Los descendientes de Zelaya

Reportaje - 10.10.2004
Doña Graciela Zelaya, nieta del general Zelaya, y su sobrino José Santos Zelaya Mendieta

Fabián Medina

El apellido del general José Santos Zelaya terminará con su único bisnieto si éste no llega a tener hijos. Hasta ahora, José Santos Zelaya Mendieta, de 28 años, se conserva soltero y sin hijos, para alarma de la descendencia de quien fuera el jefe de la revolución liberal de 1893 y padre de unos 40 críos.

"Yo tengo la esperanza que se casará", asegura doña Graciela Zelaya, nieta del general y tía de Zelaya Mendieta.

El problema con el apellido del general Zelaya es que pocos hombres —que son los que transmiten por ley el apellido— ha habido en la descendencia de los dos matrimonios del caudillo liberal. Del primero con Ana Bone, nació sólo una hija: Juana Zelaya. Y del segundo matrimonio, con Blanca Cousin, nacieron siete hijos, de los cuales dos eran varones y cinco mujeres. Carlos, el mayor de los hijos del general, tuvo a su vez cinco hijas y ningún hijo. Y José Santos procreó tres hijos: dos mujeres, Berta y Graciela, y un varón, cuyo nombre es fácil predecir: José Santos. José Santos Zelaya Vélez, que es nieto del general y se hizo ingeniero hidráulico, es padre de tres hijos, dos mujeres y un varón, al que también llamó José Santos, y es el bisnieto de cuya descendencia depende la suerte del apellido.

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Doña Graciela, quien tampoco tuvo hijos, es la primera fan del presidente José Santos Zelaya. Guarda sus fotos, sus cartas, un mechón de su cabello, viste de rojo, celebra doblemente todos los 11 de julio: en el cementerio San Pedro donde está los restos de su abuelo, y en su casa, que la viste completamente de rojo para la ocasión. "No lo dejaré de hacer hasta el día que me muera, y cuando no pueda me llevarán en silla de ruedas", afirma Graciela, de 69 años, quien luce hiperactiva en su modesta casa de Las Palmas, llena de perros cocker y gatos. Gatos por todos lados. Unos 50 posiblemente.

A doña Graciela le fascina lo militar. Dice que gustosamente hubiese hecho vida profesional en el Ejército si en su tiempo se le hubiese permitido.

El presidente liberal José Santos Zelaya (1853-1919) fue hijo del coronel y cafetalero José M. Zelaya, según doña Graciela, "el hombre más rico de Nicaragua" para la época. De ese patrimonio, asegura, "todo se perdió con la política. No queda absolutamente nada". Las propiedades fueron confiscadas por los gobiernos sucesivos una vez que su abuelo cayó en desgracia.

"Lo que tengo fue hecho por mi padre. Hay una casa en España que nunca se ha reclamado", dice esta mujer, blanca y agradable, que asegura vivir de las rentas de su marido, doctor Enrique lacayo, mientras el salario que devenga como asesora cultural del Presidente Enrique Bolaños lo "uso para echármelo encima".

Graciela es militante a muerte del PLC, amiga de Arnoldo Alemán y de Bolaños, y zelayista por convicción, "no por ser su nieta".

"¿Habrá valido la pena mi abuelo que hasta el momento siempre se habla de él. En bien o en mal?" se pregunta, mientras contiene a los tres perritos cocker que han lanzado una ofensiva sin piedad contra unos cinco gatitos que, sin saber lo que les espera, cruzaron la malla que los protege. Alboroto en la casa de Las Palmas.

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