Las trampas de la vida

Así que todos tenemos que reflexionar, porque todos podemos caer en la actitud corrupta de los fariseos y herodianos. La corrupción se mete fácilmente por todos los rincones, donde vea la más mínima rendija para poder entrar.

Ausencia de la reflexión

Los nicaragüenses siempre hemos creído y sostenido que el autor de las maravillas de la naturaleza ha sido generoso con esta diminuta parte de la tierra poco visible en la suma total del mapa al dotarla de bellezas donde pudo haber nacido Adán.

Reflexión en Navidad

Que fina y reflexiva es la excepcionalidad anual de Navidad ungida por la cristalización de la eternidad, idealizada por la mortalidad humana por quienes somos los transitorios beneficiados del pensamiento vivo.

Cuaresma, un tiempo para la reflexión

La idea es “que nos impulse (como cristianos) a vivir este tiempo desde el perdón (y) desde la misericordia” para que la Semana Mayor “se pueda vivir entre nosotros” como hermanos, explica el párroco Antonio Saballos.

Llega más cuando se habla con el corazón

En mi “Reflexión Semanal” de la semana pasada hablábamos sobre la finalidad más común de la oración: la de pedir por nuestras necesidades y por las de los demás, que en si manifiesta la aceptación de nuestra dependencia de Dios.

“¿Por qué tuvimos miedo?”

Los románticos e idealistas de la revolución de los años ochenta se reunieron para hablar de ella, pero no para amarla, como se esperaría, sino para cuestionarse ellos mismos por qué se traicionó esa oportunidad de cambio que costó sangre y dolor a los nicaragüenses.

Reflexión sobre los femicidios

Mucha discusión ha tenido la Ley 779, elaborada para defensa de la mujer, a raíz de los índices de femicidio que a diario se publican en nuestros medios.

Yo soy yo y mi circunstancia…

La muy famosa frase “Yo soy yo y mi circunstancia…” de uno de los más importantes pensadores españoles de la primera mitad del siglo XX, José Ortega y Gasset, con frecuencia es utilizada para expresar un cierto relativismo o acomodamiento a las circunstancias, que raya en el cinismo. “La calle está dura”, para justificar la permanencia en cargos públicos a cualquier costo legal, moral y político, es una de las más vulgares expresiones de ese cínico acomodamiento a las circunstancias, en vez de intentar cambiarlas.