Política criolla excluye a los rostros femeninos

Son las 12:07 del mediodía y el señor que está frente a una aula de la Escuela Andronico Espinal Olivas, la que funciona como Junta Receptora de Votos (JRV), le indica que lo primero es verificarse en el padrón electoral. Ante los gestos de confusión de la mujer, el hombre le pide la cédula y se da a la tarea de buscarle su apellido y nombre en la lista pegada en la pared.