Vida en la pasarela

Reportaje - 01.06.2008
En la fotografía, Ana Valeria Vega, Iva Grijalva, Sharon Amador y Jackeline Toriño

Cada día, más jóvenes nicaragüenses se vuelven parte del mundo del modelaje, una industria, aún en pañales. Algunas sueñan en grande: pasarelas en Milán y Nueva York. Otras, más aterrizadas, saben que no les dará para vivir, pero quieren dejar sus cartuchos de juventud en el intento.
Lo cierto es que todas se piensan famosas, glamourosas y cotizadas . Una realidad muy distante

Dora Luz Romero Mejía
Fotos Julio Molina

Un flash basta para que se convierta. Parece tímida, seria, lleva deportivos puestos y no es raro encontrarla por las calles sin maquillaje y en shorts. Jackeline Toruño mide 1.78 metros y es conocida en el ámbito nacional por haber ganado una beca de la Universidad Lee Cleveland, en Estados Unidos, para desarrollarse a nivel profesional como jugadora de voleibol. Según las crónicas deportivas, ella pudiera convertirse en la mejor jugadora de voleibol de la historia en Nicaragua.

Nadie lo creería. Se puede ver a esta joven con otros ojos. Diferente. Una vez que posa frente a la cámara o camina por una pasarela, todo cambia. Su rostro se ilumina y las poses empiezan a salir con mucha naturalidad. Cambia de posición al ritmo del flash.

Además de ser deportista, puede ser glamourosa. Es modelo de la agencia Eleganza y hace honor al nombre. Morena, alta, de piernas largas y bien moldeadas. Por donde pasa no hay quién deje de ver y admirar el cuerpo bien formado de esta deportista y modelo de apenas 19 años. “Me encanta que a través del modelaje uno puede expresarse. Es como que salga lo que cada uno tiene escondido”, considera la joven que cuenta la infinidad de veces que se ha puesto frente a un espejo a practicar poses y caras para la hora de modelar en algún evento.

Se escucha una risa. A Iva Grijalva, una muchacha de cabello liso y delgadita le suena familiar lo que Toruño recién dijo. “Creo que todas hemos hecho eso de vernos al espejo y practicar, sonreír”, confiesa. Ella ha participado en eventos internacionales como Miss Tierra 2007 y el reality show Supermodel Centroamérica 2007. Y ahí es donde se ha dado cuenta que a Nicaragua le hace falta mucho para alcanzar los niveles del resto de países.

Cuando piensan si existe la posibilidad ser una top model en Milán o Nueva York, sus ojos brillan, pero inmediatamente, como en coro, aseguran que “es muy dificil”. Aunque imaginar que algún día podría desfilar en esas pasarelas frente a un público conocedor para Grijalva sería “súper cool”.

A pesar de que en Nicaragua el modelaje es una industria naciente y según Karen Celebertti, directora de Silhuetas, no existe y “ahí seguimos engañándonos”, hay cada vez más jóvenes que quieren ser parte de este mundo mal pagado, lleno de farándula y glamour.

Foto de Julio Molina
Patricia Pérez (derecha) es directora de Models Factory agencia que abrió hace un mes. “Desde chiquita me gustó el modelaje”, asegura. Peinado y Maquillaje Salón y Boutique Braids for U.

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¿Cotizadas? Todas quieren serlo. ¿No sólo en Nicaragua, sino que en el mundo entero. Las modelos añoran ser las más requeridas en el mercado, pero son unas cuantas las que se dan el lujo de sobrevivir gracias a esta industria. En el mundo real del modelaje, Gisele Bundchen, la modelo mejor pagada del mundo gana 35 millones de dólares anualmente. Una suma fuera de la imaginación de las nicaragüenses que consideran que un buen mes de trabajo les deja entre 500 y 700 dólares.

También hay malos meses, donde las modelos no reciben ni un solo contrato y la cantidad que entra a
sus bolsillos es ¡cero córdobas!

Aún así, no deja de haber adolescentes que sueñan con llegar a esos niveles y firmar contratos por miles de dólares, pero lo cierto es que ésas son las grandes ligas. Las agencias están llenas de modelos de todos los gustos y estilos. Pero la mayoría de las ellas son de baja estatura, lo que no les permitiría competir con aquellas modelos extranjeras cuyas estaturas superan los 1.75 metros.

Karla Paguaga, directora de la Agencia y Academia Eleganza, cuenta que diariamente recibe varios
correos electrónicos de jóvenes que desean formar parte de su agencia.

“Yo no le cierro las puertas a nadie. Aquí tengo modelos desde babys hasta ancianitos. Tengo un abanico de opciones”, dice.

En este grupo hay de todo. Desde las que sueñan en grande, las más aterrizadas a su realidad que se conforman con ganar algo dinero y ser reconocidas en Nicaragua. Y otras que consideran el modelaje un hobbie y mientras estén jóvenes y bellas lo seguirán haciendo, por amor al arte.

“Yo no lo hago por dinero, la verdad. Lo hago porque me gusta”, asegura Grijalva. Hay otras como la modelo Katherine Forbes que además de gustarle lo hace por dinero. Ella afirma que tiene contrato con una empresa y es la encargada de promocionar sus diferentes productos. “Tengo un salario. Gano entre 500 y 700 dólares mensuales”, confiesa esta muchacha que trabaja en al menos tres eventos a la semana. Con ese dinero paga su universidad y le da para lo que necesita. Sin embargo el trabajo que más le gusta es en pasarela. No es extraño. La mayoría de las modelos en Nicaragua quieren trabajar el área de pasarela y fotografía, aunque la directora de Eleganza afirma que de eso no se vive. “El 99 por ciento de las pasarelas son gratis. O les pagan con productos de la tienda, o certificados de regalo”, afirma.

Sharon Amador, primera finalista de Miss Nicaragua 2006, está de acuerdo con doña Karla. “No
podrías dedicarte a las pasarelas y a la fotografía porque eso no da tanto dinero”.

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¿Modelos, edecanes o bailarinas? Hay quienes consideran que ser edecán no es ser modelo y ser bailarina tampoco. Doña Karla considera que sí. “Son diferentes categorías de modelo. Pero todas son modelos y profesionales al hacer su trabajo. El trabajo que más se hace es el de edecán que es cuando están promocionando un producto, pero no son impulsadoras”, aclara.

Para Arlen Mora, una modelo de 20 años, la confusión de términos y la falta de seriedad de algunas agencias la hizo pasar una de las experiencias más feas en el modelaje. “Trabajaba para una agencia y nos mandaron a un lugar como modelos bailarinas. Cuando estábamos ahí era un lugar horrible, hasta borrachos habían que nos querían tocar. Yo me tuve que salir”, recuerda esta joven que ahora es parte del staff de Unique Models, una agencia formada hace unos dos meses.

El problema de fondo considera Katherine Forbes es la idea que muchos se han creado de las mode-
los en el país. Ella quisiera que dejen de verlas como mujeres fáciles porque “no somos”. “Éste es nuestro trabajo”, afirma tajantemente.

Para ella es un trabajo, mientras que para otras como Sharon Amador la pasarela ha sido “uno de
mis pasatiempos favoritos, me relaja, es el único momento donde me olvido de todo y sólo estoy enfocada en el trabajo que estoy haciendo en ese momento”.

Karla Paguaga asegura que en su agencia no quiere a personas que consideren el modelaje como un
hobbie, sino como un trabajo. “Los hobbies se hacen a veces, cuando uno quiere, el trabajo no. Esto es
una reponsabilidad”, considera.

Y esa contradicción de que si se le puede llamar modelo a una edecán o bailarina es la misma que
existe entre modelos, directoras de agencias sobre si existe o no industria del modelaje en el país. “Claro que existe y siempre ha existido”, asegura Paguaga. “Nosotros creemos que sí existe, pero aún está naciendo”, afirma Alexandra Castillo, socia de Unique Models. Sharon Amador cree que aún no existe, ya que hace falta “personal calificado”. De igual manera cree Karen Celebertti, directora de Silhuetas, quien detrás de un escritorio atiborrado de papeles se muestra un tanto resignada

—Cuando usted era modelo…

—Pensé que esto iba a crecer en términos de producción en Nicaragua. Producir en Nicaragua campañas de televisión. Ha crecido, pero muy poco.

—¿Cuándo era modelo soñó en grande?

—Si. Pero me retiré a tiempo. Gracias a Dios mi papá y mi mamá se sentaron conmigo y me dijeron “¡ubicate!”, porque la verdad son ambientes bien pesados.

—¿Usted les dice eso a sus muchachas cuando sueñan en grande?

—¡Claro! Las muchachas ya lo saben. Igual hay otras que no conocen el talento y potencial que tienen y hay que decirles: “¡vos podés!” Y es que en otros países hay produccion, hay desfiles de moda, hay diseñadores y las chavalas no tienen que salir de sus casas solas a rodar por el mundo.

—¿Cree usted que hay o no una industria del modelaje en Nicaragua?

—Ahí seguimos nosotros engañándonos.

Foto de Julio Molina
Aunque existen varios tipos de modelos, la mayoría de ellas quieren ser de pasarelas. Sin embargo en Nicaragua no hay una sola que viva de las pasarelas. En la fotografía Reneé Fabiola Dávila.

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Nuevas agencias. Si bien dice el dicho en Nicaragua todo el mundo es poeta, habría que agregar que todo el mundo es modelo también. Actualmente sin necesidad de hacer esfuerzo se pueden mencionar unas diez agencias de modelaje. En su mayoría dirigidas por jóvenes modelos que pretenden no sólo ser modelos, sino también empresarias. Son muchachas que según cuentan quieren cambiar la forma de trabajar en las agencias.

Patricia Pérez Canales es una de ellas. A sus 19 años, creó su propia agencia que hace un mes funciona. Solía modelar para otra agencia, pero por inconformidades decidió salirse. Esta muchacha que mide 1.58 y pesa unas 100 libras también soñó en grande, pero muy pronto se dio cuenta de sus posibilidades. “En la agencia en la que trabajaba era la asistente de la directora. Casi nunca me daban trabajo porque las empresas piden modelos altas, hermosas…”, dice con un gesto de vergüenza.

Models Factory, nombre de su empresa, apenas cuenta con unas seis modelos como parte del staff. Pronto espera hacer casting para nuevas adquisiciones. Tampoco tiene un establecimiento donde funcione, pero asegura que pronto lo tendrá.

“A mí no se me ocurría abrir una agencia. Me daba miedo que dijeran ¿quién es ésta? Y también que cuando me miren vean que soy tan chavala”, confiesa. Su miedo es precisamente lo que pasa cuando a los personajes conocidos del modelaje en Nicaragua se les habla de nuevas agencias. “A veces me mencionan alguna agencia, pero yo no la conozco. No sé quiénes son. Pero yo lo que le recomiendo a todas esas nuevas agencias es que se legalicen, que hagan todo con las formalidades que se necesitan”, asegura Karla Leclair, quien junto a la ex Miss Nicaragua, Marianela Lacayo, fue pionera en la creación de nuevas agencias de modelaje en el país. Beautemodelé, como era llamada la agencia, funcionó por tres años. Cerraron. Sin embargo Leclair aún no lo considera un capítulo cerrado en su vida. “Fue una experiencia maravillosa, pero tuvimos problemas con las empresas. Uno les exige a los modelos puntualidad, que anden presentables, pero las empresas no te pagan a tiempo. Te contratan y a veces pagan un mes y a veces hasta dos meses después”, afirma.

Las características de todas las dueñas de nuevas agencias son similares: jóvenes, delgadas, modelos y con aspiraciones a ser la nueva referencia de modelaje en el país. Dicen trabajar diferente. “Hay agencias que les quitan hasta el 60% de lo que les pagan. Nosotros no vamos a hacer eso”, asegura Canales, la joven del cuerpo delgadito.

Fue precisamente por una razón similar que Katherine Forbes y Alexandra Castillo formaron su agencia. “Queremos hacer las cosas diferentes. Que las muchachas se sientan como en familia. Hacer desfiles con prendas elaboradas por diseñadores nicaragüenses. Cuidar a las muchachas”, dice Forbes. A simple vista, las modelos de su agencia parecen estar contentas.

Según cuentan, ya hicieron sus primeras adquisiciones. Una de ellas es Andrea Saavedra quien incursiona por primera vez en el modelaje. La muchacha delgada, penosa y sonriente no sabe por qué quiere ser modelo. “Mmm… Es una manera de distraerme”, asegura la joven que lo que sí sabe es que le gustaría ser “reconocida”. En esta agencia hay de todo, delgadas, gorditas, morenas, blancas, altas, bajas… y cuando una de las menos agraciadas aparece en escena Forbes aclara: “Ella es modelo de cabello”.

Para Karen Celebertti la competencia es buena. Pero lo que pide es que sea leal. “Que estas nuevas agencias paguen sus impuestos, así como yo lo hago, que tengan su local, que paguen seguro”.

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¿Famosas? Relativamente. Unas ¿más que otras. Ana Valeria Vega, por ejemplo, no olvida el día que mientras degustaba un suculento vigorón en Granada se le acercaron unas personas y le preguntaron si era la joven que aparecía en una de las vallas en la carretera a Granada. “Si”, contestó ella un poco avergonzada. “¿Podemos tomarnos unas fotos con usted?”, le preguntaron. Ahí, en medio del parque central de la ciudad colonial los flashes no se hicieron esperar. “Uno se siente bien que lo reconozcan”, dice Vega.

Igual le ha pasado a Sharon Amador, según manifiesta. Aunque no recuerda un momento específico donde fue famosa, dice recordar que se sorprendió e incluso le dio pena. Actualmente “es algo normal para mí y se siente lindo saber que hay personas que me admiran y que en muchos casos quieren ser como yo”.

En el país son unas cuantas las que han vivido esos cinco minutos de fama. El resto, la gran mayoría, la gente ni siquiera las conoce. Ese es el peor castigo para una modelo, ser ignorada, ser desconocida, más allá de sus grandes enemigos: la vejez, la celulitis, los barros…

Sin embargo la fama es sumamente relativa. Al medir esta fama con modelos extranjeras, de gran escala, la comparación parece ofensiva. No existe en Nicaragua una sola modelo que con sólo mencionar su nombre llegue a la mente de las personas una imagen. No son tan conocidas.

Al final, la verdad es una. Pobres, ricas, famosas, desconocidas, principiantes, misses… Lo cierto es que todas quieren ser glamourosas y agarrar aunque sea una pizca de ese mundo cargado de farándula y belleza. Desean pasarelas infinitas, trajes exóticos, maquillaje perfecto, tacones estilizados… y más que esos cinco minutos de fama, donde alguien se les acerca para tomarse una foto a su lado, o pedir un autógrafo, el lugar donde ellas se sienten libres, lindas, felices y admiradas es en la pasarela.

¿Existe fórmula para convertirse en una top model? No. Pero probablemente el primer paso para lograrlo es no vivir en Nicaragua. El país no ha producido ni una sola modelo que viva cómodamente de las pasarelas.

Foto de Julio Molina
Katherine Forbes (izquierda) y Alexandra Castillo (derecha) formaron su agencia hace casi tres mese y aseguran que su trato hacia las modelos será diferente. “Queremos ser como una familia”, afirman.

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