Un asaltabancos llamado Daniel Ortega

Reportaje - 09.03.2020
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Daniel Ortega, el actual dictador de Nicaragua fue condenado por asaltar un banco en 1967. Al momento de su captura le encontraron planos de otro banco que tenía en la mira, como parte de una ola de asaltos de todo tipo que ejecutó el Frente Sandinista para conseguir dinero

Por Fabián Medina

Un hombre entra a la sucursal Kennedy del Banco de Londres, en Managua, con el pretexto de cambiar un billete en caja. Puesto en la ventanilla, saca una pistola y encañona a los empleados. ¡Esto es un asalto! Tras él entra otro de sus compinches. Flaco, de grueso mostacho y con unos anteojos culo de botella para la miopía. Encierran a los empleados en los servicios higiénicos para que no den alarma y ordenan al gerente que abra la caja fuerte.

Los fajos de billetes son echados en bolsas plásticas de esas que usan para cubrir las máquinas de escribir en el banco y en un cartapacio que llevaba el último hombre que entró. Afuera, otro vigila. Finalmente los tres se montan en un taxi azul, placas 849, que los espera a unas 25 varas de la esquina noroccidental del banco. No se disparó un tiro ni hubo heridos y el botín es uno de los mayores que asalto bancario alguno ha producido en Nicaragua.

Durante la década de los años 60 y principios de los 70, el movimiento guerrillero Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) desató una ola de asaltos a bancos, casas comerciales, furgonetas de venta ambulante y hasta un intento fallido de secuestro al empresario Alfredo Pellas, con el propósito conseguir dinero para financiar la compra de armas, vehículos y avituallamiento de los guerrilleros de la ciudad y la montaña.

Parecía como si los mismísimos Bonnie y Clyde hubiesen llegado a Managua y estuviesen  haciendo sus fechorías. Tanto así que el diario La Prensa tituló en su portada el 21 de septiembre de 1968: “600 mil en 10 asaltos del Frente Sandinista”. En la nota el diario señala que “en los diferentes asaltos han resultado tres muertos y varios heridos”, y que “el banco más perjudicado es el Banco de América el cual ha sufrido cuatro asaltos desde 1963”.

Ese 21 de julio de 1967, los atracadores de la sucursal Kennedy del Banco de Londres subieron al taxi azul que los esperaba y tomaron la calle 15 de Septiembre en un plan de escape previamente planificado. Tres cuadras antes de llegar a iglesia de El Calvario se bajó uno de los asaltantes, de nombre Selim Shible, el primero que encañonó a los empleados, y dos cuadras más adelante se bajaron otros dos: Axel Somarriba, quien se había quedado cuidando afuera del banco, y Daniel Ortega Saavedra, el flaco de mostacho y ojos miopes.

Al momento de su captura a Daniel Ortega se le ocupó una ametralladora Madsen, de fabricación danesa, que usa balas de 9 milímetros, similar a la de la imagen.

Ya en El Calvario, por el sector donde ahora queda el mercado Oriental de Managua, Ortega y Somarriba tomaron otro taxi y pidieron que los llevara por las cercanías a la iglesia del barrio  Monseñor Lezcano y ahí continuaron a pie unas cuatro cuadras hasta la casa de seguridad que les servía de refugio. Para ese momento cargaban el dinero en bolsas de papel que habían comprado con anterioridad. Una vez puestos en la casa contaron el botín: 225 mil 100 córdobas.

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Cuatro meses más tarde, una vez capturado, Daniel Ortega declararía que no solo participó en el asalto de la Sucursal Kennedy, sino que era el jefe de esa ola de asaltos que el eufemismo revolucionario llamaba “golpes económicos” y, más adelante, “recuperes”.

La responsabilidad de los “golpes económicos” las asumió Ortega en una reunión a finales de septiembre, y luego otra más en octubre, en la que participaron Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge, Oscar Turcios, Rolando Roque y Ortega.

“En esos días a finales de octubre 67”, declaró Ortega ante sus captores, “se realizó el atentado contra el sargento Gonzalo Lacayo, del cual me di cuenta por medio de la radio, ya que en ese entonces cada cual se estaba moviendo por su lado con el fin de poner en práctica el plan encomendado. El mío era el de conseguir dinero por medio de golpes económicos a bancos y casas comerciales”.

En las declaraciones ante la Oficina de Seguridad Nacional (OSN), según una copia que Magazine tiene en su poder y que fue confirmada como “cierta” por al menos cinco miembros del Frente Sandinista de esa época relacionados con los hechos, Ortega intenta despistar sobre su participación en el asesinato del sargento Gonzalo Lacayo, pues ciertamente, como lo confesaría años más tarde, él fue miembro del grupo que lo ultimó a balazos casi frente a su casa el 23 de octubre de 1967.

“Yo había participado en el ajusticiamiento, o asesinato si usted lo quiere poner así, del principal verdugo de las fuerzas de seguridad de Somoza, este tal Gonzalo Lacayo. En agosto de 1967 (fecha equivocada), participé en esa acción para matarlo”, diría Ortega en 1987, siendo ya presidente de Nicaragua, en una entrevista que dio a la revista norteamericana Playboy.

Lea: La muerte de Gonzalo Lacayo

Ortega dijo que la idea del asalto a la sucursal Kennedy nació en un viaje que hizo a las montañas de Quirrague, Matagalpa, donde estaba la guerrilla sandinista. Ahí, según su declaración, se entrevistó con Carlos Fonseca, Tomás Borge, Oscar Turcios y Rigoberto Cruz, quienes “eran los que mandaban”.

“A principios del mes de junio (1967), yo me regresé a Managua con las instrucciones de que se debía conseguir dinero a como diera lugar. Llegué a Managua e hice contacto con Rolando Roque, quien estaba viviendo todavía en la casa de doña Olga Maradiaga; este me contó de todos los fracasos que habían tenido en intentar conseguir dinero. Entonces surgió la idea de asaltar la sucursal Kennedy del Banco de Londres, para lo cual escogí en compañía de Rolando Roque a Axel Somarriba, Selim Shible y Jorge Bravo”, declaró ante la seguridad somocista.

Daniel Ortega fue capturado el 18 de noviembre de 1967 y condenado por el asalto al banco en el que participó.

La antigua guerrillera sandinista e historiadora, Mónica Baltodano, dice que esa ola de asalto que desató el Frente Sandinista “se correspondía a una situación de urgencia económica”. Para esos años la guerrilla estaba golpeada por las ofensivas de la Guardia Nacional en la zona de Raití y Bocay y se estaba preparando el establecimiento de un foco guerrillero en las montañas de Pancasán, Matagalpa. “Eso requería recursos. Comprar botas, uniformes, mandar avituallamiento, hacer buzones. Se necesitaba mucho dinero”, dice Baltodano.

Efectivamente, Ortega menciona esos motivos en su declaración ante la seguridad somocista: “Se planteó la necesidad de conseguir armas con buen volumen de fuego, ya que las armas de cacería se descomponen con facilidad en la montaña y de meternos en el menor tiempo posible a la montaña nuevamente, aunque la resistencia quedara desorganizada. También se planteó la necesidad de conseguir casas para alquilar lo más rápido posible, igualmente que dar golpes económicos. Para los golpes económicos me responsabilizaron a mí y ellos tuvieron otras reuniones para ver qué otras actividades se realizaban mientras se metían de nuevo los hombres y las armas a la montaña”.

Para esos años, los asaltos y los secuestros con fines extorsivos eran frecuentes en los movimientos guerrilleros de Latinoamérica, tales como el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Venezuela o el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, de Uruguay, donde militó el expresidente José “Pepe” Mujica, para poner dos ejemplos, entre muchos. En la serie documental que sobre su vida se presenta en Netflix, Mujica dice recordando esa su época de asaltabancos: “Es la cosa más linda entrar a un banco con una 45 así… Todo el mundo te respeta”.

Mónica Baltodano señala que las acciones de Frente Sandinista “se correspondían con una cierta lógica guerrillera. En muchos lugares había secuestros. Aquí  se recurrió al asalto para conseguir recursos. Había una camada  proveniente de los colegios que eran valientes. ¡Les hedía la vida! Los echaban presos una vez y otra vez, y se volvían como una guerrilla urbana que tenía claro que  el escenario era la montaña y se requerían recursos”.

El asalto a la sucursal Kennedy del Banco de Londres, dijo Ortega, lo planificó él y Rolando Roque. No comentaron nada con el resto del grupo, al que solo se le citó en determinado punto. Una vez en el lugar, se dieron las instrucciones: Shible y Somarriba se quedaban en una  esquina del banco mientras Bravo y Ortega iban a secuestrar un carro. “Chema y yo paramos el taxi frente al Chez Marcel y le dijimos que nos llevara de donde fue la Canadá Dry a la montaña. Cuando llegamos a ese lugar encañoné al chofer y nos fuimos con él por la Avenida del Ejército y de ahí cogimos a la carretera que va a la Refinería Esso. Ya casi llegando a la Refinería bajamos al taxero y Chema tomó el carro y nos dirigimos de inmediato a la sucursal del Banco de Londres”, declaró.

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El primer asalto bancario atribuido al Frente Sandinista se realizó el 31 de mayo de 1963, cuando Jacinto Baca, Guillermo Mejía, Edmundo Narváez, Sergio Narváez, Alejandro Mora y Augusto Tercero se llevaron más de 53,026 córdobas con 10 centavos en efectivo de la sucursal El Carmen, del Banco de América, según declararon a Magazine algunos de sus protagonistas.

Novedades, 1970. Sandinistas capturados en diferentes operativos de la Guardia nacional. Muchos de ellos habían participado en asaltos a bancos.

Lea: Asalto al banco de América

El gerente de la sucursal asaltada dijo en su momento a La Prensa que “todo ocurrió en unos 12 o 15 minutos, y a pesar de que se les vio que estaban nerviosos, me pareció que todo lo habían estudiado y planeado. Sin embargo, no concibo cómo es que no tocaron la caja principal... Tal vez tuvieron miedo de que se les cerrara la puerta de la bóveda”, dijo.  Según él allí había 150 mil córdobas más en efectivo.

Los atracadores fueron atrapados en junio de 1963, y 14 meses después un jurado los declaró inocentes.

Para septiembre de 1968, el Banco de América estaba a la cabeza de los bancos más asaltados por el Frente Sandinista. Según la nota publicada en el Diario La Prensa, en cuatro sucursales asaltadas, el botín robado a este banco ascendía a 322,765 córdobas con 73 centavos. Las sucursales del Banco de América asaltadas son, además de El Carmen, la de Diriamba, el 15 de enero de 1965; San Sebastián, el 20 de enero de 1967, y Buenos Aires, el 18 de septiembre de 1968.

Baltodano dice que el secuestro extorsivo fue una línea ética que el Frente Sandinista decidió no cruzar por insistencia de su jefe Carlos Fonseca Amador. Y aunque guerrilleros como Jacinto Baca y Catalino Flores los practicaron en varias ocasiones, asegura que era con grupos que actuaban con independencia del FSLN.

Sin embargo, reconoce como “un caso rarísimo” el secuestro frustrado que el Frente Sandinista ejecutó contra el empresario Alfredo Pellas, en agosto de 1970. En esa acción con fines extorsivos participaron Óscar Turcios, Leopoldo Rivas, actual director de Telcor; Emmet Lang, exmagistrado del Consejo Supremo Electoral; José Benito Escobar, Julián Roque y Olga Avilés.

Lea: El secuestro a Alfredo Pellas

El plan era emboscar y secuestrar a Pellas a las 7:30 de la mañana, hora en que salía con su vehículo de la casa. Avilés, disfrazada de enfermera, simulaba esperar taxi y se montaría en el asiento trasero del vehículo, junto al “elemento” a secuestrar; Leopoldo Rivas bloquearía la puerta de Pellas y Roque sacaría al chofer.

“Todo fue muy rápido. Polo no alcanzó a llegar a tiempo a la puerta trasera del carro ubicada detrás del chofer, ni Julián logró sacar al chofer. Eso permitió que el elemento (Pellas) saliera por esa puerta y corriera gritando”, relató Avilés a Magazine en un reportaje sobre su vida.

“Todas las armas estaban fuera de las fundas, pero había orden de no disparar. De otra manera el tipo era hombre muerto y así no nos interesaba. Nunca planeamos llegar a matar. Lo que queríamos era secuestrarlo para pedir un rescate y financiar la resistencia urbana”, dijo.

El peor asalto ocurrió, sin embargo, el 6 de agosto de 1967, cuando otro grupo del Frente Sandinista intenta asaltar la lechería La Perfecta con resultados desastrosos. Selim Shible, el mismo que junto a Daniel Ortega asaltó la sucursal del Banco de Londres apenas 15 días antes, muere abatido a balazos en la acción y son apresados Humberto Catún, quien resulta herido, y Jacinto Suárez Espinoza.

“A Selim lo mató un celador con un tiro de fusil, ya no recuerdo el calibre. Aquello fue como una película de vaqueros, donde las personas están frente a frente volándose tiros unas a otras”, relató años más tarde Jacinto Suárez.

Sucede que cuando los asaltantes intentaron entrar al Departamento de Caja, donde estaba la mayor cantidad de dinero en efectivo, el guarda de seguridad  Francisco Mora comenzó a disparar contra ellos. ¡Y se armó la de padre y señor mío! Un vendedor también les disparó a los sandinistas cuando abordaban el taxi y un chofer les echó encima uno de los camiones distribuidores de leche. Los vigilantes de otras fábricas también comenzaron a disparar indiscriminadamente, reportó la Oficina de Seguridad Nacional.

En ese momento, Daniel Ortega está de nuevo en la montaña entregando 150 mil córdobas del botín que dejó el asalto al banco de Londres. “Estando yo en la montaña, nos dimos cuenta del fracaso del asalto a La Perfecta, lo que fue un duro golpe para nosotros”, declaró.

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En una modesta casa de Los Robles, Managua, vive el doctor Guillermo Vargas Sandino. Es un hombre de 76 años, de mucha historia y poco hablar. De hecho muy pocas referencias suyas se encuentran a pesar de haber llegado a ser hasta presidente de la Corte Suprema de Justicia.  Una sola palabra define su vida: Juez.

“El juez” tituló Pedro Joaquín Chamorro Cardenal su editorial cuando en noviembre de 1974, Vargas Sandino lo absolvió junto a la campesina Amada Pineda en el caso por injurias y calumnias que promovió contra ellos el sargento de la Guardia Nacional, José Soto, a quien Pineda denunció como su violador en las páginas de La Prensa.

Vargas Sandino también fue el juez del juicio contra Carlos Guadamuz por el intento de secuestro de un avión de Lanica en 1968. “Fue famoso también. El jurado lo condenó y ahí sí puse yo el auto de prisión. Había 50 testigos que los vieron intentar secuestrar el avión y fue capturado dentro del avión. No había forma que saliera libre”, dice ya jubilado, en su casa.

Asegura que envió a Guadamuz al hospital porque no sobreviviría en la cárcel. “Me lo llevé a la Hospital Militar para que no le hicieran nada. Es posible que lo mataran. Estaba golpeado y bien golpeado. Él sabía que yo le había salvado la vida. Una o dos veces lo fui a ver”.

Otro caso famoso que llevó este juez fue la acusación contra Daniel Ortega y Axel Somarriba por el asalto a la sucursal Kennedy del Banco de Londres. “Yo agarré el juicio ya comenzado. Me correspondió armar el jurado que lo condenó. Me toca poner la sentencia condenatoria”, dice.

A la dos y cinco minutos de la madrugada del 15 de marzo de 1969, el tribunal de jurado declaró culpables  a Ortega y Somarriba. En el caso de Ortega, fue declarado culpable del asalto al banco y de complicidad en el asesinato del sargento Gonzalo Lacayo, a pesar que logró evitar que lo acusaran como parte de los asesinos, como efectivamente lo fue.

“Como juez yo lo iba a visitar a la cárcel”, dice Vargas Sandino. “Iba una semana  a La Modelo y otra semana a la Aviación, de tal forma que a Daniel Ortega lo veía una vez cada dos semanas. A veces llevaba a sus amigos para que pudieran hablar con él”.

El comando Juan José Quezada, del Frente Sandinista, logró el mayor botín de ese grupo guerrillero al conseguir un millón de dólares tras el asalto a la casa de Chema Castillo, en diciembre de 1974.

En la cárcel, Daniel Ortega pasaría siete años, hasta diciembre de 1974 cuando un comando del Frente Sandinista asaltó la casa del político somocista José María Castillo, o Chema Castillo, como se le conocía. En la casa de Castillo se celebraba una recepción a la que asistieron algunos diplomáticos y lo más granado de la élite somocista, a quienes tomaron de rehenes para exigir la liberación de 14 presos sandinistas, entre ellos Daniel Ortega.

En 1987, ya como presidente de Nicaragua, Daniel Ortega confirmaría su participación en el asalto bancario, a la periodista de la revista Playboy, Claudia Dreifus, cuando le pregunta con un toque de ironía:

—¿Realmente participó en los robos a los bancos? Se sabe de jefes de Estado que han saqueado los bancos, pero usualmente mediante el uso de lápiz y papel.

—Sí. Fui sentenciado a 14 años de cárcel —respondió Ortega, y fue todo lo que dijo sobre el tema.

 

En diciembre de 1974, Ortega fue liberado por la acción de un comando sandinista, junto con otros 13 reos.

Diferencias

Según la exguerrillera Mónica Baltodano, Carlos Fonseca Amador, el máximo líder del Frente Sandinista, “no era muy amigo de los asaltos”. Eso influyó —dice— en que en los años posteriores “se bajara un poco la dinámica de los asaltos” como fuente de financiamiento guerrillero. “Aparte que era una mortandad muy grande”, dice.

El intento de secuestro con fines extorsivos a Alfredo Pellas dice que “fue un caso rarísimo” porque el Frente no tenía esa línea. “Eso coincide con esas contradicciones que había entre Carlos Fonseca y Oscar Turcios. Oscar era más de ese tipo de acciones”, señala Baltodano.

Agosto de 1979. Doce años después de asaltar un banco, Daniel Ortega se convertiría en jefe de Estado, como coordinador de la Junta de Gobierno, primero y presidente de Nicaragua después.

 

Capturado

A Daniel Ortega lo capturan la mañana del 18 de noviembre de 1967, en medio de una feroz cacería que desató la Guardia Nacional y la Oficina de Seguridad Nacional (OSN) para dar con los asesinos del sargento Gonzalo Lacayo.

A Gonzalo Lacayo, reconocido torturador del somocismo, lo ejecutó la noche del 23 de octubre de 1967 un grupo de cuatro guerrilleros sandinistas, cerca de su casa, en el barrio Cristo del Rosario, cerca de donde hoy se conoce como El Arbolito, en Managua. Un carro Hillman gris se colocó al lado del sargento y lo acribilló a balazos cuando caminaba por la acera. Uno de los asesinos, efectivamente, fue Daniel Ortega. Sin embargo, ni Novedades —el diario de Somoza— ni la OSN lo vincularon nunca directamente al hecho.

Al momento de su captura, a Ortega le encuentran una ametralladora ligera Madsen, una pistola calibre 45, una lista con nombres de colaboradores, la mitad de un billete de un córdoba que le serviría de contraseña y unos planos, que en el interrogatorio confesaría eran de un banco en la colonia Centroamérica próximo a asaltar.

 

El botín más grande

Según los apuntes de historia del general Humberto Ortega Saavedra, el mayor botín que consiguió el Frente Sandinista fue durante el asalto a la casa de Chema Castillo, el 27 de diciembre de 1974, cuando  lograron que Anastasio Somoza Debayle les entregara un millón de dólares, entre otras exigencias, a cambio de soltar sanos y salvos a los rehenes secuestrados en esa casa.

En el asalto al Palacio Nacional, en agosto de 1978, el botín en efectivo fue de medio millón de dólares.

“Antes del 27 diciembre de 1974, la acción de recuperación económica más grande e importante para apoyo a guerrilleros de Pancasán es el 21 de julio de 1967 y participa Efraín Sánchez, Daniel Ortega y otros. Total: 275 mil córdobas en Sucursal Kennedy del Banco de Londres en Managua”, dice el general Ortega en sus apuntes, aunque el juicio en el que se condenó a Daniel Ortega  fue por la cantidad de 225 mil 100 córdobas, y según familiares de Sánchez Sancho, este se encontraba preso para la fecha de este asalto.

 

Una nota de La Prensa del 21 de septiembre de 1968 da cuenta de la ola de asaltos sandinistas en Nicaragua.

Asaltos a granel

Esta es una lista parcial de los asaltos atribuidos al Frente Sandinista en los periódicos de la época:

  1. Sucursal El Carmen, del Banco de América. 31 de mayo de 1963. Botín de 50 mil córdobas.
  2. Asalto a la sucursal El Calvario, del Banco Nacional de Nicaragua. 23 de septiembre 1966. Capturan posteriormente a Jorge Enrique Guerrero Gómez, participante en el asalto.
  3. Supermercados La Criolla, 24 de septiembre de 1966. Se llevaron un botín de poco más de diez mil córdobas.
  4. Sorbetería Lacmiel, 10 de marzo 1967. Con 67,500 córdobas de botín.
  5. Furgoneta del Banco Nicaragüense, 19 de mayo de 1967. Botín de mil córdobas.
  6. Lechería La Perfecta, 6 de agosto de 1967. No se consiguió nada.
  7. Sucursal Kennedy, del Banco de Londres en Managua. 21 de julio de 1967. Botín de 225,100 córdobas.
  8. Sucursal Buenos Aires, del Banco de América. 18 de septiembre de 1968. Botín de 63 mil córdobas.
  9. Sucursal Centroamérica, del Banco de América. 22 de mayo de 1969. No hay datos del botín.
  10. Sucursal León del Banco Nicaragüense. 4 de noviembre de 1969. Botín de 77 mil córdobas.
  11. Licorera Santa Cecilia, en Managua. 17 de diciembre de 1969. Sin datos del botín.
  12. Sucursal Bóer, del Banco Nacional de Nicaragua. 9 de enero de 1970. Sin datos del botín. Participaron Leonel Rugama, Oscar Benavides, Emmet Lang y Leopoldo Rivas.
  13. Sucursal La Palmera, del Banco Nacional de Nicaragua. 13 de mayo 1970. Asalto frustrado.
  14. Secuestro frustrado al señor Alfredo Pellas Chamorro, en Managua. 4 de agosto 1970.
  15. Oficinas de Neptune Gold Company. 19 de diciembre de 1972. Asalto frustrado.
  16. Sucursal del Banco Nacional de Nicaragua, en la Hacienda La Sorpresa, Jinotega. 18 de diciembre de 1974. Botín 41,972.
  17. Asalto al Banco Nacional de Nicaragua, del Mercado Bóer en Managua. Participan Leonel Rugama, Oscar Benavides, Emmet Lang y Leopoldo Rivas.
Fuentes: Notas de La Prensa y Biblioteca Enrique Bolaños

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Reportaje