Las caras de Chávez

Reportaje - 17.06.2012
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Le decían Tribilín. Fue monaguillo, su familia lo imaginó de sacerdote y él soñaba con ser jugador de Grandes Ligas. Pero se convirtió en presidente de Venezuela. Hugo Chávez Frías, un hombre mermado por el cáncer y obsesionado con Simón Bolívar, es una figura omnipresente en Nicaragua

Por Dora Luz Romero

La toma de posesión estaba retrasada hasta la desesperación. Faltaba él. Los invitados especiales —entre los que estaban diplomáticos, jefes de Estado y miembros de la realeza— miraban constantemente sus relojes. Bajo un sol picante de enero. Era el 10 de enero de 2007 y Daniel Ortega Saavedra después de 16 años regresaba al poder. Estaban en la Plaza de la Fe, ahí, frente al lago de Managua. Todo estaba listo, el presidente recién electo y el saliente, el presidente de la Asamblea Nacional, pero hacía falta él, un invitado más, pero el más importante para Ortega: Hugo Chávez Frías, presidente de Venezuela, su aliado ideológico y, más que eso, su benefactor económico.

Llegó con una hora y 27 minutos. Apareció sonriente y vestido de rojo. Y solo después que él subió a la tarima comenzó la investidura.

Desde esa primera visita a Nicaragua durante el gobierno del presidente Ortega, Hugo Chávez, quien antes era un personaje un tanto lejano para los nicaragüenses, se ha convertido en una figura presente en la política y también la cotidianidad del país. Al día siguiente Nicaragua se adhirió al Alba (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), luego Ortega le regaló manuscritos originales de dos poemas de Rubén Darío y en los actos oficiales comenzaron a ondear no solo las banderas rosadas y rojinegras, sino también esas de rayas amarilla, azul y roja de los venezolanos.

Las visitas del mandatario se hicieron cada vez más frecuentes y más recurrente su imagen al micrófono al centro de la primera dama y el presidente.

Pero detrás de ese hombre recio, de voz ronca y ahora mermado por el cáncer, está la historia del Chávez que creció en una familia pobre, que quiso ser beisbolista y que ahora es considerado uno de los hombres más poderosos del mundo.

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Nació el 28 de julio de 1954 en Sabaneta, Estado de Barinas, en Venezuela, y es el segundo de media docena de hermanos. Varones todos. Lo llamaron Hugo Rafael Chávez Frías. Sus padres, Hugo de los Reyes Chávez y Elena Frías, dedicaron toda su vida al magisterio y con eso mantenían a los pequeños.

Vivían en una casa humilde de piso de tierra y pasaron grandes dificultades económicas, tantas que un día, cuando Hugo Chávez tenía 4 años, sus padres decidieron mandarlo junto a su hermano mayor Adán, a vivir con su abuela paterna, Rosa Inés, para que esta se hiciera cargo de ellos.

Creció en una familia católica. Su abuela lo era y su madre más aún, ha contado en varias entrevistas.

De niño fue monaguillo de la parroquia de su pueblo. “Me quedaba en la iglesia echando incienso y haciendo sonar las campanas”, contó a un diario brasileño. Y estaba tan encaminado en lo religioso que su madre y su abuela siempre lo imaginaron vistiendo de sotana y arriba de un púlpito.

Él, mientras tanto, al igual que muchos niños y jóvenes venezolanos, soñaba con llegar a ser una estrella de Grandes Ligas. Comenzó jugando en su barrio y pronto agarró fama por su lanzamiento zurdo. En 1971, se enlistó como cadete en la Academia Militar de Venezuela con la idea de llamar la atención de algún cazatalentos que lo llevara al gran circo del beisbol. No ocurrió así.

“Hugo fue un niño como todos los niños: inquieto, estudioso y con gran afición por la pintura y el deporte”, dijo su padre Hugo de los Reyes en 1998.

De joven le llamaban Tribilín, pero en la academia también era conocido como “zurdo furia” por sus cualidades al lanzar.

El presidente venezolano no ha perdido su amor hacia el deporte rey en Venezuela. De vez en cuando sale a jugar, tuitea del desempeño de los equipos y jugadores venezolanos fuera y dentro del país y hace un par de semanas bromeó invitando al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a “aliarse” para que el beisbol y softbol fueran incluidos nuevamente en los Juegos Olímpicos.

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Vídeo uno. 2006. Vestido de saco y corbata Hugo Chávez toma la palabra en la Asamblea General de Naciones Unidas. Tiene el cabello rizado, la nariz afilada y los labios gruesos. Luce serio, hasta que abre la boca. “Ayer estuvo el diablo aquí”, dice y se persigna. Se escuchan risas entre la audiencia. “Este lugar huele a azufre todavía… El señor presidente de Estados Unidos (George W. Bush) a quien yo llamo el diablo vino aquí a hablar como el dueño del mundo ”.

Vídeo dos. 2010. Camina bajo el sol y escoltado por policías por la Carretera Norte de Managua. Vestido de verde musgo se pasea a la par del presidente Ortega. Saluda como candidato en campaña, carga niños y regala sonrisas.

Vídeo tres. 2012. Una muchacha de cabello rizado rapea a la par del presidente venezolano. Calvo, inflamado y con una camisa azul no deja de sonreír, de aplaudir al ritmo del rap. Intenta unos pasos, un poco torpes, pero el público lo celebra.

Todas esas son las caras de Hugo Chávez. Y tiene muchas más. Es un personaje controversial, carismático, impulsivo, imponente, irreverente.

Hay días que cuenta chistes, abraza niños, les canta y otros que despotrica contra el que se le venga en mente.

¿Cómo es el verdadero Hugo Chávez? En el perfil El Revolucionario escrito por el periodista Jon Lee Anderson, el exterapeuta de Hugo Chávez, Edmundo Chirinos, lo describe. “Se pone malhumorado e intratable cuando algo le contraría. Su carácter es imprevisible y desconcertante. Tiende a ser vanidoso. Es verdad, Hugo tiene rasgos narcisistas. Da muestras de un autoritarismo… Es hiperactivo, imprudente, impuntual, hipersensible a las críticas, rencoroso, políticamente astuto y manipulador”, dice.

“Chávez es un showman nato”, apunta Anderson.

Jerrold M. Post, un psiquiatra al que se le encargó como fundador del Centro para el Análisis de la Personalidad y el Comportamiento Político de la CIA, un perfil psicológico de Chávez, lo describe como “un experto manipulador político dotado de una actividad maquiavélica”. En el informe que consta de 62 páginas también escribe: “Es un narcisista consumado, que cultiva una autoimagen de proporciones mesiánicas y exhibe tendencias paranoicas”. Un hombre, explica que “desdobla su personalidad hasta parecer loco, pero no es idiota”.

Pero Chávez —dice Anderson, quien ha conversado en diversas ocasiones con el mandatario venezolano y su familia— “es una figura de grandes contrastes, inquietante, simpático en lo personal, preocupante en su quehacer. Es una especie de terremoto con botas, una tormenta en sí mismo. Es fascinante como personaje, dicho sin juicios de valor, porque tiene de todo”.

Daniel Ortega y Hugo Chávez mantienen una relación muy intensa. A partir de la toma de posesión de Ortega, en el 2007, las visitas del mandatario venezolano al país han sido cada vez más frecuentes.

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“ Yo no soy el diablo. Soy un hombre que va con los mejores lazos de hermandad a trabajar conjuntamente con todos los países de América Latina, Norteamérica y todo el mundo”.

El vídeo muestra esta vez a un hombre delgado, de nariz afilada y con gran dominio escénico ante las cámaras. Viste saco beige, una camisa celeste con cuello blanco y una corbata estampada.

Era 5 de diciembre de 1998, Hugo Chávez hablaba frente a las cámaras en una entrevista con el periodista Jorge Ramos, justo un día antes de las elecciones que lo llevarían a la Presidencia por primera vez.

–Dicen que no es demócrata, ¿usted está dispuesto a entregar el poder después de cinco años? —le preguntó el periodista.

—Claro que estoy dispuesta a entregarlo. No solo después de cinco años, yo he dicho que incluso antes. Porque nosotros vamos a proponer una reforma constitucional, una transformación del sistema político para tener una democracia verdadera, mucho más auténtica. Si por ejemplo, a los dos años que soy un fiasco, cometo un acto de corrupción o algo que justifique mi salida del poder antes de los cinco años, yo estaría dispuesto a hacerlo.

—¿Nacionalizaría algún medio de comunicación?

—No. Basta con el medio que tiene el Estado.

—¿No hay intención de nacionalizar absolutamente nada?

—No, absolutamente nada. Incluso, estamos dispuestos a darles facilidades aún más de las que hay a los capitales privados internacionales para que vengan a invertir aquí.

—¿Para usted Cuba es una dictadura?

—Sí, es una dictadura.

Han pasado 14 años de aquella entrevista y las respuestas de Chávez, para muchos, saben a burla. Chávez ha permanecido en el poder durante todos estos años y este noviembre busca, una vez más, la reelección. Ha nacionalizado importantes sectores como petrolero, comunicaciones, electricidad, reservas de oro…

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Cuando Hugo Chávez duerme en Nicaragua, se hospeda en el hotel Holiday Inn. Los empleados se han sorprendido de sus exigencias. Pide que conviertan las cinco suite junior del hotel en suite presidenciales y nunca se sabe en cuál se aloja él. Pero lo más extraño es que ha logrado que se perfore una de las paredes del piso seis para colocar su objeto inseparable: un cuadro de Simón Bolívar, con el que viaja a todos lados. Con Bolívar, Chávez tiene una relación especial que raya en lo enfermizo.

“Cada vez que se sienta a una mesa, el presidente electo de Venezuela, Hugo Chávez Frías, pide que nadie ocupe la silla que está a su derecha. “Esa es la silla del libertador Simón Bolívar”, suele explicar, “y solo él tiene derecho a estar allí”. Así iniciaba la columna titulada Los Dos Césares y publicada en 1999 por el escritor argentino Tomás Eloy Martínez.

Eso era apenas undestello de una gran obsesión del presidente venezolano con el libertador de América Latina.

En sus viajes, en la maleta, siempre lleva un retrato de Simón Bolívar, en su despacho un enorme cuadro de él lo cobija y cuando tomó el poder, en 1999, llamó a la República de Venezuela, “República Bolivariana de Venezuela”. Le llama “padre”, en los actos blande su espada de oro y piedras preciosas y además el gobierno ha tomado posesión de todos sus archivos. En un perfil del presidente venezolano llamado El Revolucionario y escrito por el periodista Jon Lee Anderson se lee de sus años de cárcel: “Tenía un busto de escayola de Simón Bolívar y hablaba con él”.

Los críticos aseguran que Hugo Chávez se cree la reencarnación del prócer. En el 2008, el mismo Fidel Castro dijo que “en Chávez reencarnaron las ideas de Bolívar”. El venezolano, mientras tanto, ha dicho en múltiples ocasiones que no es así y asegura no tener esa obsesión enfermiza de la que lo acusan. Bolívar, ha dicho, es su inspiración y él simplemente quiere cumplir con el sueño bolivariano: unir todos los pueblos latinoamericanos.

Pero en el 2010 cuando dio la orden de exhumar sus restos —para verificar que eran sus huesos los que estaban en el sarcófago e intentar probar que murió envenenado y no de tuberculosis como se ha dicho— se reafirmó la hipótesis de la obsesión.

Eran cincuenta científicos, el trabajo les llevó 19 horas. “¡Qué momentos tan impresionantes hemos vivido esta noche! Hemos visto los restos del gran Bolívar. Confieso que hemos llorado, hemos jurado. Les digo: tiene que ser Bolívar ese esqueleto glorioso, pues puede sentirse su llamarada”, escribió Chávez en su cuenta de Twitter.

“En vez de Superman, mi héroe era Bolívar”, ha dicho Chávez, quien carga un retrato del prócer donde quiera que vaya.

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Hugo. Chávez. Cáncer. La búsqueda en Google genera 18 millones de alternativas para leer. Desde el 30 de junio de 2011 cuando Hugo Chávez apareció ante las cámaras de televisión —delgado, nervioso y con la voz quebrada— diciendo lo que ya se sospechaba, que tenía cáncer, las informaciones sobre su estado de salud han saturado las redes sociales y los medios de comunicación.

“Confirmaron la existencia de un tumor abscesado, con presencia de células cancerígenas”, dijo él. Era del tamaño de una bola de beisbol. Siete meses después, febrero de 2012, volvió aparecer en público diciendo que sería operado una vez más por una lesión en la misma zona donde le fue extirpado el primer tumor canceroso. Se ha operado en La Habana, Cuba, mismo lugar donde ha recibido los tratamientos de radioterapia.

No es el primero en su familia que padece de cáncer. Su padre, Hugo de los Reyes Chávez, años atrás fue operado de cáncer en la próstata.

En enero de este año el diario ABC publicó: “El cáncer de próstata del líder venezolano se complica con metástasis en los huesos, la espina dorsal y tumor en el colon” con información obtenida supuestamente de informes médicos. Dos meses más tarde en el mismo diario aparecía una nota donde entrevistaban al médico venezolano José Rafael Marquina, quien se ha convertido en una voz autorizada para hablar de la salud del presidente venezolano. “Chávez tiene un tumor cancerígeno que ha hecho tres metástasis: en el hígado, en las glándulas suprarrenales y en el área retroperitoneal y la vejiga”, dijo.

Según la agencia de inteligencia Stratfor, los médicos cubanos y rusos que atendieron a Chávez en su primera operación pronosticaron un año, quizás dos de vida.

Desde que Chávez confesó padecer de cáncer no ha brindado detalles de la zona donde está ubicado ni en qué etapa se encuentra. El periodista estadounidense Dan Rather, dijo a finales de mayo, que se encuentra “en su etapa final” y que es poco probable que sobreviva para los comicios presidenciales de este octubre. Su fuente —dijo el periodista— “dice que el pronóstico es muy grave y que no se espera que Chávez viva más de un par de meses, como mucho”. El médico José Rafael Marquina, mientras tanto, ha dicho que a finales de julio se conocerá la verdad sobre la salud de Chávez.

En medio de ese mar de rumores, adivinanzas, especulaciones hay algo de cierto: Hugo Chávez ya no es el mismo. La figura del presidente activo, omnipresente, que pasaba horas hablando en Aló Presidente, se ha disipado. Ahora, gobierna desde Twitter, y hace alguna que otra aparición en televisión.

En abril de este año frente al micrófono se mostró como nunca antes lo había hecho. Entre sollozos suplicó por vida. “Dame tu corona Cristo. Dámela. Que yo sangro. Dame tu cruz. 100 cruces que yo las llevo. Pero dame vida…”, pidió.

Se le ha visto calvo, inflamado, ojeroso, deteriorado. Pero él, a pesar de los pronósticos poco alentadores, asegura que el cáncer no podrá con él y que este octubre está listo para asumir la Presidencia de Venezuela por cuarto periodo consecutivo.

Asegura que el cáncer no podrá con él. Primero afirmó que solo podría gobernar hasta el 2019, pero recientemente dijo que está resuelto a llegar hasta el 2031.

Los cambios de Chávez

La BBC Mundo hizo notar como el cáncer ha cambiado el comportamiento de Hugo Chávez:
De estrella de la TV a…

…protagonista ausente. Aunque poco a poco comienzan a ser más frecuentes las apariciones públicas del mandatario, lejos están los tiempos aquellos en que eran casi omnipresentes las cadenas obligatorias de radio y televisión.

De católico irreverente a…

…ferviente creyente que pide por su vida. No ha pasado inadvertida la intensificación del fervor religioso en Chávez con motivo de la enfermedad. El momento culminante llegó a mediados de abril, durante una misa por su salud oficiada en su natal Barinas tras su segunda sesión de radioterapia. Allí rompió a llorar mientras rogaba a Dios más tiempo de vida.

De “Patria o muerte” a…

…“Viviremos y venceremos”. El chavismo había adoptado el grito de guerra de los protagonistas de la Revolución Cubana de 1959, el “Patria o muerte” que inmortalizó Ernesto “Che” Guevara ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Sin embargo, al ser diagnosticado con cáncer, enfermedad que puede ser asociada a un alto riesgo de perder la vida, la proclama pareció resultar demasiado incómoda.

De triunfalista a…

…llamar a la cautela. Recientemente, sin abandonar del todo su discurso triunfalista de cara a las elecciones del próximo 7 de octubre, también pidió a los suyos que no se confiaran y que evitaran el triunfalismo.

“Nos estamos enfrentando al imperio, nos estamos enfrentando a la burguesía y sus aliados internacionales, que tienen mucho poder. No subestimemos al adversario”, dijo al tiempo que reconocía que ganar las elecciones va a implicar “mucho trabajo”.

LAS MUJERES DEL PRESIDENTE

El presidente venezolano no habla de sus amores, pero se ha casado y divorciado en dos ocasiones. Su primera esposa fue Nancy Colmenares, con quien tuvo tres hijos: Rosa Virginia, María Gabriela y Hugo Rafael. A la vez mantenía amoríos con la historiadora Herma Marksman, con quien sostuvo una relación de casi diez años.

Su segunda esposa fue Marisabel Rodríguez con quien tuvo a su hija Rosainés.

En el 2008 la prensa dio por hecho que el mandatario sostenía una relación con la supermodelo británica Naomi Campbell.

Las mujeres de Hugo Chávez Frías

Curiosidades

• Con dos meses en el poder reformó la Constitución, agregó “bolivariana” al nombre de la república, cambió la bandera y el huso horario.
• En la XVII Cumbre Iberoamericana (noviembre, 2007) el rey de España, Juan Carlos I, le dijo: “¿Por qué no te callas?”, por interrumpir la intervención de José Luis Rodríguez Zapatero.
• Fracasa en una nueva reforma a la Constitución. Reconoce la victoria de la oposición, pero dice: “Sepan administrar su victoria, porque ya la están llenando de mierda, es una victoria de mierda y la nuestra, llámenla derrota, pero es de coraje”.
• Mandó a exhumar los restos de Simón Bolívar (julio, 2010) para comprobar si murió de tuberculosis o envenenado, como él sospechaba. Los expertos confirmaron muerte por enfermedad.
• Desde el fallido golpe de estado en su contra (septiembre, 2002) ha denunciado intentos de asesinato y conspiraciones en su contra. Un empleado prueba su comida antes de que él la consuma y ha acusado a Estados Unidos de propagar enfermedades entre varios mandatarios latinoamericanos, incluyéndole.
• En junio del 2011, confirma que le extrajeron un tumor y está en tratamiento. En marzo del 2012 admitió una “recurrencia”. Algunos expertos le dan menos de un año de vida.

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