Traversari “soy como quiero ser”

Reportaje - 07.10.2007
Gabriel Traversari

Se vende como un tipo tranquilo, nada trasnochador y muy espiritual. Aunque asegura no ser vanidoso, sus actitudes lo delatan. No ha tenido muchas novias y es uno de los pocos que se ha dado el lujo de ser el huésped de honor de un hotel capitalino por tres meses

Dora Luz Romero Mejía
Fotos de Moisés Matute y Bismarck Picado

Treinta y un minutos tarde. Gabriel Traversari aparece vestido de camisa blanca, jeans y gafas. Saluda con gentileza. Es sonriente y bien parecido. Una cara conocida de la televisión nacional e internacional. Estudió teatro, pero en el camino se convirtió en conductor de televisión. Fue el productor y conductor del programa Un Día de Fama para la cadena E! Entertainment Latin America. Fue conductor de TV-Mujer, un programa de entrevistas de Univisión, ahora trabaja con Casa Club TV.

Es nicaragüense, pero desde los 12 años fue criado en Estados Unidos. No le gusta decir su edad. “Nooo. Hablar de la cronología humana no te dice mucho de un ser humano. Hay gente joven sumamente madura y gente vieja sumamente inmadura. Creo que hablar de la edad crea prejuicios innecesarios”, es su respuesta para no mencionar su edad. Es contemporáneo del comediante Steve Carrell, con quien estudió.

Hablar de pasado para Traversari es una “pérdida de tiempo”. Aunque reconoce que su niñez ha sido una de las épocas más mágicas, especialmente cuando vivió en el sector de El Crucero, rodeado de la naturaleza.

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En el país se le ha visto presentando Miss Nicaragua, Chica Paraíso, entre muchos otros eventos, aunque continúa viviendo en Miami. Visita el país de vez en cuando.

Recién llegado aquí vivió durante tres meses de cortesía en un hotel cinco estrellas de la capital. Ahora vive en un apartamento en Carretera Vieja a León.

Dice que no le importa la moda, pero cuando le toca hablar de ello empieza a rezar nombres sin cesar.

En televisión luce muy natural, desenvuelto y extrovertido. En la entrevista los flashes lo intimidan. Parece muy preocupado por su apariencia y cada vez y cuando interrumpe la entrevista quejándose: “¡Ay Dios mío! Dejame ver esas fotos”.

Gabriel Traversari
Traversari asegura que mientras vivió en Nicaragua nunca fue buen alumno. En Estados Unidos se destacó en las clases.

Cuando estabas niño, ¿qué soñabas ser?

Soñaba con ser científico, pero me relacionaba mucho con el famoso escritor Julio Verne. Para mí era fascinante porque era un escritor de cuentos muy fascinantes, pero que tenía grandes conocimientos científicos. Juraba que iba a ser un escritor, un científico que iba hacer grandes descubrimientos.

¿Necio?

Era un niño muy tranquilo, casi santo.

¿Tímido?

Era callado, pero muy perspicaz. Consciente de lo que me rodeaba. Siempre estaba viviendo como en dos mundos. Hay un libro que describe la vida de un personaje que se llama Damián que vivió una vida muy parecida a la mía: tenemos la existencia común y corriente, que vivimos a diario y tu vida interna, todo lo que vivís a través de ese mundo muy tuyo, muy propio. Entonces yo me dividía entre esas dos dimensiones y hasta el día de hoy gravito entre esas dos dimensiones. Son pocas las personas que verdaderamente llegan a conocerme totalmente y es que yo no me abro a menos que sea con un alma muy afín o alguien que comprenda.

¿De niño eras visto como “el guapo” entre tu grupo?

Pues me decían “amor, regalame esos ojitos”. Cuando estaba en el colegio como que sentaba las tendencias de la moda. Cuando estaba en el Centro América por alguna razón o por la misma vanidad, yo tengo un lunar en el cuello y no me gustaba enseñarlo entonces yo me cerraba la camisa hasta el último botón. De repente todo el mundo en mi clase andaba con la camisita cerrada.

¿Muy pendiente de la moda?

¡Jamás! Creo que soy muy tranquilo en ese sentido: jeans, una camiseta, a veces con chaqueta, pero eso sí me fascinan los anteojos.

¿Qué marca te gusta?

Preferiblemente Prada. ¡Me encantan! Estos son Guess (muestra sus lentes), los Gucci, Dolce & Gabbana. ¡Qué horrible! Te estoy disparando nombres, parece que sí me interesa la moda, pero la verdad no.

¿Es importante para vos verte bien?

Es importante para mi carrera porque de cierta forma yo tengo que proyectar una imagen. A veces me veo obligado a proyectar una imagen que la gente espera de mí. Que es el chico formal, casi fresa.

Y ¿sos fresa?

(Ríe) En lo más mínimo. Soy bien complejo. Tengo un lado sombrío que es el más fascinante de mis aspectos. Soy poético y bohemio.

¿Y te sentís mal de mostrar dos cosas?

No. Creo que te hace una persona más completa. Creo que todos somos diferentes cosas. Pero no todos reconocemos.

Tu niñez…

La niñez es parte de un pasado, de un pasado que de cierta manera es irrelevante. Yo soy bien budista en mi forma de ver la vida porque creo que lo único que amerita todo tu esfuerzo y atención es el momento que vivís. Ponerte a desmenuzar el pasado o pensar en el futuro es como perder tiempo para mí.

¿Cómo eras?

Siempre fui muy perspicaz. Muy deseoso de expresar mis inquietudes internas. Siempre estuve muy atento a mi dictamen propio. Tratando de entender mi filosofía, desde esa edad. Escribía mucho. Mi abuelita los guardaba con mucha reverencia. Eran mis archivos literarios.

¿Qué escribías?

Poesía juvenil. Sentimientos. Verdes porque no había vivido mucho. Era una necesidad para mí escribir desde entonces. Me gusta escribir y eventualmente voy a convertirme en un escritor serio.

¿Cómo iniciaste en televisión?

Bueno. Yo me gradué y nos invitaron a la grabación de un episodio de Miami Vice, un graduado que estaba dirigiendo episodios. En Miami empecé a tocar puertas. Me dijeron que de repente era importante darme a conocer donde empezaba a florecer el arte. Toqué las puertas de Univisión en aquel momento (1989-1990). En esa gira de entrevista conocí a una mujer que fue mi madrina en el mundo televisivo. Me ofreció audicionar para el piloto, gusté para el piloto, pero sólo dentro de un segmento que era parte de este programa que se llamaba TV Mujer. Después de ver el piloto el presidente de la cadena decidió que querían hacerme coanfitrión del programa irónicamente dura tres años y soy el eje porque las mujeres comienzan a retirarse, a ser reemplazadas. Y me convierto en el hombre que maneja el programa. Pero me desvié de lo que quería, que era actuar. Me convertí en periodista repentinamente.

¿Cuánto tenés de estar en Nicaragua?

Unos cinco meses. Es que ando trabajando en una serie que se llama Las Espectaculares Casas y por eso estoy fuera de Miami.

¿Cuánto tiempo más estarás?
Un mes. Lo que pasa es que no me puedo soltar de este país. Nicaragua me embelesa. Aquí edito mis programas. Trabajo con un editor que se llama Javier Sánchez. Mis últimos programas los he editado en el laboratorio de la UCA. César Guillén es mi camarógrafo principal.

¿Qué sigue para Gabriel Traversari?

Estoy editando el trabajo basado en la Feria Latin Flavor, eso saldrá en diciembre en Casa Club TV. Después quisiera hacer un especial de Navidad que se llama Navidades de mi tierra, quiero hacer un cortometraje que estoy escribiendo, además tengo una exhibición fotográfica que voy a lanzar de la que no quiero hablar, pero que creará mucha polémica porque aquí todavía se manejan tabúes absurdos.

¿Pensás regresarte a vivir a Nicaragua?

He pensado pasar gran parte del año aquí.

¿En qué creés?

Creo que hay energía divina que todos los seres humanos poseemos. Creo que es la famosa esencia crística que maestros como Jesús nos vinieron. ¡Bueno! Es como que Jesús vino a recordarnos que todos somos seres de luz. Que somos hijos de Dios y que como Él todos podemos llegar a trascender nuestras limitaciones humanas y convertirnos en seres iluminados. O sea que la llave está dentro de nosotros mismos.

¿Pertenecés a alguna religión?

No. Absolutamente no. No creo en la religión, pero soy espiritual. Tengo una muy arraigada espiritualidad, pero no pertenezco a ninguna religión establecida, organizada y fundamentalista. Más bien creo que eso ha servido para ocasionar problemas y discordias entre los seres humanos.

¿Qué te gusta leer?

Nietzsche. Me gusta leer de filosofía y sobre todo de psicología.

¿Hijos?

No. No puedo ni responsabilizarme por mí mismo, imaginate tener una familia. Sería trágico.

¿Pensás tener?

No sé. Tal vez.

¿Novia?

Actualmente no tengo ningún tipo de compromiso emocional.

¿Cómo te gustan las mujeres?

A mí me excita mucho la sensualidad en general. Me gusta que la persona con quien llegue yo a tener algún tipo de intimidad sea totalmente desinhibida. Soy amante de la belleza. Aunque sea subjetiva porque se puede manifestar de mil maneras y para cada uno de nosotros puede significar algo diferente.

Gabriel Traversari
A la hora de las fotografías Traversari dice que su “buen perfil” es el derecho.

¿Cuántas novias has tenido?

Un pijazo de amantes. Relaciones serias no he tenido muchas. Soy un alma libre, y no me siento mal al decirlo. Sería hipócrita decir que soy una persona que busca estabilidad porque para mí la estabilidad es no tener que comprometerme. Soy un alma libre.

Un persona tan conocida como vos está expuesta a muchos comentarios, entre ellos los rumores de que sos gay…

(Se sonroja) ¡Ajá! y ¿qué querés que te conteste? Vos creés que yo le voy a contestar ese tipo de pregunta a La Prensa. ¡No hombre! Me gusta ser un centro de atención preferiblemente cuando se trata de mi trabajo y de lo que yo he logrado hacer más allá de lo que quiero y disfrute hacer en la cama. Estos comentarios se los han hecho a Ricky Martin, Tom Cruise… Y tomaré la misma postura que ellos y que el mismo Miguel Bosé, a quien considero un excelente ser humano: es totalmente irrelevante hablar de eso. Es muy fácil para mí negarte rotundamente que soy una cosa o la otra, pero no veo la necesidad de hacerlo. Tener deseos sexuales de ningún tipo te define como ser humano. Esa no es la parte más importante.

Me parece inmensamente absurdo e irónico que una sociedad tan pasional y desinhibida como la nicaragüense pierda tanto tiempo especulando sobre los hábitos sexuales de otros. Considero que esta es una práctica fútil y contraproducente. Es más, creo que en esa caja de Pandora nacional todos son grandes accionistas, así que antes de tirar la piedra es importante que nos autoanalicemos primero. El sexo, por suerte, es parte de una etapa transitoria en la evolución humana, así que hasta no poder trascenderla lo mejor es respetar nuestra individualidad, que incluye nuestra expresión sexual y la del prójimo.

¿Te pintás el pelo?

Me pongo high lights.

En una ocasión fuiste presentador de Miss Nicaragua junto con Amelia Vega, una Miss Universo.

¿Qué tal la experiencia?

Pues yo la vi de lo más agradable. Tranquila. Gozamos de un par de momentos muy agradables y espontáneos en el escenario y uno se malinterpretó como que nos habíamos trabado cuando estábamos en realidad jugando. La vida no se tiene que tomar tan en serio. A veces la sociedad se toma la vida muy en serio.

¿Qué hace Traversari para divertirse? ¿Trasnocha?

En lo más mínimo. Soy súper tranquilo, hogareño, algunos dirían que soy aburrido. Me gusta reunirme con amigos, grupos pequeños, sostener pláticas más íntimas. No me gusta salir de parranda a discotecas.

¿Bailás?

Medio me defiendo. No sé bailar ritmos caribeños.

¿Cine?

Absoluta fascinación. Prefiero el cine europeo. Bertolucci, por ejemplo. Me encanta todo tipo de película bien hecha. El cine independiente americano está recobrando una enorme fuerza. Yo quisiera ser algún día parte de este movimiento.

¿A quiénes admirás?

Admiro muchísimo a Robert Redford y Sting. Son personalidades que trato de emular porque además de artistas son líderes. Dejar un sello en la historia. Un sinfín de maestros espirituales y gurués que me inspiran a diario. Osho, es uno de mis maestros espirituales.

¿A qué le tenés miedo?

Yo creo que le tengo miedo a mi propio miedo. A las incertidumbres que yo solito desarrollo en mi cabeza.

¿Ejercicio?

Con lo de la feria (Latin Flavors) perdí como 10 libras estaba fascinado. Dije: estoy donde debo estar. Ahora ya estoy aumentando.

¿Eso te preocupa?

Sí me inquieta mucho. El metabolismo va cambiando con el pasar del tiempo. Me mantengo bien para mi edad aunque no la vas a saber.

¿Vanidoso?
Se podría decir inseguro.

¿Tus defectos?

Hiper perfeccionista casi tildando a lo neurótico. A veces tiendo a ser un poquito visceral.

Describite

(Cantando) Soy como quiero ser…

Gabriel Traversari
Cada vez que puede recalca su amor por Nicaragua. “Yo aquí me siento bien, me reconozco y creo que tengo una labor importante que realizar”

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