EXCESO REVOLUCIONARIO

Con el otrora poderoso comandante Jaime Wheelock y su admirable y talentosa esposa Vanesa, por razones familiares nos ha vinculado una amistad especial, desde los primeros años de la Revolución. De manera habitual coincidíamos con cierta frecuencia en el espléndido hogar de Norita y Paco Castro, atentos, elegantes, bohemios y musicales solo por mencionar algunas de sus virtudes.
Conversábamos sobre los problemas diario que sufríamos los nicas en esos días difíciles para todos.

El vientecito. Cuento de Mercedes Gordillo.

Durante la noche acostada en mi cama no podía dormir, tenia mucho miedo a la oscuridad. Si tenía sed prefería aguantarme. Si quería ir al baño, mejor no iba. Si veía pasar una sombra, llamaba asustada a mi mamá, ella me decía suavemente: No tengas miedo, todos los niños y niñas tienen un angelito que […]