¡Sonría! Esta foto la recordará

Reportaje - 25.01.2009
magazine,-enero-2009

Varios personajes Nicaragüenses aceptaron mostrar a Magazine la fotografía que
consideran la más divertida de su álbum familiar. La mostraron, recordaron y volvieron a sonreír

Dora Luz Romero y Carlos Salinas

Un momento vergonzoso. Un atuendo extravagante. Un gesto divertido. Cada fotografia tiene su historia. Alegre. Triste. Vacía. Emocionante. Aventurera. Todos tenemos retratos que al verlos nos dibujan una sonrisa o nos sacan una carcajada. Aquella imagen que nos hace recordar y recapitular un buen momento de nuestras Vidas. En esta edición especial, magazine solicitó a personajes nicaragüenses que mostraran la foto más divertida de su álbum familiar y se rieran junto con los lectores. Algunos desistieron de la idea. A otros les costó reírse de sí mismos. Tuvieron que desempolvar años de historia y recuerdos, pero al final aquí están quienes se atrevieron.

Magazine/La Prensa/Cortesía/Daniel Morzinski.

Sergio Ramírez
Escritor

La Gitanilla de Cervantes

El fotógrafo argentino Daniel Morzinski se especializa en retratar escritores. Una vez, en la Feria del Libro de Guadalajara, buscaba Daniel un lugar entre la multitud donde yo pudiera posar entre libros, como otras veces he posado para él en París, en medio de un remolino de hojas secas en el parque de Luxemburgo, o en Guijón, en la mesa de un café del puerto jugando dominó, y pasando esa vez en la Feria de Guadalajara por el stand de Ediciones B, que publica clásicos en tamaño de bolsillo, nos encontramos con una tropa de muchachas disfrazadas de personajes de libros, que repartía panfletos de propaganda, una Madame Bovary, una Julieta Capuleto, una Ana Karenina, la Gitanilla de Cervantes. Daniel eligió con su ojo avizor a la Gitanilla, la convenció, buscó un sitio donde me sentara, la colocó a mi lado pidiéndole que se mostrara seductora, y lo que su cámara captó fue la muina dichosa de mi risa, y la malicia de ella, su mano en que sostenía el pañuelo de seda en mi hombro, los dos entre un revólver de novela policíaca y prensadores de ropa gigantes, como animales vivos, que estaban en el cartel que sirvió de fondo. ¿Han leído La Gitanilla de Cervantes? No dejen de hacerlo. Serán tan felices como yo lo parezco en la foto.

Fotografía de Galería del Arte

Carlos Mejía Godoy
Cantautor

Mis años siendo Corporito

Cuando ingresé a Radio Corporación el año 1969, se me ocurrió crear un personaje, que jamás imaginé llegaría a ser tan importante en mi desarrollo humano y artístico. Corporito era un anciano cantor callejero, identificado plenamente con los problemas populares. Cada día, de lunes a sábado, durante cuatro años, de manera ininterrumpida interpretaba una parodia. Tomando como referencia canciones de antaño, Corporito iba “trovando”, como un cronista musical, las luchas y esperanzas de un pueblo, que -a pesar de la salvaje represión de la dictadura somocista- seguía en pie de lucha.

Corporito fue salvajemente multado por denunciar en sus coplas las torturas y vejámenes que sufrían nuestros hermanos patriotas en las cárceles del régimen. Entonces —tal como aparece en la foto- salió a la calle, vestido de frac y sombrero de hongo, para seguir denunciando, en las esquinas, en los mercados, en los barrios, la cruenta realidad de aquellos años.

Corporito fue la antesala de mi vocación de cantor, comprometido con mi Nicaragua. Por eso guardo con tanto cariño esta Vieja fotografia.

Magazine, Reportaje ¡Sonría! esta foto la recordará. Magazine enero 2009

Gioconda Belli
Escritora

Disfrazada de “muchachito vago”

Una niña pícara me mira desde el pasado. Me gusta su expresión dulcemente desafiante, segura de sí, divertida. Creo que me vistieron así para una fiesta de disfraces y fui de “muchachito vago” o algo por el estilo. La foto fue tomada en el jardín interior de la casa de mi abuelita Carlota, en la Calle del Triunfo en Managua. La casa quedaba contigua a la sede del Partido Liberal y a mi y a mis primas nos gustaba gritar “muera Somoza”, cuando oíamos las reuniones del partido. Gritábamos y llegaban las tías a callamos temerosas de que nos llegaran a amenazar del otro lado. Me gustaba que me tomaran fotos, pero no me gustaba cómo salía en ellas. Me ponía tímida y ponía cara de “yo no fiii” o cara de “alma
de Dios”, como decía mi papá. Por eso esta foto me gusta, porque creo que salí como pienso me sentía a esa edad, una época que recuerdo como feliz porque vivíamos allí, junto a la casa de mi abuela. Tenía tres primas mujeres: Maria Elena, Maria Eugenia y Toti. Toti era la menor y era mi inspiración para todas las travesuras. Ellas eran mayores que yo y me encantaba verlas arreglarse y pintarse y ver los novios que las llegaban a visitar. Ver esa foto, me trae todos esos recuerdos: el olor de la acetona con que se quitaban la pintura de uñas mis primas y que me dejó sin aire la primera vez que abrí el frasco y oli creyendo que era perfume; el parloteo de la abuela y la tía y mi mamá y las muchachas. Era una suerte de matriarcado dulce aquél. Para las Griterías salíamos con sacos por todo el barrio y recogíamos caña de azúcar y gofios. A mi me encantaban las travesuras, senïirme mayor que mis años y ser la mascota de mis primas.

Edgard Tijerino Junto a su esposa Auxiliadora.

Edgard Tijerino
Cronista Deportivo

Pelón con peluca

Ya pelón, trabajaba en Extravisión, y el 28 de diciembre de 1993, Día de los Inocentes, el amigo Miguel Castillo (q.e.p.d.) me dijo: “¿Te atreverías a salir en pantalla con peluca un día como hoy?” Yo que siempre he sido bromista y vago, le respondí: “¿Por qué no?”

Consiguió una peluca bien peinada y me la llevó. El chiste sería que yo presentara con peluca y saco, el primer segmento de deportes, y cuando regresara después del cambio comercial, lo hiciera sin peluca y sin saco, pero con naturalidad, como si no hubiera pasado algo raro.

Miguel Lorío, fotógrafo que trabajaba conmigo en Barricada, estaba en el Canal 4 para tomarme fotos. Sabía que iba a usar peluca, pero cuando me Vio entrar con saco y todo no me conoció. Al percatarme, solté una ruidosa carcajada y todos me quedaron Viendo quedando al descubierto la broma.

Esa noche fue un alboroto la presentación de los deportes con tantos pendientes. Como buen payaso estuve serio durante el cambio, y al despedirme, saludé a los televidentes sacando la peluca debajo de la mesa y riéndome. ¡Qué vagancia!

Dora María Téllez
Ex Guerrillera

Regreso de la clandestinidad

Esta fotografia fue tomada el 20 de julio de 1979. Hacía poco que había terminado la celebración del derrocamiento de la dictadura somocista y el triunfo de la revolución sandinista.

Llegué a mi casa, de regreso, después de varios años de clandestinidad. Este es un momento del encuentro con mi mamá, María Dora Argüello. Un momento doblemente feliz.

Edmundo Jarquín
Ex candidato presidencial

Encuentro con mi suegro

En esta foto, tomada el domingo 8 de enero de 1978, dos días antes de su asesinato, Pedro Joaquín Chamorro me da un abrazo de bienvenida, que la tragedia hizo deviniera en despedida.

Él había acudido al aeropuerto, junto con otros dirigentes de la Unión Democrática de Liberación (UDEL), a recibir a mi esposa y a mí que regresábamos de Costa Rica, de sostener una reunión secreta con el “Grupo de los Doce”, entonces plataforma pública de la Tendencia Tercerista del FSLN.

Al final de su Vida éramos, quizá, y pese a una marcada diferencia de edad, los mejores amigos. Las complicidades de la lucha contra la dictadura de Somoza, las giras políticas que nos permitieron disfrutar del paisaje y la cultura nicaragüense, y conocer a fondo a gente de toda la geografia nacional y de todas las clases sociales, habían tejido entre nosotros un Vínculo de amistad y fraternidad.

Su asesinato fue un parteaguas en la historia de Nicaragua, y también en mi Vida. Por eso conservo esta foto como la más entrañable de mi álbum familiar. Y con mayor razón, porque muchos años después, me casé con su hija Claudia Lucía.

Otto de La Rocha, cantautor

Otto de La Rocha
Cantautor

En medio de un falso asalto

Yo estaba en el programa Café de Artistas, de Luis Méndez, transmitido por el Canal 6. Eran los años 70, y ya los sandinistas andaban por todos lados haciendo sus asaltos. En ese programa yo trabajaba como el Indio Filomeno. Mírenme, era flaquito, tendría unos 37 años.

Resulta que Fruto Montes, que fue quien me dio esta foto, era el director artístico de Café de Artistas. El día que fue tomada, Fruto y Luis Méndez simularon un asalto de los sandinistas en pleno programa que estaba siendo transmitido en Vivo. Ninguno de nosotros sabía. Yo estaba trabajando con Luis cuando llegaron supuestamente a apoderarse del Canal. Todos se escaparon de pupusear. ¡Todos asustados! ¿Quién no le tenía miedo a la Guardia? Cuando nos dimos cuenta que era una broma todos muertos de la risa, pero después esa risa se convirtió en dolor cuando se supo que la mamá de Fruto, quien estaba Viendo el programa en su casa, murió de un ataque al corazón, creyendo que lo del asalto era cierto y que su hijo estaba ahí dentro.

Esta fotografia la tengo colgada en una de las paredes de mi oficina. Me trae recuerdos muy
gratos. Fruto y Luis ya murieron.

Haydée Palacios, folclorista

Haydée Palacios
Folclorista

Celebré mi comunión dos veces

Siempre me gustaron las fotos, pero en las que salía fea las rompía. Esta foto de mi comunión me hace recordar todo aquel traiín que nos tocó pasar. Mi mamá era terriblemente católica. En este tiempo daban la misa en latin, entonces yo iba a la Iglesia, me persignaba, me ponía de pie, me sentaba... pero no entendía nada.

Tomé la comunión para la Navidad de 1953, tenía ocho años y ese día recuerdo que mi madre me levantó a las tres de la mañana. Tenía que ir en ayuna porque debía recibir la comunión limpia de cuerpo y alma. No aguante y vomité sobre el vestido blanco antes de llegar a la Iglesia. Mi mamá tuvo que lavarlo y secarlo con plancha y trapo.

Fui la última en llegar y el padre ya ni me la quería dar. Luego cuando me dieron la hostia me agarró un ataque de asma y me tuvieron que llevar chineada de regreso a mi casa.

Me acosté, los niños invitados bebieron café de leche, comieron pastelitos y yo en mi cuarto enferma. Al día siguiente, recuerdo que lloré a mares, quería que me volvieran a celebrar mí comunión porque no había disfrutado, ni había podido bailar. Mi mamá, que era alcahueta con nosotros, mandó a llamar a los niños e hizo café nuevamente. También volvió a contratar a los chicheros y marimba, y pude bailar. Hubo celebración, pero no comunión, tampoco vestido, porque el padre decía que era pecado volver a dar la comunión.

Norma Elena Gadea, cantante

Norma Helena Gadea
Cantante

Un sopón para mi papá

Desde que era una pequeña niña, allá en mi entrañable pueblo, Ocotal, me encantaba compartir con mi hermosa madre, Carmencita Avilés, el cotidiano arte de cocinar. Ella fue una especie de hada mágica cuando de cocinar se trataba... Las incursiones en la enorme cocina de mi casa dejaron en mí una huella imperecedera. Éste en un sopón de mondongo que hice para el cumpleaños de mi papá.

Mi mamá, además de heredarme el don del canto, me dejó marcada con el gusto por la cocina que hoy disfruto tanto como cantar una linda canción... Siempre les digo a los amigos más queridos que cuando ya no esté entre ellos, me recordarán más por mis sopones que por mis canciones.

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