Manantial

Con los homenajes ofrecidos a Rubén Darío, en ocasión de su llegada a Nicaragua en 1907, y su arribo en tren a la capital, Francisco Bautista Lara (Managua, 1960), inicia su novela más reciente: Manantial, utilizando el ambiente festivo con que las autoridades y la población recibieron al poeta, para meter en escena a su personaje central, al extraño y controversial ciudadano de la época, don José Zacarías Guerra, devenido después de su muerte, en sorpresivo y sorprendente filántropo, y cuya obra perdura un siglo después.

A Thomas la realidad le era repulsiva

Thomas Berger, el ingenioso y ecléctico novelista que reinventó el oeste estadounidense en el relato histórico Little Big Man (Pequeño gran hombre), murió en Nueva York. Tenía 89 años.

Le dice adiós a las novelas

El Premio Nobel de Literatura, Günter Grass, ha dado por cerrada su obra narrativa, debido a su avanzada edad, tras marcar durante más de medio siglo la vida cultural en Alemania. Sin embargo, ha revelado que le queda la poesía, un género que puede seguir cultivando a corto plazo y que, como él mismo ha dicho en muchas ocasiones, nunca engaña.

La dama desconfiada

La ganadora del Premio Planeta había ocultado su nombre tras el seudónimo de José Calvino y el título ficticio de su obra era La dama del hechizo.

Joël Dicker en América Latina

La adictiva novela La Verdad Sobre el Caso Harry Quebert, del suizo Joël Dicker, desembarca la próxima semana en España, América Latina y Estados Unidos en español, uno de los 33 idiomas a los que fue traducida desde el francés. “Ni en mis sueños más locos me habría imaginado algo así”, dice el escritor a EFE.

¿Quién da más por las letras de Beckett?

Una versión manuscrita de la primera novela de Samuel Beckett, Murphy, llena de anotaciones y dibujos del escritor irlandés saldrá a subasta en Londres el próximo 10 de julio, confirmó la casa Sothebys.

Una isla rodeada de tierra

El novelista Augusto Roa Bastos dejó dicho que Paraguay es una isla rodeada de tierra. Y aún más que eso, José Gaspar Rodríguez de Francia y Velasco, supremo dictador perpetuo de la República, el célebre doctor Francia, convirtió al país a partir de la independencia en 1811 en un sepulcro sellado para quienes vivían en su territorio, sin mendigos ni ladrones ni asesinos, pero también sin enemigos, hacinados en los calabozos, o en los cementerios.

La voz de un enojado

José Luis Sampedro, un gran humanista y pensador, tuvo en los últimos años un especial protagonismo por su activismo cívico social y unió su voz a la de los indignados y a la de otro rebelde, la del nonagenario miembro de la resistencia francesa, el francoalemán Sthpane Hessel, quien también murió el pasado mes de febrero.