Los 200 años de la UNAN

Reportaje - 29.01.2012
UNAN-León

Lucha, sangre, muerte y carnavales. Excatedráticos y exalumnos de la UNAN-León recuerdan la universidad que les acogió y ahora celebra sus doscientos años.

Arlen Cerda

Corrió cuadra y media por los pasillos del recinto antes de que media docena de chavalos lo atraparan. Medio minuto más tarde, las mechas de su cabello resbalaban por sus hombros y caían al suelo. José Pallais ya no tenía el pelo largo. En su primer día de universitario, oficialmente había sido “peloneado”.

Más de treinta años después, él recuerda su ingreso a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en León, como “un trauma”.

Su rapada fue una de las últimas realizadas en las universidades como una especie de rito de iniciación, del que ahora solo queda una fiesta a principios de cada año académico. Pero él no reniega de la experiencia. Dice que ni siquiera se vengó.

El siguiente año, otros chavalos eran los que corrían por el mismo pasillo, tratando de escapar. Unos con menos suerte —¿o más?— eran invitados a “celebrar” su primer día de universitario con una salida en la que, por desconocer las rutinas del alcohol, terminaban borrachos y al despertar estaban pelones.

En el pasillo ahora hay jóvenes sentados en el suelo. Unos leen, otros conversan, escriben en sus celulares o caminan de prisa hacia algún salón. Solo un mural bastante abandonado informa sobre algunas festividades organizadas para la celebración de un bicentenario que para la mayoría pasa de largo, incluso para la ciudad de León que desde el siglo XIX aloja esta casa de estudios superiores.

Pero la UNAN no es ajena en la historia de León. En las rencillas entre conservadores y liberales la universidad tuvo su parte y, años más tarde, la historia de la lucha contra la dictadura somocista también fue escrita con la sangre de sus estudiantes, los mismos que en otros tiempos alborotaban las calles con sus fiestas y carnavales.

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Vilma Núñez de Escorcia recuerda que en su grupo habían solo nueve o diez mujeres estudiantes. Ella fue alumna destacada y novia de la Facultad de Derecho. En esta carroza alegórica a la falta de justicia contra el pueblo empobrecido, ella enarbola la demanda de Justicia.

Vilma Núñez recuerda perfectamente ese vínculo que como estudiante se tenía con la ciudad de León. A los 20 años de edad ella dejó las frescas praderas de su Acoyapa natal por la agitada y calurosa ciudad universitaria.

Pero nunca pensó que llegaría para quedarse. Durante sus años de estudio mantuvo la costumbre de viajar cada fin de semana o cada quince días a la casa de sus padres. Fue más tarde que se casó e instaló en León. Ahí sus hijos y la mayoría de sus nietos han crecido y ese es su lugar de descanso cuando cada viernes deja la capital para refugiarse en su amplia y fresca casa de habitación.

“Me volví leonesa”, dice Núñez entre risas, “algunos ahora creen que hasta nací en León”.

Hoy —excepto para sus calles inmediatas—al resto de la ciudad que ya cuenta con más de 110 mil habitantes el entorno de la UNAN les resulta bastante ajeno.

Treinta años atrás no abundaban los apartamentos que ahora prefieren los estudiantes. La mayoría de ellos se acomodaba en casas familiares que rentaban alguna habitación.

Las familias que no alquilaban también tenían un vínculo con los universitarios, porque varias instalaron comedores o centros de recreación. Aquel apodo de “Ciudad Universitaria” nunca le quedó mejor a León.

“La historia de la UNAN cruza transversalmente la historia de las universidades en Nicaragua y la historia de todo el país”, asegura Núñez, tras mencionar las luchas estudiantiles en las que a ella misma le tocó participar.

De aquella masacre estudiantil del 23 de julio de 1959 ella es una sobreviviente. Ese día la Guardia somocista disparó contra los estudiantes que exigían la liberación de otro grupo. El mayor Anastasio Ortiz dio la orden de dispararles de frente. Cuatro universitarios fueron asesinados, 49 resultaron heridos.

“Así se estrenó la autonomía universitaria”, recuerda todavía con pesar el exrector Carlos Tünnermann Bernheim, entonces secretario de Mariano Fiallos Gil (1907-1959), el primer rector del recinto tras la aprobación de la autonomía de la que él fue férreo promotor.

Las actuales autoridades universitarias no incluyeron a Tünnermann en las invitaciones para la celebración del bicentenario. Tampoco hubo una convocatoria para los exalumnos, en cuya extensa lista se han contado próceres de la Independencia Centroamericana, fundadores de otras alma mater, médicos, abogados y presidentes de otros estados de la región.

En la fiesta de sus 200 años también se calló sobre la efervescencia que la UNAN lideró contra la dictadura somocista, para muchos pagada con la sangre de sus estudiantes.

Malos pasos

Las autoridades universitarias de la UNAN-León celebraron a mediados de este mes el bicentenario del Alma Mater. Pero, excatedráticos y exalumnos lamentan el estado de la autonomía por la que antes trabajaron. El exrector (1964-1974) Carlos Tünnermann B. considera “lamentable” el vínculo de las autoridades con el partido de Gobierno y la “instrumentalización de sus estudiantes”.

Vilma Núñez de Escorcia, exalumna y abogada, recuerda con nostalgia cuando los estudiantes “lucharon a muerte” contra la dictadura somocista, pero ahora están “doblegados” al poder, por las mismas autoridades universitarias. Actualmente, la universidad cuenta con 19 mil 800 estudiantes en 36 carreras..

A principios de enero, el FSLN anunció que el rector Róger Gurdián Vigil será el candidato a alcalde de León en las elecciones municipales de este año. A la nominación, Gurdián Vigil respondió: “Aunque tengo una posición muy buena como rector, mi condición como militante del Frente Sandinista me exige estar donde sea requerido por mi partido”.

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