¿Monarquía? Pareciera…

Cada vez con más frecuencia, los nicaragüenses comparamos a Ortega con Somoza. Aquí otra diferencia en los excesos: Somoza intentó una dinastía republicana, Ortega está intentando una dinastía monárquica. Si lo dejamos

Ortega con “el eje del mal”

En vez de abrirse a la transición hacia la democracia como lo demanda la población nicaragüense e insta la comunidad democrática internacional, Ortega amenaza con radicalizar o cubanizar su régimen dictatorial

Ortega no engaña ni convence

Ortega debería tratar de sobreponer la inteligencia a la prepotencia, y oír la voz de la razón, no la de sus secuaces y seguidores más irracionales, violentos e irresponsables