Nicaragua de película

Reportaje - 11.01.2015
Película Walker, filmada en Nicaragua.

Vinieron y grabaron. Directores, camarógrafos, técnicos y artistas anduvieron en tierra nica rodando películas. Estas son las cintas conocidas y desconocidas que en distintas épocas se filmaron en Nicaragua…
Por Anagilmara Vílchez Zeledón

La escena parecía parte de la película misma: cadáveres desfigurados. Cuerpos dispersos. Un avión partido en dos. Rollos de películas entre las cenizas. Bomberos, ambulancias…

A la una y media de la tarde del 5 de marzo de 1959, el avión con destino a México en el que viajaban 18 personas, cual pájaro herido, se desplomó justo a un kilómetro de su zona de despegue en Managua. Catorce personas murieron. Una maquillista, un camarógrafo, técnicos, asistentes e incluso el hijo del pintor nicaragüense Rodrigo Peñalba perecieron en el accidente, que no era el primero, vinculado a la película La llamada de la muerte, cuya adaptación fue filmada en Nicaragua a finales de los años 50.

En el filme original, rodado en Estados Unidos años atrás, parte del elenco y del personal técnico también fallecieron en un accidente aéreo.

Era una maldición, decían.

El filme estaba “salado”, se advertía.

La tragedia detrás de la cinta la hizo famosa.

Canciones nicaragüenses, calles de la vieja Managua y las actuaciones de estrellas nicas en papeles secundarios fueron vistas por aquellos que acudieron a los teatros en los que se exhibió la cinta.

“Se presentó en Nicaragua, se llevó por Pelimex a toda América Latina, se subtituló en francés, en portugués, en alemán y se llevó a Europa”, asegura la periodista Karly Gaitán, autora del libro A la conquista de un sueño: Historia del cine en Nicaragua. Texto en el que se recoge la anécdota de la supuesta maldición que envolvió el filme.

La llamada de la muerte, no es la única ni la primera película grabada en territorio nicaragüense. Las mulas de Pancho Frixione, rodada a principios de 1924, Rapto al sol filmada en 1956, Walker grabada en 1987 y Sandino estrenada en 1991, son algunas de las cintas que tuvieron como escenario “la tierra de lagos y volcanes”.

Película Sandino, filmada en La Habana, Cuba, en 1991
Seis millones de dólares costó Sandino. Para recrear el fuego de los combates el equipo de producción quemaba llantas. El filme, finalmente se presentó en La Habana, Cuba, en 1991.
Fotografía de Óscar Navarrete.

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“Vengo a proponer un armisticio. El general Sandino les ofrece salvar la vida y su honor de soldados si se rinden ahora mismo”, advertía.

Entilado desde los pies hasta las cejas, el cantautor nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy repetía así sus parlamentos en una de las breves apariciones que tiene en la película Sandino, filmada en Nicaragua a finales de los años 80.

Por unos segundos, Mejía Godoy se convierte en el alcalde de Ocotal, Armando Ramírez Abaunza, quien intenta mediar para que los marines no bombardeen su ciudad.

El día de la audición leyó un par de parlamentos, caminó de un lado a otro como le pidieron y trató de interpretar a un hombre del que no le dijeron mayores detalles. Para su sorpresa le asignaron el papel.

“Yo nunca había hecho una audición en mi vida (…) Me imagino que me escogieron porque escucharon un pequeño acento segoviano, un poquito cantadito”.

Luis Enrique Mejía Godoy

Cantautor nicaragüense que actuó en Sandino.

Se cortó el pelo como requería su personaje (desde entonces lo usa así), embutió su esqueleto en un traje, anudó una corbata en su pescuezo y filmó sus escenas en medio del enfrentamiento entre los soldados de Sandino y los “yankees”. Se llenó el cuerpo de hollín por el humo de las llantas que el equipo de producción, a falta de efectos especiales, quemaba para recrear el fuego que arañaba el pueblo después de los combates.

“Hay una adrenalina porque uno se ubica en la guerra. Cuando yo vi a Sandino y la cara de los niños y las mujeres, yo estaba metido en ese momento de la historia de Nicaragua y eso fue muy interesante para mí”, asegura Luis Enrique, más de dos décadas después de su incursión en el séptimo arte.

Él fue uno de los nicas que actuó en papeles secundarios o como extras en el filme Sandino, inspirado en el guerrillero nicaragüense y dirigido por el chileno Miguel Littín.

“Llegaban a los rodajes habitantes de Masatepe y fincas aledañas a trabajar gratis como extras con tal de aparecer en la película y a presenciar el andamiaje que nunca habían visto en sus pueblos”, señala Karly Gaitán, en su libro A la conquista de un sueño: Historia del cine en Nicaragua.

Orlando Castillo, para entonces director de la empresa Umanzor, S.A encargada de producir la cinta, “explicó al diario Barricada: La realidad sobrepasó a la ficción y algunos salieron con chichotes, uñas quebradas y rasguños en el cuerpo. Nunca se había visto algo así, hubo gente que se penqueó de verdad, se dieron con las pistolas, los bates”, reza la cita recogida por Gaitán en su texto.

Según ella, en el país se fabricaron además los caites usados por el reparto, 1,200 prendas de vestir y botas militares que fueron encargadas a artesanos locales.

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“Mañana se estrenará en Barcelona la ambiciosa superproducción española Sandino, un filme biográfico del líder nicaragüense dirigida por el realizador chileno Miguel Littín con actores de la talla de Kris Kristofferson, Joaquim de Almeida, Omero Antonutti o las españolas Ángela Molina y Victoria Abril”, anunciaba en 1991 el Periódico de Catanluya, España.

La película se presentaría en 1988 en Nicaragua, según el bosquejo inicial. Se dijo que el galardonado actor estadounidense Dustin Hoffman, interpretaría al guerrillero. Hoffman para entonces ya tenía dos premios de la academia por Kramer vs. Kramer y Rain Man. También se dijo que el rodaje empezaría en febrero de 1988. Que en este pesaría más el “halo poético y romántico” que el político. Que además del filme de dos horas se entregaría una serie de televisión de cuatro capítulos de 50 minutos cada uno…

La cinta no se presentó en la fecha prevista, a Sandino lo encarnó el actor portugués Joaquim de Almeida y el rodaje estuvo rodeado de polémica.

En el diario español El País, para junio de 1989 se publicaba sobre las “denuncias de nepotismo y de irregularidades económicas contra Littín, acusado de colocar a buena parte de su familia en el staff que realiza la película. Littín ha desmentido esas acusaciones y ha señalado su intención de querellarse contra los medios que las han difundido”, señala el artículo.

Allí ya no se habla de cuatro capítulos sino de tres de 55 minutos cada uno y se hacía especial mención al alto presupuesto destinado para la película.

“Seis millones de dólares, reunidos entre el Sistema de Televisión Española que aportó mil millones de pesetas en 1987, México con una cuota de 160 mil millones de pesos en 1988 y otros financiamientos de Gran Bretaña, Italia y Francia”, se explica en A la conquista de un sueño: Historia del cine en Nicaragua.

En la edición del 25 de julio de 1987, del diario Barricada, Alberto Lacayo, director del Instituto Nicaragüense de Cine (Incine), decía que la realización de Sandino es “uno de los sueños de los nicaragüenses”.

Durante el rodaje de la película Sandino. El Chocoyero, Ticuantepe.
Durante el rodaje de la película Sandino. En la imagen el actor portugués Joaquim de Almeida quien personificó al guerrillero nicaragüense. Las filmaciones de estas escenas se hicieron en El Chocoyero, Ticuantepe.
Fotografía de Óscar Navarrete.

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Sesenta y cuatro años antes de Sandino se filmó en Nicaragua la primera película. Las mulas de Pancho Frixione se llamaba la cinta que se presume era cómica. Basado en un hecho real, el filme contaba la historia de Francisco Frixione, un finquero a quien le roban sus mulas.

“Hay un flash back, donde Pancho está soñando con sus mulas que pastan alegremente, en un inmenso campo verde; donde engordan vertiginosamente. Una imagen bucólica que retrata escenarios de la Managua rural de inicio de siglo”, apunta el historiador Miguel Ayerdis en un artículo publicado en 1999 en el Nuevo Amanecer Cultural.

“El escándalo que se hizo en ese tiempo en la Managua de esa época es que había imágenes de Nicaragua viéndose en Estados Unidos”, explica la periodista nicaragüense Karly Gaitán.

En sus investigaciones, Ayerdis encontró que esta cinta era mexicana y que se le pusieron subtítulos en inglés. El director de la misma logró insertarla en teatros de Estados Unidos y debido a esto el filme tuvo un público internacional. No existen pruebas que se haya exhibido en Nicaragua ni se conserva la película físicamente, aclara Gaitán quien en su obra señala que “Las Piedrecitas, la Loma de Chico Pelón, el lago Xolotlán, el volcán Momotombo y el municipio de Tipitapa” eran los lugares que se podían ver en la cinta.

Se desconocen los nombres completos de los actores pues se mencionan solo sus iniciales. Tampoco se tiene la ficha técnica en la que se encuentran los datos del director y la duración de la película de la que se supo gracias a una colaboración de 1924 en la revista Nicaragua informativa. El autor de la nota se firmó solo como “Lucano”.

“¿Por qué se filmó en Nicaragua? No tenemos la respuesta”, dice Gaitán quien subraya que no hay referencias de actores nicas que hayan participado en el filme.

En esa época habría, en Managua, aproximadamente 30 mil habitantes. La población total del país era de 650 mil habitantes, según la información de un censo realizado en 1920 y citado en A la conquista de un sueño: Historia del cine en Nicaragua.

Para entonces, más de dos décadas habían pasado desde que llegó al país el primer aparato cinematográfico: un tomavistas marca Lumière. Sí, Lumière, como los hermanos franceses, Auguste Marie Louis Nicolas Lumière y Louis Jean Lumière, inventores del cinematógrafo.

“Este país es maravilloso. Sol. Música. Mujeres”.

Víctor Junco

Líneas del personaje que este actor mexicano encarnó en La llamada de la muerte.

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“Las calles las llenaron no de tierra precisamente, era talpuja (tierra esponjosa de color blancuzco) con arena y le pusieron arroz en granza (…) y lo tiraron a la calle para simular que eran tierras áridas y arenosas. Escogieron algunos actores de aquí cerca, por ejemplo habían sastres, personas que vivían aquí que trabajaron como españoles”, recuerda María Benita Ramírez, de 43 años.

Esta mujer de piel tostada, tendría 15 años, aproximadamente, cuando a Granada llegaron a grabar Walker, la cinta del director inglés Alexander Cox e inspirada en las andanzas del filibustero William Walker.

En su blog personal, Denis Torres Guadamuz narra lo que recuerda de esos días de rodaje: “Cortaban la energía eléctrica y encendían grandes faros de luz justo a escasos 50 metros de mi casa. Hay varias escenas de la película Walker que se hicieron en la calle Arsenal y en la calle El Enredo en Granada. Para aquella fecha habían muchas más casas viejas, lo que les permitió tener un escenario bastante real conforme la historia que se contaba en la película”, asegura.

A petición del director, campesinos y filibusteros se liaban a golpes en las calles. Las escenas empezaban a rodarse recién se asomaba el sol y en algunas ocasiones se terminaban pasadas las ocho de la noche.

Granada, sin embargo, no fue la única locación elegida para esta película de 90 minutos que comenzó a grabarse en 1987. León Viejo, Managua y México eran los otros escenarios.

“Walker fue filmada en Nicaragua durante el gobierno sandinista. ¿Por qué decidió filmar en ese país?”, le preguntó la periodista Victoria Reale, a Alex Cox en 2011.

“Quería filmar en Nicaragua porque estaba muy entusiasmado con la revolución sandinista. Era importante que el costo del filme, que fue de cinco millones de dólares, quedara en manos del Gobierno de Nicaragua. El dinero le fue muy útil durante la guerra. La filmación también era una excusa para invitar a periodistas extranjeros a ir a Nicaragua y poder mostrarles los cambios que se estaban llevando a cabo, para combatir la mala prensa que tenía el sandinismo en Europa y en los Estados Unidos”, aseveró el director al diario El Clarín de Argentina.

Y sí que supo llamar la atención. “Él decía ‘esta película va a ser una patada en el c… para (el presidente de Estados Unidos Ronald) Reagan’”, subraya Karly Gaitán quien además señala que la producción, que se extendió a casi dos meses, en algunas ocasiones “contó con el apoyo logístico del Ejército Popular Sandinista”.

El elenco de la cinta estaba encabezado, por el hoy cuatro veces nominado a los Óscar, Ed Harris.

Harris, quien interpretaba al mercenario norteamericano, es famoso por su papel en filmes como Una mente brillante y Apolo 13. También actuaba en Walker, para esa época, la recién ganadora de un premio de la Academia, Marlee Matlin.

La película fue mal reseñada por los críticos que no digerían los anacronismos que el director había incluido en la cinta.

Un Rolex, una lata de gaseosa y un Mercedes Benz fueron algunos de los elementos que a propósito estaban fuera de la época en la que se desarrolla el filme.

El crítico Juan Carlos Ampié en un escrito explicó que “el anacrónico sentido del humor envía un mensaje bien claro: 1856 y 1986 eran la misma cosa”.

“Walker le costó mucho a Alex Cox, como era una película de la Universal Pictures y muy política costó mucho dinero y yo creo que no hizo la expectativa que se esperaba entonces. Ya sabes que Hollywood no perdona nada”, asevera la actriz y cineasta francesa Florence Jaugey.

“La realidad sobrepasó a la ficción y algunos salieron con chichotes, uñas quebradas y rasguños en el cuerpo. Nunca se había visto algo así, hubo gente que se penqueó de verdad”

Orlando Castillo

Director de la empresa Umanzor, S.A encargada de producir la cinta Sandino.

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Nicaragua tuvo su propia historia de romance endulcorada. Dos militares enamorados de la misma joven. Forajidos y marines luchando, mientras Darrick y Malone compiten por el amor de Joan en el filme estadounidense: The Marines Fly High. El elenco de la película grabada en 1939 estaba integrado por los actores Richard Dix y Chester Morris, ambos nominados al Óscar, y Lucille Ball, la famosa actriz estadounidense que después protagonizaría el programa I Love Lucy.

La cinta inicialmente dirigida por George Nichols Jr. —quien murió durante el rodaje— tomaba como referencia imágenes bélicas de Nicaragua conservadas en las cinematecas de Estados Unidos. Con los insumos necesarios Nichols Jr. construyó su propia Nicaragua a base de cartón. El filme nunca se grabó en el país.

“Les salía muy caro venir a filmar a Nicaragua, la película era de bajo presupuesto (…) los tres famosos (Morris, Dix y Ball) son los grandes divos de los años 40’s. Lucille Ball dijo que en Nicaragua no había un hotel de alta calidad como para hospedarla a ella”, subraya Karly Gaitán, periodista y escritora nicaragüense.

Bajo el fuego, es otra cinta inspirada en Nicaragua pero rodada en otro país. Con un elenco de la talla de los actores Gene Hackman, Nick Nolte y Ed Harris (el mismo que interpretó a William Walker), el filme fue grabado en México y estrenado en 1983.

Hasta ahora no están claras las razones por las que Bajo el fuego no se filmó aquí.

Afiche de la cinta mexicana Rapto al sol, grabada en Nicaragua
Afiche de la cinta mexicana Rapto al sol, grabada en Nicaragua en 1956.
Archivo histórico de Fucine (Tomado del libro A la conquista de un sueño. Historia del cine en Nicaragua de Karly Gaitán Morales).

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Mientras el equipo de producción de The Marines Fly High consideraba que grabar en Nicaragua era muy costoso, los directores de las películas mexicanas Rapto al sol y La llamada de la muerte, aprovecharon en la década de los 50 las ventajas económicas que el país les ofrecía.

En 1956, año en que el dictador Anastasio Somoza García fue baleado por el poeta Rigoberto López Pérez, se empezó a rodar Rapto al sol.

Los escenarios de la cinta a color eran, principalmente, las isletas de Granada. El Gran Hotel, el Casino Militar y el Palacio de Gobierno fueron otros sitios utilizados.

“Los actores y actrices nacionales que participaron constituyen más del 50 por ciento del reparto, pero ninguno tuvo un papel protagónico”, reza la descripción de este melodrama incluido en el libro de Karly Gaitán.

La cinta fue catalogada en un artículo del diario La Prensa de septiembre de 1956 como “una novela barata” por las supuestas carencias del guion.

Tres años después, en febrero de 1959, empezó el rodaje de otro filme mexicano: La llamada de la muerte.

“Asesinato de película en la colonia Mántica”, titulaba La Prensa.

A Nicaragua llegó Carlos López Moctezuma, el villano preferido de México y Martha Roth, una de las leyendas del cine de oro mexicano. Ambos serían los protagonistas de este thriller grabado en Managua.

Porque era de un tema psicológico, alejado de los charros y canciones, se escogió Nicaragua, dijo el español Antonio Orellana, director de la cinta.

“Más bien buscaba no pagar impuestos, no rentar foros y aprovecharse de actores locales nicaragüenses que por estar en la pantalla grande aceptarían cualquier papel por la paga que fuese”, asegura Gaitán.

Pilar Aguirre, la más reconocida actriz nicaragüense, tuvo un par de cortas apariciones en la película. Interpretaba a una viuda que trabajaba en la limpieza de los departamentos Palacio, donde se ocultaba el matón Bronco Joe, encarnado por López Moctezuma.

Un botones tarareando la canción Viva León jodido, un trío interpretando El Nandaimeño de Camilo Zapata, direcciones de sitios de la antigua Managua como el Parque Darío o la calle Mántica, son las referencias más claras de que el filme tenía como escenario Nicaragua.

“Este país es maravilloso. Sol. Música. Mujeres”, asegura uno de los personajes.

La cinta, rodeada por un halo de misterio e incluso tachada de maldita, debido a los dos accidentes aéreos y los muertos que carga a tuto, se exhibió el 25 de octubre de 1960 en México DF.

Milagro en el bosque

Se empezó a grabar en junio de 1972 y concluyó al mes siguiente. Este largometraje representa, según el libro A la conquista de un sueño: Historia del cine en Nicaragua, “de manera religiosa, mística y folklórica la Nicaragua del siglo XIX cuando debió enfrentarse a la epidemia del cólera morbus”.

El filme también cuenta la historia de Santo Domingo de Guzmán y cómo se encontró su diminuta imagen en Managua.

La cinta costó 150 mil dólares aproximadamente y en ella participaron actores nicaragüenses como Hugo Hernández Oviedo.

 

Otras películas

• Alsino y el cóndor, del cineasta chileno Miguel Littín, es también una cinta grabada en Nicaragua. El filme fue aclamado por la crítica y compitió en los premios Óscar de 1982.

• El señor presidente, adaptación de la obra de Miguel Ángel Asturias, fue grabada a principios de los 80 en Granada y costó dos millones de dólares. En ella aparecía Florence Jauguey, cineasta y actriz francesa.

• Entre finales de 1995 y principios de 1996 se filmó además La canción de Carla, una película de ficción ambientada en 1987, cuyo personaje principal era interpretado por Oyanka Cabezas.

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Reportaje

Moonlight

Cine, Moonlight, Barry Jenkins