Diez meses

Creo que El Carmen sabe que su situación es insostenible políticamente, sobre todo por la situación de Maduro en Venezuela y la concertada presión internacional

La vida en El Carmen

Una madrugada, doña Rosa Zapata, de 40 años, oyó ruidos fuera de su casa. Se levantó y fue a ver qué pasaba. “Un policía revisaba la basura, andaba con un perro que olía todas las bolsas de basura puestas sobre la calle”, recuerda.

La vida en El Carmen

Una madrugada, doña Rosa Zapata, de 40 años, oyó ruidos fuera de su casa. Se levantó y fue a ver qué pasaba. “Un policía revisaba la basura, andaba con un perro que olía todas las bolsas de basura puestas sobre la calle”, recuerda.

En Letra Pequeña

Ya se están volviendo comunes las peregrinaciones a El Carmen, en busca de solución a cualquier problema. Llegan los correligionarios ignorados por el dedazo. Los ancianos que claman por una pensión. Los taxistas y buseros que no quieren caponeras. Las caponeras que no quieren taxistas y buseros. Los que buscan justicia. Los que quieren casa. Los despedidos sin paga. Los gays sin derechos. No son exactamente protestas, porque la protesta no se permite en Nicaragua. Menos en El Carmen. Es algo más… religioso. Como aquella pancarta que enarbolaban un día de estos los familiares de Fariñas en la que rogaban “Compañera Rosario Murillo, te pedimos ayuda, ya que a ti no te gustan las injusticias…” como si de la propia Virgen se tratara.