Dictadura

Será la cuarta y penúltima vez que Ortega presidirá el acto de conmemoración en éste su segundo mandato desde que regresó al poder por las urnas, tras las elecciones del 2006. Y el rótulo dice que la Nicaragua que recibe este aniversario es “cristiana, socialista, solidaria”, que se cumplen “31 años de triunfos” y que con el Frente Sandinista el país va por “más victorias”, aunque particularmente el rótulo va por una: la candidatura y elección del sujeto del bigote menos espeso y la cabellera más escasa que gobierna al país. Aquel “gallo ennavajado” de 1990, el que meció sus brazos al ritmo de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven seis años después, el mismo que guiaría a Nicaragua hacia “la tierra prometida” en el 2001 y el que al ritmo de adaptaciones musicales de John Lennon y Bob Marley, con una reforma electoral a la medida y el voto de la oposición fragmentado, ganó la elección con el mínimo de los votos cuatro años atrás. Él, que en el 2011 quiere ir en su sexto intento y acomoda todo para ganar.

Haciendo trucos para ganar dinero

da vida a un hechicero heredero de las enseñanzas del mago Merlín, que debe defender Nueva York de la amenaza de su gran enemigo, interpretado por Alfred Molina. El personaje de Cage recluta a un joven común y corriente, encarnado por Jay Baruchel, a quien enseñará sus trucos con la esperanza de que le ayude […]

Recuerdos

Para Edén Pastora, el Comandante “Cero”, uno de los que lideró la guerrilla sandinista contra la dictadura somocista, el triunfo de la Revolución Popular Sandinista significó alegría y la culminación de una larga lucha armada. Pastora dirigía una “guerra convencional de posición y movimiento” desde el Frente Sur, exactamente en Sapoá, Rivas.

“Ortega fue reclutado por el

Téllez reclama que aunque Ortega pinte su gobierno como socialista, cristiano y solidario, éste en realidad de lo que menos tiene es de izquierda y revolución.

De repente, la libertad

La llamada era del Cardenal Jaime Ortega. Amablemente, el prelado le preguntó si quería ser excarcelado y enviado a España. No había condiciones humillantes. Ni él las hubiera aceptado ni Ortega las hubiera propuesto. Paneque le dijo que sí. De alguna manera, la oposición democrática había ganado la partida y la dictadura comenzaba a desprenderse de los presos de conciencia. Paneque, además, confiaba en su Iglesia. Los curas y obispos no lo habían abandonado cuando fue detenido. Ayudaron a su familia y se interesaron por él cuando descubrieron que se estaba muriendo por las enfermedades infecciosas contraídas por la suciedad de los calabozos. Su sistema inmunológico ya no respondía frente a los parásitos intestinales, las medicinas habían perdido su efectividad y se desnutría progresivamente. Su estampa era la de los prisioneros de los campos de concentración nazis. Tres de los cautivos padecían variantes de la misma enfermedad, crónica e incurable: él, Normando Hernández González y Ariel Sigler Amaya. De los tres, Sigler, que era el más fuerte cuando entraron en prisión, un atleta de 90 kilos, es el que está peor: inválido, delgado como un alambre, en una silla de ruedas e incapaz siquiera de sostener la cabeza sin una collera que le apuntale las vértebras cervicales. Todavía está en La Habana porque el gobierno cubano, cruelmente, le niega la salida, pese a que tiene visa norteamericana.

CÁMARA:

Sony Cybershot DSC-R1 APERTURA DE LA IMAGEN: 2.9 VELOCIDAD: 1/125s HORA: 7:30 a..m. Tipo de lente: Focal-59mm ISO: 250 LUGAR: San Ramón, Matagalpa FECHA: 26 de junio de 2010 Ver en la versión impresa las paginas: 2

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Revolución ¿ Revolución Dora maría Téllez: “A Ortega lo reclutó el somocismo” recuerdos de aquel 19 de julio de 1979 Reportaje Entrevista Edición No. 161 18 de Julio de 2010 www.laprensa.com.ni Managua, Nicaragua América Central domingo@laprensa.com.ni Ver en la versión impresa las paginas: 32

El americano asustado

La propuesta no va a llegar a ninguna parte. Contradice la decimocuarta enmienda de la Constitución y es casi imposible derogar o modificar lo que ésta claramente dispone: es americano el que nace en Estados Unidos o se naturaliza. Pero el sólo hecho de hacer ese planteamiento describe el ánimo de una parte sustancial de los estadounidenses: sienten que el país que conocieron se les escurre entre los dedos. El presidente es un afroamericano, el número de hispanos crece exponencialmente aguijoneado por la tasa de natalidad y por la riada imparable de inmigrantes legales e ilegales, y de pronto descubren que hay cinco o seis millones de personas de religión islámica regadas por toda la geografía.