Tres “milagros” del romero

Añadirle un poco de rosmarinus officinalis (nombre científico del romero) a sus comidas podría ser una de las mejores y más sencillas decisiones que usted tome en la cocina.

Hablarnos de verdad

En muchas ocasiones me pregunto si entendemos la finalidad de los milagros de Jesús. Todos los milagros que hizo Jesús tenían una misma finalidad: dar vida y vida abundante allí donde la vida no existía o estaba deteriorada. Él mismo definió su misión en este mundo diciendo: “Yo he venido para que todos tengan vida y vida abundante” (Jn. 10, 10).

Los milagros de Santa Rita

En el cerro de Cebadilla un campesino realizaba su trabajo preocupado, pues su hijo pequeño lleva días con fiebre, algo lo hizo ver hacia arriba y clavó su mirada firme en la rama de un pochote, había una imagen. Sorprendido subió al árbol, la tomó y la llevó a su casa, donde le construyen un altar.

Asombro por imágenes “llorosas”

Dos cuadros con imágenes de la Virgen Dolorosa que fueron expuestos en el novenario del señor César Augusto Jarquín, quien falleció recientemente en Granada, mantienen asombrados a los pobladores, luego que los familiares del difunto afirmaran que brotan lágrimas de las imágenes.

Virgen de Guadalupe eternamente milagrosa

Conforme el tiempo transcurre desde las primeras apariciones de la Virgen de Guadalupe en 1531, ella no deja de sorprendernos de acuerdo al avance de los conocimientos científicos de la época. Primero convence a fray Juan de Zumarraga apareciendo e impregnándose en el tilma de Juan Diego, fray Juan de Zumarraga acepta y no puede negar lo que él mira con sus propios ojos en compañía de testigos allí presentes, cuando caen del tilma las rosas rojas —que no crecen en la ciudad de México en invierno—. El tilma se mantiene expuesto al público en buenas condiciones, a que los fieles lo toquen, al humo de las velas, a los bruscos cambios climáticos de la ciudad de México desde el siglo XVI al XX, ¡Tres prolongados siglos!

Los milagros de Cuapa

En una mañana caliente como un horno, doña María Elena Pérez vino a pedirle un marido a la Virgen de Cuapa. “Pero me da pena”, confiesa bajito, porque tiene ocho hijos y setenta años de edad. Si bien ella prefiere decir: “Me faltan 30 para los 100”.