Los últimos días de Herty Lewites

Reportaje - 05.07.2021
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El 2 de julio de 2006 Herty Lewites murió en plena campaña política, solo cuatro meses antes de las elecciones en las que Daniel Ortega regresó al poder. Así fueron sus últimos días

Por Amalia del Cid

En los días que precedieron a su muerte, Herty Lewites estaba pasando por el mejor momento de su campaña política y no podía hallarse más contento. Creía que si continuaba creciendo en intención de voto podría colarse fácilmente en una segunda vuelta electoral y, por qué no, ganar la Presidencia de Nicaragua.

Las personas que lo vieron en esa última semana lo recuerdan feliz y de buen humor, bailando en una que otra tarima y trazando grandes planes, pese a que le habían advertido que “no pasaba de julio”. Que “a lo más tardar en agosto”, recuerda su hermano Saúl Lewites. “Yo le dije ‘tenés que aumentar tu seguridad’, y seguimos en la campaña. No le pregunté quién le había avisado, porque él era muy reservado en esas cosas”.

En las dos semanas previas a su muerte, el propio Herty comentó con su círculo más cercano que su vida estaba en peligro. “Dicen que me quieren matar”, les informó. Pero a nadie reveló cuál era su fuente.

“Me dijeron que me pueden pegar un ‘semillazo’”, le avisó escuetamente a su sobrino Israel Lewites Cornejo, quien además fue su asistente personal durante esa campaña política.

Algunos, como su hermano Saúl, pensaban que un día cualquiera iban a rafaguear el vehículo en que se movilizaban; Herty casi siempre sentado en el asiento de atrás. Otros, como su sobrino Israel, temían que alguien saboteara una de esas avionetas en las que el equipo de campaña viajaba a la Costa Caribe, porque “a nadie le sorprendería que esas pipilachas se caigan”.

Y hay quienes le habían advertido que lo iban a envenenar. Una de esas voces fue la de Dora María Téllez, excomandante guerrillera y también disidente del Frente Sandinista.

“A mí me dijeron, meses antes, para que le dijera a Herty, pero a Herty ya le había dicho mucha gente, de que había una voluntad de envenenarlo. Está la sentencia de muerte en curso, le dijeron, y él lo sabía”, declaró Téllez a La Prensa en agosto de 2017. Pero se guardó la identidad de su fuente. “No tengo autorización para dar el nombre”, explicó.

Estas eran las advertencias que pesaban sobre él la última vez que Israel lo miró con vida, el viernes 30 de junio de 2006. “Estaba supersonriente, superoptimista, porque había recibido datos donde venía con un crecimiento sostenido”, recuerda. “Decía que si continuábamos a ese paso nos podíamos colar en segunda vuelta y que iba a apostar duro por eso, metiendo todos sus ahorros”.

Dos días después, la tarde del domingo 2 de julio, Herty estaba frío en un cuarto del Hospital Metropolitano Vivian Pellas. Causa oficial de muerte: un infarto cardíaco.

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Fuera de un pólipo rectal, el candidato de la Alianza Movimiento Renovador Sandinista (MRS) no presentaba ningún problema de salud, afirman sus cercanos. Herty Lewites trabajaba hasta pasada la 1:00 de la mañana y estaba en pie a las 6:00 para continuar con su agenda de aspirante a la Presidencia, pese a que todavía no arrancaba oficialmente la campaña electoral de cara a los comicios generales del 5 de noviembre de 2006.

Para finales de ese junio, el equipo de campaña llevaba unos siete meses sin descansar un solo fin de semana, asegura Israel Lewites Cornejo. A sus 66 años, Herty debía haber estado cansado, pero nunca lo demostró. Bailaba como un muchacho, comía lo que le ofrecían en los mercados (pese a las advertencias de su cuerpo de seguridad), daba largas entrevistas y estaba planeando viajar con mayor frecuencia al norte, porque en el último sondeo de opinión había salido “bajo” en esa zona del país y quería “conquistar” más votantes.

“Las encuestas sirven para que los candidatos midan cuáles son sus debilidades”, declaró entusiasta en una nota publicada por el diario La Prensa el viernes 30 de junio. Ese día los resultados de la última encuesta de CID Gallup lo colocaban “virtualmente empatado” con el candidato de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Eduardo Montealegre.

Daniel Ortega, el eterno candidato del Frente Sandinista, encabezaba el sondeo con un 23 por ciento de intención de voto; lo seguía Montealegre, con un 17 por ciento; después estaba Herty, con 15 por ciento, y por último José Rizo, candidato del Partido Liberal Independiente (PLC), que se quedaba con un 11 por ciento de las simpatías. Con esos porcentajes ninguno podía ganar en primera vuelta.

Pero Herty rebozaba de entusiasmo. Cuando un periodista le preguntó si estaba dispuesto a unirse a Montealegre en una segunda vuelta, respondió que era mejor que Montealegre se uniera a la Alianza MRS. “Está lejos eso, yo estoy clarísmo de que la voy a ganar, para qué voy a estar elaborando hipótesis (de a quién me voy a unir)”, declaró.

Algunos miembros de su equipo no estaban tan convencidos de poder quedarse con la Presidencia, pero les animaba otro objetivo, que consideraban más importante: detener a Ortega y lograr que la Asamblea Nacional quedara dividida en cuatro bancadas fuertes, con “la mayor cantidad de contrapesos de la historia”.

“Había casi una decena de estudios y encuestas simultáneamente, muchas no eran públicas. Lo que recuerdo es que íbamos bien”, sostiene su sobrino. “Herty sí sentía que podía ganar, yo no. Lo que podíamos hacer era quedar con una buena representación en la Asamblea Nacional y ser un contrapeso constructivo para Montealegre”.

De acuerdo con Lewites Cornejo, la candidatura de su tío era lo único que impedía que Ortega ganara en primera vuelta, pues los estudios mostraban que ante la pregunta “Si el candidato de su preferencia desapareciera, ¿por quién votaría?”, un alto porcentaje del voto de Lewites retornaba al candidato del FSLN.

—¿Qué habría pasado si Herty no hubiera muerto antes de esas elecciones?
—Eduardo Montealegre habría sido presidente. Habría habido una segunda vuelta y en esa segunda vuelta Montealegre ganaba con sesenta por ciento.

Israel Lewites Cornejo, sobrino de Herty. Foto/ Cortesía

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Un sobrino que vivía en la casa de al lado se asomó por encima del muro, vio cuando lo sacaron de su residencia en una ambulancia y avisó al resto de la familia. Ninguno de los Lewites sabía qué estaba ocurriendo. Les habían notificado, dicen, que Herty se tomaría el fin de semana para descansar, ahora que su campaña parecía estar rindiendo frutos y que su equipo publicitario estaba trabajando mejor que nunca.

A las 2:00 de la tarde ya había un nutrido grupo en el Hospital Metropolitano Vivian Pellas, pero la información recibida era muy extraña. No sabían dónde lo tenían, ni cuál era exactamente su estado. Por eso al comienzo sus parientes prefirieron creer que seguía vivo y, en el caso de Israel, incluso ideaba cómo harían para amortiguar el golpe que el episodio podía causarle a su imagen como candidato presidencial. No quería que la gente lo percibiera como un hombre de salud frágil.

Pasaron dos horas en esa incertidumbre, creyendo que lo tenían “con oxígeno” en cuidados intensivos, hasta que un doctor se acercó a Saúl Lewites para informarle: “Herty murió”.

“A mí se me cayó el cielo, fue un golpe tremendo como hermano y también pensando en su proyecto político”, relata Lewites. Cuando recibió la noticia, recuerda, se le metió la idea de verlo por última vez para darle un beso antes de que lo colocaran en un ataúd. Una enfermera le dijo que no podía pasar, pero él se las arregló para entrar al cuarto y vio a su hermano “acostado de lado, con un brazo arqueado, con su camiseta y su calzoncillo manchados de sangre”.

Le dio un beso en la frente y “fue como dárselo a un bloque de hielo”. Herty estaba “rígido, frío”, para nada se sentía como alguien que acabara de morir.

Saúl Lewites carga a su hermano Herty. A la izquierda, Israel Lewites Cornejo. Foto/ Cortesía

Poco a poco la familia fue recogiendo información sobre lo que había sucedido. Así supo que la noche del sábado 1 de julio Herty Lewites había sido sometido a una cirugía menor para la extracción del pólipo, pese a que habían acordado que la operación se realizaría hasta después de las elecciones y que sería en Estados Unidos.

El exalcalde de Managua fue dado de alta en la mañana del 2 de julio, más o menos a las 8:30. De acuerdo con investigaciones de los Lewites, en casa se encontraban su esposa Carmen García y su suegra, Alba.

Más tarde, en julio de 2008, el guarda de seguridad Cecilio Matías Joaquín ofrecería un testimonio que añadiría dudas al caso, pues se alejaba de la versión oficial y apuntaba hacia una fuerte hemorragia como posible causa de muerte.
Según él, la mañana de ese domingo fatídico, Herty “lucía sano y hasta bromeaba” cuando llegó del hospital. Fue hasta después de la 1:00 de la tarde que Joaquín notó que “algo raro pasaba en la casa” y, al indagar sobre lo que sucedía, una empleada del servicio doméstico se limitó a responderle que Herty estaba “muy mal”.

Alrededor de una hora después la empleada sacó al patio “un colchón lleno de sangre”. “La señora le dijo que lavara el colchón y yo me ofrecí a ayudarle. Lo estuvimos lavando y yo le dije: ‘A la púchica, hay mucha sangre’”, declaró el vigilante, que laboró 27 meses para Lewites. “Sí, pero doña Carmen me dijo que lo lavara”, le habría respondido la empleada.

Una autopsia habría ayudado a aclarar todas las dudas, pero la viuda no la autorizó, lamenta Lewites Cornejo. Con el examen podría haberse sabido si el corazón de Herty se detuvo por un infarto fulminante o como consecuencia de una masiva pérdida de sangre derivada de la cirugía u otra causa.

Sin señalar culpables, la familia Lewites sigue esperando una investigación que arroje luz sobre el caso de Herty, el candidato que fue inhibido por la muerte.

Funeral de Herty Lewites

 

Diez cosas sobre Lewites

1. Familia. Era el segundo de los cinco hijos (dos mujeres y tres varones) de Israel Sol Lewites, comerciante polaco judío, y Ana María Rodríguez, profesora de Carazo.

2. Apodos. Tigre Judío era su apodo más conocido, pero en su círculo más cercano lo llamaban Jacha, en honor a su prominente mandíbula.

3. Contrabando. En los años setenta falsificó pasaportes, compró armas ilegalmente y buscó recursos para financiar la lucha sandinista. Además, engañó a medios de comunicación nacionales e internacionales con fotos de guerrilleros sandinistas que parecían estar en la selva nicaragüense. En realidad él mismo las montaba en patios de San José, Costa Rica, o en Honduras.

4. Esposas. Se casó tres veces. La primera con Otilia Conrado, la segunda con Eddy María Lacayo Deshon, con quien tuvo un hijo, y años después con Carmen García, con quien tuvo una hija. García fue su secretaria en la década de los ochenta, cuando era ministro de Turismo.

5. Insultos. En marzo de 2005 Rosario Murillo publicó un texto en el que lo llamó “cobarde”, “obsceno manipulador”, “pantano ambulante”, “servil instrumento de los aberrantes y pérfidos intereses del imperio”, “gelatinoso astro de la impostura”, “figura mediocre, retorcida y vil que satura nuestras pantallas” y “el chischil y cascabel mediático más grande que hayamos padecido en tiempos recientes”, entre otros adjetivos.

6. Expulsado. En 2005 fue expulsado del FSLN porque se atrevió a retar a Daniel Ortega a que se decidiera en elecciones internas quién sería el candidato oficial del partido en las elecciones generales de 2006.

7. Novela. El libro “Mierda”, de la argentina Carla Pravisani, narra cómo fue la controversial campaña política de Herty para los comicios de 2006, en la que Pravisani y su esposo fueron asesores publicitarios.

8. Gustos. Le gustaba la música española y mexicana, intérpretes como Juan Legido y José José. No fumaba.

9. Funeral. Se estima que más de 20 mil personas asistieron a su funeral, el miércoles 5 de julio de 2006. El desfile fúnebre salió de Hertylandia, el parque de diversiones creado por Lewites, rumbo a la parroquia Santiago Apóstol, en Jinotepe, ciudad en la que está sepultado.

10. Dudas. Oficialmente murió de un infarto, cuatro meses antes de las elecciones en las que Ortega logró regresar al poder. La viuda impidió que se le realizara una autopsia y 15 años después los Lewites continúan exigiendo que se esclarezca la muerte del hombre que prometió “terminar con toda esta mierda”.

Esta es una de las últimas fotografías de Herty. Fue tomada el 22 de junio de 2006, durante una misa oficiada por Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua. A la catedral asistieron también el candidato Eduardo Montealegre y Rosario Murillo, en representación de Daniel Ortega, que estaba fuera del país. Herty se acercó a ella y le dijo: “Démonos la paz”. Murillo lo abrazó muy fuerte y él la felicitó, porque era su cumpleaños. FOTO/ ARCHIVO DE OSCAR NAVARRETE

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