Los valores de las personas resucitadas

Sin fe todo se desmorona en la vida, todo se convierte en materialismo, en miedo, inseguridad, en noche oscura, tristeza y opresión (Jn. 20, 19). Sin fe todo se reduce a “tocar”, a “palpar”, a lo que entra por los sentidos

Fe y confianza van de la mano

Ha pasado de la duda y la desconfianza a una confianza total. Ha pasado de la no fe a la fe en Jesús y, por esa confianza, ha cambiado de vida, ha encontrado el “agua viva” que siempre quita la sed y siempre salva (Jn. 4, 10)

Ver para creer

La fe de Tomás se centraba en “ver para creer”: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”

No tocar a Dios con las manos sucias

Gobiernos recientes, que no invocaban a Dios y al amor como lo hace Murillo, se vieron enfrentados a barricadas y asonadas, pero ni asesinaron ni vejaron a nadie

Crisis de fe

Todo pueblo, toda comunidad, grupo, cultura y personas, pasan por situaciones de crisis, por situaciones de reflexión en su vida. Es algo consustancial a la propia vida

El pan de la fe

Esto mismo nos pasa a nosotros también en momentos difíciles: nos sentimos cansados, agotados, casi sin esperanza alguna y, por eso, solemos decir: “Señor, ya no puedo más, esto es superior a mis fuerzas, hasta aquí llegué”.