¿Adictos a los caudillos?

Los nicaragüenses siempre hemos cargado el estigma de ser adictos a los caudillos, causa probable de tanta inestabilidad política. Al caudillo se le define como líder, jefe, sobre todo político o militar.

Crean Comité por la unidad

Ayer fue conformado un Comité de alianza por la unidad de Chontales que se propone integrar a organizaciones de la sociedad civil u otros partidos y a lo inmediato elaborar un documento conteniendo la estrategia y acciones para recuperar la institucionalidad y la democracia del país.

Los caudillos del Caribe

En la costa Caribe nicaragüense hay dos o tres personajes que son los líderes políticos desde hace más de 30 años, mientras los costeños siguen teniendo los mismos problemas de siempre: desempleo, poco acceso a la educación, invasión de sus tierras, corrupción, discriminación, entre muchos otros.

“Caudillos y acaudillados”

Nunca dejará de haber una relación en el “circuito cerrado” de caudillos y acaudillados. Pareciera que los dos estilos están encerrados en una misma celda con la dignidad bajo llave por intereses mutuos. La coexistencia es antigua y cíclica.

La muerte del caudillo

El comandante Hugo Chávez Frías pertenecía a la robusta tradición de los caudillos, que, aunque más presente en América Latina que en otras partes, no deja de asomar por doquier, aún en democracias avanzadas, como Francia.

Cuando los caudillos desaparecen

Chávez lo sabía desde hace algún tiempo. Incluso, él mismo se lo comunicó a varios gobernantes amigos. Su muerte inminente, o a corto plazo, era una noticia demasiado importante para callarla. Les pedía discreción a sus colegas, pero los políticos no se caracterizan por ese rasgo. Guardar secretos es cosa de curas, urólogos y notarios, no de presidentes. O presidentas.

“No tolerar más caudillos”

Carlos Bonilla, joven del Partido Liberal Independiente (PLI), hizo un llamado a los jóvenes a militar en partidos políticos de oposición para democratizar la forma de hacer política en el país.

Buscan cambios en el PLI

Un grupo de jóvenes quiere cambiar los estatutos del Partido Liberal Independiente (PLI), para democratizarlo y desde esa perspectiva presentar una nueva visión de hacer política con un nuevo liderazgo generacional.