Los niños de oro del beisbol nicaragüense

Reportaje - 10.11.2019
Torneo panamericano de beisbol infantil sub-12 en el estadio Rob

Un grupo de 18 niños beisbolistas hicieron historia ganando medallas de oro en Panamericanos y de bronce en un Mundial Sub-12. En la actualidad, tres de ellos ya iniciaron el camino a las Grandes Ligas

Por Eduardo Cruz

En una finca de Ciudad Darío, todos los días a las 6:00 de la mañana, se puede observar a un joven de 16 años de edad ordeñando vacas. Luego, cerca de las 10:30 de la mañana acostumbra recoger el ganado y meterlo al corral, para después descansar a la espera del almuerzo. Esa es su rutina todas las mañanas. A las 2:30 de la tarde llega el momento de divertirse. La hora más esperada. Es tiempo para jugar beisbol con sus amigos, aunque no jueguen tan bien como él.

“Son mis amigos. Siempre paso buenos momentos con ellos. Mi diversión es el beisbol”, dice el joven.
Se trata de Elián Rayo, quien formó parte de la Selección Nacional de Beisbol Sub-12 que conquistó la medalla de bronce en el Mundial del 2015 realizado en Taiwán.

Elián Rayo se prepara para viajar a República Dominicana en diciembre próximo, para unirse a la organización de los Gigantes de San Francisco, con la cual firmó por 250 mil dólares. FOTO/ ÓSCAR NAVARRETE

A ese equipo se le conoció como la “selección de oro”, porque, además de ganar el bronce en el Mundial, algo histórico para Nicaragua, también ganó dos medallas de oro consecutivas en los Panamericanos, la primera en México y la segunda en Managua, en 2014 y en 2015.

Desde entonces los jóvenes han seguido desarrollándose en el beisbol y algunos de ellos han asistido a clínicas en Brasil auspiciadas por las Grandes Ligas.

Tres de ellos, incluido Elián Rayo, ya están firmados por equipos de Grandes Ligas. Rayo se unirá en diciembre próximo a la filial de los Gigantes de San Francisco; Róger Leytón ya está con los Royals de Kansas City y Lesther Medrano está con el equipo de su pasión, los Dodgers de los Ángeles.

Son los “peloteritos de oro” que ya están firmados, pero muchos equipos de Grandes Ligas aún están pendientes de la evolución de sus otros compañeros de selección.

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De niño, a Lesther Medrano, nacido en el 2003, le daba un poco de pena que lo vieran jugando beisbol con sus amigos del barrio Pochocuape, en Managua. Es que era muy alto y se veía mucho más grande que los demás. En la actualidad mide 6.4 pies de altura.

El beisbol siempre fue su pasión. Frente a su casa hay una especie de huerta donde el dueño del lugar siembra, pero dejó un espacio para que los chavalos de Pochocuape pudieran jugar beisbol. Uno de los más asiduos visitantes del campo improvisado era Medrano. Jugaba con bola de calcetín.

“Siempre lo miraba tirando piedras, no sé si jugando a ser lanzador de beisbol”, dice su madre.

En una ocasión se enfermó y su madre, Bertha, lo llevó al hospital y luego se vio forzada a llevarlo también a su centro de trabajo, en el Instituto Nicaragüense de Deportes (IND).

Javier Medrano y Bertha Villalta apoyan a su hijo Lesther Medrano, quien actualmente se encuentra en República Dominicana con los Dodgers de los Ángeles. FOTO/ ÓSCAR NAVARRETE

De repente, se le perdió Medrano. “¿Dónde se habrá metido?”, pensó. Pero como el IND es grande y hay bastante donde curiosear no se preocupó, hasta que lo vio llegar corriendo. “Mamá, mamá, vamos. Hay un señor que me quiere enseñar a jugar beisbol. Vaya hable con él”, le dijo su hijo.

Se trataba de Manuel Jaen, un entrenador de beisbol que dirigía un equipo que se llama René Cisneros, por ser la mayoría de sus integrantes jóvenes de ese barrio que está contiguo al IND.

Bertha y el entrenador acordaron que ella le llevaría al muchacho dos veces a la semana. Pero, a los pocos días, empezó un torneo para niños de la edad de Medrano y él comenzó a jugar. “Desde entonces no ha parado de jugar beisbol”, cuenta su madre.

Bertha dice que su hijo ya traía sus habilidades para el beisbol, aunque afirma que en la familia también hay beisbolistas. El papá de Medrano, Javier, jugó en Mayor A y unos familiares de Bertha también jugaron en campeonatos.

Medrano jugaba en toda posición, pero la que más le gustó fue de pícher. Bertha señala que a su hijo le ha ayudado la disciplina y lo aplicado que es con sus entrenamientos.

“Es un joven serio, muy formal, disciplinado, cariñoso y humanitario. Desde los 11 años (de edad) su papá y yo comenzamos a ver su disciplina en el beisbol. Siempre trabajó de más. Si le decían que diera cinco vueltas, él hacía siete. Si le decían que hiciera 10 abdominales, él hacía 20. Tampoco le importaba si estaba lloviendo, él siempre entrenaba duro”, recuerda Bertha sobre su hijo, en la actualidad en República Dominicana, donde se encuentra desde el 16 de octubre pasado en un campo de los Dodgers de los Ángeles.

Bertha también destaca que su hijo les causó admiración a ella y a su esposo porque desde los 11 años de edad les dijo: “Ya no tomo ni gaseosa ni café. Eso es malo para un deportista”. Medrano se cuida como un deportista profesional, dice la madre.

Lesther Medrano con uno
de sus trofeos y acompañado de sus padres Javier Medrano y Bertha Villalta. FOTO/ REPRODUCCIÓN/ ÓSCAR NAVARRETE

En los estudios, Medrano se ha esforzado por terminar el bachillerato. Está en cuarto año actualmente, pero no está estudiando ahorita mismo porque casi siempre está viajando, a como lo hizo recientemente cuando viajó a Corea del Sur para el Mundial Sub-18, en el cual no le fue bien al equipo. Quedaron en décimo lugar.

La madre de Medrano dice que su hijo, el menor de tres hermanos, es un joven sobresaliente en los estudios y espera estudiar Odontología o aviación cuando se bachillere. De momento, el joven está concentrado en el beisbol.
De acuerdo con los especialistas nicaragüenses, Medrano tiene las cinco herramientas para triunfar en el beisbol: puede batear con contacto y poder, tiene buen brazo, es rápido, gran defensor, es alto y atlético.

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Róger Leytón, nacido en el año 2003, le debe todo a sus abuelitos paternos, Ramiro Leytón Medina y Cándida Rosa Aráuz. Fue su abuelo quien detectó que al niño, en ese entonces de seis años de edad, le encantaba el beisbol y se lo llevó al campo de la 14 de Septiembre para que ahí mejorara sus habilidades para ese deporte.

Leytón se la pasaba jugando con bola de calcetín en las calles cercanas a su casa, en el barrio Pantasma, por la colonia Centroamérica. Y tampoco se perdía los juegos de televisión, tanto los campeonatos nacionales como las Grandes Ligas.

Róger Leytón inició a los seis años de edad a jugar beisbol en el campo de la 14 de Septiembre, guiado por su abuelo paterno, Ramiro Leytón. FOTO/ REPRODUCCIÓN/ ÓSCAR NAVARRETE

Cuando llegó a la 14 de Septiembre, el abuelo se lo entregó al entrenador Felipe Salinas y desde entonces no ha parado de jugar. Al principio le gustaba jugar en el infield y como cácher, pero ahora se ha convertido en un excelente jardinero.

De muy poco hablar, pero muy amable, Leytón cuenta a la revista Magazine que, aunque no le ha faltado nada en la vida, sí ha tenido que hacer muchos sacrificios para salir adelante en el beisbol, como vivir fuera de su casa casi tres años para ingresar en una academia en Managua, dirigida por el hermano Pablo, en una casa club que está en la colonia Managua.

“Mis abuelos me lo han dado todo”, comenta.

Róger Leytón, de niño, con su abuelo paterno Ramiro Leytón. FOTO/ REPRODUCCIÓN/ ÓSCAR NAVARRET

Leytón, quien vive muy agradecido con sus abuelos, ya que no tuvo la oportunidad de crecer junto a su madre, a quien quiere mucho, con pocas palabras explica lo duro que ha sido desarrollarse en el beisbol, para lo cual ha tenido que entrenar fuerte.

Este año fue su debut en los campeonatos nacionales de beisbol, con el equipo del Bóer. “No me fue muy bien. En 18 turnos 2 hits. Muchas fueron líneas compactas a las manos y en otras me ponché”, explica Leytón, actualmente en República Dominicana, en un campamento de los Royals de Kansas City.

La abuela paterna de Leytón, Cándida Rosa Aráuz, carga un retrato de él. FOTO/ ÓSCAR NAVARRET

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Quiso el destino que el padre de Elián Rayo fuera un destacado pelotero de Matagalpa, Francisco “Chico” Rayo, quien desde que su hijo era niño se lo llevaba a los estadios. “Ahí andaba él (Elián) con un guante siempre”, recuerda el padre.

Elián, nacido en el año 2003, se crió en un ambiente de finca. Su papá tiene ganado y también siembra en una parcela que está por el kilómetro 94 de la carretera a Matagalpa, en Ciudad Darío. “Mi hijo nunca ha estado fuera de la familia”, dice Chico Rayo.

El mismo padre se fijó que a su hijo le gustaba el beisbol y él mismo lo comenzó a entrenar. “Vi que sobresalía, que bateaba, que agarraba y que tenía buen brazo. Se lo llevé a Nemesio y después entró a la selección. Ahí ha sido destacado y el cuarto bate”, explica Chico Rayo.

En los estudios no le ha ido mal a Elián. Se bachilleró el año pasado pero ya no fue a la universidad. Ni siquiera ha pensado qué carrera tomará. Está enfocado en el beisbol solamente, ya que en diciembre viajará a República Dominicana, para unirse a la filial de los Gigantes de San Francisco, desde donde espera iniciar el camino que lo llevará a las Grandes Ligas, esa es su meta.

Los padres de Elián Rayo, el exbeisbolista “Chico Rayo” y su esposa Maryuri Urrutia. FOTO/ ÓSCAR NAVARRETE

Solamente si fracasa en su objetivo, Elián volvería los ojos a los estudios universitarios, algo relacionado con agricultura o ganadería, tal vez, indica el joven.

Los amigos de Elián se sienten orgullosos de que él haya sido firmado por un equipo de Grandes Ligas y sus papás están también muy contentos. Su madre, Maryuri Urrutia Rayo, se esmera en la comida de su hijo. “Mi mamá me prepara la comida y busca que no vaya con mucha grasa”, indica Elián, quien prefiere comer un chancho con yuca o un pollo asado, afirma.

La comida favorita de Elián es la carne de venado. El papá sale a cazar porque sabe que a su hijo le encanta esa carne.

A Elián le ha ayudado mucho haberse dedicado a los entrenamientos con mucho empeño y asegura que nunca se ha desanimado, algo que espera no le pase. “Lo más difícil es coger lucha para firmar”, dice Elián, refiriéndose a lo complicado que es conseguir ser firmado por los equipos de Grandes Ligas.

Con seis pies de altura, Elián dice que aún le falta crecer, pero está consciente de que tiene buena altura para jugar beisbol. Los agentes de los Gigantes de San Francisco le dicen que trabaje más fuerte, que sobresalga siempre y que nunca se conforme.

“Mi diversión es el beisbol”, dice Elián, quien todos los días, desde las 2:30 de la tarde sale a entrenar o a jugar con sus amigos, siembre beisbol.

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El 2003 fue un buen año para el beisbol nicaragüense. No se ganó ningún campeonato pero en ese año nació una generación de beisbolistas que 12 años después brindaban sus primeros frutos.

En el 2015, 18 niños nicaragüenses de 12 años de edad cada uno, procedentes de distintos puntos del país, incluido el lejano Siuna, se fueron a Taiwán y se trajeron la medalla de bronce del Mundial de Beisbol Sub-12.

Para lograrlo pasaron por encima de equipos como Japón, número uno del ranking mundial y también del número 3, Cuba. Lamentablemente perdieron con el número 2 y campeón mundial, Estados Unidos.

Elián Rayo y Lesther Medrano son los grandes prospectos del beisbol nicaragüense. Uno se destaca en bateo y el otro en picheo. FOTO/ ARCHIVO

Cuando los niños llegaron a ese Mundial, Nicaragua era el número 16 en esa categoría del beisbol. Pero después era el número 14.

Ya en 2014, algunos de los peloteros que estuvieron en Taiwán habían estado en la selección que ganó la medalla de oro en el Panamericano que se realizó en México. En esa ocasión, la medalla se logró cuando en el último juego se le ganó cinco carreras a cuatro, dejándolos en el terreno en el séptimo episodio, después que los estadounidenses le dieron vuelta al marcador en el inicio de esa entrada por jonrón de dos carreras.

La selección Sub-12, integrada entre otros por Lesther Medrano y Elián Rayo, se ganó el mote de “Oro” cuando en 2015 volvió a ganar la medalla de oro en el Panamericano que se realizó en Managua. Para lograrlo, los niños nicaragüenses derrotaron a la selección mexicana nueve carreras a cuatro, en un partido jugado en el Estadio Roberto Clemente, del parque Luis Alfonso Velásquez.

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Los ojos de los scouts de Grandes Ligas comenzaron a posicionarse en Lesther Medrano, Elián Rayo, Christian Moreno y otros miembros de la llamada selección de oro del beisbol infantil nicaragüense.

Y aunque todavía era muy temprano para hacerlo, los scouts comenzaron a tener contacto con los padres de los niños.

A Lesther Medrano hacía mucho tiempo que los Rangers de Texas lo tenían en la mira. Dejaron que Medrano se fuera un año a Brasil, a clínicas de beisbol auspiciadas por las Grandes Ligas. Y también que participara en más torneos.

Finalmente, se comprometieron con los padres del joven a firmarlo por ¡500 mil dólares! Más un bono de 100 mil dólares para que estudie. Muy pocos jóvenes nicaragüenses han recibido tanto dinero por una firma. A todos los supera Cheslor Cuthbert, quien fue firmado por 1.5 millones de dólares. Pero de ahí muy pocos.

Los padres de Medrano, Javier Medrano y Bertha Villalta, estaban contentos por el futuro que le depara a su hijo. Pero el 2 de julio pasado, cuando se suponía que se concretaría el contrato, no hubo tal. Los agentes de los Rangers de Texas dijeron que no habían completado el dinero para firmar a Medrano. Aseguraron que pronto lo tendrían.

Pasaron dos meses y no hubo contrato. Bertha Villalta dice que se preocuparon porque el tiempo iba pasando y luego los equipos de Grandes Ligas ya no iban a querer pagar lo que Medrano valía en ese momento.

En agosto, Medrano fue a un torneo con la selección nacional, el Mundial de Beisbol Sub-18. El joven se fue preocupado porque no se dio la firma. Pero la madre lo tranquilizó diciéndole que se haría “cuando Dios quiera”.
Fue entonces cuando a las puertas de la casa de los padres de Medrano llegaron los Dodgers de los Ángeles. Ellos siempre habían visto de cerca a Medrano, pero nunca le habían hecho propuesta.

Antes de aceptar cualquier acuerdo con los Dodgers, los padres de Medrano hablaron con los Rangers y estos últimos estuvieron de acuerdo en soltar a Medrano, porque ellos habían incumplido con lo del dinero.

El 2 de septiembre de este año 2019, Lesther Medrano firmó con los Dodgers de los Ángeles por 475 mil dólares, más los 100 mil dólares de bono para estudio. Es el quinto joven nicaragüense que más dinero ha recibido por firmar con un equipo de Grandes Ligas.

El prospecto Elián Rayo, por su parte, firmó por 250 mil dólares con los Gigantes de San Francisco el pasado 2 de julio.

Y Róger Leytón alcanzó un acuerdo con los Royals de Kansas City por 210 mil dólares.

Los tres niños de “oro” del beisbol nicaragüense tienen una meta en común: Llegar a las Grandes Ligas. ¿Lo lograrán? Solo 15 nicaragüenses lo han conseguido.

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