Muere el maestro

Ya tenía 89 años. Anderson, quien trabajó con actores como Errol Flynn y Antonio Banderas a lo largo de cinco décadas como maestro de espadas, director de combates y extra para escenas de duelos, murió el 1 de enero en un hospital inglés, informó ayer lunes la Academia Británica de Esgrima.

Genio y figura del maestro Morales

Marzo, 1996. Encontramos al maestro en el lobby del Hotel Alhambra de Granada. Conversando en rueda con su hijo, Sebastián, y otro grupo de jóvenes que lo acompañaban.

El Taller del maestro

El primer conflicto de cierta importancia que experimentamos en nuestro matrimonio (a los 18 meses de casados), representó una ruptura en la relación, que indiscutiblemente marcó un antes y un después de la misma.

“La ventaja está en la mente”

Rodolfo Báez, maestro nicaragüense del karate do, habla de su accidente sin el más leve asomo de tristeza. Cuenta que esa noche, ahí en Granada, perdió el brazo derecho, que un muchacho quiso ayudarlo, pero al ver la escena huyó espantado, y que entonces tuvo que caminar solo de regreso a su casa.

“El maestro rebelde va al campo”

Claudia ha sido maestra durante los últimos 18 años. Prefirió dar su nombre así, a secas, sin apellido, por miedo a perder el trabajo con el que sustenta a sus tres hijos.

Maestro prestó dinero al asesino

Acusado por el presunto delito de asesinato, Norlan Jesús García Robles tendrá que cumplir con la medida cautelar de prisión preventiva en una celda diferente a la de los reos condenados en el Sistema Penitenciario Regional de Waswalí, cinco kilómetros al suroeste de la ciudad de Matagalpa.

Cartas al Director

“Cuando el pueblo es tan numeroso, ¿qué puede hacerse en su bien? Hacerlo rico y feliz. Y cuando sea rico, ¿Qué más puede hacerse por él? Educarlo”.

Último adiós a maestro de las artes marciales

Los acostumbrados gritos dentro de las artes marciales en esta ocasión no liberaron sólo energía sino lágrimas. Ayer un grupo de estudiantes vestidos con sus uniformes de tae kwon do rindieron homenaje al profesor Filadelfo Benavente a través de una rutina de tae kwon do.

La querencia del maestro

Desde que leí por primera vez Guerra y Paz , de Lev Tolstói, todo un volumen de La Pléiade, en el verano de 1960, en Perros-Guirec, un pueblecito de Bretaña, soñaba con visitar alguna vez Yasnaya Polyana. Me he demorado medio siglo en materializar aquel sueño, pero valía la pena porque la finca y la casa donde Tolstói nació, pasó la mayor parte de su vida, escribió sus dos obras maestras — Guerra y Paz y Anna Karénina — y donde fue enterrado, se hallan maniáticamente preservadas, según una robusta tradición de este país donde los escritores insumisos, mientras están vivos y escribiendo, suelen ser censurados, acosados, encarcelados y a veces asesinados, pero cuando mueren se convierten en objetos de un culto religioso.