María, la mujer creyente

Su grandeza fue: su sencillez, vivir y tener siempre el encanto de una joven de ojos claros y limpios. Por eso, puso Dios sus ojos en esa encantadora mujer llamada María (Lc. 1, 48)

Altares sin María

María no está en donde la soberbia y el odio abunda, donde las bocas mentirosas de los gobernantes hipócritas han hecho de la mentira su forma de mantenerse en el poder, no pueden estar con María, ni son dignos de celebrarla