Velas al viento

Reportaje - 05.04.2009
Velas al viento

Nueve pequeñas embarcaciones de vela navegaron desde Granada hasta la isla Zapatera en un primer torneo que pretende demostrar lo mucho que hay por descubrir en Nicaragua

Texto y foto de Orlando Valenzuela

Sol radiante, brisa fresca, horizonte despejado, velas al viento, emoción al máximo, adrenalina pura. Eso fue la primera regata Granada-Zapatera Cantos de Cifar 2009, en memoria del poeta Pablo Antonio Cuadra, realizada recientemente en nuestro gran lago Cocibolca.

El velerismo, ese deporte acuático muy popular en los países desarrollados, aún está en pañales en Nicaragua a pesar de contar con grandes lagos, lagunas y dos océanos a disposición. Las razones son muchas, desde el alto costo de los equipos, falta de promoción de este deporte, hasta negligencia en el aprovechamiento de los recursos naturales de un país que tiene como lema “tierra de lagos y volcanes”.

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Los beneficios son muchos: es un deporte que no contamina el ambiente porque se mueve sólo con la fuerza de los vientos, no hace ruido porque no usa motores y es saludable porque hace ejercitar los músculos y mantener el cuerpo en buena forma, entre otros.

Partiendo a las 9:27 minutos de la mañana del muelle de Granada, las nueve parejas de navegantes izaron sus blancas velas con entusiasmo y se hicieron a la mar dulce, luchando contra los vientos del Este para ganar distancia de la costa y luego girar al Suroeste, ya con el viento a favor en dirección hacia la meta, en la bahía de Santa María, puerta de entrada a la isla de Zapatera.

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Fue un trayecto de apenas 16 millas náuticas de distancia que puso en evidencia el gran potencial de desarrollo turístico y de deportes acuáticos del lago de agua dulce más grande de América Latina, el Cocibolca, con sus 8,624 km2 de extensión.

Pero la emoción es mayor cuando se recuerda que en este inmenso lago se levantan altas olas y fuertes tormentas, pero sobre todo porque aquí aún existen los únicos tiburones de agua dulce del mundo.

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Después de cuatro horas y un minuto de luchar contra los vientos del Este, Diego Blatt y su ayudante y compañera de vida Paloma André capitaneando su bote “Martha”, cruzaron la boya de la meta frente a la isla grande para llevarse el primer lugar de la competencia. Se dieron incluso el lujo de sentarse a esperar por casi una hora la llegada del bote “Nedeus”, jefeado por Juan Sebastián Chamorro y su ayudante.

Diego, de Argentina, y Paloma, de España, se conocieron en Granada. Ella vino por dos meses y ya lleva seis años comiendo gallo pinto junto a Diego, por eso ella misma se considera una pinolera más. No conocía Zapatera y la competencia la animó a la aventura, con la dicha de la victoria. Diego, su compañero, es un viejo lobo de los mares del sur quien aprendió de chico los secretos de la rosa de los vientos, a tal punto que por algún tiempo estuvo de instructor de una escuela de velas en Granada antes de convertirse en hotelero en las costas de Tola, Rivas, donde atiende a surfistas y trotamundos de paso por Nicaragua.

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Rafael Córdoba, organizador de esta primera regata, dijo que ésta fue una competencia que se desarrolló con el ánimo de hacerle ver a los granadinos que el turismo no sólo es el casco urbano de la ciudad, que por cierto es muy bello y respetado por sus 450 años de historia y belleza arquitectónica colonial, sino que además hay que hacer que el turismo voltee hacia el lago, que también es bello y tiene su propio encanto. Ferdinand Hofer es otro de los organizadores.

Éste fue el primer paso para el desarrollo de competencias acuáticas de mayor nivel en el futuro, como la regata internacional que este mismo grupo de entusiastas deportistas piensa realizar en noviembre de este año, teniendo como siempre de principal escenario las aguas del lago de Granada o Cocibolca.

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