Dictadores que abdicaron

El cambio de gobierno que la gran mayoría de los nicaragüenses demandamos no será posible mientras la satrapía gobernante siga siendo respaldada por la pandilla de facinerosos que están en la cúpula del Ejército y de la Policía

El terror que aferra al poder

Está a la vista que Ortega ha hecho lo impensable para mantenerse en el poder, perdiendo en el proceso cualquier viso de legitimidad que un día tuvo

Sepulturas sin quietud

Aún muertos, los dictadores siguen encarnando el poder que tuvieron en vida; odiados, o temidos, por mucho que la losa que los cubre sea pesada, vuelven a salir de sus sepulcros

En Letra Pequeña

Esa es nuestra historia de 200 años. Los caudillos, hombres fuertes o dictadores han incubado la violencia que luego acaba con ellos. Y ese es el ciclo vicioso que debería cambiar. Incluso, por el bien de ellos.