Corrupción e historia

Por supuesto que se puede emular el ejemplo norteamericano: lo han hecho, paulatinamente, las 25 naciones más prósperas y felices del planeta, en las que no suele haber tolerancia con la corrupción

No hay plazo que no se cumpla…

Muchos dictadores deberían verse en el espejo de Noriega, pero parece ser que el brillo del oro los enloquece, que las riquezas los vuelven ciegos, sordos y mudos