza, son las misma cosa!” y los conductores que pasan por la carretera les responden sonando sus bocinas.

5:00 p.m. Aparecen turbas motorizadas y miembros de la Juventud Sandinista (JS); las agresiones y los robos comienzan casi de inmediato. Con cascos y tubos, los motociclistas golpean a los manifestantes y la JS no se queda atrás. Dentro de poco en las redes sociales comenzarán a compartirse imágenes de ciudadanos con la cabeza ensangrentada. Sin embargo, los manifestantes se agrupan frente a la turba y corean: “¡El INSS es del pueblo, no de un gobierno!”.

5:17 p.m. A esta hora Julio César López, periodista de Onda Local, se encuentra haciendo una transmisión en vivo que solo dura seis minutos y 25 segundos, porque lo interrumpen a golpes. “Vemos a jóvenes de la Juventud Sandinista que han agredido a un joven que está protestando. Han tirado otra piedra y nos han golpeado. Vemos cómo la Juventud Sandinista sigue llegando y están agrediendo, ¡me acaban de dar una pedrada a mí!”, relata con el aliento entrecortado justo antes de que se corte la transmisión.

Miembros de las turbas sandinistas lo golpean tan salvajemente en la cabeza que pierde la conciencia durante varias horas. También perdió la memoria y a la fecha, por más que lo intente, no recuerda nada de lo que sucedió ese día.

5:20 p.m. El fotoperiodista Alfredo Zúñiga es golpeado por la turba, que además le roba una cámara. En los próximos meses la fotografía en la que Zúñiga es “jaloneado” por un partidario del régimen que porta la camiseta de la Juventud Sandinista le dará la vuelta al mundo.

5:47 p.m. A través de su cuenta en Twitter, monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua, solicita a la pareja gobernante que haga algo para frenar la violencia.

“Hago un llamado a Daniel Ortega y a su esposa para que detengan la violencia y la represión. ¡No pongan en peligro la paz del país! Sepan escuchar, dialoguen, tengan la madurez de rectificar tantos errores por el bien de Nicaragua. ¡Sean sensatos!”, expresa el sacerdote. “¡Que el gobierno de Nicaragua demuestre un poco de sensatez! ¡Basta de usar grupos violentos contra la población que tiene derecho a la protesta justa! ¡Respeten la libertad y la dignidad del pueblo!”. Sus llamados no son escuchados.

5:50 p.m. Circula la noticia de que la turba ha herido en la cabeza y le ha fracturado dos dedos de una mano a la activista feminista Ana Quirós, directora del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (Cisas), golpeándola con un tubo de hierro. Chorros de sangre le cubren el rostro y la camiseta.

Ese día, recuerda Salazar, oscureció tarde y no se cumplieron sus pronósticos. Lejos de amedrentarse, los manifestantes se reagruparon para seguir gritando consignas, ahora más indignados, tras haber presenciado salvajes agresiones. “Había gente desde 16 hasta 60 años, jóvenes en su mayoría”, relata. A medida que atardecía, más personas llegaban y los conductores que pasaban por la pista, aparcaban sus vehículos para unirse al plantón. Se tenía la intención inicial de avanzar hacia la rotonda Centroamérica.

Un joven se manifiesta en Carretera a Masaya, el 18 de abril de 2018, ante decenas de antimotines. FOTO/ WILMER LÓPEZ

Luego de las primeras agresiones, durante algún tiempo la turba y la Policía guardaron una prudente distancia, expectantes y ubicadas de una manera estratégica que les permitiría acorralar a la gente en cualquier momento. Poco antes de las 7:00 de la noche los manifestantes habían avanzado hasta la rotonda Jean Paul Genie, cuando la Policía comenzó a lanzar bombas aturdidoras y, de pronto, como obedeciendo a un banderillazo de salida, las fuerzas de choque “se dejaron venir”. “Al que agarraban lo pateaban y le robaban”.

6:00 p.m. Un grupo de manifestantes que permanece en Camino de Oriente se resguarda en locales del lugar. Afuera los esperan, con tubos y palos en mano, turbas del Frente Sandinista. Los jóvenes acorralados piden ayuda a través de las redes sociales. Otros jóvenes responden al llamado y, a través de redes sociales, ponen sus vehículos a disposición para sacar de la zona a los manifestantes.

6:30 p.m. Un nutrido grupo de muchachos ha continuado la protesta en las cercanías de la Universidad Centroamericana (UCA) y parte de las turbas y antimotines se dirigen a la zona para ir a reprimir ese otro plantón. Mientras tanto, un equipo de 100% Noticias denuncia que los agresores le han robado una cámara de video.
6:43 p.m. Varias filas de antimotines bloquean el perímetro en la rotonda Jean Paul Genie para proteger a la JS y atacar a los ciudadanos que se encuentran en el sitio.

7:35 p.m. La manifestación de Carretera a Masaya ya ha sido disuelta. El fotoperiodista Carlos Herrera denuncia que la JS lo golpeó y le robó sus anteojos. El periodista Néstor Arce y el fotorreportero Wilmer López, de La Prensa, también han sido agredidos.

En la confusión del momento, el equipo de Maynor Salazar se ha separado y se reencuentra en un estacionamiento de la zona. Herrera está golpeado y Arce lleno de tierra porque ha tenido que saltar un cauce para ponerse a salvo de la turba. A esa hora la atención se dirige hacia la UCA, donde el otro grupo de manifestantes está siendo atacado.

8:00 p.m. Las autoridades de la UCA permiten que los manifestantes ingresen al recinto universitario para protegerse de las agresiones. No sirve de nada. A vista y paciencia de los oficiales de la Policía, la turba rompe el portón principal, entra con violencia y la universidad se convierte en un coto de caza. Los estudiantes corren por los pasillos del recinto, perseguidos por turbas armadas con garrotes y piedras.

El estudiante universitario Fernando Sánchez Zeledón. FOTO/ CORTESÍA

Fernando Sánchez, estudiante universitario y locutor de 19 años de edad, está lejos de la UCA, metido en la cabina de la radio en la que labora. Temprano vio en las redes sociales que una marcha de “viejitos” fue agredida en León y que incluso hubo uno al que tiraron al suelo, pero no pudo movilizarse porque debía trabajar. Ya pasan las 8:00 de la noche cuando en los grupos de chat de sus compañeros de clase envían la alerta de que varios se encuentran atrapados en el recinto.

“Me dio tanta desesperación que fue simplemente un impulso. Programé música hasta las 12:00 de la noche y dejé la cabina tirada, enllavé la radio y me fui en mi camioneta para ayudarlos a salir”, rememora tres años después, desde el exilio, todavía afectado por lo que vivió en aquellos días.

Llegó a la UCA a eso de las 9:30 de la noche y todavía encontró gente. “Con solo ver la escena, ver todo quebrado y destruido, ni siquiera pude imaginarme la dimensión del terror que vivieron los estudiantes”, relata. “Caminé ahí por la noche y todo estaba lleno de escombros, parecía una zona de guerra”.

9:30 p.m. Laura Dogu, embajadora de Estados Unidos en Nicaragua, se expresa a través de la cuenta oficial de la embajada en Twitter. “Preocupada por la violencia”, escribe. “Llamamos a la calma y que las fuerzas del orden respeten a los medios de comunicación y los derechos de los manifestantes”. Pero nada de eso ocurriría.
Esa misma noche estudiantes de distintas universidades públicas y privadas activaron grupos en WhatsApp y empezaron a organizarse con el propósito de regresar a las calles por la mañana.

A 275 kilómetros de Managua, otro grupo hacía algo similar. Medardo Mairena estaba reunido con dirigentes campesinos en su casa, en Punta Gorda, donde hay mala señal telefónica, cuando recibió un video en el que se apreciaba la agresión a los jóvenes que se manifestaban contra las reformas. Habían estado planificando las que serían las marchas 98, 99 y 100 del Movimiento Campesino Anticanal, con la intención de realizar una en Polo de Desarrollo, otra en Río San Juan y una gran marcha nacional en Managua. Pero las noticias llegadas de la capital lo cambiaron todo.

Abandonaron sus proyectos como movimiento y empezaron a contactar a otros líderes campesinos para coordinar una marcha en apoyo a los jóvenes, recuerda Mairena.

Al día siguiente fue 19 de abril.

Medardo Mairena, líder del movimiento campesino. FOTO/ ARCHIVO

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Lo primero que Medardo Mairena hizo al despertar el jueves 19 de abril de 2018 fue sintonizar el Noticiero 5 en Punto de Radio Corporación. Entonces se enteró de que la violencia exhibida por el régimen el día anterior había sido “mucho más fuerte” de lo que imaginaba.

A primera hora realizó más llamadas a otros dirigentes campesinos; luego emprendió un viaje de más de ocho horas, cinco en cayuco y tres en camión de carga, para reunirse con ellos en Nueva Guinea. Ya estaba en camino cuando arrancaba la jornada de protestas en Masaya y Managua.

En los medios de comunicación los periodistas se distribuían la agenda, a medida que se enteraban de las manifestaciones en curso. Maynor Salazar, desvelado porque apenas unas horas antes, a las 2:00 de la madrugada, había entregado la crónica de los hechos del 18 de abril, solicitó que lo enviaran a cubrir la marcha de Masaya.

8:30 a.m. En Masaya el día inicia con una marcha de jubilados, acompañados por otros ciudadanos, que se manifiestan en contra de las reformas. Llevan banderitas azul y blanco. Mientras tanto, el Gobierno ha convocado a una contramarcha y no tardan en presentarse turbas y antimotines.

9:00 a.m. La Universidad Nacional Agraria (UNA) amanece en plena protesta. Muchos estudiantes se manifiestan en las afueras del recinto universitario y algunos bloquean el paso vehicular en la Carretera Norte. En la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) también hay un plantón de estudiantes, que por ahora es bastante tímido y no pasa de quince personas.

9:30 a.m. Estudiantes de la UNA son reprimidos por antimotines que lanzan gases lacrimógenos y balas de goma. Los jóvenes responden lanzando una lluvia de piedras y morteros. A esta misma hora se reportan las primeras agresiones contra los jubilados que se manifiestan en Masaya.

“Hoy está el pueblo de Masaya diciendo no a las reformas del INSS. Han querido por todos los medios detenernos. Estuvimos en el parque central y salimos a marchar por las calles, pasamos por el mercado de Masaya y más gente se está sumando a esta lucha, una lucha ciudadana, una lucha por los y las nicaragüenses”, declara la ciudadana Loyda Valle, entrevistada por La Prensa, mientras camina alzando una banderita nacional. “Nosotros decimos ‘no queremos dictadura’. Y es porque los jóvenes, ancianos, mujeres, estamos aquí, demandando que se nos regrese todo lo robado por el INSS”.

Estudiantes de la Universidad Nacional Agraria (UNA) encaran a los antimotines en la mañana del 19 de abril de 2018. FOTO/ ARCHIVO

9:47 a.m. El cardenal Leopoldo Brenes llama al Gobierno a preguntarse si está haciendo bien o mal al reformar la seguridad social. También pide que cese la violencia contra la población.

10:00 a.m. Agredido por la Policía durante las manifestaciones en Masaya, el joven Anderson Sánchez Mercado resulta con una herida y moretones en la cara.

En general, la de Masaya fue una marcha bastante pacífica, liderada por “varios ciudadanos autoconvocados, entre ellos Yubrank Suazo”, detalla Salazar. El ataque comenzó cuando los manifestantes terminaron de cantar el Himno Nacional y los antimotines “tiraron bombas lacrimógenas”. “Teníamos pañuelos en la nariz y aun así sentíamos que nos estábamos ahogando”, relata. Cuando la gente se replegó, el periodista se trasladó a la UNA, donde encontró a los estudiantes “con sus morteros y sus pasamontañas”.

10:20 a.m. En las redes sociales comienzan a circular imágenes fuertes en las que se aprecia a un joven que viste jeans, camiseta roja, gorra y mochila y tiene una masa sanguinolenta en el sitio del ojo izquierdo. Lo ha perdido tras recibir un disparo de goma de la Policía durante la protesta de la Agraria. Poco después se sabrá que su nombre es Roberto Rizo y estudia Zootecnia.

A esa hora Irela Iglesias se alista para ir a trabajar a su negocio de estética, Salone Di Blanco, y se entera a través de las redes sociales de que Rizo ha sido herido en el ojo. “Cuando vi las imágenes de Roberto, inmediatamente se me vino a la cabeza la imagen de mi hijo, que en ese entonces tenía 18 años. Roberto solo era un muchachito que protestaba y estudiaba veterinaria en la UNA, entonces me indignó que lo lastimaran y empecé a ver cómo ayudarlo”, recordará en marzo de 2020, entrevistada por Magazine.

El 20 de abril de 2018 Irela localizó a Roberto Rizo y descubrió que había otros ocho muchachos en igual situación. Desde entonces se ha dedicado a conseguir fondos para prótesis oculares y en 2020 ya había ayudado a 37 manifestantes.

11:20 a.m. El régimen ordena al Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) sacar del aire al canal 100% Noticias.

11:30 a.m. El ambiente continúa caldeado en los alrededores de la UNA. Algunos ciudadanos se han sumado a la protesta de los estudiantes, aprovechando la hora que en sus centros laborales les dan para ir a almorzar. “¡Muertos de hambre!”, les gritan a los policías.

Un joven que se ha salido del trabajo para ir a protestar aprovecha las cámaras de los medios para enviar un mensaje: “Ya estamos hartos. Pido el apoyo de todos los nicaragüenses, que salgamos, al menos una persona de cada hogar. Esta gente no puede contra nosotros. No es justo que una minoría pueda doblegar a una mayoría. ¡Pueblo, ayúdennos! Así como nuestros antepasados pelearon para bajarse a Somoza, así vamos a bajar a Ortega también”.

En la Agraria los estudiantes estaban organizados, recuerda Salazar. Tenían comida, agua, medicina; había un “frente con morteros” y un grupo que agarraba con guantes las bombas lacrimógenas de la Policía y se las devolvía. Algunos muchachos estaban preparando bombas molotov. A lo largo de la mañana las protestas más fuertes se reportaron en la UNA; sin embargo, por la tarde la atención se desviaría hacia la Avenida Universitaria y el sector de la Upoli.

Las protestas de los estudiantes fueron reprimidas con violencia. FOTO/ ARCHIVO

12:15 p.m. Estudiantes de la Universidad Centroamericana (UCA) y la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) manifiestan su rechazo en la Avenida Universitaria. Agentes antidisturbios los reprimen con balas y gases lacrimógenos.

Fernando Sánchez anda en la protesta sin permiso de su mamá. Tiene la cara tapada con una camisa, a manera de pasamontañas; lleva media mañana tratando de manifestarse y le falta casi toda la tarde. Se ha unido a un grupo de estudiantes a quienes no conoce para gritar consignas en los alrededores de la UCA y detener el tráfico cerca de la UNI.

Era el juego “del gato y el ratón”, analiza hoy, recordando cuánto tuvo que correr a medida que crecía la represión policial. “Nosotros éramos un montón de ratoncitos indefensos, puros universitarios. Aunque también había chavalos de los barrios, que luego fueron claves. Ese día a varios muchachos les hicieron perder su ojo”.
A mediodía del 19 las protestas siguen cobrando fuerza, pero el Gobierno no parece enterarse.

12:30 p.m. Rosario Murillo pronuncia un incendiario discurso en el que asegura que hay una “manipulación perversa” de los manifestantes que rechazan las reformas y emplea la palabra “minúsculos” para descalificarlos. “Qué tristeza da la manipulación política de los mismos de siempre, esos minúsculos grupos que azuzan y desestabilizan, para destruir Nicaragua”, dice. “Esos grupos minúsculos, esas almas pequeñas, tóxicas, llenas de odio, no representan el sentimiento, la necesidad de paz, de trabajo y de cariño del pueblo nicaragüense que tanto ha sufrido”.

1:00 p.m. La Policía y las turbas del régimen agreden a pobladores del barrio Monimbó, Masaya, que salieron a respaldar a los estudiantes y los jubilados. Los monimboseños se defienden con piedras y palos y pronto demuestran que saben construir barricadas, arrancando los adoquines de las calles.

En Monimbó las barricadas comenzaron a construirse la tarde del propio 19 de abril. FOTO/ ARCHIVO

A las 2:00 de la tarde Medardo Mairena ha llegado a Puerto Príncipe y mientras espera el camión que lo llevará a Nueva Guinea, se comunica con medios de comunicación para anunciar oficialmente más protestas en todo el país.

2:30 p.m. Las protestas de los universitarios de la UNA, la UCA y la UNI persisten pese a la represión policial. La Cruz Roja reporta unos 20 heridos en la UNA, mientras los antimotines repliegan a los estudiantes hacia el sector de la UNI y el Estadio Nacional Dennis Martínez.

Pero los estudiantes de Managua ya no están solos. Hacia la mitad de la tarde se reportan multitudinarias protestas en León, Rivas, Jinotepe, Matagalpa y Estelí.

5:20 p.m. Los antimotines siguen reprimiendo a los estudiantes en la Avenida Universitaria y los obligan a replegarse hasta el sector de Enel Central. Médicos autoconvocados se organizan para atender a los heridos y piden apoyo con material para primeros auxilios.

6:30 p.m. La Policía ataca a los manifestantes de la Upoli, lanzándoles bombas lacrimógenas. Vecinos de los barrios aledaños los auxilian con agua y alimentos. Mientras tanto, Boaco y Bluefields se unen a las protestas.

El 19 de abril hubo represión de principio a fin; pero lo peor ocurrió en la noche, cuando murieron las primeras tres víctimas de las protestas.

Pasadas las 5:00 de la tarde, continuaban los enfrentamientos en el sector de la Upoli, donde se quemaron llantas y colocaron piedras y postes para evitar el avance de la Policía. Maynor Salazar terminó su jornada laboral y tomó un bus para volver a casa, pero el tráfico estaba tan pesado que decidió subirse a un taxi, del que igualmente se bajó para ir a averiguar a pie qué estaba pasando en la Upoli.

“Cuando llegué Darwin (Urbina) ya estaba en el suelo, la gente lo rodeaba y estaban buscando cómo llevárselo”, recuerda. Esa tarde el muchacho de 29 años volvía de su trabajo en un supermercado cuando fue alcanzado por un proyectil. Sin embargo, su muerte fue anunciada oficialmente varias horas después.

Habitantes de los barrios de Managua se unieron a las protestas de los estudiantes. FOTO/ ARCHIVO

9:00 p.m. Monseñor Silvio Báez reporta que hay un fallecido en el sector de la Upoli. Es posible que se tratara del joven Darwin Urbina.

9:49 p.m. Medios oficialistas informan que el suboficial Milton Manzanares, de 33 años, ha muerto durante los enfrentamientos en la zona de la Upoli.

10:00 p.m. La Policía emite un comunicado de prensa sobre la muerte del manifestante Richard Pavón, ocurrida en Tipitapa, donde también se registran varios heridos. Se trata de un adolescente de 17 años que al volver de clases se cambió el uniforme y se unió a las protestas porque estaba enojado por lo ocurrido la noche anterior en Camino de Oriente y la UCA. Ha fallecido a eso de las 7:00 de la noche, tras recibir nueve balazos.

10:30 p.m. En Monimbó los pobladores continúan construyendo barricadas. Los barrios orientales de la capital también se han activado. Queman llantas en las calles y suenan cacerolas. Antes de que termine el día comenzarán a construir tranques.

11:20 p.m. Rosario Murillo se dirige por segunda vez a los nicaragüenses y sostiene que los manifestantes “parecen vampiros reclamando sangre”. “¡Tanta sangre derramada y nos les basta!”, exclama. “Parecen vampiros reclamando sangre, para nutrir sus agendas políticas, para alimentarse, porque el vampiro se alimenta de sangre y cree que con eso logra avances en sus agendas políticas”. También confirma la muerte de Richard Pavón, Hilton Manzanares y Darwin Urbina.

La noche termina, pero deja la certeza de que algo grande ha comenzado. Los estudiantes que fueron reprimidos en la Avenida Universitaria se preparan para regresar a las calles al día siguiente y en Nueva Guinea los campesinos están listos para lo que será su primera marcha en apoyo a las protestas.

Medardo Mairena está a punto de embarcarse en una jornada que lo llevará a ser condenado a 216 años de cárcel y posteriormente amnistiado. En los siguientes tres años (hasta la fecha) no podrá volver a vivir en su casa de Punta Gorda.

En la tarde del 20 de abril Fernando Sánchez verá herido a Alvarito Conrado y esa imagen lo acompañará para siempre. Nada volverá a ser igual.

Tras las primeras manifestaciones, las protestas fueron imparables durante meses. La población se volcó contra los símbolos de la dictadura. FOTO/ ARCHIVO

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