¡Qué difícil es ser Miss!

Perfil, Reportaje - 04.04.2007
Xiomara-Blandino-,-Miss-Nic

Gusta subirse sobre un sofá en las discotecas y dar rienda suelta al baile, se viste atrevida y se le ha visto en discotecas gay o muy cerca de los cantantes que admira. Xiomara Blandino tiene que dejar de ser todo eso. Tiene que comportarse, dice, como lo que es: Miss Nicaragua 2007

Dora Luz Romero Mejía
Fotos de Uriel Molina

Puntual. Lista para ser entrevistada. Ha bajado de su vehículo como una verdadera miss: camina como en pasarela, tiene sonrisa de comercial de pasta dental, con la frente en alto, espalda recta, cabello alisado y siempre viendo de un lado al otro como si hubiera cientos de espectadores. Ha dejado boquiabiertos y murmurando a un par, se hace la desentendida y siempre sonriente, sigue su camino. Xiomara Blandino, de 22 años, fue coronada Miss Nicaragua el 17 de marzo de 2007.

Se prepara para viajar a México donde representará a los nicaragüenses en el concurso de Miss Universo. Mientras tanto, hace dietas, ejercicios y cumple horarios rígidos.

Con todo y esa elegancia, carga como si fuese portátil una planta celular para hacer sus llamadas. “Me lo robé de mi casa porque ahorita no ando minutos (en el celular)”, dice Blandino, quien cree que la gente se burla de ella por ese detalle. No se ha equivocado. Más de alguno que la ha visto se ha echado a reír. Sin embargo con todo y planta celular no ha perdido el glamour al hablar: “¡Aló! Muy buenas tardes”, contesta al repique del teléfono.

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Ahora, como reina, no puede tomar decisiones sin consultarlo. Dar entrevistas, realizar sesiones de fotos, vestuario para aparecer en los medios… todo debe ser consultado. Los organizadores de Miss Nicaragua cuidan a Blandino como a su propia hija, le dicen qué hacer y qué no. Mientras represente a la organización hará lo que Karen Celebertti, organizadora de Miss Nicaragua, le diga. “Creo que lo hacen por mi bien y eso lo agradezco”, dice Blandino.

Aunque hay algunos detalles que no la hacen una Miss como cualquier otra. “Ni yo tengo claro qué es ser una Miss, estoy aprendiendo”, dice. Confiesa que sale mucho con sus amigas y una embajadora de la belleza no puede hacer eso. Antes solía subirse al sofá en las discotecas y mostrar sus dotes de bailarina, pero ahora tiene que “hacer las cosas con más cautela porque tengo los ojos de Nicaragua en mí”, asegura.

Sus mejores amigos son homosexuales y ella no tiene ningún problema con ello. Sin embargo ahora con corona puesta resiente que no pueda visitar las discotecas gay a las que gustaba ir de vez en cuando. “Ahora no me siento con la libertad de ir a ese tipo de lugares”, dice Blandino, quien afirma no tener ningún problema que en esos sitios las mujeres le coqueteen. “A mí eso me tiene sin cuidado, yo estoy segura que a mí gustan los hombres”, manifiesta.

A los 17 años, en un impulso, Blandino decidió tatuarse en la muñeca una estrella rosada, el color de moda para cualquier jovencita de su edad en aquel entonces. Dice que usualmente una reina no tiene un tatuaje y aunque ha dejado de visitar discotecas gay, trasnochar y no llamar mucho la atención en lugares públicos para tener más el comportamiento de una Miss, dice estar feliz, nada arrepentida y que le encanta su tatuaje. “No tengo que dejar de ser quien soy porque gané Miss Nicaragua”, expresa muy segura de sí misma.

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Blandino nació el 10 de septiembre de 1984. “Soy Virgo”, aclara. De niña, siempre soñó con ser arquitecta, aunque las clases fueron su dolor de cabeza y en especial las matemáticas. “Las clases no eran mi fuerte. Estaba metida en danza, deportes y las clases. ¡Grave!”, reconoce. Repitió primer año.

Se bachilleró en el Calasanz, pero estudió toda su vida en el Centro América. “Estudié solamente tres meses en el Calasanz, lo que pasa es que en el Centro América iba a dejar una clase y para no reparar entonces me crucé de colegio”, dice Blandino sin importarle lo que piense el resto.

Agrega que las clases ya no son un dolor de cabeza, ahora es peor aún, el problema es que le den ganas de ir a clases, aunque asegura cumplir con todo lo asignado. Estudia tercer año de Arquitectura en el IES-UNI, pero este semestre ha abandonado sus estudios por el ajetreo de Miss Nicaragua.

Fue volante central en el equipo de futbol de su colegio. A pesar de que ya no lo practica, siempre le gusta ver futbol español, y aunque a cualquier hincha verdadero del Real Madrid o del Barcelona pudiera parecerle un sacrilegio sentirse de ambos equipos, la mujer más bella de Nicaragua dice que es fanática de los dos. “Antes era súper fan del Real Madrid, pero ahora con Ronaldinho en el Barcelona estoy entre los dos. Me alegro por cualquiera”, asegura.

En su menú abundan los vegetales, el pollo cocido y las frutas, pero sus comidas favoritas son el indio viejo y el nacatamal. También adora saborear la comida mexicana. Es adicta a internet y le gusta la música desde Alejandro Sanz hasta Pink Floyd y Bob Marley.

Confiesa ser coqueta, pero no “noviera”. Cuenta que solamente ha tenido dos novios y por ahora está feliz sola. No tiene un estereotipo de hombre perfecto, aunque sí como requisito debe tener unos ojos y una sonrisa que expresen mucho. “Que sea alegre, comprensivo, comunicativo y sincero”. ¡Ah! Dice que jamás andaría con un “pompeado”, simplemente porque no le gustan los hombres muy musculosos.

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1999. Blandino empezaba en el mundo de las pasarelas. Tenía 14 años y era de la Agencia Eleganza. Desde entonces trabajó como modelo una sola vez en su vida. “Me pagaron 70 dólares, modelé vestuario”, dice. Nunca más ha recibido un peso por modelar, es por ello que el modelaje, para ella, es un hobbie.

Inició en los concursos de modelaje por casualidad. De repente se animó a participar en Miss Carnaval, donde ganó el primer lugar. Además concursó en Miss América Latina y obtuvo el tercer lugar. Como reina del Carnaval únicamente pudo participar en eventos benéficos, lo cual le pareció una injusticia porque como modelo asegura que salía perdiendo.

“Es una esclava de la moda”, dice Gioconda Artola, su mamá. Blandino lo reconoce. Dice que siempre quiere andar lo último que está de moda, aunque en ocasiones la ven como rara. Adora comprar zapatos y prefiere no decir cuántos pares tiene. “Creo que es un pecado tener tantos pares de zapatos, pero sí lo que no ocupo yo lo regalo”, agrega. Algunos los tiene repetidos porque cuando un par de zapatos le gusta demasiado lo compra dos veces.

“Mi estilo es vanguardista, pero ahora tengo un estilo más de Miss, más conservador, aunque también me gusta”.

10 de septiembre de 1999. Celebración de los 15 años de Xiomara. En la fiesta disfruta junto a sus mejores amigas

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Es común verla en las discotecas y en los conciertos ni se diga, “con mis amigas me la paso alegrisimo”, manifiesta.

Se considera una fanática de Molotov, con ello justifica haber salido a bailar a Hipa Hipa con
ellos la noche anterior al concierto y haber estado backstage el día de su presentación. Ha cultivado amistad con uno de ellos, prefiere no decir nombre, pero asegura que existen posibilidades de que en su viaje a Miss Universo se encuentre con él.

Cuando recuerda su foto en el diario besando al “tigrillo” de la banda Los Tigres del Norte le viene la frase: ¡Qué vergüenza! Aunque dice que fue todo espontáneo y que el “tigrillo” coqueteó con ella. Sonríe penosa, se ruboriza y como tratando de convencerse dice: “Creo que voy a tratar de ser más Miss”.

Para mediados de este año los medios de comunicación han anunciado la llegada del cantante español Alejandro Sanz a Nicaragua y Blandino está segura que esta vez, aunque sea Miss Nicaragua, no podrá comportarse como tal. “A mí no me importa, cuando ese hombre venga me le tiro encima”, asegura entre risas esta fanática quien dejará a un lado el glamour que caracteriza a una embajadora de la belleza.

Poesía y política

Le gusta la poesía y aunque lee apenas 20 minutos antes de quedarse dormida, lee a Mario Benedetti y Pablo Neruda. También se cataloga como fan de los escritos de Sergio Ramírez.

Esta Miss Nicaragua admira al argentino Ché Guevara. “Es digno de admirar porque son pocas las personas que ven la injusticia y lograr hacer algo al respecto”, asegura. Y aunque de política habla poco, dice con todo orgullo ser MRS (Movimiento Renovador Sandinista), ya que considera que los líderes de esa organización no buscan un interés propio, sino que se muestran verdaderamente preocupados por el país.

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