Es populista en extremo, porque todos sabemos que esto jamás va a ocurrir, entonces es jugar con ilusiones y confrontar con realidades.
populista
El pobre Chávez
El gobierno y la gloria, suspiran los poderosos, mar de aplausos y rugidos de una plebe violenta, recuerdan al Coliseo Imperial, donde el orden era un tabú y las arengas de los más gritones entusiasmaban a los dirigentes. Plazas llenas para oír los esperados y floridos discursos, inciensos para triunfos, victorias, batallas, todas ganadas en heroicos combates tan imaginarios como subrealistas para llenar los fantasiosos pensamientos de las masas, así bautizadas por la imaginación de Lenin, que las llamaba así por su incapacidad de dominar el don de la razón. Lo vimos en la Plaza Roja de Moscú al lado de la catedral de San Basilio a la orilla del Danubio en la Rumanía de Causesco, en la balcánica Yugoslavia y en Belgrado su capital con el mariscal Tito en sus días victoriosos, así como la avenida de mayo frente a la Casa Rosada de Buenos Aires, escuchando al general Perón y a su incansable Evita acompañando a sus legendarios descamisados, sin olvidar a Pekín y su monumental Teannanmen con el eterno líder el presidente Mao.
“Democracia populista y payasa” en Nicaragua
El peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura, elogió a Latinoamérica por haberse vuelto más democrática, pero criticó a Venezuela y a Cuba y llamó “payasos” a los gobiernos de Daniel Ortega y del boliviano Evo Morales. En su conferencia en ocasión del galardón, el novelista dijo que “por primera vez en nuestra historia, tenemos una izquierda y una derecha que, como en Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Colombia, República Dominicana, México y casi todo Centroamérica, respetan la legalidad, la libertad de crítica, las elecciones y la renovación en el poder”.