Mujeres del ring

Reportaje - 29.11.2009
Irene Aguirre y Keyling Casanova

Se ponen los guantes, suben al ring y demuestran que el boxeo no es solo para hombre. En el país existe un grupo de mujeres que practican este deporte y sueñan en grande. Quisieran llegar a la cima, quisieran ser campeones mundiales

Dora Luz Romero
Fotos de Uriel Molina y Héctor Esquivel

¡Vamos! Más fuerte. Más fuerte. Gancho. ¡Fuerte —grita el entrenador Guillermo "Polvorita" Martínez a una de sus pupilas.

La muchacha frunce el ceño, aprieta con fuerza sus labios y se escucha el ¡zas! ¡zas! de cada golpe que pega en las mascotas de su maestro. Tiene el rostro serio y de pronto como si le corriera electricidad por el cuerpo tira una lluvia de golpes sin cesar.

La jovencita se llama Rosemary, tiene 18 años y poco más de un año de practicar boxeo. Es delgada, lleva el cabello lacio y tiene una sonrisa tan grande que muestra casi toda su blanca dentadura. Todas las tardes en el gimnasio del Instituto Nicaragüense de Deportes (IND), así como en el Gimnasio Alexis Argüello, se reúne un grupo de muchachas para practicar boxeo. Hacen abdominales, guantean, hacen sombras... Junto con sus entrenadores aprenden a ser boxeadoras.
Rosemary. Irene. Lissette. Keyling. Ledy.

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Todas tienen el mismo sueño: llegar a ser campeonas mundiales en boxeo. Ellas, a pesar de las grandes carencias del boxeo femenino nacional, se dan una oportunidad para pensar en grande. Las principiantes como Rosemary tienen la ilusión de boxear para vivir. Las veteranas saben que al menos en Nicaragua, por ahora, eso es imposible. Y precisamente por eso es que algunas se han ido
retirando poco a poco para dedicarse a una labor que sí les dé para subsistir.

Boxeo femenino
Tanto las boxeadoras como sus entrenadores se quejan del poco apoyo que existe para el boxeo femenino en el país.

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En uno de los tramos del Mercado Oriental se divisa a Lissette García, una mujer recia, morena y de cabello crespo que ofrece papayas. Todos en el mercado la conocen como "La Leona", su apodo de boxeadora.

Mucho antes de estar aquí, de comerciante, García se dedicaba al boxeo. De hecho, ella fue una de las primeras mujeres boxeadoras en el país. Pero por ahora, ése es un capítulo casi cerrado en su vida. Esa es una historia que se ha reducido a recuerdos, fotografías y recortes de periódicos.

Lissette llegó por primera vez a un gimnasio porque quería bajar de peso. "Estaba gordita, entonces entré al gimnasio Alexis Argüello, sólo para quitarme algunas libras de encima, no para pelear", dice. Pero a los tres meses de práctica en el gimnasio habría una velada boxística femenina. "Ese día —recuerda Lissette— me metí a pelear. Gané mi primera pelea y después toda entusiasmada me quedé boxeando por doce años".

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Fue campeona centroamericana amateur en tres ocasiones. Hizo 54 peleas, de las cuales perdió únicamente siete. "Nunca me noquearon", dice para que no quepa duda de sus destrezas.

Hace poco más de un año que Lissette abandonó el ring. "Estaba entusiasmada de que entraría a boxeo profesional y que pelearía fuera del país, pero aquí no hay esperanzas de la profesional para el boxeo femenino", asegura mientras la comisura de sus labios parece caerse.

—¿Cuáles eran sus aspiraciones?

—Pues yo quería subir a profesional, quería ser campeona mundial. —¿Pretendía dedicarse enteramente al boxeo?

—Sí. Cuando uno está chavala tiene muchas ilusiones. A mí me hubiera gustado que mi trabajo fuera ser boxeadora, porque a mí me encanta el boxeo.

—¿Y cuándo se disipó esa ilusión?

—Pues cuando me fui dando cuenta que aquí en Nicaragua no le ponen mente al boxeo femenino. Miré que pasaban los años y nada.

—¿Le pagaban algo por boxear?

—(Ríe avergonzada) Pues cuando abríamos peleas a hombres boxeadores nos daban de 300 a 500 pesos. Cuando salíamos a los departamentos nos daban como 100 córdobas, pero todo lo hacíamos por amor al deporte.

—¿Se acabó el amor?

—Jaj aj a... Es que hay un momento que uno no espera nada a cambio, pero después cuando pasa el tiempo, eso es mentira, uno siempre quiere al menos ser reconocido. Entonces yo me decepcioné. Hubo una vez, cuando gané el campeonato centroamericano en
Costa Rica que nadie me dijo nada, ni siquiera salí en los periódicos –se queja.

—¿Por qué le dicen "La Leona"?

—Una vez estaba en una pelea y me quité la cabecera, entonces se me paró todo el pelo –dice mientras se suelta el cabello que le llega debajo de la cintura.

A sus 34 años, para Lissette el boxeo no es un tema cerrado, aunque no sabe si es la edad o qué, pero "ya no me hace mucha falta, pero de pronto me aparezco a entrenar otra vez porque me encanta el boxeo".

Hace calor. En el Gimnasio Alexis Argüello el inclemente sol capitalino de las 2:00 de la tarde provoca sofocación. Tres jovencitas trotan alrededor del cuadrilátero para calentar. Luego se sitúan en fila y comienzan a tirar. Lanzan golpes con poca fuerza, descansan de cuando en cuando y ríen avergonzadas. "Ellas son nuevas", explica el entrenador Alberto Guido.

Mientras tanto, en un pequeño cuarto del mismo gimnasio, Irene Aguirre, de 17 años, se cambia. Se pone unos shorts, una camisa y se enrolla una venda en ambas manos. Camina hacia los sacos, calienta y pronto comienza a tirar golpes.

Irene lleva cinco años practicando boxeo y en dos ocasiones ha sido campeona nacional del torneo Futuras Promesas. Actualmente cursa tercer año de secundaria y según dice lo que más quisiera es que "abrieran profesional y poder dedicarme al boxeo".

Otra de las jóvenes que se encuentra en el gimnasio es Katia García, de 20 años. Ella, a diferencia de Irene, no ha pensado en dedicarse al boxeo. "Yo entré para aprender a defenderme", afirma. Aclara que el boxeo es su pasatiempo porque "esto no le da a uno para vivir. En cuanto yo termine mi carrera y encuentre trabajo tengo que dejarlo", dice la 29 de noviembre del 2009 muchacha, quien cursa cuarto año de Contabilidad en la Universidad de las Américas (ULAM).

Pero a pesar de ser únicamente un pasatiempo, Katia tuvo problemas en su casa cuando dijo que practicaría este deporte. "Mi mamá no quería que practicara boxeo porque me decía que era mujer, que me podían golpear y que esto era para hombres", cuenta. Y no ha sido la única. A Irene, por ejemplo, en más de una ocasión sus amigos le han visto con extrañeza cuando se han dado cuenta que es boxeadora y es por eso que ella prefiere no hablar del tema.

Lo mismo le ocurre a Candy Morales, de 15 años y quien entrena con Guillermo "Polvorita" Martínez en el gimnasio del Instituto Nicaragüense de Deportes (IND). "Yo no les cuento nada porque dicen que el boxeo es un deporte para varones, pero yo les digo que tengo igual derecho", dice.

Pero no sólo sus amigos le han dicho. A Candy le costó convencer a su mamá para que ésta la dejara ir al entrenamiento. "Ahora ya me deja", dice jubilosa.

Alexis Argüello y Lissette García
"Aunque él decía que el boxeo no era para mujeres, yo siempre admiré a Alexis Argüello”, asegura Lissette García. En la fotografía García junto al tricampeón mundial.

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Guillermo "Polvorita" Martínez asegura que el boxeo femenino ha logrado grandes avances en el país. Incluso, se atreve a decir que "a veces las mujeres boxean mejor que los hombres". Explica que no sólo técnicamente, sino en cuestiones de fuerza. "Las mujeres son bravas y la mayoría pega duro", afirma.

En el boxeo femenino amateur las categorías son casi las mismas que en el masculino. "En las mujeres está la categoría de 46 kilos y la de 50 kilos que no existe para los hombres", asegura Martínez. Asimismo para las mujeres el peso máximo es de 86 kilos, mientras que en los hombres no existe peso límite.

Otra de las diferencias entre el boxeo femenino y el masculino es que las mujeres usan protector, no sólo genital y bucal como los hombres, sino de pecho. "Ésa es una área que se deben cubrir porque es peligroso por un golpe", dice Martínez, quien además explica que en boxeo amateur la duración de una pelea femenina es de cuatro rounds de dos minutos cada uno, mientras que en la masculina es de tres rounds de tres minutos cada uno.

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Martínez asegura que a pesar de que las categorías y las reglas son las mismas en el boxeo amateur para mujeres así como para hombres, "siempre la masa muscular del hombre es mucho mayor, así como la fuerza. El hombre es más fuerte que la mujer", asevera.

Los peligros —explica Martínez—tanto para hombres como para mujeres son los mismos. Sin embargo, según un estudio realizado por la universidad John Hopkins, de Baltimore, en el 2005, el índice de lesiones entre los boxeadores es tres veces más alto que entre las boxeadoras. El estudio examinó los combates profesionales llevados a cabo en Nevada, Estados Unidos, entre septiembre de 2001 y marzo de 2003. Según el doctor Gregory Bledsoe, de dicha universidad, la probabilidad de lesión en los combates masculinos era de un 3.6 por ciento por asalto, mientras que en las mujeres era de 1.2 por ciento.

Gimnasio Alexis Argüello
Al Gimnasio Alexis Argüello llegan todas las tardes un grupo de jovencitas que quieren aprender a boxear.

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Asus 17 años, Keyling Casanova vive con la agenda llena. Le toca trabajar, cuidar a su bebé, estudiar y además practicar boxeo. Aunque si por ella fuera, dejaría los estudios para dedicarse por completo al boxeo. Sin embargo a su corta edad, ya sabe lo que cuesta la vida y por eso dice que hará hasta lo imposible por terminar su quinto año y estudiar Administración Turística y Hotelera.

Todas las mañanas, a las 5:00, Keyling sale a correr para mantenerse en forma. Luego tiene que salir al mercado Roberto Huembes, donde lleva la administración de una tienda. Al mediodía corre hasta el Reparto Schick a ver a su bebé de siete meses y a las 2:00 de la tarde llega al gimnasio para entrenar. "Cuando no puedo llegar, entonces yo todas las mañanas le dejo listas las pachas a la niña", explica esta jovencita que se queja de cómo la Federación Nicaragüense de Boxeo Aficionado (Feniboxa) le resta importancia al boxeo femenino.

Y no es la única que se queja. Todas las muchachas que han sido entrevistadas se quejan del poco apoyo que tienen. "Al boxeo femenino —dice el entrenador Guillermo "Polvorita" Martínez— lo tienen abandonado. A la Federación no le interesa para nada. Yo lo que les pido es que no se coman el presupuesto de estas atletas".

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El entrenador Alberto Guido, además, pide que las autoridades no se hagan de oídos sordos y realizan torneos y campeonatos para las muchachas. Sin embargo, Julio César Rodríguez, presidente de Feniboxa, asegura que el boxeo femenino no ha avanzado tanto como debería por varias razones. "La Alcaldía, por ejemplo, no permite el boxeo femenino porque según ellos promueve alguna actitud de irrespeto, promueve algo malo. Además, nosotros hemos hecho convocatorias para algunos eventos y la participación femenina ha sido muy poca", dice Rodríguez.

Sea cuál fuera la razón es precisamente esa falta de apoyo que han recibido las deportistas lo que ha hecho que éstas se retiren.

Ledy "La Estilista" Mayorga, de 28 años y con 14 años en el ring, lleva casi tres meses sin ir a un gimnasio. Ahora se ha dedicado a trabajar como asistente de Educación Física en el Colegio Lincoln en Managua.

"Es que aquí uno se desanima. Uno lo hace por amor al arte como
dicen, pero aquí ni siquiera te dan apoyo", asegura esta mujer que ha ganado cuatro medallas en torneos centroamericanos.

Pero a pesar de la falta de apoyo y aunque el boxeo no le ha dejado beneficios económicos, Ledy no se arrepiente de haberle dedicado a este deporte catorce años de su vida. Porque gracias al boxeo fue que viajó por primera vez fuera del país, hizo nuevas amistades y ahora puede contarle a su hijo de once años —también boxeador— sobre sus combates.

Mientras termina de revisar las calificaciones de los estudiantes del colegio para el que trabaja, Ledy "La Estilista" Mayorga saca con orgullo el trofeo y las medallas que ganó a lo largo de su carrera.

Aunque Ledy lleva varios meses sin ir al gimnasio, dice que aún piensa en el boxeo con nostalgia. Eso sí. Si regresa será para la profesional, dice la boxeadora mientras sonríe.

Rosemary. Candy. Irene. Ledy. Todas ellas viven con la esperanza de que el boxeo femenino se profesionalice. Quizá tengan suerte, quizá no. Mientras tanto, aseguran que seguirán yendo todas las tardes a practicar al gimnasio, donde a diario aprenden a ser boxeadoras.

Guillermo “Polvorita” Martínez junto a sus dos pupilas: Rosemary Rivera y Crisalia Duriez. Martínez
Guillermo “Polvorita” Martínez junto a sus dos pupilas: Rosemary Rivera y Crisalia Duriez. Martínez entrena a un grupo de muchachas todas las tardes en el gimnasio del Instituto Nicaragüense de Deportes (IND).

Historia

Guillermo “Polvorita” Martínez calcula que en Nicaragua hay unas 40 mujeres boxeadoras. Según Martínez, quien ha sido uno de los precursores del boxeo femenino en Nicaragua, la primera pelea entre mujeres se dio el 19 de junio de 1996.

En la década de los noventa cuenta Martínez, la ex presidenta Violeta Barrios de Chamorro, fue una de las que se oponía a que las mujeres practicaran este deporte tan rudo.

En el mundo, se habla que el boxeo femenino comenzó a popularizarse en la mitad del siglo XX. Sin embargo, hasta este año se aprobó la participación del boxeo femenino en juegos olímpicos. El Comité Olímpico Internacional (COI) decidió que el debut del boxeo femenino será en las Olimpiadas a realizarse en Londres, Inglaterra en el 2012.

Sección
Reportaje