Sueños de dinero y beisbol

Reportaje - 04.10.2009
Gonzalo López

Ellos tuvieron además del talento, la suerte de firmar con equipos de Grandes Ligas.
Y por mucho dinero. Así les cambió la vida

Dora Luz Romero
Fotos de Adolfo Montano y Bismarck Picado

Tenía todo para ser un big leaguer. El muchacho alto, delgado, y con apenas 16 años era uno de los mejores prospectos producidos por el beisbol en Nicaragua. Buen peso, buen cuerpo, sin nervio escénico y lo más importante: con una gran velocidad al lanzar. Todas esas características en una sola persona: Gonzalo López.

Cuando los scouts de los equipos de Grandes Ligas lo veían tirar, los ojos se les abrían como platos. Y es que con apenas 16 años el muchacho lanzaba rectas hasta de 93 a 94 millas por hora. "Si a esa edad tiraba 94 millas, con una buena preparación y mejor alimentado, a los 20 años tiraría 98 millas, que es una velocidad escalofriante", asegura Edgard Rodríguez, periodista deportivo y scout de los Yanquis en Nicaragua.

Cuenta Rodríguez que los Yanquis de Nueva York firmarían a Gonzalo por 200 mil dólares. Pero luego llegaron los Bravos de Atlanta que le ofrecieron 725 mil dólares, con quienes finalmente firmó el 2 de julio de 2000. Para ese entonces, Gonzalo tenía 16 años, cursaba la secundaria y jugaba beisbol en las ligas juveniles en la capital.

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La firma de este joven fue el boom del momento. Los comentaristas deportivos no se cansaban de hablar de él. Su familia, pero sobre todo su abuelo don Gonzalo sentía el corazón henchido de orgullo de que su nieto lograra semejante hazaña, luego de que él fuera su primer entrenador. Hasta entonces, Gonzalo se había convertido en el mejor prospecto nicaragüense de los últimos tiempos y el que más dinero había logrado por firmar con una organización de Ligas Mayores.

Su futuro era prometedor. El joven originario del barrio Américas Uno caminaba con paso firme hacia la gloria. "Yo le daba de tres a cuatro años para que subiera a Grandes Ligas", afirma Edgard Rodríguez.

Pero nada ocurrió como se esperaba. Poco a poco su nombre se fue escuchando menos, su carrera era cada vez más opaca y cargada de indisciplina.

Hoy, a nueve años de su firma, Gonzalo López tiene 25 años, no ha logrado subir a Grandes Ligas y no está seguro de si los Bravos de Atlanta renovarán su contrato que suspendieron hace un año y dos meses por indisciplina. Hoy, este muchacho volvió a jugar donde solía hacerlo, en el campo de beisbol de su barrio, rodeado de sus amigos y vecinos.

A pesar de que Nicaragua no goza de prestigio como productor de talento beisbolero, algunos jóvenes peloteros han logrado firmar por miles de dólares con organizaciones de Grandes Ligas. Una firma que les ha cambiado la vida. En el camino han tenido glorias y fracasos, pero al final han logrado mejorar, además de su técnica, sus condiciones de vida.

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Todas las tardes en el barrio San Judas, Danilo Álvarez jugaba beisbol con su hijo –quien lleva su mismo nombre– al llegar del trabajo. Practicaban con un bate y una bola plástica. "Mi ambición, mi sueño, era verlo como jugador del Bóer", confiesa Danilo Álvarez (padre).

A los siete años, el pequeño Danilo ya jugaba en las ligas infantiles y a los 16 ya era jugador del Bóer. Poco antes de cumplir los 17 años, en diciembre de 2006, Danilo recién acababa de terminar su tercer año de secundaria en el colegio Bautista Belén, ubicado en San Judas. En ese diciembre, los Bravos de Atlanta lo firmaron por 97 mil dólares. "Nosotros éramos pobrecitos y esto nos vino a cambiar la vida", reconoce Danilo (padre).

El papá de Danilo trabajaba como repartidor de tarjetas de crédito y su salario no excedía ni los cinco mil córdobas. Con ese dinero se mantenía la familia. Sin lujos, sin extras, les daba sólo para sobrevivir.

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Desde la firma, su situación económica cambió. El papá de Danilo no trabaja más. "Mis padres se esforzaron para darnos lo mejor. Mi papá estaba teniendo problemas en el trabajo, entonces renunció. Poder ayudarle fue para mí una gran satisfacción porque él es el que me ha dado todo en la vida", dice el joven.

A diferencia de hace algunos años, la casa de los Álvarez es una de las más distinguidas de la cuadra. Según cuentan, eso ha sido motivo de envidia entre los vecinos.

Pero la casa de dos pisos pintada de amarillo no ha sido la única mejora en la vida de Danilo. Ahora el joven, de 19 años, tiene un carro deportivo y aunque nadie trabaja en su casa, asegura vivir cómodamente. "Gracias a Dios tenemos lo que necesitamos, no como antes", dice Danilo, quien lleva puestos unos llamativos aretes y una gruesa cadena de oro que cuelga de su cuello.

A pesar de las mejoras económicas en la vida de Danilo, Edgard Rodríguez asegura no estar convencido de su compromiso con el beisbol. "Un deportista se debe cuidarse no sólo en el campo, sino después del campo y Danilo es muy dado a las discotecas, o al menos, lo era, no sé cómo esté ahora. Él tiene futuro, pero debe cuidarse. Ojalá lo esté haciendo", considera Rodríguez.

—¿Alguna vez soñaste con firmar con una organización de Grandes Ligas? –le preguntamos al deportista discotequero. —No me lo imaginaba tan así. Sí quería, pero no sabía si lo lograría. Mi idea en realidad era jugar en el Bóer, pero después comencé a hacer try out y, pues, me salió esto.

—¿Cuál es tu sueño ahora?

—Llegar a Grandes Ligas.

—En enero de este año resultaste herido en la salida de una discoteca, ¿qué te dijeron los Bravos?

—Cuando yo llegué me dijeron que no anduviera de vago, que no era hora para andar en la calle. Que no era un niño, sino un profesional.

—¿No creés que podés echar a perder tu futuro por cosas como ésas?

—Claro. Uno puede echar a perder su oportunidad por cosas como la que me pasó a mí. Me asusté mucho, casi me muero, pero aquí estamos pa' seguir adelante. Aunque en mi mente no está fracasar. Eso está en manos de Dios. Por mi mente no pasa perder mi oportunidad.

—¿Seguís saliendo a las discos?

—No, ahorita no estoy saliendo porque siempre hay envidia en la calle.

—¿Qué hacés cuando estás en Nicaragua?

—Nada. Dormir, hacer ejercicios y comer –dice mientras ríe– pero ahorita me estoy preparando porque me dieron permiso de jugar en la profesional. Creo que jugaré con el Bóer.

Este año, Danilo fue trasladado de República Dominicana a Estados Unidos. Ahí, vive en el Hotel Marriott junto con varios de sus compañeros. La organización le paga alimentación, transporte y además mensualmente recibe 1,200 dólares.

Danilo Álvarez
Danilo Álvarez firmó por 97 mil dólares con los Bravos de Atlanta en el 2006.

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Una camioneta Four Runner fue lo primero que se compró Gonzalo con el bono de 725 mil dólares que le dieron por firmar con los Bravos en el 2000. "Eso es algo que yo quería", dice sentado en un banco de concreto que hay frente a su casa. También reparó su casa ubicada en las Américas Uno y donde piensa vivir el resto de su vida.

"Cuando me firmaron estábamos alegres porque pasamos de pobres a vivir cómodos. El arreglo de la casa fue un regalo que les hice a mis abuelitos. Aquí vivo con casi toda mi familia: mis hermanos, tíos, tías, mi esposa y mis abuelos", explica.

Gonzalo asegura que además de la mejora de la casa, su camioneta y las necesidades básicas, el dinero lo tiene ahorrado en varias cuentas bancarias fuera del país. Pero el dinero no lo ha sido todo. Ahora Gonzalo es un muchacho popular. En las Américas Uno basta con mencionar su nombre para que la gente sepa que se está hablando del beisbolista.

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Su vida de beisbolista —dice— ha sido una bonita aventura. Ha conocido a peloteros de otros países que se han convertido en sus amigos. "Cada vez que nos juntamos somos un show porque nos ponemos a chilear. No nos decaemos por estar lejos de nuestras esposas, hijos o familia. Salimos a bailar, a comer, a bebernos unas cervecitas", cuenta.

Ahora que está en Nicaragua Gonzalo le ayuda a su suegra en un negocio. Hace de todo un poco. A veces lo mandan a poner toldos para eventos, "pero hago de lo que salga", dice. A Gonzalo le falta un mes para ser papá. Junto con su esposa, Ana, espera un varoncito. Un niño al que llamarán Gonzalo y que él asegura "será beisbolista como su papá".

Gonzalo López
Gonzalo López junto con sus abuelos. Don Gonzalo (abuelo) fue su primer entrenador cuando era un pequeño. “Él fue quien me hizo”, confiesa el joven.

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¿Qué hace un joven de 16 años ¿con tanto dinero en la mano? La mayoría de los nicaragüenses que han firmado por grandes cantidades se compran carros, mejoran sus casas y ayudan a su familia a salir adelante.

Francisco Valdivia, de 16 años y originario de Villa Chagüitillo (Matagalpa), solía ser pobre. Tan pobre que toda su familia vivía del sueldo de CPF de su papá. Tan pobre que desde los siete años le tocó trabajar pastoreando ganado, sembrando cebolla y cargando sacos para ayudar a su familia.

Pero ése no era su destino. En el 2008 la vida de este joven dio un giro inesperado. Los Marineros de Seattle lo firmaron por 726 mil dólares equivalentes al salario que ganaría su padre en ¡279 años de trabajo! Su habilidad: alcanzar una velocidad de 94 millas por hora.

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Francisco no pensaba ser beisbolista y mucho menos dedicarse a ello para vivir. En una entrevista que el joven brindó a La Prensa, en julio de 2008, confesó que "lo mío no eran los deportes, sino trabajar para la casa. De vez en cuando practicaba baloncesto, pero beisbol nunca. Jamás había agarrado un guante o un bate. Nunca. Y tampoco conocía mucho del juego, sólo lo básico, que lo aprendí viendo algunos partiditos en el pueblo".

En esa entrevista Francisco, quien logró terminar la primaria, reconoció que su familia había pasado por muchas dificultades y momentos tristes debido a la pobreza. Pero que ahora todo había cambiado. "Es mi turno de devolver lo que hicieron por mí", aseguró al referirse a sus padres.

Cuando al joven le preguntaron por qué creía que lanzaba fuerte, éste contestó que desde muy pequeño cortaba leña y que probablemente se debía a eso. Asimismo, aseguró que la fuerza en las piernas era gracias a los continuos viajes que hacía de Chagüitillo a Sébaco en bicicleta.

José Francisco Valdivia
Los Marineros de Seatles firmaron a José Francisco Valdivia 726 mil dólares en el 2008.

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Cheslor Cuthbert firmó este año por 1.5 millones de dólares con los Royals de Kansas City. Este muchacho originario de Corn Island, según Edgard Rodríguez, es el mejor prospecto que ha producido Nicaragua desde los tiempos de David Green.

Cheslor viajó a finales de septiembre a Arizona, a una Liga Instruccional donde van los mejores prospectos, los más talentosos. "De cada dos de los que van ahí (a Arizona) uno llega a Grandes Ligas", afirma Rodríguez, quien espera ver a Cheslor ahí en tres o cuatro años.

Cheslor aseguró en una entrevista a La Prensa en julio de este año que lo primero que quería hacer con el millón y medio de dólares que recibió era ayudar a sus padres. Además dijo que quería poner un supermercado en su natal Corn Island. "También voy a comprar una casa para mis hermanas aquí en Managua y otra para mí en la que pueda tener una caja de bateo y yo pueda entrenar. También voy a comprar un carro. Ya lo fui a ver. Me gusta el Toyota Corolla", expresó.

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Sin embargo, firmar por una alta suma de dinero no significa que el prospecto triunfará. Así como Gonzalo recibió 725 mil dólares y no ha logrado subir a Grandes Ligas, otros han firmado por poco y han saboreado la gloria. Uno de los ejemplos es Denis Martínez, el más reconocido beisbolista nicaragüense que llegó a Grandes Ligas y cuyo primer contrato con los Orioles de Baltimore en 1973 fue de apenas tres mil dólares. Pero entre 1985 y 1998 logró ganar aproximadamente 27 millones 84 mil 723 dólares, según el sitio Baseball Reference.

Otro es el caso de Vicente Padilla, quien firmó por 12 mil dólares con los Diamondbacks de Arizona. Padilla, originario de El Viejo, Chinandega, de niño solía jugar con bola de calcetín junto con sus amigos del barrio y su sueño más grande era regalarle una vivienda digna a su madre, doña Florentina. Así fue.

Según estadísticas de la página Baseball Reference, Vicente Padilla desde el 2001 hasta el 2008 ha recibido aproximadamente 31 millones 110 mil dólares. Dinero que le ha dado no sólo para construir lujosas casas, sino para comprarse un Lamborghini Gallardo valorado en 250 mil dólares, o echarse un perfume de 235 mil dólares o lucir ropa exclusiva de diseñador.

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El promedio para que un prospecto suba a Grandes Ligas, explica Edgard Rodríguez, scout de los Yanquis de Nueva York, es de seis años. Gonzalo López lleva 9 años y no lo ha logrado aún. ¿Qué falló en este prospecto? Rodríguez asegura que "se diagnosticó bien su habilidad, pero no su corazón. Él no puso de su parte".

A pesar de que Gonzalo tenía todo para ser un big leaguer, Rodríguez considera que hubo falta de disciplina y de sacrificio. "Le costaba ponerse a entrenar. Él siempre tuvo habilidades naturales, pero siempre fue un poco haragán", asegura.

Aún así, Gonzalo sueña con lograrlo. Rodríguez asegura que "él es uno de los jóvenes más talentosos que ha producido Nicaragua y aún tiene posibilidades de subir a Grandes Ligas, pero para ello necesita una gran transformación".

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—¿Qué tan disciplinado sos?

—Un 60%, diría yo.

—¿No creés que eso puede afectar tu carrera?

—Me ha afectado. Ya me han suspendido varias veces por eso mismo. Algunas veces me ha valido. Lo hemos ido superando y eso no vuelve a pasar.

—¿Cuántas veces has sido suspendido?

—Cuatro veces con ésta.

—¿Te has arrepentido de algo?

—De portarme mal, me arrepiento de eso, porque eso me ha parado un poco.

—¿Cuáles son tus expectativas ahora?

—Ellos me han dicho que tengo talento. Talento que no han visto en años en los Bravos de Atlanta. Quieren que esté con ellos y que sea Grandes Ligas con ellos.

—¿Creés que lo podás lograr?

—Todo puede pasar. —¿Qué crees que te hace falta?

—Me falta un poquito de disciplina. Ellos me han dicho: "Vos tenés ese talento. Cuando te firmamos nosotros pensamos que eras un fenómeno, pero cuando viniste aquí con ese carácter..."

—¿Sos muy malcriado?

—No. Sólo que no dejo que nadie se monte encima. Que nadie me esté diciendo cosas, que tenés
que hacer esto, que esto es obligado... No, no, no. Pero eso ya lo estoy tratando de cambiar porque me llamaron fuerte la atención.

—¿No te da miedo perder tu oportunidad?

—Eso es lo que me da miedo. Tengo 25 años, estoy joven, pero necesito un poquito de suerte y tengo que controlar mi carácter. El talento ahí está y ahí vamos de viaje.

Gonzalo fue suspendido hace un año y dos meses por haber discutido con el mánager del equipo. A la fecha aún está esperando que los Bravos de Atlanta le envíen un nuevo contrato. No está seguro si lo harán o si ya no requieren de sus servicios.

Mientras tanto, el joven, siempre alto, pero con unas libras de más, juega todas las tardes junto con sus vecinos y amigos en el campo de beisbol de las Américas Uno. Esos amigos que sueñan algún día firmar un contrato millonario, como lo hizo él hace nueve años.

Los más caros

Cuenta Edgard Rodríguez que la cantidad de dinero por la que firma un pelotero depende meramente de su talento y de la forma cómo es manejado por sus apoderados.

Los cuatro prospectos nicaragüenses, cuyo primer bono ha sido más alto en la historia de Nicaragua son:

Cheslor Cuthbert: I.5 millones de dólares con los Royals de Kansas City en el 2009.

José Francisco Valdivia: 726 mil dólares con los Marineros de Seattle en el 2008.

Gonzalo López: 725 mil dólares con los Bravos de Atlanta en el 2000.

Danilo Álvarez: 97 mil dólares con los Bravos de Atlanta en el 2006.

En contraste, los mayores exponentes del beisbol nicaragüense en Grandes Ligas, Denis Martínez y Vicente Padilla, firmaron su primer bono por tres mil dólares y 12 mil dólares respectivamente. Sólo después vendrían los contratos millonarios.

Once nicas en Grandes Ligas

Desde 1944 aproximadamente unos 180 peloteros nicaragüenses han firmado con organizaciones del beisbol de Grandes Ligas. El primero de ellos fue Francisco Dávila, quien firmó con los Rojos de Cincinnati. Sin embargo apenas 11 de ellos han subido a Ligas Mayores.

El primer nicaragüense que subió a Grandes Ligas fue el reconocido Denis Martínez en 1976 con los Orioles de Baltimore.

A Martínez le han seguido diez peloteros:

Antonio Chévez. 1977 con los Orioles de Baltimore.

Albert Williams. 1980 con los Gemelos de Minnesota.

David Green. 1981 con los Cardenales de San Luis.

Porfirio Altamirano. 1982 con los Filis de Filadelfia.

Marvin Benard. 1995 con los Gigantes de San Francisco.

Vicente Padilla. 1999 con los Diamondback de Arizona.

Oswaldo Mairena. 2000 con los Cachorros de Chicago.

Devern Hansack. 2006 con los Medias Rojas de Boston.

Everth Cabrera. 2009 con los Padres de San Diego.

Aristídes Sevilla, mejor conocido como Wilton López en Grandes Ligas. 2009 con los Astros de Houston.

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