Lanzan tarjeta Walmart

Walmart de México y Centroamérica lanzó recientemente una nueva tarjeta de crédito marca compartida, que podrá ser utilizada en los 92 puntos de venta que la empresa del sector comercio tiene en el país

Ahorrar es la clave

Entidades bancarias del país promueven la cultura del ahorro a través de diferentes programas. El Banco Lafise Bancentro dio a conocer recientemente un nuevo producto a través del cual facilitará el ahorro: Plan de ahorro programado Lafise.

Nicaragua urge ahorrar más y mejor

BID: América Latina y en particular Nicaragua necesitan avanzar hacia una política de ahorro que involucre a las familias, empresas y sector público

Ahorro que suma

Este mes de julio es más fácil construir, remodelar o decorar con las promociones que tiene Sinsa.

Gana concurso de ahorro

Supermercado La Unión Carretera a Masaya logró ahorrar un 18 por ciento de energía eléctrica durante febrero y marzo 2016

¿Para qué ahorrar?

El ahorro no es más que quitar una parte —sin menospreciar ninguna cantidad— de los ingresos que se destinan para el consumo y separarlos. Esto le ayudará a convertir en realidad una meta, ya sea de corto plazo, como comprar un electrodoméstico o tener un fondo para imprevistos; de mediano plazo, por ejemplo si quiere comprar un vehículo, pagar la prima de una vivienda o comprar un terreno; o de largo plazo, como es el retiro. En cualquiera de esos casos se propone una meta y el ahorro es el medio con el que la logrará.

Si no ahorra es porque no quiere

Pensará: “¿Pero cómo, si no me alcanza ni para la comida?”, o “tengo demasiados gastos y gano muy poco”… Pero esas solo son excusas, si no tiene ahorros es porque simplemente carece de voluntad.

Honduras pagó 35.5 % menos por factura petrolera

La factura petrolera de Honduras durante el año pasado ascendió a 1,270,6 millones de dólares, lo que representó un 35.5 por ciento menos a lo pagado en 2014, informó ayer el Banco Central del país centroamericano (BCH).

Reclamar también es una forma de ahorrar

Decide salir de la rutina e ir a comer a algún restaurante. Quizás hasta sacrifica algún gasto previamente contemplado —y necesario— con tal de darse ese “gustito”, pero la calidad de la atención o de la comida no le dejó satisfecho, o su orden llegó equivocada, o peor aún: estaba fría o salada.