Medio siglo por la democracia y los derechos humanos

El aporte más importante que ha dado la CIDH a la región ha sido precisamente el fortalecimiento del sistema democrático, promoviendo dos pilares centrales del Estado de Derecho: justicia y libertad de expresión. En el primer caso, principalmente mediante el reconocimiento de que hoy en día las leyes de amnistía por violaciones a los derechos humanos son inaceptables. Las decisiones de la Comisión en casos contra Argentina, Uruguay, El Salvador, Chile y Perú abrieron una puerta que ha permitido sentar en el banquillo de los acusados a los responsables de los golpes de Estado y del asesinato y desaparición de miles de personas. En el segundo caso, la derogación de las leyes que sancionan la crítica a funcionarios públicos —desacato— conjuntamente con la sanción de leyes de acceso a la información están consolidando la democracia, al permitir la crítica de las autoridades sin riesgo de represalias y la transparencia del accionar de los gobernantes.