¿Dónde estamos?

Y préstese atención a que hablo de la crisis de Ortega, porque antes del 18 de abril el país estaba en crisis, aunque no lo aparentaba, pero no había crisis del régimen de Ortega.

¿Por qué Ortega denigra a los obispos?

Lo que quiere Ortega no es un acuerdo democrático, sino una componenda politiquera para mantenerse indefinidamente en el poder, lo cual no puede conseguir en el Diálogo Nacional mediado por los obispos y con un oponente como la Alianza Cívica

La Iglesia y Álvaro Leiva

El poder de la Iglesia no es un poder terrenal sino divino, la Iglesia no está interesada en asumir “el poder”, pero sí que llegue la paz duradera en Nicaragua

Un diálogo a la medida

El objetivo real de las gestiones diplomáticas orteguistas es el de desplazar a los obispos de la Conferencia Episcopal en su papel de mediadores y testigos del diálogo, o al menos mediatizarlos