Una telenovela nica

Reportaje - 02.05.2010
Una telenovela nica

Después del éxito que alcanzó la serie televisiva dirigida a jóvenes, se cocina un nuevo culebrón de factura nacional, que reúne a un selecto equipo de realizadores nacionales y pretende lanzarse en varios países a la vez

Amalia Morales

Mirá los chilindrujos que te traje –dice una mujer de pelo crespo redondo con sonrisa de Monalisa–. Va hacia su bolso, saca un par de chapas de formas raras y las cuelga frente a los ojos de Wendy Matamoros, una de las caras inolvidables de la serie de televisión Sexto Sentido.

—Eso es Patricia Belli –dice la mujer, cara pecosa y ojos sonrientes

—¡Qué jodida más fundida! –contesta Matamoros.

Examina los aretes, sonríe también con la mirada, mucho más que las dos mujeres que están a su lado. Esta mañana de viernes, no lleva su boca roja como hace dos días. Hizo una pausa a su nuevo trabajo de productora visual y se dejó entrevistar.

—Mirá, éstas son las terminales de cables –dice con los ojos prendados en el par de chapas como una niña que no sale de su fascinación con la nueva muñeca.

La cineasta Martha Clarisa Hernández va de nuevo a su bolso, saca otro juego de chapas. Las piezas que emergen de su bolso encantan a Matamoros, pero también a la tercera mujer que está en esta pequeña oficina, situada en el segundo piso del edificio de la Fundación Puntos de Encuentro. Luz Marina Umaña también las examina.

—No hacen ruido, eso es lo bueno –dice y las sacude–. Eso es lo que piden los técnicos de sonido –aclara.

Las tres mujeres son parte del detrás de cámara de la nueva serie televisiva (la segunda) que se cocina desde esta Fundación que hace cinco años dejó de producir Sexto Sentido, la primera serie televisiva “exportable” del país, como apunta el sitio web, que una época fue el programa nacional más visto y uno de los de mayor audiencia. Pero también el único que trascendió las fronteras. Se vio en Centroamérica y en algunos países del sur. Hasta hace pocos meses se miraba en Honduras durante los días del golpe militar que sacó del poder a Manuel Zelaya. En estos días se estrenará en Bolivia.

El nuevo proyecto aún no tiene nombre. O el que tiene Puerta Azul no es el definitivo, dicen sus productoras. Lo que sí es definitivo es que la nueva apuesta televisiva de esta Fundación espera superar con creces a la anterior en contenido y producción. Para eso han armado un equipo técnico envidiable, que no se había visto nunca antes en el país. Martha Clarisa Hernández, una de las cabecillas de la producción y quien por primera vez entra al proyecto de Puntos, no cabe de entusiasmo. “Es uno de mis hijos”, dice. Su otro gran proyecto actual es un documental sobre los negros de Nicaragua, que está realizando con su socia, y también cineasta, María José Álvarez.

Hernández cuenta muchos detalles de la producción de la nueva serie: que se hará en Granada. Que se está adecuando un estudio con todas las de ley (luces, paredes movibles y aislantes) con ambiente de caserón granadino. Que el 40 por ciento del serial se grabará en exteriores y el restante en estudio. Que por primera vez se cuenta con una directora de arte, que es la periodista Milena García. Que el 90 por ciento del equipo son mujeres y que se han exportado profesionales femeninas, incluso, de Guatemala y Costa Rica, porque en el país no había el personal necesario. Que la idea es crear una escuela. Que cada capítulo de esta nueva temporada será dirigido por una mujer distinta.

“Se escogió Granada por la belleza, por la plástica”, dice Hernández. En las últimas semanas, han sido constantes sus viajes a la ciudad colonial que está a orillas del lago de Nicaragua, y que se ubica a 40 minutos de la capital.

Hernández, sin embargo, da pocos detalles del contenido. Esa parte le corresponde a Amy Bank, la ideóloga de la primera serie y también de la actual, que vive en Estados Unidos y Nicaragua. Pero que adelanta, en la entrevista vía skype: “No quiero decir demasiado para mantener la expectativa… para no quemar lo que viene”. Con cálculo, Bank, cuenta entonces que se abordarán los mismos temas: los derechos de la gente en la vida cotidiana, pero si antes el énfasis fueron los jóvenes, ahora será la familia, y alrededor de ella los problemas de la juventud.

Fotos de Guillermo Flores y Archivo de Puntos de Encuentro
Las caras del viejo y del nuevo elenco de las series que produce Puntos de Encuentro.

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A un lado de la recepción del edificio de Puntos, todos los días, después de las dos de la tarde, 19 personas se encierran para hacer ejercicios corporales y de actuación. Esta semana, post Semana Santa, los juegos de actuación los dirige una actriz alemana llamada Amor.

Descalzos o en calcetines, en short, licras y camisetas, los 17 actores siguen el paso del compañero al que Amor acaba de tocar en el hombro.

“Ahora, ¡Eduardo!”, salta Amor y corre hacia un lado de la sala. A su lado está Natalia Hernández, la encargada del casting del elenco donde hay hombres y mujeres mayores, lo mismo que mujeres jóvenes con estilos distintos: la que parece ama de casa, la estudiante, la esposa, la hippie, la lesbiana, la afro que representa a la gente del Caribe nicaragüense. Con los hombres pasa lo mismo. Es un grupo heterogéneo. Por ahora, todos tienen un personaje tentativo. Pero la última palabra la tendrán los guionistas que permanecen encerrados en otro cuarto trazando las líneas y las palabras apropiadas con las que hablarán los personajes en la serie.

—Mi objeto personal es esto –dice Tony Bonny al tiempo que muestra una navaja entre las manos–. Me ha apoyado mucho –agrega– y sus compañeros sueltan una carcajada.

En esta sesión cada uno trajo algo que Amor designó como el “objeto personal” y refirió su historia con él. Un rato más tarde comienza otra sesión en la que nos piden salir al equipo de Magazine. Es un ejercicio más privado entre este elenco que grabará 20 capítulos juntos.

Fotos de Guillermo Flores y Archivo de Puntos de Encuentro
El nuevo elenco durante un ensayo. Esta serie empieza a grabarse el mes que viene.

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“Éramos como una gran familia”, dice Eliécer Traña, quien hace más de 10 años estuvo en el lugar donde ahora se ubica el nuevo elenco. Traña, de 34 años, era Johnson en Sexto Sentido. Y en la ficción Johnson era el novio de Sofía, el personaje de Wendy Matamoros.

Los dos recuerdan que una de las escenas más difíciles para los dos fue el primer beso. Ocurrió en el capítulo 11. Matamoros dice que a ella le tocaba tomar la iniciativa, pero no fue capaz, entonces, antes de comenzar a grabar le dijo que comenzara él y ella lo seguía. Y así fue. Por su parte, Traña dice que para él la situación era aún más embarazosa, porque él se sentía atraído por Matamoros en verdad, así que cuando la directora le dijo “besala como si fuera la mujer de tu vida”. Él trató de obedecer al pie de la letra. Traña dice que con el tiempo él le contó a Matamoros de su cariño por ella, que le pasó sin mayores traumas. Conforme los días, y las escenas de “besos con lengua profesional” que se daban, se le fue pasando. Ahora son grandes amigos, dice esta pareja que aún sigue vinculada a la Fundación. Del resto de los actores, la mayoría se largó del país. Unos están en Estados Unidos y otros en Europa. Otros como René Blanco, quien interpretaba a Eddy, realizan sus propios cortos de ficción.

Traña se graduó de Ingeniero en Sistemas en la UNI (Universidad Nacional de Ingeniería) y trabaja en el área de sistemas de la Fundación. No había vuelto a actuar hasta hace poco que se presentó para el casting de la película La Yuma, y quedó. Allí encarna a Yader, el dueño de un gimnasio que le da cuerda a la boxeadora, la protagonista de la historia, para que alcance su sueño. Por ese nuevo personaje Traña ya fue premiado en el exterior. Dice que volvería a la nueva serie como invitado y cree que así será.

En el caso de Matamoros, se quedó trabajando en otros productos de la organización, como el programa de radio, en talleres sobre temas de derechos, escribiendo en La Boletina, la revista especializada en temas de la mujer. Ahora, con la nueva serie, se encargará de construir la personalidad visual de cada personaje de la serie. Por eso Marta Clarisa Hernández le llevó esos aretes, y le dijo que serían perfectos para el personaje de Margarita. Aunque no aparecerá, Matamoros será quien escoja el vestuario, el calzado, el peinado y los accesorios de cada personaje. Dice que está feliz con su rol, que no extrañará desfilar frente a la cámara, aunque igual que Traña no descarta incursionar con pequeños personajes.

Matamoros quien hizo el casting para Sexto Sentido una hora antes de que se cerraran las audiciones, hace más de 12 años, dice que esa serie cambió su vida. Ella, y el resto de los actores eventuales, que eran casi todos, nunca imaginaron el éxito que ese programa de 27 minutos –que se transmitía cada domingo por el canal más visto del país y que se grabó por mucho tiempo en una bodega sin ventilación que estaba cerca del cementerio central– gustaría tanto en el país. Uno de los termómetros fueron las giras promocionales por el país. “Eso era una locura”, dice y cree que ninguno se creyó nunca “una estrellita” y “el que se creía se le bajaba”. Pero sí cada uno tuvo su propio club de fans que se estableció por afinidad con los personajes. Todavía hoy, que ha pasado más de seis años desde que se grabó el último de los 80 capítulos de Sexto Sentido, recuerda cómo se le colgaban las muchachas a Abdel Largaespada, quien en la serie se llamaba Gabriel. Mientras que a ella la seguían las muchachas que vivían una problemática similar a su personaje: habían tenido un embarazo muy joven, sin planificarlo.

“Eeey negro chancho”, le gritaron un lunes a Traña en los pasillos de la UNI. La razón era simple, el día anterior, Johnson, su personaje, se había contagiado de gonorrea, una enfermedad venérea. Y para la gente era lo mismo Johnson que Eliécer. El actor, quien ahora recuerda el episodio entre risas, dice que poco a poco se acostumbró a eso. A veces eso le daba ventajas en algunas filas de ventanillas públicas y en la misma universidad.

Con la audiencia llegaron los reconocimientos. La serie se presentó en más de 20 festivales en Europa, Estados Unidos y América Latina. En el 2004 recibió uno de los dos premios especiales que entregó el sello Shine. El otro se lo llevó HBO Films. También obtuvieron The Freedom Award en el Outfest que se celebró en Los Ángeles en el 2002.

Fotos de Guillermo Flores y Archivo de Puntos de Encuentro
La nueva novela constará de 20 capítulos y estará ambientada en la ciudad colonial de Granada.

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“Puntos de Encuentro es mi casa”, dice Matamoros, con un tono casi militante, después de hacerle fotos a unos zapatos que le gustaría reproducir para uno de los personajes de la nueva serie.

Como ella, todos piensan que la nueva serie debe capitalizar la experiencia que se acumuló en Sexto Sentido. “Estábamos aprendiendo”, dice Matamoros quien ahora sí tiene la boca roja y el pelo muy negro, pareciera que está lista para escuchar el clásico: “Luces… cámara… ¡acción!”

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