Taoístas en Nicaragua

Reportaje - 13.03.2016
taoísta nicaragüense

Conozca cómo viven estas personas que creen en esoterismo, reencarnaciones, alimentación vegetariana y un anciano colombiano barbudo que se proclama “el mesías moderno”

Por Julián Navarrete

“ ¿Quién es/ quién es/ pregunta todo el mundo/ quién es este abuelo/ pregunta todo el mundo?”. Un grupo de jóvenes observa al señor barbudo que exhibe sus músculos y se acomoda un turbante en la cabeza. En lo alto de las montañas de Santander, en el centro de Colombia, el templo vegetal Sakroakuarios se extiende por más de 400 hectáreas, donde se congregan más tres mil monjes taoístas liderados por “el viejo sabio” que se proclama el mesías moderno. “Eres el viejo de la montaña/ eres un niño con traje de hombre/ eres el sabio de la montaña/ eres un ángel con traje de hombre…”

Cuenta la leyenda que el señor barba blanca necesita fortalecer su cuerpo para soportar las energías más poderosas del universo: Jah, Kelium, Zeus, Induseus. Luis Gustavo Morales Sierra es el nombre del viejo de casi 80 años de edad que muestra el torso desnudo, ancho, sus brazos y pectorales voluminosos, los contrae con fuerza.

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Carlos y Jenny Toval miran el video del anciano musculoso, en la sala de su casa. Ellos son dos de los 20 taoístas que viven en Nicaragua y creen en el viejo de las montañas colombianas. Iniciaron con la enseñanza de la gnosis (conocimiento), desde hace más de 30 años, y se trasladaron al taoísmo 10 años después. Aunque ellos dicen que la gnosis es la enseñanza inicial del tao y por lo tanto no hubo cambio.

El nacimiento de la creencia de esta pareja pareciera inspirado en una fábula. En 1954 el escritor esoterista colombiano Víctor Manuel Gómez dijo que había adquirido las energías de Samael, Aun y Weor, que en otras vidas fueron de Jesucristo y Carlos Marx, según el taoísmo. A raíz de la muerte de Gómez, a finales de los años 80, surgieron varias organizaciones autodenominadas gnósticas. “El maestro Samael dijo que el tao es el sendero final de la gnosis, y que cuando él muriera iba a reencarnar en un joven de 17 años”, afirma Jenny Toval.

Más o menos por esos años, Morales Sierra, “el viejo sabio de la montaña”, recibió la noticia de que varias energías fuertes entrarían a su cuerpo. Las energías pertenecieron a personajes como Moisés, escritor de los 10 mandamientos, Juan Bautista, el profeta Nostradamus, y Lao Tsé, fundador del taoísmo en China. Así comenzó el mito de Jah Kelium Zeus Induseus.

El maestro Kelium se casó con una mujer que tenía la energía de Afrodita, y fruto de esa unión reencarnó Samael, en un vínculo similar al de María y José cuando concibieron a Jesús: sin tocarse un pelo, dice Carlos Toval. Las tres divinas personas son las energías de Jehova, Kelium y Aun, según los taoístas. Lo que quiere decir que el gran maestro tiene una de las energías más importantes y su hijo Samael posee otra, la energía de Aun.

Las fuerzas más grandes del universo están en poder de dos campesinos colombianos, según los creyentes.

Carlos y Jenny Toval, dos señores de más de 70 años de edad, se casaron hace más de medio siglo en puerto Corinto. Luego emigraron hacia Costa Rica donde comenzaron a practicar la gnosis. Años más tarde viajaron a Estados Unidos y se convirtieron en taoístas. Trabajaron en lujosos hoteles de Nueva York y Miami. Ya jubilados regresaron a Nicaragua donde compraron una hermosa casa esquinera en Masaya, de más de una cuadra de largo, bloque sólido blanco con verde, que se avista desde la esquina sur de la iglesia San Jerónimo.

Los taoístas no se congregan en un templo para estudiar las enseñanzas de los maestros. En ocasiones se reúnen en Granada, León o en Masaya, en la casa de la familia Toval. En la sala de esta casa, en el corazón de la pared, hay un cuadro que retrata a Jah Kelium Zeus Induseus con la mirada hacia abajo, sobre unas nubes. Pareciera que le nacen dos alas en la espalda que lo hacen levitar.

Jenny Toval, una señora bajita y robusta, con la nariz prominente, dice que los maestros ya les enseñaron técnicas para practicarlas. Por eso ocupa sus ratos libres para aprender más sobre el tao. No usa redes sociales, mira escasos programas de televisión y escucha muy poca música. Ahora mira una tableta en la sala de su casa y observa con vehemencia los programas en línea “Tao por el mundo” y “La voz del Tao”.

Carlos habla del taoísmo como un catedrático implacable, es amable y conversador. Pero cuando saluda, sujeta con su mano el antebrazo de la otra persona. Los taoístas no se toman de las manos cuando se saludan. Es una manera de contagiar los pecados ajenos. Para ellos dar las manos es como tener intimidad.

Cae la tarde y la pareja de taoístas entra a su hogar con el sopor del día. En las tres horas que estuvieron fuera visitaron el mercado, el supermercado e hicieron gestiones en la Alcaldía de Masaya. Ellos se relajan mientras se preparan para limpiarse el aura. Lo deben hacer dos veces al día, al levantarse y al acostarse y para eso se envuelven en un bazar esotérico, que incluye hacer yoga, chamanismo, esencias florales, acupuntura, meditación y uso de cristales. Tienen, incluso, técnicas de visualizaciones para imaginarse ambientes calmos, como el agua de una cascada virgen en medio de un bosque de árboles frondosos cayendo suavemente sobre sus cuerpos.

—El señor de arribajo ya está haciendo el levantasierto en la Tierra —dice Carlos Toval.

—Todos los seres humagdus que tuvieron konosisierto de las enseñanzas del taoísmo y se burlaron de nosotros, no podrán salvar su alma —reafirma Jenny.

El idioma en el que habla la pareja taoísta se llama “Kastesakro” (castellano sacro). Así se hablará en la tierra después de la catástrofe que acabará con la especie, según ellos. El idioma consiste en suprimir las palabras que contienen vulgaridades, groserías o interpretaciones negativas (levanta-miento por levanta-sierto, mate-ria por vite-ria, por ejemplo). De esa manera se comunica la pareja todo el día.

“El problema es cuando tenemos una visita o vamos a un lugar y decimos algunas palabras en Kastesakro delante la gente y nos quedan viendo extraño. Aunque entre nosotros hablamos así, con las demás personas hablamos y escribimos normal”, dice Jenny.

Carlos y Jenny viven de su jubilación y se dedican en pleno al taoísmo. Ambos han considerado vender sus bienes e irse a vivir con los maestros en el templo en Colombia. Luis Gutiérrez, vecino de la pareja taoísta, les pregunta mucho por los maestros, ya que él fue practicante de la gnósis y entiende mejor las enseñanzas. “La mamá de Luis no lo deja interesarse por el tao. Y eso que él tiene 30 años. Ella es católica y en ocasiones me ha venido a preguntar sobre las actividades que hacemos y para qué nos reunimos”, dice Jenny, quien asegura que una muchacha “mormona”, a la que le han hablado de las enseñanzas, también ha mostrado interés. “Siempre se escapa de su casa y nos viene preguntando por los maestros”.

Banano, sandía, piña, hoja de Jamaica, jugo de jengibre y de chicha, champiñones, tacos, tortillas, queso, queso amarillo, cuajada, huevos, crema, jalea, sirope, pasas, aceitunas, soja, miel. En la refrigeradora de la familia Toval, ubicada al costado izquierdo de una cocina que mide más que el cuarto de un universitario, hay casi de todo menos carne. Así se mantiene la despensa desde que Carlos y Jenny se convirtieron en taoístas y se impusieron una alimentación vegetariana.

Los taoístas no comen ningún tipo de animal. A esa alimentación le llaman “cadavérica”. Porque cadáver es todo lo que está muerto y se pudre rápidamente en el organismo transmitiendo enfermedades. Además la carne de los animales tiene “ego”, que es igual a los miles de defectos que tienen las personas, según ellos.

“El ego se come a la conciencia y la estrangula. El ego se genera con los demonios rojos. No podemos regresar a Dios con todos los defectos. Cuando te comés un trozo de carne de un animal, te estás comiendo su programación genética”, dice Carlos.

el maestro taoísta, Jah Kelium Zeus Induzeus
En la foto, el maestro taoísta, Jah Kelium Zeus Induzeus, líder del taoísmo en Colombia. Según los creyentes, es el ser más poderoso del universo.

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 La pareja nicaragüense cree ciegamente en los maestros porque ellos han hecho varios “milagros”. Por ejemplo, en agosto de 2005 el noticiero de las 6:00 de la mañana informaba que al sur de las Bahamas se estaba gestando una tormenta tropical. Las autoridades recomendaron que las familias cercanas a las costas de Miami salieran inmediatamente de sus hogares. La pareja nicaragüense sintió temor de abandonar los bienes que habían atesorado en mucho tiempo y bajaron para rezar en el estudio.

“Acabamos de escuchar las oraciones de la familia Toval. Estamos con ustedes para ayudarles, no tengan miedo. El maestro Kelium ya está trabajando para desviar el huracán”, decía la comunicación enviada desde el templo en Colombia. “Sin necesidad de pedirle, él nos escuchó las oraciones”, dice Jenny Toval.

El huracán que cruzó el sur de la Florida como categoría uno y se fortaleció en el Golfo de México, devastó el Estado de Nueva Orleáns. El huracán Katrina que, según ellos, desvió el maestro Kelium, causó casi dos mil muertes y se convirtió en uno de los más terribles en la historia de Estados Unidos.

La pareja de taoístas procreó tres hijos, quienes nunca creyeron en las enseñanzas que practican. La hija mayor de la pareja, Astrid Toval, siempre temió que sus padres fueran víctimas de estafa, o peor aún, envenenamiento, como ha sucedido con algunas sectas religiosas.

Astrid murió el 23 de octubre de 2015 tras días de hospitalización y un doloroso tratamiento. Los maestros informaron que ya fue juzgada y enviada a un espacio donde decidirá si regresar a la tierra o ir a otro lugar del universo. Pero la pareja está tranquila porque su hija, que iba a cumplir 55 años de edad, ya está mejor, sus males se eliminaron, y cuando vuelva a reencarnar no sufrirá más.

¿Ciencia ficción? En realidad, días después de la muerte de Astrid, una carta llegó al correo electrónico de Carlos Toval. “Ella está en un estado de conciencia superior, donde no existe la materia ni la muerte. Para dar una idea es un lugar donde no existe la gravedad ni la forma mental, con una paz indescriptible”, cita parte de la misiva que envió el maestro Nikodemus, otro de los líderes del tao.

Los maestros le postergaron la muerte a Astrid. Según la pareja taoísta, su hija iba a morir hace 12 años, cuando le dio el primer infarto y los maestros le otorgaron el “simvre”, el nombre verdadero, según ellos. “En una ocasión recibí una llamada del templo, en la que me dijeron que me iban a otorgar el “simvre” de Astrid. Ella me preguntó que si ya se iba a morir, pero los maestros dijeron que no, que estaban trabajando para curarla”, confirma Jenny.

Los taoístas dicen que el “simvre” de las personas es el verdadero nombre que Dios otorgó a todos los seres “cuando fueron creados”. La palabra nombre tiene la raíz negativa: no-mbre. El si-mvre por eso es positivo. El “simvre” de Astrid era Iadhla.

Para los taoístas, Carlos es el maestro Brahandy, y Jenny es Mahatma Kandulé. Se comunican con los maestros colombianos a través del correo electrónico y han adquirido destrezas para controlar los sueños y rememorar pasajes completos de sus infancias.

Carlos y Jenny Toval
Carlos y Jenny Toval en la terraza de su casa, estudiando las enseñanzas de la Biblia.

“Muchas personas nos dicen que estamos loquitos. Es por eso que a veces nos callamos. Cuando se burlan de nosotros, las personas se pueden condenar y el karma puede ser muy duro. Pero nosotros no estamos locos. Sabemos dónde estamos parados porque hemos visto todas las revelaciones y milagros de los maestros”, dice Jenny.

Los ciclos de vida

Los taoístas le llaman la “rueda del Samsara” a los ciclos de vida de 108 reencarnaciones como ser humano, cuatro como mineral, nueve como vegetal, seis como animal y vuelve de nuevo a 108 de ser humano, esto es una rueda: 3 mil ciclos iguales. Es por eso la importancia de adquirir el “simvre”, el nombre que otorgó Dios. Porque las personas que lo tienen no regresarán a la tierra en ninguna de sus reencarnaciones. Además serán los pobladores de las futuras razas cuando ocurra el cataclismo final y los habitantes de la Tierra desaparezcan.

¿Qué es el tao?

Es la base del pensamiento cosmológico o filosófico de Lao Tsé. Él describe al Tao como el origen de todo, tanto lo físico como lo abstracto. El significado del tao depende del contexto y puede usarse como término filosófico, cosmológico, religioso o moral.

El tao que enseñan los maestros colombianos promueve el cambio radical y definitivo de la manera de actuar, pensar y hablar. El tao entrega técnicas para tener una alimentación superior, mutación genética, kung fu psicológico, técnicas de artes marciales de iniciación esotérica, ejercicios para despertar el ser, ayuda práctica para la humanidad: meditación en movimiento, curaciones y filantropía.

Carlos Toval asegura que el tao no es una religión ni una secta. Es una forma de vida correcta que se basa en el respeto de los 10 mandamientos. “Es un principio cósmico que le da la explicación a todo lo existente. Es el camino final con el que se le puede dar la liberación del alma”, agrega.

A como la mayoría de religiosos, los taoístas también están esperando “el fin del mundo”. Es por eso que el objetivo de los maestros es preparar “al pueblo de Dios” para que habite la tierra después de la catástrofe. Según ellos, la próxima raza que poblará la tierra se llamará “Koradí” y el idioma que se hablará será el “Kastesakro”.

“Es un cambio geológico que ya se inició: erupciones volcánicas y terremotos por doquier. El premio será habitar en otros universos superiores. Lo que tratamos es de salir de la Tierra porque es un planeta cárcel, un valle de lágrimas”, dice Jenny.

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